El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

Pues si, efectivamente. Este sábado nos vamos los tres a Zalla con la intención de que Kota por fin pueda conocer a la familia que le queda por conocer. Ojalá que al menos una vez al año podamos hacer esto y Kota crezca conociéndoles a todos. Sabiendo que es un poco difícil aquí cogerse más de una semana de vacaciones seguida, en esta ocasión nos vamos dos semanas aprovechando que me cambio de trabajo y que en la nueva oficina me esperan sin problemas.

Estoy convencido de que serán dos semanas llenas de emoción, no puedo esperar a ver a Kota en brazos de mis padres… además que me han contactado de la biblioteca de mi pueblo y resulta que voy a dar una charla allí presentando el ikulibro, que no veais la ilusión que me hace. Había pensado no solo hablar del libro sino contar un poco mi historia, cómo acabé en Japón, cómo se vive aquí y por supuesto dejando mucho mucho tiempo para que la gente pregunte lo que quiera, que yo contestaré como buenamente pueda. Fran me ha enviado ya una caja de libros a mi casa de Zalla, así que si alguien se quiere hacer con algún libro, allí mismo se podrán comprar:


Afinando un sueño, biblioteca Zalla.jpg




De paso contaros que la mitad de los libros que ya están firmados y que envié, llevan retenidos en Madrid casi un mes y Fran ya no sabe que más documentación enviarles… parece que no se creen la historia de que los libros fueron impresos en España y que ahora llegan de vuelta solo por la firma… hay que ver que mal funcionan estas cosas en España.

Así que viendo que esto va para largo, he decidido aprovechar el viaje para firmar allí el resto de libros que me quedan por firmar y que luego ya Fran los envíe dentro de España, así nos evitamos accidentes de libros mojados y aduanas y ya por fin los recibís todos. También contaros que prácticamente no nos quedan libros ya, así que si todavía quieres el tuyo, todavía estás a tiempo pero por muy poco porque una vez que se acaben, no creo que haya más ediciones.

Y nada más. Tengo muchas ganas de llegar a mi pueblo ya y que mi madre me cocine un plato de alubiacas rojas como solo ella sabe. Me voy a poner como el キコ!

Vivir no ya fuera de tu pueblo o ciudad, sino fuera de tu país es todo un arte que cada cual crea a su manera. Yo tenía ganas ya de venir a hablar de los distintos artistas con los que me he cruzado desde que llegué a Tokio hace casi 8 años, cuarenta penas y dos mil resacas.

Hasta cierto grado, todos somos dueños de nuestro cuadro, somos los pintalienzos de nuestra propia vida con relativa libertad para usar los colores o pinceles que nos de la real gana. Sin embargo es curioso ver como se acaban juntando técnicas y muchas de las obras que se dejan exponer son muy parecidas unas a otras. Total, que según yo lo veo y si tiro por el lado negativo, a los extranjeros que aquí vivimos se nos puede meter en alguno de los siguientes sacos en un ejercicio de generalización de ñús que quizás no sea demasiado sana porque cada persona es un mundo, pero que me apetece hacer esta mañana de domingo, mira tu. Hay gente muy normal por estos lares, insisto, pero también los hay que se las traen. Vayamos con estos últimos:

Posers

Juntas internet con las redes sociales por un lado y el interés que suele haber por Japón por otro y ya está la mezcla hecha, batida y lista para servir: blogueros o facebookeros o instagrameros profesionales. Son estos que buscan cuantos más lectores o megustas puedan conseguir a consta de escribir los tópicos de siempre. Los hay quien programa posts porque tienen estudiada la hora del día en que en teoría más gente va a leer sus joyas de la literatura contemporánea, eligen con cuidado las palabras clave para el SEO que escriben y tienen estudiados hasta los enlaces que mejor les conviene para que San Google les tenga en un altar, eso si, luego a lo mejor lo que cuentan en el post es un truño como mi tío Nuño, pero el contenido es lo de menos mientras puedan twittear cincuenta veces que escribieron un post nuevo. Otros enchufan tantos tags en instagram que para ver la siguiente foto que toque tienes que dejarte media yema del dedo haciendo scroll. Si pueden conseguir esa foto con tal o cual bloguero famoso, son capaces de irse hasta donde esté solo para sacársela y volverse por donde ha venido, eso si, en twitter pondrá algo así como “de hanami con @tarari, que hacia mucho que no le veía y ya tenía ganas de darle un abrazo” y a lo mejor es la segunda vez que le ve y ni le ha saludado. Se estudian Facebook para ver que hacen los demás y tratan de estar en todas las salsas aunque no se les invite, si por lo que sea aparecen en una foto tuya de casualidad, se etiquetan al segundo dos para que quede constancia de la gran cantidad de amigos que tienen aunque a lo mejor en esa foto tu querías sacar a la farola y él salió por yo que se qué (lo mismo saltó a lo matrix para salir).
También están los que mienten haciendo ver que hacen tal o cual cosa y luego no es verdad, como decir que viven en tal sitio o hacen determinada actividad a la que a lo mejor fueron una vez por probar y no volvieron jamás. Todo vale por la fama, por el personaje creado para ganar likes, followers, amigos o cristos benditos.

Más falsos que un pepino cuadrado azul. Eliminados del RSS hace décadas.

Cutres

Esta gente no pensaba yo que nunca me la iba a encontrar por aquí, mira tu. Al fin y al cabo estamos viviendo en un país extranjero lo que te presupone cierto arrojo, cierta manera de ser… pues no, me he topado aquí con gente cutre a rabiar. Ir, por ejemplo, a un restaurante y decir al final que ellos pagan aparte porque tu te has bebido una cerveza de más y has chupado dos cáscaras de edamames que no te tocaban. Elementos que están a la pela más que a cualquier otra cosa. En los últimos eventos que hemos organizado, se traían la bebida del combini y la metían en el bar por no pasar por caja, y eso sabiendo que éramos nosotros “sus amigos” los que organizábamos el sarao, incluso negarse a pagar la entrada y pasarse lo que dura el asunto fuera en la puerta aprovechando el ambiente generado. Otros se apuntan a un hanami en el que la ley ha sido de toda la vida llevar bebida y comida y ponerla en el medio para compartirla entre todos, y esta gente se abren su paquete de patatas fritas y se lo comen prácticamente a escondidas para que no les cojan. Eso sí: zampan de lo de todos como si no hubiese amanecer porque is freeeeeeee. Normalmente tampoco se ofrecerán voluntarios para ir a coger sitio ni moverán un puto dedo para organizar nada pero estarán parasitando todo tinglado en el que se metan. Es acojonante. Luego se extrañarán de que no se les vuelva a invitar a nada.

