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Hay días

Hace frío de nuevo y no me gusta. Me levanto del futón, que es casi lo mismo que decir que del suelo, y tengo frío. Pongo la calefacción y miro por la ventana para descubrir un día lluvioso y triste por lo gris.

Hoy he decidido empezar a ir a la oficina en bici, y aunque llueve, no me echo atrás. Compruebo las ruedas, están deshinchadas, y veo, con pena, que partes de la bici se han oxidado. Hay días en que todo lo malo parece peor.

Entonces la dueña de mi casa me saluda, me sonríe y me tapa con su paraguas mientras hincho las ruedas. No hablamos el mismo idioma, pero nos entendemos. De repente, me viene a la cabeza todo lo que se dice sobre los japoneses, la imagen que se tiene de ellos y me da rabia y decido que cuando llegue a casa por la noche, voy a escribir algo como para saldar una deuda que tengo con ellos.

Todos los días veo gente que vive su vida, madres que llevan a sus hijos al colegio, abuelas que preparan el té y hombres trajeados que se dejan la piel trabajando. Veo parejas de adolescentes cogidos tímidamente de la mano, nunca besándose y rara vez abrazándose. Conozco a una señora que trabaja en el supermercado de mi barrio y a la vez en el Seven Eleven, y me pregunto si vivirá sóla, y por qué trabaja tanto.

He tenido el privilegio de compartir mesa en casa de una familia, de vivir el drama de una persona enferma, de escuchar los sueños de una madre que carga sobre sus hombros con la vida que le ha tocado con una sonrisa en la cara y lágrimas en el alma, y, encima, es capaz de desvivirse por mis problemas que no son nada en comparación.

Los japoneses son seres humanos, con su peculiar sentido del humor y su no tan estricta filosofía de vida basada en reglas que están entre el honor, el sentido común y el respeto. No son samurais, ni son chinos, ni están todo el día jugando a las consolas o en internet. Tampoco todos tienen los últimos móviles con tele, y muchos ni siquiera han visto anime en su vida.

Me gustaría que todos aquellos que me preguntan tantas tonterías sobre ellos, hiciesen un ejercicio de reflexión: ni los españoles son todos toreros o cantaores, ni los japoneses se pasan el día en los karaokes comiendo pescado crudo.

Espero que sepáis perdonar este cambio de tono en el blog, pero tengo que dar las gracias a todos aquellos que me han ayudado cuando llegué aquí más sólo que la una.

Va por vosotros!

心からどうもありがとうございました!

Clase de japonés, parte 2

Hola niños!

Hoy vamos con otra entrega de las ya famosas clases de Japonés de Ikusuki.com !! En el primer ikufascículo os hicimos una pequeña introducción sobre lo que escribe esta gente cuando coge un lápiz, así que para seguir la clase de hoy deberíais saber cómo va esto del hiragana, katakana y kanjis. Si no es así, dadle un repaso a la primera lección, que es gratis.

Mis queridos niños, hoy nos vamos a centrar en cómo se escribe en japonés utilizando un ordenador. Todo el mundo se hace la picha un ocho! que si el teclado está en japonés, que si tienen el triple de teclas… ¡¡ todo mentira !!. Los teclados de aquí son casi casi iguales a los de cualquier lado del mundo, lo único que la tecla espaciadora es como la quinta parte de grande:

 

¿Entonces cómo escriben en japonés?, pues es todo software. Los sistemas operativos tienen un método de escritura japonesa que acojona de lo bien que funciona, y que permite hacer un word en el idioma del país del sol prematuro en un titá!

Antes de seguir, vamos a hacer un pequeño repasillo. Os conté que hay tres tipos de escritura: hiragana, katakana y los odiados, pero a la vez admirados, kanjis. Hiragana y Katakana son silabarios, es decir, que no tenemos la K suelta, pero si KA, KI, KU… Y los kanjis son un huevo de ellos, a cada cual más enrevesado, pero que se leen de una determinada manera dependiendo de la palabra que componen y si tienen al lado otro kanji o hiragana/katakana. Bueno, no liarse, que lo que os voy a contar es fácil!. Esto con un ejemplo se ve que ni pintao: el kanji de caballo es 馬 y se lee «uma». Es decir, lo podemos escribir con el kanji tal cual, que sería lo correcto, o la misma palabra utilizando hiragana: うま.

En efecto, todo un texto japonés se podría escribir utilizando sólo hiragana y katakana (que es lo mismo, pero palabras extranjeras). Pero entonces perderíamos todo el encanto de los kanjis, que todos los extranjeros estudiamos encantados con una sonrisa en la boca.

Si tenéis claro lo anterior, entonces el sistema de escritura en el ordenador lo váis a tener tirao de entender!. Para empezar, yo selecciono escribir en japonés en la barra de idioma, después selecciono que voy a introducir hiragana y acto seguido escribo la palabra UMA utilizando la «u», la «m» y la «a» de toda la vida, el sistema se encarga de transformarlo directamente en las sílabas japonesas: うま. Y al acabar, me subraya la palabra, si en ese momento pulso la barra espaciadora, me da a elegir todos los kanjis que se pronuncian de esa manera, estando el más habitual en la parte de arriba. Lo selecciono y pulso return, y eso es todo!. Es decir, un japonés escribe una palabra, pulsa espacio, elige y después return, y así todo el rato…

Aquí va un ikuesquema para entenderlo mejor:

1- Seleccionar soporte japonés
2- Seleccionar escribir en hiragana
3- Escribir la palabra tal y como se pronuncia, pulsar espacio y elegir el kanji
4- Si lo que queremos escribir está en katakana, simplemente escribirlo y ya, no hay kanji que valga en este caso

La tecla de espacio es tan pequeña, porque en japonés no se ponen espacios entre palabras. Así que su utilidad se reduce a abrir el diálogo de seleccionar kanjis.
Además, tenemos una serie de teclas especiales que nos permiten cambiar rápidamente entre escribir en cristiano y japonés, y dentro de éste, entre hiragana / katakana:


Yo se que os habéis echo un lío del copón y que estáis más alucinados que Paco Umbral en Yves Rocher, así que hemos echado mano del que va a ser el profesor de japonés más famoso de todo internet:

Ordenador en mano, se ha prestado a que le grabe escribiendo tonterías en japonés del estilo de «Mi nombre es Akira» y filosofeces parecidas:


Aquí va el video, que hay que tener en cuenta que se ha grabado un viernes a la noche, cuando todo el mundo estaba deseando ir a beber algo…

Escribo, elijo, escribo, elijo…

 

Ikusuki va al sumo

Ikusuki va al sumo

Por fin, eh?, ya os veía todo caninos venga a darle a F5 para ver si os contaba la historia, aisss, si es queeee. Pero vamos, que tengo razones, que el lunes fue fiesta y ayer hice los años, hombre!

