Archivo por meses: septiembre 2011

Casi tres veces doce

No sé ni la mitad de lo que quisiera saber de muchísimo, pero sé que hay muchas cosas que me esfuerzo en olvidar y no soy capaz.

Sé que soy la persona que conozco que más rápido escribe delante de un ordenador y que eso hace parecer que programo mejor que otros cuando en realidad lo que ocurre es que pruebo más código en el mismo tiempo.

Sé unas quince katas de Karate Shotokan aunque también sé que no hago perfecta ninguna por mucho que haya pasado noches ensayando delante del espejo, especialmente la Gankaku, que me entusiasma. No me sé ni la mitad de las técnicas que debería, las confundo, si aprobé los exámenes fue porque las practiqué hasta la saciedad la semana anterior, ahora esa parte de los de primer y segundo dan la suspendería.

Sé que al verte se me lustran las pupilas. No sabría no saberte cerca, se me ha olvidado.

Supe hacer integrales, logaritmos, senos y cosenos, ahora no tengo claro que pudiese terminar una división complicada. Saqué el título de ingeniería informática, por lo tanto soy ingeniero, pero no sé prácticamente nada de análisis matemático, estadística o física, eso sí, lo mismo te hago una aplicación para el iPad que un plugin para el WordPress o una tortilla de patatas a la vascoextremeña.

No sé prácticamente nada de videojuegos, ni de mangas o anime y cada vez que voy a Akihabara salgo espantado porque hay algo en ese lugar que me aterra aunque no sé muy bien que es. Sé hablar y defenderme en japonés aunque todavía me queda muchísimo por aprender, soy capaz de llevar a cabo dos versiones diferentes del estilo omosenke de la ceremonia del té y no se me olvida, sin ni siquiera proponérmelo, la coreografía de Yosakoi que me aprendí hace dos o tres años.

No me gusta que se use «japo» o «japa» aunque sé que muchas veces se hace sin ánimo de ofender.

Sé a que sabes aunque tú no sepas que lo sé.

Sé que soy capaz de reaccionar bien ante casi cualquier situación, gracias en parte a que estoy en buena forma, que no me pongo nervioso y actúo la mayoría de las veces con la cabeza fría, aún así siempre me pierdo cuando trato de salir de la estación de Ikebukuro y me paso muchos desvíos con la moto. Soy despistado hasta el absurdo a la hora de orientarme.

Entiendo, sé y asumo que no soy capaz de quedarme tranquilo ante personas que me sacan de quicio con su estupidez, soberbia o egoísmo. Suelo responder y después me arrepiento y lo paso mal.

Sé que tengo cierta soltura a la hora de escribir en castellano, lo que unido a la rapidez con la que escribo delante de un ordenador, me permite tener textos más o menos decentes en poco tiempo. Sin embargo, no tengo ni idea de gramática española, pongo la mayoría de los acentos mecánicamente sin pensar y sería prácticamente imposible que fuese capaz de darte la conjugación correcta de una forma verbal. Desistí de tratar de ganar yenes dando clases de español casi desde que llegué porque sería un horroroso profesor.

Sé que de morirme a tu lado, me moriría menos.

Sé que las fotos que saco no serían nada sin el retoque de después, que es donde realmente he sabido avanzar algo. No sé nada de cámaras, lentes, filtros ni nada por el estilo que no sean la D40, los dos objetivos y el Lightroom de casa. Ignoro hasta el tuétano a los que solo critican asumiendo el rol de fotógrafos expertos cuando sus fotos suelen no decir nada, pero respeto y admiro con pasión a los que no dejan de darme lecciones magistrales cada día con sus trabajos. Este principio lo aplico a las personas de cada contexto en el que estoy metido, sea dentro de un dojo, detrás de un trípode o en una sala llena de entrajetados de reunión.

Sé que desde el domingo me queda un año para las tres docenas de vida y que, con suerte, probablemente no me queden más de otras cuatro. No sé que va a pasar hasta entonces, ni las que de verdad me quedan, pero si sé que seguiré ganando el tiempo siendo feliz.