Gurús

Son los que dicen frases como “en Japón los sueldos son un 150% más alto que en España” o “los japoneses tienen interiorizado el espíritu del samurai y eso se nota en el día a día desde que entras en la oficina”. Gilipolleces del estilo. Verdades absolutas que ellos, expertos en Japón, su idiosincracia y su aroma matutino, sueltan a la mínima que pueden. A lo mejor si sacan una foto de un japonés borracho debajo de un cerezo, aprovechan el asunto y ponen la frase “todos los japoneses se emborrachan siempre porque están obligados a asistir a eventos sociales de la empresa y beber siempre que el jefe lo hace”. Vamos, chorradas como pianos que ellos sueltan como si estuviesen escribiendo una guía imprescindible y experta para comprender la sociedad japonesa pero que no deja de ser su vivencia personal de ese momento que exageran y topicalizan a todo lo que de la situación. Se preocupan más por sentar cátedra que por vivir sus propias experiencias, tanto es así que alguno de estos con los que me he cruzado están totalmente convencidos de que tienen toda la razón en lo que dicen y tu no tienes ni idea de nada porque ellos llevan más años que tu aquí. Luego a lo mejor no tienen ni amigos japoneses, pero suelen contar con el beneplácito del público porque dicen lo que todo el mundo espera escuchar. Incluso yo he llegado a ver publicados artículos en periódicos contando las tonterías y los tópicos más topicazos que se puedan escribir. No es raro que detrás de uno de estos haya veinte posers con el twit ya escrito y la cámara del teléfono preparada.

Quejicas

Para mi estos son los peores, no puedo con ellos, si se da la casualidad de que conozca a alguno por twitter o por facebook, les borro a la mínima: se quejan absolutamente de todo; aquí los médicos no son como en su país, las medicinas no valen para nada, la comida es una mierda, hay mucha gente… Es raro que te encuentres con uno y venga el tío con buena cara contentete, al revés: vendrá con su cara de vinagres echando pestes de las tres o cuatro putadas que se ha encontrado durante la última hora y que en su país, por supuesto, nunca pasa. Los cajeros cobran comisión y no se puede usar la tarjeta de crédito todavía en muchos sitios, ¿es o no es tercermundista esto siendo Tokio? ¡¡ inaceptable !!. Las quejas son las de siempre, tampoco hay muchas más. En algunas quizás no les falte razón, pero coño, es como si vives en Bilbao y te quejas SIEMPRE de que llueve, o si te mudas a Murcia y te quejas de que no entiendes lo que dicen. Eso si, por muy en su contra que esté compinchado todo Japón, el tío sigue aquí dando por saco gritando a los cuatro vientos la mierda que es esto. Pero es que si se vuelve a su país, seguramente en su barrio le tendrán calado porque probablemente haga lo mismo allí. Inaguantables, totalmente prescindibles y a poder ser que queden bien lejos de uno.

Racistas inversos

Dentro del grupo anterior están estos. Esta gente odia a los japoneses y no tiene reparos en demostrarlo abiertamente. Los japos son todos cuadriculados, los japos son unos pervertidos, los japos esto, los japos lo otro. En su empresa los japoneses son los que menos trabajan o los que peor lo hacen, además no tienen ni idea de inglés y son más sosos que él, que es un salao de los que de partirse el ojete cuando les ves. Por supuesto, todos los japoneses le odian a él por ser extranjero, claro, esto está fuera de toda duda. Eso sí: seguramente el tío no hablará japonés más que diciendo nanka nanka nanka y se sabrá el kanji de árbol, el de río y los de nomihodai si vienen juntos. “Pero es que hasta los japos odian los kanjis y pasan de aprenderlos” llegué yo a escuchar un día. Todos le odian, pobrecito mío, por tener los ojos redondicos…
Estos no se suelen relacionar más que con extranjeros formando sus grupos y yendo siempre a los mismos sitios “gaijin friendly” donde saben que les van a entender si hablan en inglés y van a encontrar a japoneses totalmente entregados con la causa gaijin (esto será otro tema a tratar más adelante, amigos, los japoneses que reniegan de serlo!! atentos a sus pantallas!)

Autonacionalizados

Esta gente son lo contrario. De alguna manera tratan de olvidar su propia cultura y están totalmente envueltos en las maneras y la sociedad japonesa. Si pueden evitarlo, no se relacionan más que con japoneses, no van donde los extranjeros y procuran no hacer cosas de extranjeros. Tanto es así que llegan a hablar de los extranjeros en tercera persona como si ellos no lo fuesen, pierden totalmente su identidad y hasta sienten verguenza ajena de sus paisanos. Normalmente hablan muy bien japonés y se preocupan por mimetizarse con el entorno berreando exageradamente: “eeeeeeeeeeeeee” cuando se sorprenden por algo en vez del típico “ahí va la hostia”, haciendo el gesto con la mano cuando pasan por delante de alguien, haciéndole reverencias hasta al cepillo de dientes, diciendo que no cruzando los dos dedos índices y hablando de sí mismos señalándose la napia en vez de el pecho. Una vez en Karate un compañero belga de ojos azules y rubio como él solo le dijo en el vestuario a uno de los sempais japoneses: “hoy han venido un montón de extranjeros, es curioso, a ver como sale la clase!” en referencia a la visita de un grupo de americanos, con lo que el sempai le contestó: “coño, ¿qué pasa, que tu eres de Osaka o que?”.

Viajeros ocasionales gurús

Aunque estos no son paisanos que vivan aquí, dejadme que hable de estos: son los que alimentan la mentira de los gurús a los que normalmente siguen y de paso se convierten en uno. Si están leyendo todo el día a uno que dice que los trenes de Tokio están petados y hay empujadores, vendrán de viaje aquí, harán a lo mejor cincuenta trayectos en tren de los cuales dos o tres estarán petados pero alimentarán la leyenda y cuando vuelvan dirán que es acojonante como están aquí los trenes, que ni respirar podías. O como me contaba un amigo, una tía que decía que todos los japoneses comían fuera de casa y nunca cocinaban porque había muchos restaurantes y que eran muy baratos. Me pregunto yo para qué coño tendré una nevera en casa, entonces. Esta sensación la tengo cada vez que alguna televisión de España viene aquí a grabar un programa donde nos hacen ir en busca de estos tópicos ya aburridos para poder sacarlos allí en vez de tratar de dar la visión más normal del día a día aquí.

