El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

Esto me lo había contado Chiaki alguna vez y el otro día leí una noticia sobre ello. El caso es que últimamente a las chiquillas les ha dado por pedir sushi en los restaurantes, pero sin el arroz por aquello de la dieta y los carbohidratos. Es decir, básicamente entran en un restaurante de sushi y le piden al señor que les de el trozo de pescado crudo directamente… ¿tiene o no tiene huevos?.

Por si acaso, aclaro que sushi es el trozo de pescado crudo encima del arroz, al pescado crudo solo se le llama sashimi.

Uno podría decir que bueno, que total, que si pagan, por mi como si lo aliñan con cocacola y se lo zampan. Lo que es seguro que es todos los chefs pensarán que manda tamagos el asunto, como el de esta noticia que no dudó en echar a la chica del restaurante cuando se lo pidió. Chiaki se descojonaba.

Leyendo los comentarios de esa noticia, la mayoría de la gente está a favor de que el chef le saque el sushi sin el arroz como pide. Yo probablemente habría hecho lo mismo, pero si tu plato se basa en dos ingredientes y viene una rascayú a decirte que te ahorres uno, gracia seguro que no te hace, sobretodo sabiendo que eso mismo lo puede comer en otros restaurantes. Es como pedir un bocadillo de jamón sin pan o un café con leche sin leche.

Aunque el cliente en teoría debería tener la razón, por aquello de que es el que paga, creo que hay que tener cierto sentido del ridículo y respeto por lo que se ofrece, no hay que olvidar que estás en casa ajena. No se me va de la cabeza aquella vez que en un restaurante italiano una chica pidió una pizza de rúcula, pero sin la rúcula… lo que es lo mismo que pedir una masa de pizza sola. Y esto lo dice alguien que suele pedir que no le echen tomate crudo a nada, pero no se me ocurriría pedir una ensalada de tomate sin tomate.

Además, coño, que el sushi es un arte!! amos no me jodas!! tontalaspelotas!!!

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Ojo a estas fotos, que el chef en aquel restaurante me vio sacando fotos como un loco y me hizo el sushi más pequeño del mundo para que lo sacase también, menudo artista!!

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Este mundo es cada vez más un contradios y un disparate, madre mía.

En fin, ahí va un video de gatetes zampando sushi para rebajar tensión:

Probablemente, la chorrada más gorda que verás hoy en internet y que por alguna razón yo no puedo dejar de ver:

La vírgen como pasa el tiempo, madre de Dios.

¿¡¿Qué pasa, patausagis 足兎!?!? ¡¿¡que marcha me lleváis?!?. Yo aquí ando dándome cuenta de sopetón por enésima vez de que el tiempo pasa más rápido que ni sé… que se haya acabado el verano ya… ¿cómo te quedas?, yo pericueter tirando por lo bajo.

Bueno!! pasemos a ver en qué berenjenales hemos andado metidos… ah sí, ¡las vacaciones de verano!. Este año no han sido nada del otro mundo en realidad: una semanita solo na más. Como yo entré a trabajar en la empresa el uno de abril, me corresponden 12 días de vacaciones, pero jodé, desde que entré me he puesto malo bastantes días con fiebres más tontacas que ni sé (sponsored by la guardería de Kota, que se pone él malo un día, me lo pega y yo me tiro una semana). No sé si sabéis que aquí si te pones malo, o te pillas el día de vacaciones o te lo descuentan del sueldo, no hay más. Así que total: vacaciones muy cortas, pero mira, de lo malo malo, eso que ahorramos para volver a España los tres el año que viene que ya son tres billetes de avión los que hay que pagar.

De esa semana, decidimos pirarnos tres días a Atami a que Kota pudiese ir a la playa por primera vez en su vida con calma, y luego otro par de días a Hakone esta vez con mi suegra para que pasasen tiempo juntos porque aunque vivimos a apenas una hora de distancia, lo cierto es que la rutina nos deja poco margen para vernos. Qué curioso.

Bueno, total, que este viaje de Atami yo creo que ha sido el primero en el que nos lo hemos pasado bien de verdad con Kota, de repente la cosa ha cambiado de estar todo el rato intentando que no llore, que no lo pase mal en los trenes o intentar que se duerma en hoteles “hostiles”, a descojonarnos vivos con sus ocurrencias. Es muy gracioso como entra en la habitación y se emociona a grito pelado descubriendo lo que hay dentro: “PAPÁ!!! EL BATER!!!!”, jajaja, es el pataliebre mayor del reino!!

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La playa de Atami no es tampoco nada del otro mundo, la verdad es que quitando Okinawa, todavía estoy por ver una playa que le haga sombra a cualquiera de las nuestras del norte: aquí están bastante sucias y hay más gente que ni sé (por cierto: ¿sabéis que hay el doble de pezones que de personas?, de nada, el saber no ocupa lugar). Pero estuvo guay la experiencia de meter por primera vez a Kota en el mar: estaba acojonadísimo con las olas, jajaja.