Sé que el domingo cumplí diez años más de los que siento que tengo cuando estoy contigo.

Yamanashi

En realidad queríamos ir a Gunma, pero lo de ponerse a última hora a buscar algún viaje cuando es fiesta nacional es algo que sólo se nos ocurre a nosotros. Pero mira por donde que nos salió el asunto redonder, pillamos alojamiento en un ryokan de uno de los pocos sitios que todavía quedaban libres: Yamanashi. No tenía ni idea de nada, pero de absolutamente nada de lo que había allí, sólo que quedaba cerca del Fuji y que las vistas, decía el tipo de la agencia de viajes, eran únicas.

Pues vale, tren y para allá que fuimos de madrugón. Primera parada: un campo de girasoles, mira tú que cosas, me recordó a los viajes a Extremadura con mis padres por carreteras entre estos generadores de pipas, que una vez incluso mangamos uno y lo dejamos secar ahí al sol a ver si salían como las de Facundo, pero que va, aquello estaba blandengue blandengue, habrá que tostarlas o algo, digo yo…

También resulta que Yamanashi es famoso por sus viñedos, y nos fuimos a uno pero la verdad es que poco había que ver allí y nosotros lo que teníamos era más hambre que ni sé, así que tiramos para el ryokan que nos pillaba cerquita de la estación. Un sitio precioso, con un onsen de vino tinto y toda la pesca, no hay fotos porque no es menester meter una cámara donde hay culos ventrescos sin que quede la cosa de gayer stalker.

Al día siguiente alquilamos un coche y tiramos para los lagos de Kawaguchiko donde, efectivamente, estaba el monte Fuji pero entre nubes. Se nos hizo de rogar bastante, pero teníamos todo el día, así que subimos tranquilamente a una montaña cercana en funicular y allí nos quedamos esperando. Desde allí se intuía el volcán, que era inmenso, y también se veía claramente el parque de atracciones FujiQ (al que va a ir Cristo, por cierto, menudo miedo).

Este coche estaba aparcado por allí, que de gente lleva siempre!

Efectivamente, las mejores vistas del Fuji, aunque desde Hakone también tuvimos suerte, en Yamanashi está mucho mucho más cerca. Desdeluego, de las mejores excursiones que hemos hecho, al final va a haber que hacer eso, abrir un catálogo de viajes al azar y tirar para allá, el factor sorpresa es el factor sorpresa!

¡Buen fin de semana!
:gambi:



Al béisbol con la fresca

La fresca es la Yoshiko, porque la media de temperatura esa tarde sería de 35 grados a la sombra de la sombra de mi sombra.

Yo no tengo criterio para hablar de béisbol, bueno, en realidad no tengo criterio para hablar de prácticamente nada, pero en fin, pongamos que de béisbol y de fútbol todavía menos. He estado en San Mamés dos o tres veces porque me dejaron un pase, y he de decir que me impresionó mucho el ambiente y me lo pasé muy bien, pero no cambiaría ningún plan por ir, y mucho mucho menos pagando. Bastante tengo yo con mi vida como para preocuparme por una manada de endiosados rascayúes trotadores.

Lo del béisbol en Japón era otra cosa, por lo menos había que vivir la experiencia al menos una vez y nuestra corresponsal de Osaka en Tokyo, Yoshikochan, se ofreció a comprarnos las entradas y hacernos de guía espiritual. Dicen que los de Osaka son más gambiteros que los de Tokyo, que las lían más, bueno, yo creo que es lo mismo que se puede decir de un vasco y de un andaluz, que en general puede que quizás la fama sea válida, pero te digo yo que conozco a un par de andaluces más secos que un carro cal. Esto de las famas hay que cogerlo con pinzas… menos la de los gabachos que todos sabemos que son así por genética y no hay todavía cura descubierta.