Sin más excuseo barato, paso, pues, a la historia titulada

¡¡Ikusuki va al sumo!! (y me llevo una!)

Durante mi estancia aquí siempre he tratado de probar cosas nuevas: todos los tés distintos que veo, comidas cuanto más extrañas mejor, discotecas, bares, quedadas… y la mayoría de las veces es para bien: descubro algo nuevo que me gusta y estoy contento de ser así de animao.

Pero luego están esas cosas que no salen bien, como cuando me comí de golpe unos pimientos verdes pequeñitos (quizás demasiado) que había frito y que no es que picasen, es que daban calambre!

Y por último, en mi afán por hacer de Cristobal Colón, descubro cosas que no me arrepiento de haber probado, pero que no volvería a hacer porque no me merecen la pena, como ir al Ikea, o, ya véis por donde voy, ir al sumo.

El estadio se utiliza para exhibiciones o competiciones relacionadas con artes marciales, y la verdad es que es muy chulo.

Lo bueno es que ya tenía entrada, así que no tuve que hacer cola, simplemente entramos y nos sentamos en el sector atomarporsaco donde los luchadores de sumo parecían madelmans allá a lo lejoooos.

Se iban presentando, se saludaban, se ponían uno delante del otro agachados y… ¡¡pues no!! ¡¡no luchaban!!, uno de ellos se levantaba y se iba a su rincón, el otro hacía lo mismo porque como no pelease con el arbitro…. Así que cogen sal y la echan por todo el ring, para espantar a los malos espíritus he leido por ahí, y se vuelven a poner. Así hasta que los dos deciden que ya están listos, momento en el cual se lanzan uno a por el otro y el combate más largo no dura ni veinte segundos.

Resumiendo: cinco o diez minutos de preparación para ver diez segundos de combate. Eso sí, cuando se empiezan a empujar y tal, es chulo, pero la mayor parte del tiempo estás nada más que animándoles para ver si se deciden de una vez.

Y así poco a poco, se va eliminando gente hasta que llegamos a la final, y gana un señor, y todo el mundo aplaude. Y, de repente, empiezan a darle premios: una copa detrás de otra, un reloj, otra copa… nos fuimos cuando llevaban un cuarto de hora dándole cosas y sacamos fotos del exterior. Como estábamos lejos, nos volvimos a colar por la parte de abajo y el tío ahí seguía recibiendo regalos!!!

Como os decía, es una experiencia. El estadio es muy chulo (yo ya había estado en un campeonato de Karate), y el ambiente está también muy bien. Pero para los ojos de un occidental, es lento, muuuuy lento.

Así que no volveré a gastarme las cuatro mil y pico pesetas que vale la entrada, pero mira, por lo menos lo puedo contar porque lo he vivido!

Luna llena

Mañana os contaré cómo es un campeonato de sumo desde el punto de vista de uno que no entiende ni jota. Pero hoy ha sido un día especial por distintos motivos, así que me permito hacer contraprogramación y hablaros de la pedazo de luna llena que tenemos aquí ésta noche.

Antiguamente en Japón, la luna llena del mes de septiembre marcaba el fin de la cosecha y la bienvenida al otoño. Además, tradicionalmente aquí se piensa que si se mira fijamente a la luna, se puede ver la silueta de un conejo triturando arroz con un mazo para preparar unos dulces que se hacen con la pasta resultante.


La costumbre dice que la gente va a templos o parques y se sientan a contemplarla comiendo unos buñuelos hechos, cómo no, de pasta de arroz. Yo no tengo muy claro si se sigue haciendo, además que hoy es martes y mañana hay que trabajar, pero lo que si os puedo decir es que he venido embobado todo el camino mirando para arriba y que a punto ha estado un tío de pillarme con la bici.

Me ha parecido preciosa. Será que ha sido mi cumpleaños y estoy sensible…


No dejéis de leer la historia contada en condiciones en Japonismo.

Tabi

Tabi

Con la historia que os conté ayer veo que a algunos os ha llamado la atención el tema calcetinense. Presto paso a contaros la historia de los calcetines estos partidos por la mitad, o tabis.

Efectivamente, son calcetines que separan el dedo gordo del resto. Yo la explicación se la veo muy fácil, aunque no se si será lo que yo pienso…. Aquí va mi razonamiento razonable: en el Japón tradicional el calzado que se llevaba eran Zoris o Getas, que vienen a ser sandalias de madera con cuerdas, vamos, el equivalente en madera a nuestras chanclas de toda la vida. La diferencia es que nosotros siempre las llevamos descalzos, pero claro, nunca lo hacemos en invierno, así que los japoneses inventaron unos calcetines que permiten ponerse este tipo de calzado cómodamente y encima no pasar frío en los piececines. La cuerdilla de la chancla encaja directamente entre el dedo que se comio el huevo y el resto que lo cocinaron!

TabiZori de los de dar paseos por samurailandia de toda la vida

 

Geta, con la suela de madera y el sonido tan característico al andar (clonk clonk clonk, cataclán!!!, levanta!!!)

La evolución lógica son los tabis que me puse yo el otro día, que no necesitan de nada debajo. Vamos, que son una especie de playeras converse, partidas por la mitad y con suela de goma. Aunque ahora que lo pienso, yo me lo puse con unos calcetines de los de siempre… menuda chorrada que hice!

La sensación que tiene uno al ponérselas es la misma que cuando te calzas unas zapatillas de ballet (yo las he usado mucho en Karate): son muy ligeras, muy cómodas, pero a nada que saltes un poco te haces un daño en la suela del pie del copón de la baraja!!!

 

Lo que me llamó la atención muchísimo es que los obreros de la construcción los utilizan habitualmente. La explicación que me han dado es que al ser la suela tan fina, se tiene mucha más sensibilidad en el pie, con lo que se conoce mucho mejor dónde se está pisando. Además, al ser flexible, permite encaramarse por los andamios más fácilmente

 

 

 

Omikoshi

Al final os lo voy a contar!!! A ver si no lloro mucho acordándome!!!!

Vamos por orden, no vaya a ser que nos liemos… Si! ya sé! hace un mes más o menos, Michiko me contó que estaban buscando gente en su barrio para llevar el Omikoshi, que es un altar japonés que se saca del templo y se lleva de procesión por ahí por la calle. Como pasa con casi todo en la religión de aquí, esto no es como los costaleros de Sevilla que las pasan canutas, sino que es una juerga.