Anónimos

Son los que no quieren saber nada de redes sociales, ni blogs, ni facebooks ni ná. Gente que hace su vida aquí pero no le da por contarla lo que es muy respetable, por supuesto. Que yo ponga fotos de Kota no significa que sea el primero que he tenido un hijo aquí y que me de por contarlo. Pero dentro de este grupo hay algunos que no solo no quieren saber nada de internet, sino que lo rechazan completamente. Si por ejemplo coincides en un sarao y sacas una foto de grupo te vienen después a decir que no les saques en el blog o que no les pongas en ningún sitio con lo que normalmente haces dos cosas: o les quitas de la foto con photoshop recortando esa parte o directamente no cuentas nada. Totalmente respetable, por supuesto, pero en ciertos casos la obsesión por esa supuesta privacidad absoluta que tienen algunos me resulta incomprensible aunque, insisto, respetable.
O quizás soy yo que siempre me ha parecido mucho más divertido contar las historias que guardármelas para mi y siempre me ha recompensado de alguna manera, sobretodo al principio cuando vine solo. Pero que sepáis que la inmensa mayoría de los expatriados paisanos que viven aquí no tienen blogs ni historias, ni ganas de tenerlas y son mayoría.

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Ala, ya me he quedado a gusto, ojo que yo me veo por lo menos metido en dos sacos de los anteriores, a ver si adivináis en cuales. Voy a ver si cocino un amaiketako y así Chiaki y yo zampamos algo que ya estamos a media mañana y hay gazuza. Porque si, resulta que hasta sartenes tengo, no te lo pierdas.

Ah! las fotos, si, es verdad, no tienen absolutamente nada que ver con el post, pero es que quedaba como muy biblia solo con texto, así que he puesto las primeras que he pillado por ahí. Ahora mismo habrá algún poser bloguero experto que se estará tirando de los pelos, jajaja, qué sacrilegio!! y encima publicando un domingo a las tantas de la mañana!! xD

¡Pasadlo bien lo que quede del finde!


No hace mucho, diría que desde hace un par de años, vengo dándole vueltas a la idea de que la gran mayoría de lo que nos rodea es una gigantesca y descomunal farsa. Desde que Kota está con nosotros, no hace ni medio año, esta idea, este concepto está tomando especial relevancia quizás porque cuando tienes un hijo, tu lista de prioridades de repente deja de tener sentido alguno y todo deja de girar en torno al ombligo de uno.

No es que de repente me haya convertido yo en Neo y vea la realidad tal y como es, no va por ahí la cosa, a ver si soy capaz de explicarme y de paso me entero yo también.

Uno fue a nacer donde le tocó con la familia que le fue a tocar y a partir de ahí todo está, digamos, preconcebido. Comes lo que te ponen encima de la mesa, en el colegio uno juega a futbito porque es lo suyo, existen periódicos, tebeos revistas… todo un mundo montado que está muy bien, pero no deja de ser una herencia, el resultado de evolución de la sociedad, del mundo en el que te ha tocado vivir. No hay porqué estar de acuerdo. No tienes porque creerte esta movida solo porque es así. No ha sido así siempre y seguramente no sea así para siempre. No sé si me seguís… de momento no me entiendo ni yo.

A ver si tirando por otro lado…

Mira, hablemos de los bancos. Esos negocios oscuros que uno nunca sabe muy bien como funcionan, pero sin los que no puedes hacer movidas tan simples como que te paguen un sueldo sin tener una cuenta con ellos o más complicadas como comprarte una casa sin deberles tu vida. Para que me diesen la hipoteca en España tuve que firmar un seguro de vida que por lo visto todavía tengo y hacerme un plan de pensiones que no me dejan cancelar. Fue una farsa, una inmensa comedia que me lió la vida. Me podrían haber dado el préstamo y lo hubiese pagado igual, pero me sacaron más dinero porque les apeteció, porque les salió de los huevos y ahora no me dejan tener ese dinero porque tampoco les sale de los mismos redondicos atributos. Esto lo digo yo que ni tan mal, qué dirán los de las preferentes.

La comida… estamos totalmente rodeados de comida que es un disparate. Prácticamente cualquier producto de cualquier supermercado que vaya en un envase se fabrica en masa con el objetivo de que duren el máximo posible, atiende lo que le echarán ahí para lograrlo. Cualquier bebida tiene cantidades ridículas de azúcar, sea con gas o no, la etiqueta “light” es la mayor mentira del universo. Es mucho más barato zamparse un menú del McDonalds que un menú del día normal en cualquier restaurante. Se beben cafés sin ningún sentido, conozco a gente que se enchufa cinco o seis cafés al día de manera habitual sin inmutarse. La sociedad consumista en la que vivimos, yo más por estar aquí, es insana, es el resultado de multinacionales que quieren vender el máximo de productos posible, es su teatro, su circo en el que nos vemos todos inmersos queramos o no. Ojo que yo me pongo tibio a patatas fritas y tabletas de chocolate de vez en cuando, no es que esté totalmente pirado por la dieta, pero si que creo que es un ejemplo perfecto para explicar mi teoría de que bailamos al son que nos tocan. Y atentos al asunto, porque la cosa está tan extendida que si por ejemplo tratáis de pedir algo sin alcohol cuando estáis con vuestros amigos, lo más probable es que prácticamente ellos mismos te obliguen a enchufarte una cerveza quieras o no, porque ¿cómo no te vas a pimplar, por Dios?.

Los políticos. Yo cuando nací resulta que se acababa de morir Franco. Yo no tenía ni idea de quien era Franco, solo recuerdo las monedas de 50 pts en las que salía su jeta, un tío con la cara redonda y calvo como el solo, creo recordar. A partir de ahí había presidentes del gobierno, ministros, congresos, parlamentos… todavía sigo sin entender muy bien como funciona la cosa. Me dan igual, tienen montado un tinglado ahí acojonante de amigos haciéndose y debiéndose favores unos a otros con el objetivo de chupar el máximo del bote común. Luego está la familia real que no tengo ni idea de porque están ahí y que siempre me han dado también igual, pero que últimamente me caen francamente mal. Y los medios de comunicación al servicio de todo este teatro dando la misma noticia de maneras totalmente opuestas. No me creo nada, dejadme en paz ya.