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En este caso se cumple el tópico, la Yoshiko es un descojono de mujer de la cabeza a los pies y viendo que la experiencia del maestro hacedor de viandas salió bien, aprovechamos la oportunidad el catalán sombrericos y yo para experimentar de primera mano el asunto. Nada más entrar sentí ese rikitriski de cuando entré en San Mamés por primera vez, coño, que impresiona el asunto!

Los de Osaka a un lado, los de Tokyo al otro. Entre medias de los primeros, cuatro japonesas, un chileno, un catalán y un zalluco bebiendo cervezas ya. A la que nos quisimos dar cuenta, iban ganando los de la Yamanote y ya no dejaron de hacerlo hasta el final. Por lo visto, porque yo lo que veía era a individuos de pijamas blancos o grises parados la mayoría del tiempo que se cambiaban de lugar cada media hora, más o menos, menos o más.

Menudo circo, y la pena es que a las cheerleaders casi no las jipiábamos desde allá arriba…

El público sólo animaba cuando su equipo bateaba, si lo hacía el contrario, no decían ni mú, más callaos que el observer. Allí nadie insultaba, nadie se salía de lo establecido, aunque la gente parecía disfrutar igual cantando cuando tocaba y callando cuando no. Formas de ser, digo yo, en cualquier otro país del mundo sería impensable, quizás. Nosotros por el efecto del extracto de cebada ya llevábamos un rato animando a Julen Guerrero e Iniesta cuando se hizo de noche.

Entendí la mitad de lo que vi, pero vi mucho más de lo que pensaba. Saqué fotos y me reí como siempre que me junto con esta gente, antes, durante y después del partido, mereció la pena haber pagado los 4000 pepinos de la entrada.

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Eso si, esta gaita, este jirijuri yanki, sobrio no lo aguanta na-di-e. Avisaos estáis.

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La clase de gazpacho y tortilla de patatas

Se hizo, se hizo, y he de decir que cada vez nos sale mejor. Ya no hay tantos nervios por hablar en público en japonés, no se tiene todavía el nivel que uno quisiera pero se lidia con el idioma con más o menos destreza y casi casi ya no hay pausas entre lo que dice el chef Chiqui en manchego y la explicación japonesa con acento vasco. Nos vamos especializando, si señor.

Esta vez estuvimos muchos pinches acompañando al gran cocinillas: Guille, Xavi y Silvia no pararon en todo momento de asegurarse que las tortillas tenían el doble de sal de la que le hubiesen echado los japoneses.

Fuimos un poco antes para tener todo preparado porque otra cosa no sé, pero puntuales nuestros alumnos lo son un rato (y bien largo!).

El gazpacho fue lo primero para que reposase bien fresquete en la nevera mientras se hacían las tortillas. Y venga a trocear tomates y pepinos, y venga a echarle aceite, y venga a darle a la batidora!!

Después todo el mundo a pelar patatas y batir huevos como campeones, que eso lo sabemos hacer todos…

…pero eso sí, el noble y nunca bien ponderado arte de darle la vuelta a la tortilla hubo de ser explicado con más detalle…

httpvh://www.youtube.com/watch?v=SZydYy4KDCg

Vídeo del Xavi sombrerecos

¡Hay que decir que no tuvieron ningún problema y todos le dieron la vuelta a la tortilla sin despeinarse!

Luego apareció por allí no se como todavía una jartá de embutido, pan, cervezas, vino… y bueno, pues ya se sabe la alegría morena que le entra a uno, que eso de las sobremesas typicals también hay que enseñarlo, también.

Llevé la bota pero esta vez no triunfó tanto aunque también tuvo su par de minutos de gloria!

Como la otra vez, una magnífica experiencia que hay que repetir las veces que se pueda!!!!!

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:gustico:
:cocinicas:
(¡¡Y eso que a mi no me gusta el gazpacho!!)
:D


Así lo vivieron el Guille y el Xavi.