Total, que Michiko les preguntó a los organizadores si no importaba que fuesen un par de gaijines y como contestaron que no, pues nos preguntó al americano y a mi. Jack Bauer andaba enfrascao en la siguiente temporada de 24, así que el tío no pudo venir (eso lo sabía yo desde hacía un mes), pero yo no dudé ni media vez y dije que por supuesto que iba. Anda que me iba a perder yo una oportunidad así!

La verdad es que no tenía ni idea de casi nada, sólo sabía que el sábado había quedado a eso de las doce en una estación, que tenía que llevar un pantalón corto y que aquello prometía. Llegué, y Michiko me dió el happi del templo, que es un kimono que se utiliza en este tipo de fiestas. Vamos, que la cosa destilaba tradición japonesa y yo ya estaba más emocionado que Arguiñano en una exposición de Fagor!!!

Los happi vienen de la época Edo, cuando las casas del antiguo Tokyo eran de madera y eran muy frecuentes los incendios. Por aquellos tiempos, los bomberos eran muy famosos y valorados, y en cada barriada tenían su kimono con su escudo característico. Y de ahí viene la vestimenta… ay que emoción!

Total, que la madre de Michiko me compró un pañuelo para ponerme en la cabeza, y cerca del templo me dejaron unos tabis (el calzado característico), y aparecí con estas pintas:

Al principio me moría de verguenza, pero todo el mundo me trató genial a pesar de ser (o quizás por) ser el único extranjero. La gente me sacaba fotos, todo el mundo me preguntaba de donde era, y me animaban… ay que me estoy emocionando otra vez!!!! buff que duro es esto!!

Venga, sigamos en orden, que íbamos bien!. Así que vestido del japonés más tradicional y provocando miradas de sorpresa y móviles sacando fotos a partes iguales, fuimos hasta el templo. Allí los monjes rezaban para hacer que los dioses entrasen dentro de los altares, y después se abrió una botella de sake por cada uno de ellos. Ahí ya veía yo que iba a acabar más contento de lo que ya estaba.

Tras dar tres veces tres palmadas, más una más, levantamos el altar y empezamos el recorrido. Por el camino todo era algarabía, una mujer gritaba «venga! y vosotros os llamáis hombres???» (lo entendí, que ilusión), otro marcaba el ritmo, y el resto gritábamos «soya!!!» cada dos segundos a la vez que balanceábamos el altar.

Y cada cuarto de hora, más o menos, parábamos, dejábamos el omikoshi apoyado en dos caballetes, y las amatxus de la zona nos sacaban cerveza, sake y comida a partes iguales. Yo, que era la atracción del lugar, recibía todas las atenciones del mundo y la verdad es que de tan contento que estaba, ni se cuanto sake llegué a beber en el vaso que todo el mundo se preocupaba en que estuviese lleno (y yo lo contrario).

La parada y fonda se repitió como unas tres o cuatro veces, hasta que de repente me ví en el punto de partida casi sin darme cuenta. Pero antes de llegar, el responsable de mi omikoshi me cogió de la mano y me puso en la parte de delante para que Michiko pudiese sacarme fotos. Fue increible como se portó todo el mundo conmigo..Sinceramente creo que pocos extranjeros tienen la oportunidad de hacer algo tan tradicional y tan típicamente japonés como portar un omikoshi, y aunque no creo que me lea ninguno de ellos, desde aquí quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos los que hicieron posible que me sintiese como me sentí ese día: a los responsables del templo de Hasune, a todos mis «compañeros» de procesión, a las amatxus que tanto me cuidaron, y especialmente a Michiko por acordarse siempre de mi.

 

 

 

Abandono

Y que conste que no es por el tifón!!!. Resulta que la temporada oficial de subir al Fuji acabó el mes pasado, esto implica que los autobuses que te llevan desde Tokyo hasta la mismísima entrada del camino se han acabado.

Esta mañana me acabo de enterar, así que me he puesto a mirar alternativas. La siguiente es ir en tren hasta la estación más cercana y de ahí intentar subir hasta el camino en autobus, pero mira tu que sólo tenemos autobuses por la mañana (de nuevo porque se ha acabado la temporada oficial). Entonces es cuando venía la alternativa coger un taxi, pero tampoco tenemos claro si la pista está abierta, así que…

¡¡¡ abandono !!!!

Pero vamos, que no se diga que no lo he intentao, cagüen!

Una de cachivaches

Vamos acumulando! Inventario:

  • Altavoces alimentados por USB
  • Pulsómetro y reloj Polar
  • Podómetro Nike para el iPod
  • iPod nano de 2 Gb y el brazalete ese para ir de guay con él puesto en el brazo
  • Móvil Sony Ericsson Movistar totalmente inútil aquí
  • Bluetooth usb para el movil Movistar, igual de útil por ahora
  • PSP con tarjeta de 2 Gb
  • Lector de tarjetas SD USB diminuto que lo convierte en un pendrive barato con la tarjeta de 4 Gb que me compré
  • Mando del ventilador
  • Pendrive de 2 Gb
  • Cámara Sony Cybershot comprada en Ebay antes de venir y que parecía que no iba a llegar nunca!
  • Cargador de un único uso para el móvil, independiente, no hace falta enchufarlo, vale unos 500 yenes y te vale para una emergencia
  • Adaptador para cargar el iPod sin necesidad de ordenador
  • Cámara Nikon D40
  • Patata de plástico genial hecha. Es mi mascotilla, como… como… como un Mr. Potato sin pulir!!!
  • Hub USB de cubos giratorios
  • Tableta gráfica Wacom para hacer los dibujos de las camisetas de iku
  • iPod shufflé de 1 Gb
  • Micrófono-auricular estilo Cloe de Jack Bauer (abre un protocolo y establece un perímetro) para hablar por skype
  • Webcam USB pequeñita pequeñita para que me vean las ojeras desde Bilbao

.. y no habéis visto la lavadora estilo Mars Finder que me he comprao con mil lucecitas y botones (de los cuales yo pulso el más gordo y por ahora me funciona!!)

Que todas las noches sean noches de boda!

Que todas las noches sean noches de boda!

Me he documentao!!! La leche, si es que no se como os doy toda esta información gratis!, comprad alguna camiseta o algo que esto es muy valioso!

¿Que de qué hablo?, pues de como va aquí en Japón el tema bodorrio! Tiene su aquel, eh?, no os penséis que es como nuestro estilo 4 fases (punto de vista del invitado):

1- Regalar un dineral poniendo buena cara
2- Comer, pimplarse el vino, sorbete de limón y patxarán por este orden, y hacer el ridículo intentando fumarse el puro
3- Bailar grandes canciones modernas y actuales como paquito el chocolatero y la macarena

 

No no, aquí la cosa tiene sus diferencias! Para empezar, hay variedad: uno se puede casar por la ceremonia Shinto o por la católica. La Shinto es la que nos llama la atención a nosotros: kimonos, costumbres tradicionales… y la católica es la que últimamente les llama la atención a ellos!