Las empresas… yo estuve en una donde hacíamos páginas webs calcadas unas de otras con el objetivo de cobrar cuantas más subvenciones mejor. El cliente ni las pedía ya, le dábamos todo el papeleo hecho y él solo tenía que firmar, después esa web nunca se volvía a actualizar. Mi jefe me hizo jefe de equipo o no se qué pamplinas y nos tenía en agosto en un piso de Bilbao a cuarenta grados sin un miserable ventilador mientras él se forraba vilmente. En la siguiente empresa estaba subcontratado y aunque la empresa del cliente nunca dejó de tener cifras astronómicas de beneficios, tenían a chavales currando por cuatro duros y encima están despidiendo a un huevo de gente. Al pedirle yo a mi jefe de ahora, después de dos años, si me va a hacer algún tipo de revisión de sueldo, algo que considero normal en cualquier empresa, me contesta que no se habló de nada de eso en la entrevista y acaba su email con un “con lo que estás cobrando, si no te llega, deberías revisar tu estilo de vida” a lo Montoro, viviendo por encima de mis posibilidades. Todo sin tener ni idea de qué hago yo o dejo de hacer mientras le veo pirarse de la oficina en un cochazo del copón bendito. Las empresas, hasta el momento, son la mayor mentira en la que me he visto envuelto desde que nací. Es cierto que nos toca tragar a cambio de la estabilidad que nos da el tener un sueldo fijo sin más preocupaciones que cumplir las horas, pero la sensación de estar actuando en su circo privado no se me quita ni con el baño de las noches. Todavía estoy por estar en una empresa en la que se preocupen de verdad por uno y no solo por obtener cuanto más beneficio mejor a consta de lo que sea y de quien sea. Eh, y con la siguiente que empezaré de aquí a un mes, ya voy nueve distintas.

No hablaré aquí de las religiones porque entonces no tendría fin y acabaríamos mal.

Pones la tele, al menos aquí, y salen grupos de música de un montón de chicos o chicas súper jóvenes todos cortados por el mismo patrón que cantan todos a la vez y bailan coreografías absurdas. Seguramente no tengan ni idea de componer música, no tienen mayor habilidad o mérito que una cara bonita y haberse aprendido un baile que ni siquiera serán capaces de inventarse ellos, pero mira por donde que están en absolutamente todos los programas de televisión, hacen millones de anuncios, les ves en carteles enormes por toda la ciudad, “triunfan”. Tienen millones de fans, de seguidores adolescentes cuya aspiración es llegar a ser como ellos. Es algo tan triste, tan superficial… es una farsa maquinada por los medios de comunicación y las empresas que les funciona hasta límites increíbles. Eh! no hablemos tampoco del fútbol allí, que si no te gusta, eres el bicho más raro del mundo. Cuento con los dedos de una mano los partidos de fútbol que he sido capaz de ver enteros, y seguro que era porque todos mis amigos lo estaban viendo y no quedaba otra.

Resumiendo: no me creo nada de un tiempo a esta parte. Pongo todo en duda, me siento ajeno a tanta patraña que nos rodea. Veo a Kota que está ahí puesto en su cuna haciendo poco más que comer, dormir y tirarse pedos y pienso en todo lo que le espera. Ojalá que sepa elegir por su cuenta y no porque es lo que hay, ojalá que sea capaz de pensar por si mismo y plantearse absolutamente todo lo que tiene a su alrededor. Porque al igual que hay un sinfín de farsas esperándole, también existen cosas maravillosas que espero que sea capaz de distinguir y encontrar por su cuenta.

Yo, de momento, sigo buscando. No os creáis que tengo todas conmigo, últimamente estoy de un desconfiado subido que echa para atrás. Veremos si con el cambio de empresa, la cosa mejora. Que no me malinterprete nadie, no estoy amargado: yo vivo feliciano como siempre o mucho más con la llegada de Kota, muy ilusionado con mis cosas que espero que nunca se me quiten las ganas de hacerlas. Pero, ojo, que no me vengan con cuentos chinos que no me creo ninguno, que cada vez estoy más harto de tanta patraña, que yo sé lo que quiero y no necesito tanta tontería emborronándome la vida. Copón ya.



Pues han pasado ya unos cuantos meses desde que el libro se publicó. Todavía me parece mentira, por cierto… vaya historia esta: uno se propone hacer algo, no le dejan las editoriales y resulta que se consigue gracias a la ayuda de un montón de gente. Millones de veces más bonito, como dejé escrito en alguna de las últimas hojas. Preciosa la manera en que salió adelante e infinita y eterna mi gratitud para con todos vosotros.

Los envíos dentro de España y hasta donde yo sé, están todos ya hechos, así que si tu pediste el tuyo pero todavía no te ha llegado, entonces es que algo ha pasado. Ponte en contacto conmigo y no te preocupes, que algo haremos, ten por seguro que no te vas a quedar sin el.

Con los libros firmados, como ya os conté, hemos tenido un percance muy gordo y es que de las dos cajas que mandó Fran, solo una llegó en condiciones, la otra me la trajo un cartero avergonzadísimo porque estaba empapada con los 34 libros echados a perder. Los he tenido una semana en la terraza al sol, pero no hay manera… están podridos enteros, tanto que hasta huelen mal. Con dolor de corazón, ayer los tiré todos.



Así que tengo unos veinte libros ya firmados que van a salir mañana por la mañana para España y que Fran empezará a repartir en cuanto le lleguen. Y la otra mitad de los libros que me faltan por firmar que ya están viniendo camino de Tokio y que juro que firmaré y enviaré de vuelta lo antes posible para intentar que no sigáis esperando tanto. Demasiado estamos abusando de vuestra paciencia… perdón y mil veces perdón. Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para que os lleguen rápido pero hay demasiados factores de los que dependemos, entre ellos que a Correos le salga del nardo tratar los envíos bien.

Por cierto, ha sido una auténtica gozada volver a leer vuestros emails para saber un poco más de vuestra historia con el blog y con el libro y así poder escribir una dedicatoria en condiciones. Por supuesto que no me he limitado a firmar y ya está, sino que os debía conoceros un poco a cada uno y escribir una dedicatoria personal como os merecéis todos. Ojalá os gusten las dedicatorias tanto como a mi escribirlas y ojalá os guste el libro.