Al volver a Tokyo, aprovechamos para llevarle también a Kota al cine a ver una película de Anpanman, por cierto que un día tengo que hablar del emporio Anpanman, es acojonante lo que tienen montado aquí en Japón con esos dibujos animados… es una mafia. Pero bueno, sacaban peli y tenemos un cine cerca que se adapta bajando el volumen y dejando bastantes luces encendidas para que puedas ir con niños muy pequeños sin que salgan escopeteados al primer trailer. Kota estuvo muy muy callado toda la película, yo creo que tan flipado que no era capaz de decir ni mú, parecía que no lo había disfrutado nada, pero luego después no dejó de hablar de la “tele grande” donde había visto al cararedondaman y de la peli en si, jajaja, jodé, es muy emocionante hacer estas cosas tan “normales” para nosotros con él.

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Jaja, me acabo de acordar que cuando saqué esa foto el móvil hizo un ruido de la hostia y encima saltó el flash, jajaja, vaya notas el gaijinaco de las entradas!!

Como decía por ahí arriba, también nos fuimos a Hakone con la abuela. Lo cierto es que hizo bastante malo aunque no llegó a llover, no vimos el Fuji ni de coña, pero lo pasamos muy muy bien. Kota no le soltaba la mano a la abuela ni pa Dios e hicimos lo que se hace en Hakone: subirnos en mil vehículos desde teleféricos, funiculares, trenes hasta el barco ese del lago. Y a la vuelta, pues echarnos un obento en el tren como mandan los cánones japoneses (te dan un mes más de visado por cada uno que te zampes si presentas el ticket en inmigración).

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De vuelta en Tokyo, otra vez, resulta que ese fin de semana había fuegos artificiales cerca de donde vivimos, así que fuimos a una azotea de unos centros comerciales que la abrían para estos menesteres y que prometía unas vistas privilegiadas.

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¿Veis el pedazo de logo del Seven Eleven?, pues detrás estaban los fuegos… qué cabrones, mientras vendían cervezas y bentos los del centro comercial, no avisaban que sólo se jipiaba algo si te sentabas a la derecha del todo… así que cuando empezaron y ya nos habíamos comido y bebido a Dios por una pata, no se veía ná y se escuchó un “EEEEEEEEE?!?!?!?” del 90% de los que estábamos allí que no nos quedó otra que pirarnos resignados para casa. Jajaja, menuda historia, hora y media esperando pa ná!!

Y las vacaciones se acabaron y la rutina sigue, que con Kota es cansada a veces pero aburrida nunca. Ojo a la foto:

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Un buen ejemplo: ir a cambiar las sábanas de la cama y al volver encontrarte que el tío le había pegado un bocao a todas las manzanas del frutero y luego las volvió a dejar ahí… y se estaba descojonando tanto que es que no puedes hacer otra que reírte también, jajaja.

Ah, jaja, ojo a esta otra foto también:

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Esa me la sacaron hace un par de meses, porque querían hacer una página para animar a la gente a que se viniese a la empresa; me hicieron una entrevista y después me hicieron posar ahí en plan modelo: ríete, ponte serio, las manos en los bolsillos, mira hacia un lado… jajaja, estuvo guay, me lo pasé muy bien y salieron fotos chulas. Cuidao conmigo que todavía tengo mojo, cuidao conmigo !!

La web es esta si tenéis curiosidad: Recruit Peroli.

Carlos, por cierto, deja de trabajar conmigo, jaja, anda que ha durado el tío. Voy a echar de menos el rollo que nos traemos, no tiene nada que ver trabajar solo en japonés que poder comentar la jugada en tu idioma con un colega. En fin, dicen que no hay dos sin tres, así que vete a saber!

En otro fin de semana tonto, nos fuimos con los de la empresa de Chiaki a una granja que hay en Chiba a ver ovejas. A mi, que soy de Zalla, que cada vez que iba a ver a mis abuelos pasaba por prados llenos, este plan me parecía una chorrada muy gorda, pero todo sea por ver la reacción de Kota que tenía pintas de que se iba a reír mucho.

Al final no fue así: al montarnos en un autobús, Kota se mareó y empezó a devolver, no teníamos ropa para cambiarle y hacía bastante frío… al final compramos ropa en una tienda que había por ahí y pudimos disfrutar un poquito de los bichos, pero la verdad es que nos podíamos haber ahorrado el viaje…

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En otra de estas, Chiaki se fue con una amiga suya que también tiene un crío de la misma edad que Kota, a pasar el día por ahí. En otras palabras: la jefa me dio el día libre, jajaja, así que se me ocurrió que estaría guay coger la bici e irme a visitar la casa donde viví tantos años yo solo al llegar a Japón. Me recorrí veintipico kilómetros y me moló ver Honmonji otra vez, además me hizo un día de la hostia. Saqué fotos para mandárselas a los de Orbea, pero pasaron de mi culo un huevo, jajaja, que gañanes!!

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Chiaki hizo los años, yo que voy a hacer cuarenta mañana flipo con lo joven que es, Tosca, eres el puto amo, jajajaja. Le regalé un pedazo de bolso, compré una tarta en Shibuya que traje en la bici como pude y un montón de chorradas de la tienda Tigers esa. A la mañana me levanté sobre las cinco para preparar todo, pero me pilló a medias, jajaja. Eso sí, la canción del cumpleaños feliz que ensayé con Kota fue infalible y estuvo un rato soltando lagrimones, jejejeje. ¡¡ Muchas felicidades, guapísima mía !!