Eso sí, en cualquiera de los dos casos lo que vale es el papel del ayuntamiento, así que en eso estamos empatados. Voy a ver si me acuerdo de todo lo que me han contado sobre la ceremonia Shinto, que la católica me parece que ya la tenéis más que revista.

Aquí no te casa un Apeles, sino un monje, y al templo tienen que entrar primero los invitados, luego la familia y por último los novietes. Estos dos gachís se intercambian lo que es como un rosario estilo japonés (un juzu), ¿que por qué?, pues porque es como se ha hecho toda la vida, hombre!!! Lo que es una innovación de últimamente, es que se ha incorporado la historia de intercambiarse los anillos estilo Frodo después del rosario.

Y aluego es cuando se toma sake para celebrar la unión de la pareja. Se disfraza como un ritual de deseo de máxima felicidad, eterna unión, blablablabá blablablí!!! cualquier excusa es buena para el pimple!. Lo chulo es que se preparan tres tazas de diferente tamaño y los novios tienen que bebérselas en un orden. Esto se llama «san san kudo» y significa «tres tres nueve», y es que parece ser que el número 3 que simboliza cielo, tierra y humanidad, viene a ser como el número de la felicidad. Así que tres veces tres, que es el nueve, es el número más happy happy!!!

Que todas las noches sean noches de boda!Google saca esto al buscar «san san kudo» en las imágenes, no se yo!

 

Una vez que tenemos el puntillo, los novios expresan su juramento, bien juntos o separados, ante los familiares, y después el monje bendice la unión con alguna que otra palabra y se acabó el rollo macabeo religioso!. Los novios van y se quitan los kimonos, y se ponen ropa occidental de casamiento (frack él, y vestido blanco de novia ella), y se celebra con todos los invitados en un restaurante como los de toda la vida.

Antes del casamiento, hay algún que otro punto curioso:

  • Tradicionalmente, el noviete tiene que pedir permiso a los padres de la novia para casarse con ella (estilo películas de Paco Martinez Soria), y si éstos aceptan, entonces se reunen las dos familias y el novio suele dar un dinero a la familia de la novia (no me han sabido explicar por qué, pero me ha sonado super mal!)
  • Los números pares están más prohibidos que Manolo el del Bombo en una biblioteca. Así que no se puede regalar una cifra par. El listo dirá: pues vaya chorrada, en vez de regalar veintemil pelas, regalo veintemil una y fuera. Pues no! listo! que siempre tienes que dar el dato!!. Todo está pensao, la regla se aplica a la primera cifra de la cantidad a regalar!! así que puedes regalar 10.000 pelas, pero no 20.000… que cucos!
  • Aquí sea esto católico o shintoista, también se estira lo de la luna de miel (sea lo que sea, que yo no lo se)
  • La edad promedio de casarse en Japón es de 30 tacos, más o menos como en España
  • En el juramento que hacen los novios hay palabras tabús, se debe evitar a toda costa utilizar «cortar», «separar», «dejar»… cualquier palabreja que pueda entenderse como incitativa al acto divorciativo.
  • De las fotos de turno no se libran ni aquí. Se sacan fotos de la familia del novio, la familia de la novia, los amigos del novio, el estanquero del barrio y la portera de la esquina!!!

 

Cosas que me pasan

Cosas que me pasan

He salido a la calle y hacía un calor horroroso. En el trabajo me han contado que ayer se batió el record histórico de consumo de electricidad en Japón, parece que este es uno de los peores veranos en muchos años (ya es casualidad!).

 

Ayer a la noche había una cigarra enorme puesta en la puerta de casa. Con el asco que me dan a mi los bichos!. Así que cogí la factura de internet que era lo que tenía a mano, y le pegué un facturazo. La bicha se puso a berrear y a moverse como una loca (yo esperaba cuatro escalones más abajo dispuesto a correr), para acabar poniéndose cuatro centímetros más a la derecha.
Nueva ostia con el sobre, nuevo berreo y meneo, y finalmente al suelo!. Yo abro la puerta en 0.2s y entro en 0.1s.

Hoy al salir de casa la cigarra estaba muerta ahí toda tirada, y es que los bichos estos en cuanto salen de la tierra se mueren al de nada. Así que por la calle últimamente no es raro ver bichajos de estos panzarriba y cada vez se escuchan menos «conciertos».

He llevado ensalada para comer, y de repente me he dado cuenta de que también me he traido un taper con arroz blanco. Ayer, de manera automática, preparé el cacharro de hacer arroz a la vez que la ensalada. Ya no como pan, ahora como arroz. Y además bebo té, muchas variedades de té que venden en latas o botellas como si fuera cocacola: té verde, té Oolong, té de jazmín… al menos cuatro tazas o botellas al día. De hecho, le estoy pillando asco al café, cosa bastante impensable en mi hace unas cuantas semanas.

En el trabajo me hacen la pelota. Soy el único programador, el resto son diseñadores o vendedores, así que cuando me ven con PHP (que no sabía antes de venir aquí, por cierto) o Java, me dicen que soy super listo, que se nota que soy ingeniero y que he estudiado un montón de años, que ellos no podrían hacer esto… Vamos, que podemos decir que estamos igual de valorados que allí (donde «picadores» es lo más fino que nos podían decir).
Esto me hace reafirmarme en mi idea de que no es un trabajo fácil, que cualquiera no vale para hacerlo, pero por vaya usted a saber que razones, es una de las carreras peor consideradas y pagadas en España. Por lo que oigo en el curro, en Estados Unidos estamos igual de bien valorados que en Japón.

Hoy también me he descubierto a mi mismo mirando mal a un extranjero que estaba haciendo el gilipoyas en el tren. Antes me daría igual, pero ¿tanto he asimilado la sociedad japonesa que me molesta un tío que pone los pies en el asiento?, ¿o quizás ver que alguien rompe el orden, me ha roto a mi los esquemas?.

 

Mañana he quedado con Jon, un tío de Bilbao que estudiaba japonés con la misma profesora que yo y que está por aquí de vacaciones. Tiene huevos que le vaya a conocer en Tokyo.

Al entrar en Karate he visto a un señor muy mayor con una katana haciendo movimientos muy raros. Era Hirokazu Kanazawa, la persona viva más importante del mundo en lo que a Karate se refiere. Parece ser que yo era el único que no sabía que venía, porque en la clase había como cincuenta personas (el doble de lo habitual), y un montón de gente con cámaras de fotos.