Y a esto venía yo hoy. De manera espontánea y sin que yo lo pidiese, muchos de vosotros que ya habéis leído el libro me habéis mandado emails con lo que os ha parecido, con lo que os ha sugerido, con el poso que os ha quedado después de leerlo. Son tan bonitas vuestras palabras que sentí que no era justo que me emocionasen solo a mi, así que, permiso pedido mediante, las he recopilado en una sección de la web del libro que he titulado:

Y es más, aprovechando que todavía me queda un envío pendiente desde Tokio a Barcelona, hemos pensado que entre todos los mensajes que me enviéis voy a hacer un sorteo de tres pedazo de regalos:


Así que si habéis leído el libro y os apetece hacerlo, enviadme un mensaje con lo que os ha parecido: si os ha hecho reír, si os ha hecho llorar, si tenéis una historia favorita, si no os ha gustado nada… todo es bienvenido. Si tenéis el libro significa que sabéis mi dirección de correo, así que, por favor, no dudéis en utilizarla.

También recordar que, aunque no muchos, todavía quedan ejemplares que se pueden comprar aunque no hayas participado en la campaña de crowdfunding. Se puede hacer a través de aquí:

¡Hasta Javi Nieves y Mar Amate tienen el suyo, no os digo más!


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¡Pasad buena semana, hacedme el favor!


Ayer el cartero nos trajo una gran sorpresa:

Se me apagó el alma al ver tantos ejemplares literalmente destrozados…

El buen hombre, que se deshizo en disculpas y reverencias, nos contó que el contenedor en el que vinieron metidos filtraba agua y poco más hay que contar aquí. Hemos cursado ya una reclamación que irá a parar a Correos de España desde aquí para ver quien asume la responsabilidad de haberse cargado a traición todos estos libros. Al menos una explicación nos merecemos, porque si esto es algo habitual, deberían avisarlo a la hora de hacer el envío para que tomemos las precauciones necesarias.

En fin. Estos libros formaban parte del envío de unos setenta que Fran dividió en dos cajas que envió con destino a Tokio hace un par de meses. Dentro de esos setenta libros, aproximadamente cincuenta son para que los dedique personalmente y los envíe de vuelta a Barcelona donde Fran os los irá enviando a los mecenas que elegisteis dicha opción. El resto eran para repartir a los que viven en Japón (muchos ya los tienen en sus manos).

Pero se nos ha torcido la cosa y como no queremos teneros esperando más tiempo de lo debido, Fran ya se ha puesto a mandarme otra segunda caja pero por avión esta vez. Eso sí, los libros van a ir con chubasqueros, no vaya a ser que la volvamos a tener.

No me queda otra que dar la cara aquí, pediros perdón por la tardanza y daros una vez más las gracias por vuestra paciencia…



“Donde te has ido a quitarte los espinos” es una frase que me suele decir mi madre prácticamente cuatro veces aleatoriamente en medio de cualquier conversación telefónica. Como yo no soy Espinete, lo que dice no lo tengo yo muy claro, pero lo que quiere decir si: “tiene huevos donde has acabado, la madre que te fue a parir que soy yo”.

Total, que yo nunca había planeado quedarme a vivir aquí. En serio. Yo vine para un año o dos, aclararme las ideas y luego decidir para donde íbamos a tirar. Pero se fue liando liando… y mira: casado, con hijo e hipoteca.

:ikukeke: Tiene huevos, indeed. :cuner:

A falta de que vengan de nuevo mis padres por aquí y la vean en persona, el otro día grabé vídeos de la casa que nos hemos comprado para que por lo menos lo hagan por internet. Aquí lo pongo por si alguien tiene curiosidad, ya aviso que dura una media horaca!!








Y ojo!! no os olvidéis de miraros la espalda no vaya a ser que tengáis espinos que sobren!!



Todos los años nieva por aquí al menos un par de días, este año, por lo visto, ha caído la nevada más gorda de los últimos 40 años y toda la pesca!!! yo la verdad es que no había visto caer tanta nieve en mi vida, y mira que en mi pueblo he visto nevadacas!!

Ahí van unas foticas!

¡¡¡ Buen fin de semana !!!
:gambi:



Dicen que tener un hijo te cambia la vida, es curioso que muchos de los que me lo han dicho no tienen hijos, por cierto, pero esto es otro tema. Yo doy fé de que te la cambia aunque probablemente no sabré todavía, ni de lejos, cuanto. De momento hay un pequeño ser ahí con limitado poder de interacción que básicamente basa su existencia en comer, dormir, llorar y componer expresiones faciales sin coherencia alguna en el tiempo. La versatilidad de sus cejas es algo que me fascina: es capaz de pasar de la mayor cara de alucine del mundo a descojonarse a carcajada viva pasando por estar extrañado, alegre, eufórico, enfadado, triste incluso con ciertos tintes de melancolía fijando la mirada en un punto concreto en el que no tiene porque haber absolutamente nada. Todo esto en el mismo minuto. A veces da hasta miedo.

Decía que no soy capaz de saber cuanto cambiará mi vida porque de momento Kota sólo está ahí y aparte de lo obvio de no dormir y tener que estar pendiente, lo único quese he notado es que mi sentido de la responsabilidad ha aumentado, o casi que podríamos decir que se ha desarrollado: me preocupa mucho más, por ejemplo, poder ahorrar dinero a final de mes que cuando era yo solo que con que llegase para comer y pagar Karate, de sobra.

Pero Kota crecerá, irá a una escuela, a un instituto y a una universidad. Por el camino se enamorará un montón de veces, se peleará, le saldrán muchas cosas bien y muchas mal, tendrá amigos y enemigos, llegará a saber lo que le gusta y seguro que mucho antes lo que no, encontrará su lugar cuando sea el momento y, espero, que sabrá pelear por estar allí, por lo suyo, por los suyos.

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Yo intentaré ayudarle todo lo que pueda y pensando en esto me he dado cuenta que hay unas cuantas cosas que me hubiese gustado que me dijesen en vez de tener que aprenderlas a base de darme cabezazos con la vida.

Aquí van algunos pensamientos que me llevan rondando la cabeza últimamente:

- No pierdas el tiempo. Que el tiempo vuela es algo que oirás muchas veces pero cuyo significado no asumirás hasta que de repente la vida te lo escupa en la jeta. Créeme, no vas a tener quince años siempre, ni veinte, ni treinta. Estudia idiomas o elige un deporte y tira con él, o prueba muchos hasta que des con lo que te gusta pero no tires el tiempo como lo hice yo, que no te hagas, como yo, el eterno reproche de “debería haber empezado esto antes”.