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Y luego ná, como siempre pasando los sábados con Kota. Es el pito’s day del clan Tosca, los hombres de la familia se quedan solos para liarla tan parda como ir al parque a los columpios, a la piscina de bolas esa o a dar paseos por la calle buscando hormigas. Me río yo de Pablo Escobar, nosotros si que somos peligrosos, amigos!! cerrad puertas y ventanas que salimos a liarla!!

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Y con esto nos ponemos al día, creo yo. La última locura que me queda por contar es la del invento para hacer dominadas que compré y con el que creo que me he jodido el cuello porque me duele lo que no está escrito:

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Eso si, si finalmente hacemos el Dominada’s Challenge el maldito albaceteño y yo, que no se diga que no iré preparado!! (Chiaki dice que pa cuando llueva vendrá bien: arriba tendemos los pantalones y abajo las camisas.)

Y ya está, voy a ver si bajo a Kota de la encimera y consigo que se duerma un ratejo. De mientras…

¡¡ háganme el favor de pasar un buen fin de semana, muchachos !!
:gustico:

Video de la hostia que me he encontrado por ahí dando vueltas, echadle un ojo si estáis interesados en pillar un poco como de locos es este Tokyo:

Que se va a liar parda en Japón cuando lo saquen lo saben hasta los chinos. Sobretodo aquí en Tokyo, estoy expectante no por descargármelo y jugar, que eso me la chuza bastante, sino por las noticias que van a empezar a salir de la chavalada estampándose unos contra otros por cazar al bichardo de turno.

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El gobierno lo tiene todavía más claro y tratando de prevenir el desastre que sin ninguna duda va a ser, han sacado una “guía para jugar a Pokemon Go con seguridad”. Juas, se va a liar parda igual, jajaja, me estoy riendo ya.

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Son de bastante sentido común, vamos a ello:

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Protege tu identidad

Usa un nickname y no tu nombre real y procura no subir fotos de tu casa y alrededores a las redes sociales.

Cuidado con las aplicaciones chusqueras

Saldrán un huevo de aplicaciones alrededor de la oficial prometiendo hacer tu misión más fácil con trucos y consejos pero lo normal es que sean una puerta de entrada a tu teléfono para hackers o vengan con virus.

Bájate una aplicación que de el tiempo

No vaya a ser que estés cazando bichardos y te empiece a caer la de Dios es Cristo.

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Cuidao con el calor

Que en verano hace un caloraco bueno y estar todo el día en la calle puede hacer que te de un pampurrio.

Llévate una batería externa para el teléfono

Como el juego usa el GPS de tu teléfono, conviene que tengas una batería extra a mano.

Ten un plan B preparado siempre para contactar a tu familia

Lleva siempre una tarjeta de teléfono o reserva dinero para poder llamar a tu familia desde un teléfono público por si te pasa algo y te has quedado sin batería.

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No te metas en zonas peligrosas

Esta es de cajón, pero te aconsejan que no te metas en sitios donde sabes de sobra que no deberías estar.

Cuidado con gente que dice querer conocerte

Habrá gente que querrá que vayáis a coger pokemons juntos o que querrán liarte para que vayas con ellos a algún sitio porque ellos saben que allí habrá algún bichardo. No les hagas caso y no te vayas nunca con nadie que no conozcas.

No camines mientras miras el móvil

Esta en realidad no debería ser exclusiva del juego Pokémon Go, a mi me ponen de los nervios los que en las estaciones van mirando el móvil a paso de burra y hasta se chocan contigo. Pues bueno, bien está advertirlo, que si andas mira por donde andas y si vas a comprobar el mapa, párate en un lado que no molestes y que no te pongas en peligro.

Y ya. Me parece muy bien que saquen guías de estas y seguramente por la tele también saldrán consejos de este estilo en las noticias, pero es en vano!! ¡¡ se va a liar parda igual !! juassss

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¡¡Buen finde!!
:gustico: :gustico: :gustico:

Fuente: RocketNews24

De vez en cuando voy a ir contando más o menos como he pasado la última semana o semana y pico porque, mira, esto luego mola verlo después para comparar. Y es que, amigos, nos pongamos como nos pongamos, las rutinas caducan y nuestros días serán probablemente muy diferentes a nada que dejemos pasar tiempo. Tiempo que, por cierto, se pasea él solo a la velocidad que le da la gana. Dentro de nada hará ya cuatro años desde que me casé y Kota está muy cerca de los tres tacos, no te lo pierdas. Parece todo mentira.

Así, pensando en como hacer esto, me he dado cuenta de que ahora mismo no hay mejor referente de mi actualidad que Instagram, así que paso a relatar, para el que quiera leer, lo que ha acontecido a los Tosca de un tiempo a esta parte según San Insta.