Es la primera vez que le veo. Es un señor bastante mayor, ágil a pesar de todo, de apariencia débil. Amable, tanto que desentona con el resto de profesores que siempre son demasiado serios. Mientras hacemos la clase, él va uno por uno, corrigiendo fallos, alabando movimientos, sonriendo. A mi me ha tocado uno de cada.
Al acabar la clase nos ha dado las gracias por venir, nos ha dicho a los extranjeros que sigamos practicando allá donde vayamos, y después nos han sacado unas fotos a todos juntos.

Cosas que me pasanEsta foto es bastante actual…

Ahora estoy en casa pensando en todo lo que me ha pasado y escribiendo este blog a modo de diario.

Creo que ha sido un gran día…

Otro día más

Se repite. A las cuatro y media de la mañana se mueve un poco la casa, suenan cuervos como medio locos, y después se para.

Hoy llevo todo el día en casa, recogiendo, limpiando, ordenando mis cosas y pensando en qué hacer. Acabo de notar el quinto o sexto temblor en lo que llevo aquí.

No me acostumbro. No me gusta.

Me voy a Ikea, que me he enterado que no está muy lejos de aquí. Quizás andando por la calle no me entere de los temblores.

Terremotos

Estaba yo soñando que iba en el balancé de las fiestas de Zalla cuando de repente me he despertado a eso de las 4:22 de la mañana. Era un terremoto!, no se notaba mucho, pero como la otra vez que pasó, resulta que murió gente lejos de aquí, me he acojonado un poquillo.
Después ha habido otro más pequeño, y después me he dormido.

Ahora son las 8:22, estoy tomándome mi café matutino, y de repente se acaba de mover todo otra vez. He puesto la tele que me han regalado, para ver si dicen algo, pero nada.

Al principio me hacía ilusión. Ahora me da como miedo…

Acabo de leer que han sido un par de ellos de escala 5.4 a unos 65 Km de Tokyo. Es decir, que cuando yo los siento aquí «leves» en algún lado son gordos. Espero que me toquen siempre los leves…

Ah! Gokiburi!!!!

Esto es lo que grita el perro de Akira (mi compañero japonés de más de metro ochenta) cada vez que quiere descojonarse de mi. Me subo a la silla de un salto más rápido que los chinos del circo del sol!!!!!

Gokiburi en japonés es cucaracha, y ya os conté que en la oficina apareció una. Desde aquel día y casi sin querer, todos los días miro debajo de mi mesa por si ha acampado por allí, no vaya a ser que decida trepar por mi pierna o algo.

Y es que aquí hay cucarachas, señores!. Supongo que será por este clima tan caluroso y tan húmedo, o porque hay tanta gente que hay un montón de basura, o yo que se. Pero yo os juro que nunca había visto cucarachas hasta que vine a Japón.

Uno va por la calle, y de repente se cruza una por tu camino, además es que andan a toda ostia! menudos sustos me dan. O suben por las paredes, y se quedan ahí estilo poster esperando a que alguien les pegue un zapatazo.

El caso es que esto no sería Japón si no tuviésemos un quintal de productos para solventar el tema. Lo más famoso son unas cajitas llamadas «Combact», que las pones por ahí en las esquinillas y parece que las gokiburis comen un poquillo y se lo llevan al nido donde toda su bichifamilia se envenena y se mueren todas!! A mi me han jurado que poniendo esto no las vuelves a ver, así que ya he comprado un par de kits….

La otra historia es que dicen que si les pegas una ostia y la espanzurras ahí, salen los huevos que tiene dentro por todo el suelo, con lo que ya tienes cucarachinas aseguradas, por lo que también me he tenido que comprar un spray mata-sin-tocar…. tiene webos (nunca mejor dicho).

No vengáis a Japón en verano si tenéis pánico a las cucarachas como yo!!! Cucal te necesito!!!

 

 

Me he apuntado a una agencia de modelos!!!

Eh! tranquilizarse!!!! no me pilléis asco antes de tiempo, dejadme que me explique!!!! Como sois!

Pues es que aquí pasa una cosa curiosa y es que suelen pillar a extranjeros para hacer anuncios tanto de televisión como de revistas y tal, parece que llamamos la atención. Y el yanki, que está metido en todo lo raro, resulta que fue la semana pasada a un casting para un anuncio de Mitsubishi, por cierto que hizo de abogado y yo ahí ya tenía experiencia!

Total que mandé un mail ofreciéndome a salir en cualquier lao (con tal de que me paguen y dejar la informática…) y me dijeron que casualidad, que estaban buscando voces en castellano. Les mandé un par de fotos trucadas con photoshop para quitar a los de al lado haciendo el gamba, y ¡¡ me han llamado !!. Así que hoy me he presentado allí. Nada más llegar, una tía imponente me ha abierto la puerta y me ha llevado a una sala, allí he estado rellenando un formulario que contenía, entre otras:

  • Altura y peso. Aquí encajaría perfectamente como Frodo a nada que me deje las uñas de los pies largas.
  • Si me importaría posar en bolinguillas. Como aquí no me conoce ni blas, he dicho que si, que poso. (ya veremos si luego me llaman, jaja)
  • Deportes que practico, aquí he puesto lo de pasar trapo por si me cogen para un anuncio de Mr. Proper.

Luego hemos pasado a las medidas. Aquí Lucy Liu ha sacado un metro y ha empezado a medirme partes del cuerpo super raras:

  • Perímetro cabezonil. Por si sale un papel de Buda extranjero, digo yo…
  • Perímetro de cuello… lo mismo me cogen para anunciar corbatas!
  • Espalda. Aquí no les da ni para darme un papel de llavero.
  • Y de repente me ha dado el metro y se apuntaba con el dedo en aquel bello lugar en que se juntan las dos piernas. Yo no le entendía ni ostias, hasta que por fin se ha puesto ella misma el metro con el cero en tal exquisito punto cero, y me ha dado a entender que me quería medir desde las albondiguillas hasta el suelo… no preguntéis mucho más…

Y entonces es cuando me dice: un momento que te voy a hacer unas fotos. Y va la tía y me trae las playeras que había dejado en la entrada (ya sabéis que aquí se descalza uno en todos los lados).

Vamos, que me ha llamado enano a mi redondo careto de la manera más vil!!! Ponte las playeras que si no, no se te ve en las fotos!!! será perra!