- Aprovecha, sé consciente de que el ahora no va a durar. Es así. Mira a tu alrededor, échale un vistazo a tu día. Por mucho que te parezca que es igual que ayer y aunque sea igual que mañana, esto no dura. Cambiarás o te cambiarán de trabajo, de amigos, de lugar, de amores, de aficiones. Las personas que tienes cerca no van a seguir ahí, para bien o para mal, disfrútalas ahora mientras puedes. Yo vivía en mi pueblo y ahora lo echo de menos a morir. Tu ahora eres un bebé pero dejarás de serlo pronto, debo exprimir esta situación al máximo como lo haré con cada etapa de tu vida. Es así con todo. Los cursos se gradúan, los trabajos se cambian, los amores se desengañan, las personas se mueren. Es así, no hay nada que hacer. Exprime cada ahora para que cuando sea el después te acuerdes luego satisfecho.

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- Te tocará cumplir con tu rutina y creerás que no podrás tener tiempo para ti, pero debes entender que el contexto es importante. Nunca se van a dar las condiciones perfectas para nada. Siempre va a haber algo que no te guste, que no te cuadre, que te quitará las ganas. Aprende a analizar tu situación y sácale el máximo provecho, dobla las reglas del juego a tu favor. Si tienes que pasarte dos horas al día dentro de un tren, haz que ese tiempo sea tuyo leyendo libros, por ejemplo. Simplificándolo mucho: si quieres ir a correr pero toca que está lloviendo, cómprate un chubasquero y para adelante. No pierdas el tiempo en quejarte de tu estampa por lo que te toca porque nunca va a ser todo perfecto. La rutina es la manera más fácil y peligrosa de perder el tiempo porque no eres consciente de ello. “Ya lo haré cuando tenga más tiempo”, “cuando pasen los exámenes”, “cuando haga más frío”, “cuando haga más calor”… excusas…, el arte es saber buscarle las cosquillas a las horas para que te salgan las cuentas y puedas hacer lo que tu quieres amoldándote a toda situación y lugar.

- Amoldarte a todo… pero sin tonterías. Escúchame bien porque esto es importante: no tienes porque aguantar gilipolleces ni a gilipollas. Si alguien te hace sentir mal repetidamente, sácalo de tu vida. Hay gente que es así, que le dará por reprocharte cualquier cosa, por ridiculizar lo que haces, por tratar de hacer que te sientas mal por historias que la mayoría de las veces no tienen nada que ver contigo o con tu forma de ser sino con la mezquindad o triste vida del elemento en cuestión. Pasa de idiotas y sus idioteces. No dejes que te lleguen a importar, que no ocupen más de lo necesario tus pensamientos, y lo que es más importante: tus sentimientos. En serio: NO tienes porque aguantar tonterías, coge la puerta y vete a la mínima.



- Vas a tener días malos, muy malos. Por lo que sea. Habrá días en que todo será una mierda pinchada en un palo: todo saldrá mal, te dolerá la cabeza, perderás la cartera y llegarás tarde a algo importante. Es igual. Estos días no tienen remedio, van a pasar y te tocará tragártelos pero a mi me hubiese gustado que me dijesen dos cosas: una es que no decidas nunca nada. En el transcurso de esos días he tomado las peores decisiones de mi vida, de las que me he arrepentido. Y la otra es que no eches la culpa a nadie de tus movidas aunque creas que la tienen en esos momentos. El 99% de estos días son fruto del azar, olvídalos cuanto antes y no dejes que encima afecten al resto de tu vida.

- Cuida tu cuerpo. No te digo que hagas pesas y te pongas cachas, pero si que seas capaz de correr cierta distancia sin demasiado problema, que te puedas mover bien; mantente ágil, capaz, no te dejes nunca porque nunca sabes cuando va a ser importante que sepas responder ante ciertas situaciones. Aunque no le pasó nada a nadie, el día del terremoto yo fui de los primeros en salir corriendo del edificio saltando por encima de la valla.

- Respeta a todo y a todos. Nadie es más que nadie y tu tampoco. Da los buenos días, saluda, cede el paso, da las gracias más veces de las que haga falta por mucha confianza que tengas con alguien. Deja todo tal y como lo encontraste o mejor: la mesa del bar, el asiento del tren, el baño de la oficina… dirá mucho de ti. Especial cuidado a las “situaciones propiciadas”, que son situaciones en las que te has visto gracias al esfuerzo de otra persona: aprende a valorarlas y respétalas como se merecen. Si vas a un restaurante que ha reservado alguien por ti, no te pases la cena quejándote por la comida por muy mala que te sepa. Si te apuntas a un viaje organizado por un amigo, no le des por saco con lo que no te gusta. Si acaso, para otra vez lo organizas tu mejor.


- Filtra el ruido. Hagas lo que hagas va a haber alguien que pretenderá saber más que tu aunque no haya hecho nada en su vida. Fíntalos. Aprende a diferenciar los que de verdad saben y aprende de ellos, ignora a los ruidosos. Normalmente los que valen no van dando lecciones por la vida y al revés. Por supuesto: sé humilde si alguna vez crees que destacas en algo, probablemente no seas tanto como te parezcas.

- Cuida a tus amigos, a los tuyos, como te gustaría que te cuidasen a ti y esto te lo dice uno que no le coge el teléfono ni al papa. No respondas a emails con dos líneas, preocúpate por ellos, cuéntales cosas porque sí sin esperar a que sean ellos los que den el primer paso, rodéate de gente que te convenga y haz porque tu les convengas también. No es difícil: evita chantajes emocionales, reproches, quejas y jilipolleces y pasa de ellas si te viniesen. Quédate con lo que de verdad importa: que estén y estés ahí cuando se necesite, que se celebren los triunfos sin envidias y se tire del que se caiga hasta que se levante. El resto es attrezzo.

- Sé tu mismo. No hagas las cosas solo porque es lo que hacen los demás, busca tu camino, no tengas miedo a ser distinto, a hacer el tonto, a ser el raro. Siempre que no te de por ponerte un embudo en la cabeza para ir a clase, yo te apoyaré incondicionalmente. Este mundo está lleno de tonterías y banalidades que no tienes porque acatar. Piensa por ti y decide según lo que crees, no por lo que hagan o dejen de hacer los demás.