La primera foto que iba a poner es la de la cara de todavía más gilipollas que se me quedó cuando vi el resultado de las elecciones, juas, vaya país… Pero en fin, pasemos página pronto y pongamos otra más alegre:

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↑ Bonica estampa esta, si señor, jajaja. Yo llevo en la nueva empresa casi cuatro meses, pero resulta que desde hace un mes está currando conmigo el señor Carlos… ¡otra vez!, porque ya rascatecleamos a pachas hace un par de años en otra empresa. Es otro mundo, no es que no saquemos trabajo adelante ni mucho menos, que anda que no currelamos con primor, pero la cosa cambia mucho cuando puedes comentar la jugada con un colega en tu propio idioma, menudas risas… y como salga otra movida que tenemos entre manos, ¡ni te cuento ya!

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Kota anda regulero, este mes estamos arreglados con resfriados y gripes, raro es que pasen tres o cuatro días y no se ponga malo el pobrecico mío. El caso es que le sube la fiebre un huevo y luego al día siguiente como vino se fue, es curioso. En uno de esos días buenos y aprovechando que el Tío Chiqui se iba para España, le compramos unos regalos a mi madre entre los que metimos una foto enmarcada de Kota felicitándole el cumpleaños:

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Lo de los envíos a España se ha puesto imposible… desde hace tres o cuatro años cuando mandamos algo para allá resulta que les toca pagar a ellos una pasta gansa por no se qué hostias de impuestos y mierdas que se han inventado. Gilipolleces supremas que nos han jodido el poder enviar cosas de aquí a nuestros seres queridos.

Y es que aunque aquí me va la vida muy bien, muchas veces, muchas más de las que seguramente creáis, me entra una especie de rabia tal que me enfado conmigo mismo por estar tan lejos de ellos, y más últimamente con todo lo que pasó el año pasado. Desde luego que hay que ver donde he venido a parar, como dice y dirá tantas veces mi madre con toda la razón del mundo.

En fin, a Kota, por su parte, le compramos un martillo de plástico y con eso ya echa las tardes, esto si que es curioso también, tiene un Furby que costó una pasta al que ni mira y sin embargo la mierda esta del todo a 100 ni la suelta!!

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Menudo tunante el tío, está más majoooo, ¡pasaros un día por casa y le veis!

Y nada, entre semana la cosa no cambia mucho: en la bici nueva hasta Shibuya, a mediodía al gimnasio y retirada más o menos a pachas con el sol. Mola trabajar en Shibuya, mola ir en bici y mola que pueda ir al gimnasio a mediodía, lo que no sé si podré mantener porque en Agosto nos mudamos a un edificio nuevo que me da que va a pillar lejos del gimnasio al que voy ahora… pero bueno, ya apañaremos algo.

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La bici nueva es otro mundo totalmente, no sabía que la diferencia iba a ser tan tremenda… en hacer exactamente los mismos kilómetros por el mismo camino, tardo un cuarto de hora menos y me canso además bastante menos. Es de verdad una auténtica gozada y cuesta muy poco acostumbrarse al manillar de corredor, que era lo que me tenía más preocupado. Incluso me llevo zapatos de esos con anclajes y toda la pesca, que también se nota. Lo que más he notado, a parte de que pesa bastante menos, son los cambios que funcionan a la perfección y al haber un mayor rango, te permite ir muy rápido prácticamente todo el rato sin importar tanto que haya cuestas.

Las primeras semanas la aparcaba en la calle, pero me pusieron una receta y desde entonces la dejo en un parking que hay cerca de la oficina, que la verdad es que me da bastante mal rollo porque está lleno de vagabundos, que aquí no es que te digan nada ni tienen pintas de ser peligrosos, pobrecitos míos, pero si que da coseja…

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Por cierto que el otro día cayó en Shibuya la de Dios es Cristo, así sin avisar!!

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Ah, también me trajeron y enviaron de España un par de libros que ya tengo medio leídos, gracias Carlos y Susejin!!

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En el gimnasio me llamaron la atención por no taparme el tatuaje, y eso que el gimnasio es de una franquicia americana, pero aquí en Japón está la tontería esa de que está mal visto porque se asocia con Yakuzas y tal. Valiente gilipollez… ba, por un oído me entra y por otro me sale, paso de tener que taparme la mierda de tatuaje pequeñico que tengo cuando voy a la ducha porque a un viejales le parezca mal, vamos hombre!

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Los sábados, que nos quedamos Kota y yo solos hasta que Chiaki vuelve de trabajar, me lo llevo por ahí a hacer cosas, el objetivo es no parar en casa, prefiero mil veces tener que andar corriendo detrás de él por un parque a tenerle abobado delante de la tele!!

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Y este fin de semana que era de tres días aprovechamos y nos piramos a Yokohama. Que diréis: pues vaya un viaje de mis peloters, si Yokohama está al lado de Tokyo!! Pues no os faltará razón, queridos tocahuevos, pero tiene su explicación y es que cualquier viaje de más de una hora de tren con Kota se convierte en una odisea que no suele merecer la pena. Así que decidimos que hacíamos base en Yokohama y de ahí haríamos excursiones a Kamakura a la playa y alrededores, y aunque decían que iba a hacer muy mal tiempo, la verdad es que salieron unos días cojonudos!