Entonces ha empezado la sesión fotográfica. Yo me moría de verguenza, pero como estaba con la risa tonta, pues como que me ha acabado dando igual:

  • «Sonríe!!!». Esto era fácil, estaba ya descojonándome desde hacía un rato!
  • «Cruza los brazos y pon cara de enfadado!!!«. A nada que me acuerde que me has hecho poner las playeras porque soy un tapón, me sale sola!!!
  • «Ponte de perfil y entorna los ojos!«. Ostias, que es mi primera vez, no me pidas imposibles!!!
  • «Pon cara de llorar«. Jodo!!! esto que es? casi prefiero al protesto de la otra vez!


Total, que lo mismo me llaman para aparecer ahí de doble en cualquier lao, joe que ilu me haría!. La tía me dice que por el tema de hablar en castellano, es muy probable que me llamen para algo. Ya me veo anunciando las clases de flamenco del profesor Takayama por la tele!!!

Para otra cosa no, pero para hacer el gilipoyas yo creo que doy!!!!

Cuando los tópicos se hacen notar

En mi oficina hay gente de cuatro nacionalidades más a parte de la mía. Tenemos a dos americanos, una canadiense, cinco japoneses y un francés. Esto ya se está empezando a parecer a los chistes de antes de «va el francés y dice, pues en mi país»…
El caso es que hoy me ha dado por pensar en ello, en que somos muy diferentes pero que a pesar de todo, funcionamos bien como equipo. Y en la mayoría de los casos, y aunque no me guste mucho admitirlo, creo que se cumplen los tópicos propios de cada nacionalidad. Vamos por partes:

Yankilandia #1: de los dos americanos, uno es de pura cepa, y el otro es de padre alemán y madre japonesa, pero que nació en América aunque lleva la mayor parte de su vida en Japón. Es mi jefe, el de las piñas, y se puede sentir su influencia japonesa. Es comedido, generoso y tiene el don de apaciguar los ánimos cuando las cosas se tuercen. Habla japonés como uno más aunque de vez en cuando no puede evitar un «fuck you asshole» que le sale desde lo más profundo de su ADN paterno. Además, es un amigo.

Yankilandia #2: el otro americano es la imagen más típica de un gringo. Es prepotente, insultantemente sincero, no respeta a nada ni a nadie, erupta cuando le apetece, habla mal de todo el mundo y siempre está criticando algún aspecto de la sociedad japonesa. Su novia es japonesa, muy guapa por cierto, y al verle hablar con ella, me resulta imposible no pensar en una típica peli americana del jugador de rugby y la animadora. En este caso, el tópico se cumple 100%, él es el absoluto protagonista de todos los saraos. Aunque le he puesto a caldo, os puedo decir que es buena persona y algo parecido a un buen amigo si sabes entender que no tiene educación porque no puede tenerla.

Japón: Los japoneses de mi oficina son reservados, callados, serios, amables. Están en su país y tu no, y por eso siempre tratan de explicarte cualquier cosa si estás dispuesto a escuchar (no suele ser el caso del americano). Son trabajadores, mucho, y aunque puede que no tengan conocimiento para resolver los problemas, se esfuerzan al máximo por conseguirlo. Si les ayudas, te lo agradecen en el alma. En mi oficina hay dos chicas japonesas, las dos han vivido en el extranjero y eso se nota en su carácter, más abierto, más occidental, de trato más fácil y accesible.
De los dos chicos japoneses, uno mide más de metro ochenta, es enorme en todos los aspectos. Y cumple el tópico de las personas obesas que dice que son alegres. Este hombre tiene una risa que es contagiosa como pocas, y además la utiliza mucho con lo que nos obliga a sonreir al resto unas cuantas veces al día.

Francia: Este es el tío más raro que he conocido en mi vida. Es arrogante, engreído, pomposo. Siempre trata de evitar estar con los demás. Si comemos juntos, él no viene. Si tenemos una fiesta de empresa, él es el primero que se va con algunas horas de ventaja. Es de ideas fijas, no es capaz de razonar cuando se le cuestionan, se bloquea y deja de hablar, por un rato. Lo medita, y al de dos horas quizás te viene con una respuesta, o quizás no, a veces decide hablarte dos días más tarde. Tampoco es mala persona, aunque creo que nunca acabaré de conocerle del todo porque no se deja.

Canadá: Este es un caso muy especial. Es una chica de padres chinos que nació en China, pero que se fue a vivir a Canadá, que es su nacionalidad oficial. Tiene el Noken nivel 1 de Japonés, vamos, que si no te lo dicen, nunca sabrías que no es japonesa, quizás el tatuaje que tiene en el hombro podría hacernos dudar. Aquí tenemos el mismo caso que con mi jefe, lleva tanto tiempo en Japón, que ha sabido mimetizarse perfectamente. Sabe cosas de Japón que nadie de los japoneses sabe, es capaz de darles lecciones sobre películas japonesas, tés, ropa, historia…

Yo: Me paso el día cantando. Cuando algo me sale mal, juro en castellano y el japonés de metro ochenta lo repite, con lo que ya tenemos risas. Hablo con todo el mundo, vacilo al yanki, me llevo muy bien con todos los japoneses. A veces me mosqueo porque algo no me sale, y entonces me aislo, como si fuese francés. Me pongo los cascos, resoplo, juro y me agobio. Se me suele pasar rápido, aunque hay veces que me dura todo el día. Me descubro a mi mismo hablando en inglés y me entra la risa. Trato de hablar en japonés todo lo que puedo, aunque sea mal, y los japoneses siempre me ayudan con una paciencia infinita. En la oficina, me llevo mejor con ellos que con el resto aunque aquí no creo que dependa tanto de nacionalidades, sino de formas de ser de cada uno.

Somos muy distintos, y claro que influye el país donde hemos crecido, quizás tiene un 40% de culpa de nuestra manera de ser, el otro 60% depende de cada persona. Lo bonito es saber entendernos a pesar de ser diferentes. En nuestro caso no siempre lo conseguimos… pero funcionamos juntos!

 

Un tipo atractivo en China

Un tipo atractivo en China

Aupa Kokito.

Adjunto foto para tu Blog de un sexy balmasedano que vistiendo Ikusuki, ha recorrido parte de Shanghai, China. En esta foto estoy en:


Torre de Televisión Perla de Oriente (東方明珠塔)
50Un tipo atractivo en China. Ubicada en Pudong Park, en la orilla este del río Huangpu, es con 468 metros la torre de televisión más alta de Asia, y la tercera del mundo. Tiene un diseño original que simboliza «dos dragones jugando con perlas».

En los bajos se encuentra el Museo Municipal de Historia, las cinco perlas pequeñas albergan un hotel de cinco estrellas con 25 elegantes habitaciones, y cogiendo alguno de los ascensores con capacidad para 50 personas y que suben a una velocidad de siete metros por segundo, llegamos a la perla en lo alto del edificio donde hay diversas tiendas, un mirador y un restaurante giratorio.