Otra de Getty

Otra tanda de fotos que me han seleccionado para vender en Getty Images!!! ole ole y ole.

Ahora toca currele porque resulta que cuando te las jipian, te piden que se las subas con la mayor resolución que tengas, que rellenes una serie de datos de cada una y si salen personas, un documento firmado por cada uno de ellos autorizando el uso de su imagen.

Yo me tiro un rato buscándolas por el disco duro, releyendo los posts donde las enchufé… y fíjate, como que me gusta la sensación que se me queda… es una especie de inicio de nostalgia por tiempos no demasiado pasados pero sin llegar a ser morriña todavía… las del Fuji desde abajo, por ejemplo, no tienen un mes todavía!!! (jodé, ese día fue de lo más romanticón!!! aisssss)

Subida al Fuji

Fotos de un restaurante de sushi de Meguro

Haciendo el gilipollas con la matrícula de la moto!!!!

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El Kiyomizudera de Kyoto

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Un currela limpiando ventanas en abril

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El Daibutsu tsu tsu

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Vistas desde arribotas del todo del Roppongi Hills

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De la estación de Ueno parriba

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Ahora imagínate que van y compran la que me hice en pijama recién levantao con barba de tres días y la matrícula de la moto y cogen y la publican por ahí en alguna revista, me puedo estar riendo hasta que me muera ya!!

Aho Aho Zombies 2

El día que nos fuimos al pueblo abandonado en casa Dios no nos dedicamos solo a sacar fotos, que también salió de ahí un peazo vídeo que cada vez que lo veo me entra la risa floja y ya no puedo parar en todo el día.

Héctor tenía todo en su cabeza, se llevó el material para casa y lo ha montado con muuuucho arte!!! ojo:

:D :D :D

¡¡¡Jodé, que bien me lo pasé ese día!!!

Nichitsu Ghost Town
Foto-zombi family de Kirai

>70%

Desde que me registré en la embajada en el año 2001 cuando vine aquí por primera vez, supe de la alta probabilidad de que hubiese un terremoto de gran escala en el área de Tokyo en los próximos años. Allí nos dieron una fotocopia donde nos contaban la copla y lo que deberíamos hacer si se diese el caso de ese u otros terremotos.

Recuerdo algo así como una mochila con alguna linterna con pilas, comida y agua. Ah! y meterse debajo de la primera mesa que encuentres. Lo cierto es que cuando pasó el de marzo, yo no tenía ni linterna ni me acordé de meterme debajo de nada porque al segundo dos ya estaba corriendo como un poseso y no llegué a Kyoto de milagro. Luego, pues bueno, que si un no parar de temblar todos los días durante mes y pico, que si la que se lió con el tsunami y la central nuclear, buff…

El caso es que después de eso, uno tiene la idea de que peor que aquello no va a ser lo que tenga que venir, pero la movida es que aquel no fue en el área de Tokyo, mi mucho menos, así que en teoría, todavía estamos esperando que ocurra la de Dios es Cristo en la ciudad de la Yamanote.

Aprovechando que mis padres no leen el blog, contaré que hoy, coincidiendo con el 88 aniversario del gran terremoto que arrasó Tokyo en 1923, es el día de prevención de desastres donde nos vienen a recordar que el que nos atañe todavía no ha sucedido, y que la reciente actividad sísmica creciente cuestiona el pronóstico del 70% de probabilidad de que ocurra en los próximos 30 años, que probablemente, nunca mejor dicho, sea más alto.

Y para acabar de conciencojonarnos, han hecho un vídeo simulando lo que pasaría en Tokyo…

¡Alegría alegría!
:roll: :roll: :roll:

En fin, no nos queda otra que estar preparados, si es que uno puede estar preparado para semejante historia. Nos quedaremos con que estamos en el lugar probablemente más seguro del mundo para que pase tamaña barbaridad, y de mientras, a no pensarlo demasiado…


Más información:
Daily Yomiuri Online
The Telegraph