- Ríete. Ríete todo lo que puedas. Que no acabe el día, aunque sea el mierderday que toca de vez en cuando, sin haberte descojonado de algo. Los problemas que tenemos no van a solucionarse porque lo pasemos mal encima, que te rías no significa que te den igual. Deshuévate todo lo que puedas de ti y de lo que te pase y si puedes hacer que alguien de tu entorno se descojone contigo, mejor. Por Dios, ríete mucho siempre, uno de mis objetivos en esta vida no es solo que lo hagas sino que aprendas a saber hacerlo. Para cuatro tardes que vamos a estar dando vueltas, que por lo menos tres valgan la pena.

Probablemente yo no cumpla ni la mitad de los puntos de esta lista, pero sí que me hubiese gustado que me hubiesen puesto sobre alerta y seguramente me habrían ahorrado disgustos que todavía hoy me como con patatas. Aunque, mira, después de escribir esto y pensándolo bien… yo me he dado cuenta de estas cosas con el tiempo y este aprendizaje es parte de como ha sido mi vida con lo que quizás sería bueno que uno se de cuenta por su cuenta, precisamente…

Veremos por donde sale Kota… y veremos por donde tiro yo…



Jodo, hoy hace una rasca a tener muy en cuenta, tengo más frío que el que alicataba el cuarto de baño del iglú de ChilliWilly.

:ojetepalinvierno: :ojetepalinvierno: :ojetepalinvierno:


Total, que no porque sea lunes y no me vea los huevecicos voy a dejar de hacer lo que tenía planeado, que no es otra que echaros otro post de la sección…


Este fin de semana Chiaki se ha puesto malica la pobre, con lo que el tío Tosca que les habla hizo una incursión a la farmacia de la esquina a ver que mejunjes tenían. Andaba que si caramelicos de menta paquí pallá cuando un producto estratégicamente situado al pie de caja llamó mi absurda atención. Primero porque era USB y yo tengo una enfermedad rara que me hace comprar todas las gilipolleces USB que se me cruzan por el camino, y segundo porque valía cuatro duros. Aquello, pensé entre tiritas, aguas oxigenadas y condones diminutos, no podía sino ser una señal, así que no me quedó otra que comprarlo.

Se trata, amigos, del:

Humidificador de botellica USB
:ahivalaotia:


Como en otras ocasiones, pongámonos en antecedentes: si en verano en Tokyo la humedad es tan acojonante que a nada que aplaudas haces llover, en invierno lo que está es el aire más seco que la duquesa de Alba comiéndose un paquete de pipas saladas. En cualquier sitio que entras tienen la calefacción puesta a tope y es menester que en casa o en cualquier espacio en el que vayas a estar más rato de lo debido, haya un humidificador. Fíjate que cosas, en la vida me había preocupado yo por estas movidas y el médico prácticamente nos ha obligado a comprar uno de los caros para tener en la habitación donde tenga Kota la cuna. Aquí en la oficina también hay un par de ellos de los grandes, por ejemplo.

Pero si que es verdad que se nota el asunto: para cuando te quieres dar cuenta ya tienes la garganta más seca que ni sé y es bastante fácil que te empiece a doler el asunto además de que de repente empieces a hablar como Sabina de resaca.

Pues bien, pensando en aquellos que echamos horas delante del ordenador afilando las uñas rascando teclas, han sacado este invento. Vayamos por partes:

1- Tu te compras una botella de té o de lo que te salga de tus graciosas partes, te lo bebes y lo rellenas con agua. Si te ves lúcido esa mañana, también podrías haber comprado la botella de agua directamente no como yo que escribo los posts con la legaña puesta y me llevo meando un cuarto de hora:


2- Sacas el humidificador de botellica USB del envoltorio:



3- Le enchufas el bastoncillo ese que te viene de manera que un extremo quede en el agua y el otro en el pitorrillo superior:

4- Si ves que no sale ná, una de dos: o no lo has conectado al puerto USB, o no le has dado al botón. De ahí tiene que verse una lucecita y empezar a salir vaporcillo:


Y y está. Ya nos podemos tirar las horas dándole al Facebook y al Twitter sin riesgo de que se nos quede la garganta como un arenque!


Con la garganta florida rascateclea todo ufano :flipanderer:
porque has ido, por supuesto, de la mano con Toscano

Ala pues, que vaya bien la semana!



Algo o alguien me golpea en la espalda. Estoy en mi cama, creo, porque creo que sigo entre sueños, quizás no son golpes, quizás forman parte de ese otro mundo paralelo en el que nuestra mente juega a que creamos que puede que lo otro sea lo que es mentira en vez de lo de ahora. Pero noto otro y otro y otro más y me acabo de despertar. Son patadas de Kota, que duerme en el medio de la cama. Ahora cuando abrazo a Chiaki también entra él de propina porque le queda a mano estar entre los dos. Pero a veces, de alguna manera, consigue ponerse en diagonal de forma que esos dos diminutos pies quedan justo justo a la altura de mi pecho o mi espalda dependiendo de si estoy soñando para la derecha o para la izquierda. Sus piernas son pequeñas y nunca se paran de mover, quizás es que está soñando que corre detrás de un biberón enorme o algo así. Me pregunto qué soñarán los bebés… si apenas han visto nada todavía, ¿a qué juego jugarán sus diminutas mentes cuando esos ojitos deciden cerrar el telón si todavía apenas conocen escenarios ni actores?.

Chiaki se da cuenta y le corrige la postura; le pone otra vez derecho y yo me vuelvo a dormir del todo. Al arigato que le debía se lo ha debido comer el sueño, porque no recuerdo habérmelo escuchado.

Me vuelvo a despertar, también por Kota que esta vez hace mucho ruido. Aunque ya no llora tanto como antes, está claro que tiene hambre y Chiaki se levanta para darle el pecho mientras yo apuro las dos o tres soñiqueras que me quedan. Más o menos por el tercer eructo, suena la alarma del despertador pero yo ya llevaba un rato largo acariciándole la cabeza a mi hijo y hablando con su madre de lo grande que se ha puesto sin llegar a tener todavía ni tres meses.

Les dejo durmiendo y me voy a la cocina. Me preparo un café, el único que me beberé en todo el día y me entero de la actualidad japonesa y española gracias a la televisión e internet respectivamente. Me gusta comparar ambas. Ya no me sorprende tanto ver presidentes de poderosas empresas dar ruedas de prensa en las que piden perdón con reverencias de mil grados y segundos mientras millones de flashes impactan en sus calvas: el gerente de aquella cadena de hoteles que daba langostinos normales aunque en su carta ponía que eran de los caros, el importador de congelados en cuyos paquetes se encontró veneno… aquí también se las traen, como en todas partes, pero al menos parecen dar la cara, o la coronilla en este caso. Sería inconcebible declarar en un plasma o seguir en el poder ante cualquier indicio de que hayan podido estar robando dinero.