A mi espalda, http://es.wikipedia.org/wiki/Shanghai_World_Financial_Center lo que pretende ser uno de rescacielos más grandes del mundo, y que probablemente lo sea aunque por poco tiempo, ya que hay otros en construcción.

Un saludo desde el pais que más odia a Japón.

Otia como viajas! a tu lado Willy Fog salió a comprar el pan!!!!

De pañuelos y mundos

Noriko es una chica que conocí a través de una página de intercambio de idiomas castellano-japonés. Después de dos o tres años escribiéndonos mails, se vino a Bilbao un verano. Resulta que quería hacer el camino de Santiago, y pilló un autobús y se pasó a vernos. Hicimos un tour por todos los bares de pintxos de Bilbao y Donosti, y además recuerdo que hizo un tiempo increiblemente bueno.

Al verano siguiente quiso hacer lo mismo, pero por el camino de la costa, y por supuesto que se quedó también en casa. Ese año Ikusuki ya existía, así que se prestó a llevar una pegata nuestra por todo el camino.

Ikusuki no tendría ni dos meses. Sería de las primeras pegatinas que sacamos…

La semana pasada mi jefe me dijo que iba a empezar a estudiar español, y trajo unos libros de la NHK que estuve ojeando. Al final venían artículos sobre España, y cual es mi sorpresa cuando veo uno sobre el camino de Santiago escrito por Noriko… La llamé por teléfono y me lo confirmó.


Tokyo, Bilbao… tampoco están tan lejos….

De tifones y terremotos va la cosa

Pues si, amigos, me he venido a uno de los países más cachondos metereológicamente hablando. Aquí Maldonado no daría abasto, la oxti.
Estaba yo planeando mi viaje al Fuji, y resulta que se ha suspendido porque ha venido un tifón muy muy majo que nos ha aguado literalmente el plan.
Flapy nos cuenta en su blog la que se ha liao. Yo aquí os puedo decir que ha llovido la de Dios es Cristo este fin de semana, que ha hecho un viento de la leche en moto, y que parecía que llovía parriba.

Y encima, esta mañana, de nuevo, he vuelto a notar que dormía en un tiovivo cuando se ha empezado a mover todo. Seguramente os vendrá a la cabeza alguna imagen en la tele de unos terremotos del copón bendito donde la gente se medio cae y las lámparas se mueven para todos los lados. Yo estoy seguro que estos terremotillos de los que yo os hablo no los notaría si estoy de pies. Es como ir en un tren, se mueve todo un poco, pero muy poco… aunque siempre queda esa cosa de si irá a más… Aunque hoy parece que no ha sido tal terremotillo, sino algo bastante más serio aunque he tenido la suerte de que no ha sido en Tokyo.

Aquí te dicen que cierres el gas, que te metas debajo de una mesa y que esperes a que pase. Yo si hubiese un terremoto gordo, estoy seguro que saldría a la calle y echaría a correr hacia algún sitio donde no hubiese edificios para que no se me caiga nada encima. Pero vamos, que lo que tengo claro es que si hay un terremoto, yo tengo que correr, hacia donde sea!

 

El profe del prota!!!

A ese he doblao!! Al profesor del protagonista del juego. Yep yep, rebobino, empiezo desde el principio.

Y como no tengo fotos del momento, voy a hacer un post cruzao (Departamento de IkuInnovación 2007). En el texto, lo del juego, las fotos, las del tsuyu.

Después de soñar con mazos, jurados y jueces con calzoncillos de topos debajo de la toga (eh! y yo que sé, son sueños!), esta mañana me he levantado todo eufórico. Además, me he tomado un Red Bull, como para motivarme más todavía!. Así que iba por la calle y no veía más que demandas, vamos, que ni la Patiño.


El caso es que a mi hora, con puntualidad japonesa, me planto en la estación dispuesto a buscar, mapa en mano, el estudio de grabación. El tsuyu se ha hecho bastante de rogar, pero justo hoy le ha dado por darse a conocer este año. En fin. Paraguas y mapa en mano, vago por las calles cuando recibo una llamada de Sancho Panzo que me dice que me espera en la salida de la estación. Así que retrocedo y me lo encuentro sudando cual manantial, saludándome con la mano, con cara sonriente de haberse comido trece donuts, y diciendo «que calor que calor», jajaja.

Por el camino me cuenta que Capcom está volcándose en Europa, que Phoenix Wright 4 es su juego estrella y que están invirtiendo muchos millones en promocionarlo. Además, me acojona un poco diciéndome que han venido desde Osaka para grabar y que intente hacerlo lo mejor que pueda. Eh! es como el entrenado ahí cuando te dice las últimas palabras en el vestuario antes de salir!! (digo yo que no he jugado al fútbol en mi vida). El caso es que el pancímetro andante me motivó!

Subo al estudio, y resulta que está en un edificio super chulo, todo nuevo, nada que ver con la garita donde éstos hacen prácticas. Me cruzo con otro extranjero, americano según denota el niki sin mangas que se ha atrevido a llevar a la entrevista (estos van sobraos por aquí!) y entro. Allí hay como siete japoneses, me invitan a sentarme y me enseñan unos dibujos de los protagonistas del juego. Me explican de que va, quién es mi personaje y lo que mi voz tiene que «transmitir».

Así que lo que os decía al principio, el personaje es el profesor de la facultad de derecho del prota, así que mi voz tiene que inspirar confianza, convicción, seriedad y conocimiento adquirido con la experiencia de la vida. Jajaja, toma ya!!!! Yo pensaba: «vamos, que lo diga como enfadao, Oskar imagínate que te roban la bici o se te pierde la cartera… hombre, ya está, ya tengo inspiración!!». Después me enseñan un trailer del juego, y me dan un folio con lo que tengo que decir.

Miro el folio y veo que sólo pone «protesto». Les pregunto que si es sólo eso y me dicen que si. Yo miro al techo, a las esquinas, para ver donde están las cámaras, pero no no, no es una broma!!! sólo voy a decir una palabra en el juego!!! y por eso me pagan unas quince mil pelas!!, pos bueno…

Pero menos mal que era sólo una palabra… igual la he dicho ochenta veces, jodé que pasada. Me hacían repetirla en tandas de tres, y al acabar, los japoneses debatían entre ellos y uno me decía cómo tenía que corregir la voz. Vamos, que la pongas más grave, que no alargues la «o» de protesto, que lo intentes decir desde el estómago, que no alargues tanto la palabra, que no la acortes tanto, que más alto, que más bajo, que más rápido, que más alto, que subas el tono, que lo vuelvas a dejar como antes, que escuches esta toma que es la que mejor has hecho y que lo intentes hacer igual pero poniendo un poco más grave, que… ahhhh!!! si todas las veces lo he dicho igual!!!!!!!