Estuvimos en el barrio chino de Yokohama, en Kamakura y el lunes ya en el museo de Anpanman. Tuvimos mucha suerte porque además, sin saberlo, ese fin de semana hubo fuegos artificiales en Yokohama las dos noches que nos quedamos. La primera noche los vimos en la calle y la segunda desde la habitación del hotel, que estábamos en una planta veintipico y se guipaban de la hostia!!

Luego ya el lunes a Kota le subió la fiebre de nuevo y nos vinimos para casa rápidamente.

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Y desde el lunes hasta hoy, que es miércoles, que estamos sin dormir en condiciones. Kota con la fiebre y ahora la tos que tiene se despierta llorando cada nada y entre pesadillas dando voces. Ya está mucho mejor y a ver si hay suerte y esta noche caen al menos cuatro o cinco horas de sueño seguidas… ¡rezad por nuestras legañas!.

Son cinco, quizás seis, los señores que por turnos se encargan del aparcamiento de bicicletas que queda a menos de una centena de metros de la estación. Sin margen de error y con total seguridad afirmo que todos pasan de las cinco docenas de años, diría que dos de ellos tienen incluso una docena y pico más. Por alguna razón que a ellos les valdrá han decidido darle sentido a su tiempo entre ruedas, manillares y candados buscando, creo yo, el contacto humano de los vecinos que nos pasamos tan a menudo por allí.

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El mismo azar que nos empujó a comprar piso en esa estación es el culpable de hacer que ellos y yo nos veamos las caras dos veces cada día: una cuando después de dejar por la mañana a mi Kota en la guardería, paso a confiarles la bici eléctrica a cambio de mi recién estrenada Orbea. Y la segunda, claro está, cuando mando ésta misma a dormir bajo su techo una vez finiquitada la jornada laboral y uno a uno todos los kilómetros que quedan entre medias.

Me conocen y no solo de vista; lo cierto es que me llaman por mi nombre. Bueno, por mi apellido más bien. Díaz-san, esto, Díaz-san lo otro. Ellos se lo saben por la solicitud que cursamos para poder aparcar allí. Y yo no me sé ni uno solo de los suyos ni creo que esto vaya a cambiar pronto. El caso es que de vez en cuando se paran a intercambiar algunas palabras conmigo más allá de los ohayos y konbanwas de rigor.

El espacio entre las charlas se ha ido acortando a la vez que la frecuencia y la duración han aumentado.

– Díaz-san, hoy cuidado al volver que va a llover, yo creo que mejor en tren, ¿eh?

– Díaz-san, ayer estuvo tu mujer aquí para pagar la cuota, hay que ver que guapa y que maja es, y mas joven que tu un rato largo, no te quejarás, ¿eh?

– Díaz-san, te he movido la bici a este sitio que había más espacio para que te sea más fácil sacarla.

– Díaz-san, ¿en qué idioma le hablas a tu hijo?, ¿en inglés?

Quitando a uno, que todavía no le ha cogido el truco a tratar conmigo, quizás por miedo a que no nos vayamos a entender, todos me dicen algo siempre que la actividad del momento lo permita. Porque, especialmente a las mañanas con todas esas madres dejando las bicis eléctricas, no te vayas a creer que están mirando el paisaje. Es admirable el trabajo que hacen, en Tokyo poca broma con todas las bicicletas que hay, yo he llegado a tener tres a la vez.

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Aparte del ajetreo de reorganizar las bicis, de crear huecos donde parecía que no los había, de cobrar a los que no pagan cuota mensual sino por día. Aparte de todo eso, también tienen mucho papeleo que hacer: nuevas solicitudes de pases anuales, bajas, informes. Lo sé no solo porque les he visto hacerlo, sino porque me lo han contado. Este tipo de trabajo lo hacen en una especie de despacho, casi garita por lo estrecho, que cierran con llave supongo que por los cambios que puedan dejar. Si es el caso, yo procuro no molestar; aparco la bici, cierro el candado y me voy por donde he venido con las piernas temblorosas según vayamos cerrando la semana.

Ayer a la vuelta estaba el que más simpatía me regala cuando coincidimos: un anciano que me saca una cabeza, delgado como solo la palabra enjuto es capaz de matizar, con los pómulos de la cara tan marcados que es inconcebible que ahí haya existido carrillo alguno. Suele llevar una gorra pero muy vieja, como las que llevaban los ciclistas de antaño, descolorida y con tantos manchurrones como supongo que recuerdos porta la cabeza, repleta de canas, a la que protege de brisas traicioneras, que a ciertas edades mejor no arriesgar.

Me habla siempre que nos cruzamos. Ayer incluso dejó lo que estaba haciendo, salió de la garita y vino hacía mi. Se quitó las gafas y las dejó caer hasta que quedaron colgando de su cuello ancianándole todavía mas la facha. Venía riéndose, como si me hubiese estado esperando y por fin podía ya tachar de la lista la charleta con el chaval de las dos bicis, que era lo que le faltaba para ponerle colofón al día:

– Diaz-san, otsukaresama desu. ¿Te has mojado?, hoy por la mañana caía poco pero como tienes un rato largo hasta Shibuya, te habrás calado. ¿En España no hay tsuyu?, aquí es todos los años pero no se acaba de acostumbrar uno, ¿verdad?.