Sin embargo cada vez me resulta más difícil alegrarme con las noticias de mi país, hoy hasta el Athletic ha perdido contra el Atlético de Madrid. Me pregunto porqué no se sacan buenas noticias que estoy convencido que habrá, porqué solo salen viejos calvos entrajetados que han provocado la crisis del país robando todo lo que han podido con la complicidad de rancios políticos prepotentes que se supone que nos representan pero que en la realidad no saben ni hablar. Me pregunto cuantos cómplices habrá entre los votantes para que no cambie toda esta farsa de una vez.

Después de la ducha, desayuno un cuenco de quinoa. Como otros experimentos de los míos, últimamente me ha dado por comer alimentos sanos y este aparecía en alguna lista. No sabe prácticamente a nada, pero eso me da igual, los copos de avena tampoco y cuando llegue a la oficina caerá otro cuenco, se trata de ver si me encuentro mejor, con más energía o si la comida simplemente no importa tanto. De momento parece que funciona: ya no tengo esos ardores de estómago que tenía antes, ni me duele la cabeza y a pesar de que no duermo tanto como antes, no me encuentro tan somnoliento y cansado delante del ordenador de la oficina como cuando tenía cinco o diez años menos. O puede que sea que me lo creo y me sugestiono a mi mismo. ¿Qué mas da?, en cualquiera de los casos funciona.

Antes de pasarme por la habitación, decido poner los muñecos de Kota de alguna manera original. Todos los días trato de hacer algo distinto para que a Chiaki se le deslice una pequeña sonrisa. Con ella es muy fácil y como con Kota no se puede salir demasiado lejos todavía, tengo cierto miedo de que se le caiga la casa encima si los días se le vienen pareciendo demasiado unos a otros. Hoy he puesto a la oveja gorda encima de la tele y a Totoro a dormir en la cuna, tapado con la manta que le hizo mi madre. Seguramente cuando se despierte sacará una foto y me dirá algo, así que yo también estoy con la media sonrisa sólo por esperar ese mensaje. Es una forma de invertir en felicidad para mi día también.

Pienso, mientras apelotono peluches encima del lado del sofá donde se sienta ella, que tampoco es tan difícil estar de buen humor con alguien que siempre lo está. Que es fácil no venir con quejas o con reproches y enfados si nunca te han venido a quejarse o reprocharte algo con lo que enfadarse contigo. También sé que lo contrario pasa, que como decía mi abuelo: “dos en un colchón, comparten opinión” y no es raro que acabes poniendo a parir a todo el mundo si la persona con la que estás también lo hace. Si todos los días te gritan, es cuestión de tiempo que acabes gritando tu también.

Ahora ya si, ya abro la puerta de la habitación y escudriño en la oscuridad dos de las tres almohadas que coronan la cama. Chiaki me hace un gesto y así sé que está despierta. Yo me muero de ganas de darle un beso siempre antes de salir, pero tampoco quiero despertarla, de ahí que trate de no hacer ruido y sólo entro en la habitación si sé que se ha despertado. “Jitensha kiwotsukete ne”, ten cuidado con la bici, me susurra, “yukkuri ne”. A la pequeña cabecita del centro también le toca otro beso aún a riesgo de que se despierte y empiece a llorar.

Hoy no me cruzo con ningún vecino. El edificio es de reciente construcción, todavía no se han vendido todas las viviendas y prácticamente no nos conocemos entre nosotros todavía aunque suelo coincidir con un salary man que lleva a su hija a la guardería. Me gusta cruzarme con ellos porque él me da los buenos días en un japonés solemne y educado “Ohayo gozaimasu” mientras yo contesto y su hija se ríe y responde con un encantador “ohayooo” que no me quita la sonrisa hasta dos o tres kilómetros después.

Cuesta arriba y cuesta abajo, pienso en muchas cosas. Creo, una vez más, que debo estudiar mucho más japonés, que quizás el momento adecuado sea cuando Kota sea un poco más mayor y yo pueda tener un poco más de tiempo libre por las tardes para apuntarme a una academia en serio. O puede que no merezca la pena y que mejor que lo haga por mi cuenta. Sea como fuere debo seguir haciéndolo todos los días porque es importante. Como también es importante que siga hablándole en castellano tanto a él como, poco a poco, a su madre para que puedan entenderse sin problemas con los míos. Sería genial que mi madre y Chiaki se conociesen no sólo por lo que se intuyen, estoy convencido de que serían grandes amigas de verdad.

Aprovecho las paradas en los semáforos para echarme un trago del termo de té y así calentarme un poco desde dentro. Este invierno no parece hacer tanto frío como otros años pero siempre se agradecen los semáforos en rojo, sobretodo los días de viento.

Esta mañana me ha vuelto a parar el mismo policía. En realidad no me para él sino que coincide con un paso de cebra en el que siempre me toca pararme porque siempre cruzan niños camino de una escuela cercana, y su comisaría queda justo al lado. Me hace el gesto de siempre, y yo procedo a quitarme los auriculares otra vez y pedir perdón con una reverencia a la que él responde serio aunque a los dos, por dentro, nos haga gracia el asunto. Un par de pasos de cebra después ya estoy otra vez con la música acompasando mis pedaleos y cuando me quiero dar cuenta ya estoy en Shibuya.

Hoy no está la señora de la limpieza, así que no saludo a nadie mientras abro la puerta de la oficina. Enciendo las luces, abro un poco la ventana para renovar el aire y me siento en mi puesto, en mi ordenador. El turno de trabajo no empieza hasta una hora después así que tengo tiempo para mi, como planeé desde el momento en que sonó la alarma por la mañana. Es un tiempo preciado que es egoistamente mío, como antes lo eran todas las horas del día. Hoy decido emplearlo en escribir un poco.

Total, acabo de llegar y todavía tengo un rato.

Llevo ya bastantes repasos de lo que tengo escrito cuando recibo un mensaje. Es Chiaki. Me manda una foto de Kota riéndose junto a una pila de peluches puestos unos encima de otros ya medio cayéndose. Después de la foto viene algo más:

光太も笑った~!!笑

Y yo me pongo a llorar.


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