Después, al salir del cubículo de grabar, me encuentro con que los japoneses se han multiplicado por lo menos por dos, y que están en torno a un señor mayor con traje que parece ser el jefe supremo de la banda. De repente, me hacen una reverencia todos a la vez, me dicen el «muchas gracias por tu trabajo», me dan las gracias treinta y tres veces con otras veintidos reverencias, y me voy. Todo esto mientras el «protesto» que les ha gustado lo ponen una y otra vez por los altavoces (se oía genial, no parecía yo!!!).

Cuando salgo por el pasillo, me cruzo con otro extranjero que irá a grabar alguna otra cosa, y al ir a la estación, mi amigo Sancho está acompañando a otro y me despide con un «Talk to you later».

Esto es todo!!!! Una palabra en un juego!

Pero yo esto lo amortizo seguro, qué risas me voy a echar contándolo!!!

 

Mañana hacemos de fiscal!

El de morao creo que voy a ser yo, ¡¡ como molo!!

O eso es lo que creemos!!!. La voz va a ser ronca ronca, estilo Colombo cazallero, y el juego es de abogados, así que no puede ser otro!. Aunque todavía no se ni la versión, ni donde va a salir, ni cuando ni nada. Lo que está claro es que yo le pongo la voz en castellano, que yo creo que alguno por ahí se ha liado pensando que iba a ser en inglés.

Otia, que juez más feo!

La grabación es a eso de la una menos cuarto en un sitio no muy lejos de donde trabajo. Es de suponer que habrá otros «dobladores» por allí, así que será un buen momento para conocer otra gente. Jaja, que gracia, todavía no me hago a la idea!.

Siempre que pienso en juicios, a parte del programa Veredicto (mi vecino aparca en mi garaje, señoría!!!, jaja), me viene a la cabeza el de Ally McBeal que estaba como siete cabras, pero que siempre ganaba:

Anda que no me reí yo nada con este figura.

No creo que sea menester sacar la cámara de fotos, pero os aseguro que habrá crónica detallada de todo lo que allí acontezca. Además, prometo ponerle más salero que aquí mister sonrisas!!!

Te llevará de Bilbao a Artea en 0.2, pero es más soso que las piedras de la vía!!!.

Cosas que me dejan asustao

Lo que acabo de ver ahora mismo en la calle ha sido ya lo que me ha acabado de decidir para escribir esta lista. Son cosas que me dejan asustado de lo diferentes que somos…

Ya os conté que no se ve un premio de perro por la calle ni buscándolo, vamos, que uno puede caminar tranquilamente sabiendo que no va a pisar un tanzanote.
Pero lo que me ha dejado más chato que krilin, es que acabo de ver a una señora con una botella de agua en la mano esperando pacientemente a que su can acabase de mear, momento en el que ha diluido el posible mal olor con medio litro de agua por encima.
Increible…

Aquí van el resto de cosas que me vienen ahora mismo a la cabeza, y que fijo que no pasan allá de dónde vengo:

  • Cuando uno pide para comer en un restaurante de comida rápida, te dan la bebida y te dicen que te sientes donde quieras, al de un rato te llevan ellos mismos la comida a la mesa. No importa que te hayas sentado tres pisos más arriba y que apenas te hayas gastado 500 pelas.
  • Al hablar con japoneses de eso «que hace alguna gente» de bajarse películas, series o música con el emule o azureus, se escandalizan. Casi no saben ni lo que es, y les parece terriblemente mal que no se pague por estas cosas. De hecho si uno intenta buscar cosas genuinamente japonesas por estos medios, no las encuentra porque no se las bajan, y, por tanto, no las comparte ni Buda.
  • Las «dos o tres veces» que he preguntado a un japonés cómo llegar a un sitio con un mapa en la mano, me han acompañado hasta el sitio. En una ocasión, una señora tenía dos bolsas con la compra del supermercado y me acompañó como tres manzanas más para allá. Yo me moría de verguenza, pero ella insistió.
  • Cuando compras ropa, te la meten en una bolsa, hasta aquí normal. Pero la bolsa la cierran con una especie de celo, de manera que nunca se te abrirá si se te suelta un asa de la mano.
  • En los supermercados hay microondas cerca de la entrada, por si te apetece calentarte eso que te acabas de comprar y zampártelo allí mismo.
  • En las tiendas de conveniencia te dan bolsas para todo, cosa que no me parece bien. Incluso tienen bolsas de tamaño lata de cocacola, con lo que te llevas tu lata en una bolsa que luego no puedes reutilizar ni para meter un lápiz. Hace meses que digo «iranai», que no necesito, cuando no compro más de 2 o 3 cosas.
  • En algunos restaurantes te ponen una jarra con té con hielos encima de la mesa. Es como agua, es decir, no te lo cobran, te puedes beber siete tazas si quieres, aunque luego acabes como el nen de Castefa.
  • En mi oficina hay un departamento de sistemas, y suelen tener que salir donde el cliente a instalar alguna historia. Cuando se va alguno, todos les decimos lo que se podría traducir como «mucho ánimo», y cuando vuelven se les dice un «bienvenidos» con la connotación de «gracias por trabajar para todos nosotros». En mi caso, cuando les enseño cualquier cosa que he hecho medianamente curiosa, se deshacen en elogios. Se que no es para tanto, pero gustar… pues gusta!
  • Los cajeros automáticos hablan!! Te dicen bienvenido y muchas gracias, entre otras cosas que no capto.
  • Para entrar en un probador, hay que descalzarse, es igual que te vayas a probar una camisa que una corbata. Los zapatos fuera!
  • A la gente con «carrera considerada difícil» se les pone el sombrenombre de «sensei» (profesor). El contable de mi empresa tiene pintas de ser más albardao que los filetes de ir a la playa, pero el tío es sensei. Programando en java le quería ver yo!
  • La gente del sector servicios son extremadamente educados, tanto que a veces roza lo ridículo. Te cogen / devuelven la tarjeta de crédito con las dos manos, te sonríen hasta que les salen agujetas en las encías, y no paran de hablar en todo el rato. En el supermercado incluso te van diciendo el precio parcial de lo que van sumando. Es decir, son capaces de radiarte: 100 Yenes, 376 Yenes, 872 Yenes… así con cada producto hasta los 8542 de la compra. Yo ya ni les miro, porque me parece totalmente innecesario.

En fin, estoy segurísimo que habrá muchas de estas cosas que echaré de menos cuando vuelva…