– Diaz-san, he estado mirando en internet y he encontrado Bilbao, es en el País Vasco, ¿verdad?, yo estuve una vez en Barcelona y otra en Madrid, pero he visto fotos del País Vasco y parece muy bonito.

– Diaz-san, no se te olvide candar la bici que ayer la dejaste suelta y tiene pintas de ser cara, a ver si vas a venir un día y no va a estar…

– Diaz-san, esto

– Diaz-san, lo otro

Y a mi se me olvidan las prisas, y me paro y echamos un rato.

Ya camino de casa, a pie esta vez, saco el boli y el cuaderno para tachar, sonrisa mediante, un punto más de las cosas que conviene hacer para conseguir que el día sea más bonito y valga más la pena.

  charlar con el abuelo de las bicis       

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Ya iba tocando.

No tengo claro por donde empezar, así que iré al grano: mi padre murió a principios de año. Es algo que todavía no tengo asimilado, es demasiado reciente y no tengo el ánimo para hablar de ello abiertamente, todavía no.

El año pasado y algunos meses del anterior fueron muy difíciles, todavía lo siguen siendo. Volví a España todas las veces que pude, porque es lo único que podía hacer, quizás es lo único que todavía puedo hacer: recorrer esta horrible distancia que nos separa el máximo de veces que sea posible. Para que Kota construya posos de memoria que nunca desaparezcan, para estar donde se debe. Por mi más que por nadie.

Este año empezó inevitablemente mal. Que nos echasen a todos de la empresa quedó en una anécdota que en realidad a mi nunca me preocupó demasiado porque sé que nunca me ha sido difícil encontrar trabajo, el verdadero problema podría estar en la falta de motivación. Pero por alguna razón que todavía no acabo de entender, quizás mi padre sepa algo de esto desde donde esté, me sobró determinación, me sobraron fuerzas. Supongo que tener una meta concreta después de demasiados meses de desorientación, hizo que me saliese la garra y pude hasta elegir entre tres o cuatro trabajos.

Ocupado por querer estarlo más que por estarlo en realidad.

Pero aquí estoy. Doy señales de vida, por fin.

Estoy bien, llevo dos meses en el trabajo nuevo, me he comprado una bici nueva… estoy contento, estamos bien los tres. Kota cada día nos sorprende con algo que ayer no hacía y consigue emocionarnos como ahora sé que solo un hijo puede emocionar. Tiene salud; tenemos salud, estamos tranquilos, estamos bien.

Trataré de que nos sigamos leyendo de alguna manera. Gracias por seguir ahí.

Estaba esperando al tren el otro día y de repente se pone delante de mi un tío vestido de gala, desde la pajarita hasta la chistera, que llevaba atadas por una cuerda dos tortugas de juguete con luces de colores ahí arrastrándolas por el suelo. El elemento al que intuyo que de pequeño no le pegaron lo suficiente, se montó en el tren asegurándose de que sus dos mascotas luminosas entraban también sin problema en el vagón. Yo diría que hasta les hablaba.

Me sorprendí, pero tampoco como se merecía la situación. Quiero decir que miré dos veces a las tortugas de juguete, se me escoró un poco el ciruelo hacia la derecha y después seguí a lo mío como si no acabase de ver al mayor tarado del universo coger sitio en el tren hablándole a dos putos moñecos roídos.

Y en ese momento me di cuenta de que tengo el culo pelao de ver movidas raras. Bueno, en realidad yo tengo el culo acolcher, que me siento encima de unas zapatillas de velcro y me las llevo colgando, pero este ojete-chewbacca-way-of-life será otro tema a tratar cuando llegue el momento oportuno que será jodido que llegue por otra parte.

Total, que me he puesto a pensar en las movidas raras con las que me he topado de un tiempo a esta parte, y me he acordado de la señora del restaurante de ramen.

Vamos ahí:

Una vez entré en un restaurante de ramen yo solo. Es raro: quiero decir que si estoy solo casi prefiero la mitad de las veces comprarme un onigiri o algo y seguir paseando por ahí, pero ese día llovía y hacía un frío del copón.

La camarera del restaurante, una señora más vieja que ni sé que seguramente cuando sale de los museos suena la alarma de robo de momias, se asustó al verme y me dijo que no aceptaban extranjeros. A mi estas cosas me la chuzan bastante; más que racismo normalmente es porque no entendemos japonés y es un engorro para todos, pero vamos, que a mi plim, yo voy a lo práctico: huye de ahí cuanto antes.

Total, que dije algo así como “anda pues” y me piré. En ese momento me llamó Chiaki por teléfono y estuve un rato largo ahí cascando al lado de la misma puerta que había una tienda con toldo y así no me mojaba este melón que Dios me dio en su infinita sabiduría y luego decidió descapotarlo por los lados en su infinita saladuría. El caso es que acabé de contar mentiras por teléfono y enfilaba ya hacia otro restaurante, cuando me encuentro a la señora corriendo detrás de mi que me coge del brazo y me hace una reverencia de un ángulo imposible quedándose ahí quieta mirándose los cordones. Yo no sabía si era la pausa para publicidad o que se había quedado moñeca allí mismo que parecía la pieza larga del tetris.

No tenía claro si pegarle una hostia o rezarle.

Estaba por irme cuando de repente revive, devuelve sus riñones a la posición habitual y sin mediar palabra me lleva al restaurante prácticamente a rastras tirándome del brazo para acabar sentándome una mesa donde había tres cuencos de ramen ya puestos humeando.

“Ramen one, ramen two, ramen three, which?” me dice más contenta que la hostia por haber solucionado su enorme problema. Anda coño, ahí lo vi claro y a la vez confirmé mi teoría de que el racismo es en realidad un sentimiento mendokusai de libro. La buena mujer se sentía horriblemente mal por haberme rechazado y como si le fuese la vida en ello decidió que su misión era que yo comiese ramen como había Dios.

Y lo comí, lo comí, además me regalaron un plataco de gyozas de esas que vienen pegadas con requemequeme que está más bueno que ni sé. Por supuesto contesté “one” en inglés para que no se le quedase cara de búho si le hablo en japonés ya que probablemente no lo asimilaría y a esa edad mejor no forzar lipotimias.

Salí de allí con la panza llena de sopica, un aliento a ajo que esa noche el cepillo de dientes se santiguaba nada más verme y el recuerdo de una señora de doscientos mil años disculpándose nivel he matado a tu madre.

¡Ya tengo currelo!
:feliciano:

¡Atiende aquí!

Esta tarde firmo el contrato y empiezo el viernes. Ayer mismo me hicieron elegir ordenador y dos monitores y toda la pesca; ha salido la cosa niquelada, desde luego, podemos decir aquello de:

Estamos contentos, Tosca, joder que si lo estamos

Ahora que me lo he ganado, no me jodas, al que me venga ahora a decir que he tenido suerte le meto los zapatones de hacer entrevistas por la boca. He hecho, espera que mire… 37 entrevistas, ojo cuidao. Casi cuarenta entrevistas en tres semanas y media que han dado sus frutos: el viernes pasado tenía ya cuatro ofertas encima de la mesa y lo cierto es que me habría ido a cualquiera de las cuatro porque todas tenían una pinta estupenda; pero no nos enrollemos más y pasemos a resumir la situación, que ha sido muy emocionante:

– Empresa 1: todo un edificio solo para ellos, servicio consolidado, mayormente un Netflix a la japonesa con gran mayoría de dramas y películas del país, pero también con derechos de bastantes series americanas típicas: Big Bang Theory, Arrow, Walking Dead, etc. El pero: sería para “volver” a programar en Java y PHP, cosa que me apetece lo mismo que a Charlie Sheen volver a la Fanta limón. Lo bueno: muy buen sueldo, por encima de la media (hasta donde yo sé). Llamaré a esta empresa: JapanFlix

– Empresa 2: tres plantas de un rascacielos en pleno Shibuya solo para ellos, el interior de la oficina le da mil vueltas al de Google Japón (he estado tres veces haciendo entrevistas también y me las enseñaron, sé de lo que hablo). Lo bueno: se programa en Ruby y Matsumoto-san, el que inventó el lenguaje, es consejero de la empresa con lo que se organizan cursos de programación cada semana, el nivel es muy alto, además la gente es muy muy maja y a partir de la segunda entrevista prácticamente decían directamente que les encantaría que trabajase con ellos, hasta me hacían regalos. Lo malo: es una startup, con lo que no se sabe que va a pasar aunque a primera vista es bastante estable. Lo segundo malo: el sueldo lo tienen estipulado por grados y al entrar es bastante bajo, cobraría menos que en mi empresa anterior (ahora que sin trabajo como estaba, pues tampoco vamos a ser señoritingos). Esta se queda con: Cariñosers

– Empresa 3: una planta en un edificio discreto pero moderno de Shibuya, el producto es una aplicación para chicas donde mezclan recopilación y redacción de artículos con comercio electrónico, es decir, una modelo famosa escribe un artículo sobre tal bolso y aparte de leerlo, puedes comprar el bolso directamente. Era una startup pero tienen tal volumen de usuarios que las ha comprado un famoso grupo japonés. Gente muy maja, un montón de ToscaGirls que son las que escriben los artículos y ambiente bonico del tó con modelos yendo y viniendo a sacarse foticas. Lo bueno: Ruby, mucha flexibilidad, posibilidad de hacer desde diseño hasta meterle mano a la aplicación de iOS. Lo malo: no se sabe nada del sueldo. A estos los llamare: Chiquillas SA

– Empresa 4: una planta entera en un rascacielos de Nishi Shinjuku. El producto: algo que en teoría va a tener mucho futuro en Japón, tener atención médica sin necesidad de ir a la consulta. Una aplicación de pago donde tienes un médico asignado y un kit de accesorios para medir y enviar a través de la aplicación datos relevantes como la temperatura, la presión arterial, el pulso… si tienes un crío, te viene el médico a casa. Esto no se podía hacer hasta el año pasado que Japón aprobó una ley en Agosto que abría la posibilidad y hay bastantes empresas batallando ahí por hacerse con el mercado, mayormente reclutando médicos y personal sanitario que podrían dedicarse exclusivamente a esto. Lo bueno: sueldo aparente, programación en Ruby y ofrecimiento de puesto de jefe de equipo, además queda al lado de donde vive el Chiqui con lo que probablemente le gorronearía bentos. Lo malo: el jefe un echao palante de 25 años que no me da ninguna seguridad y que en realidad me viene mejor el entorno de Shibuya para ir con la bici. A esta empresa la llamaré Matasaneitors Associates.

Total, todo se decidía el viernes pasado, fue un día muy emocionante. El jueves, Cariñosers me hizo una oferta que fue muy cariñosa, vinieron todos los jefes de equipo a estrecharme la mano y darme una pequeña charla en plan que si me iba con ellos, lo iba a flipar. Todo con mucho amor, pero la cifra ahí puesta estaba muy por debajo de mis expectativas. Aún así, no la descartaba porque, en serio, el sitio mola mucho. El mismo jueves también hice la última con el presidente de Matasaneitors que me dijo que no me decía oferta hasta que le contase lo que me ofrecían las otras empresas, que estaba dispuesto a mejorar la mejor. Toma ya.

El viernes por la mañana iba a la última entrevista de los JapanFlix. Pero no fue así, resulta que era a recoger la oferta directamente, sorpresa matutina muy grata. Un señor con el pelo más engominado al oeste del río Sumida me puso ahí una oferta muy muy, pero que muy sabrosona y de nuevo la charla convencedora: si te vienes con nosotros te vamos a cuidar, porque además sabemos que tienes familia y respetamos mucho eso con horarios flexibles, también te dejamos elegir el ordenador que quieras e incluso la silla si quieres una ergonómica, no se qué. Salí de allí con una sonrisa de la hostia de grande, llamé a Chiaki y partí presto a la última entrevista de Chiquillas SA que tenía esa tarde, pero vamos, bastante convencido de que nadie podría igualar al gominas.

Me di un paseo del copón de la baraja y finalmente entré en Chiquillas SA, donde una de ellas me llevó a la sala de reuniones y allí apareció un tipo que tenía la curiosa habilidad de no tener que respirar en ningún momento porque perdería la oportunidad de seguir soltando palabras. Hablaba más que un argentino jarto cafés subido en un escenario, no tengo muy claro que me sacase nada de información porque en realidad solo hablaba él. Pero era simpático, las dos o tres veces que hablé yo para decir algo, se reía. No tengo claro que entendiese lo que quería decir yo. A destacar que nunca en esa empresa había trabajado un extranjero y estaban bastante acojonados por el papeleo que tendrían que hacer por el visado y eso o por si había alguna movida cultural que les iba a dejar paticuescos. Yo muy normal no soy, pero tampoco es pa tanto.

Y así me fui pa casa el viernes: con una oferta regulera, otra bastante buena, un mail a un echao palante que decía que me mejoraba el asunto y una oficina llena de Chiquillas pensando si metían ahí a un garrulo caucásico o se dejaban de experimentos.

El sábado me desperté con el email del Matasaneitors que decía que era mucho eso, que se plantaba en un término medio entre las dos ofertas. Razonable, pero a esas alturas de la película pocas hostias.

Estaba ya resuelto a pagarle unas cervezas al Lorco para que me enseñase qué se lleva en el Java estos años (lo mismo hace 7 que no toco eso ni con un palo) cuando llegó ya bien entrada la tarde un email del recruiter que estaba llevando lo de Chiquillas SA. Que me querían, que mejoraban la oferta pero tenía que aceptarla ya, que no valía eso de coger ahora e irme donde JapanFlix a seguir negociando. Yo estudié la situación con mucho cuidado valorando cada detalle aproximadamente un segundo y medio: Java/PHP/Tíos feos en un lado y Ruby/Toscagirls en otro… amos no me jodas.

Y aquí estoy, un martes por la mañana quedando para comer con el recruiter al que no le cogía el teléfono nunca y que resulta que me ha dado la vida y luego a la tarde firmo el contrato definitivo con las Chiquillas SA que pasará a llamarse a partir de ahora algo así como Chiquillas+1Zalluco SA. Iré con un libro de Murakami o algo para que se sientan más cómodos.

Resumiendo: ¿sabes eso que dicen que todo cambio es para mejor?, ¡pues mis huevos!, si vas andando y por lo que sea se te cae la picha y se la come un perro, ya me vas a decir a mi que mejoría ahí le sacas a tu vida, si acaso la del perro que estaría alimentado por dos meses como poco.

Pero mira, en este caso y visto lo visto, ojalá hubiese cerrado mi empresa antes, así te lo digo. No ha sido fácil, pero el hecho de poder dedicarte full time a buscar trabajo ha sido lo mejor que me ha podido pasar. Las he pasado canuters, ha habido oficinas que eran auténticos antros, gente más rara que ni sé, me han dicho que no unas cuantas y eso tampoco gusta aunque es parte del juego, pero el resultado ha sido mucho mejor del esperado.

Estoy hasta dispuesto a quedar con gente para celebrarlo, no te digo más.

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