Athletic eup! Athletic ganbare!

Yuka fue mi segunda profesora de japonés en Bilbao. Un día hablando de fútbol me comentó que un amigo suyo japonés era forofo 1000% del Athletic, y que tenía una página que actualizaba muy muy a menudo con las últimas noticias.

Me hizo ilusión y Yuka me pasó su email, así que le escribí preguntándole cómo podía saber desde Japón todo lo que ponía en la web. Él me contestó que todos los días lee la prensa oficial en versión web: Mundo Deportivo, Canal Athletic, Aupa Athletic… y lo más curioso es que no sabe ni jota de castellano.

Echadle un ojo a la página, porque es algo digno de ver:

Qué mundo este!!!

Apa Athletic! Apa Ikusuki! Apa la Nocilla con cuchara!

La edad

Casi por sorpresa, el jefe nos contó que habían contratado a un chico nuevo para el departamento de diseño. Y dicho y hecho, al de un par de semanas, empezó a venir un tío rubio, alto y con un gorro de un estilo entre medias entre Bob Marley y Eminem que salía a fumar cada hora y volvía con la cara roja frotándose las manos.

Su ojo derecho se desvíaba un poco para un lado, lo que le daba un toque de despistado aunque su manera de actuar denotaba todo lo contrario.

Desde el primer día no entendí ni jota de su inglés de Canadá, y como nuestras conversaciones se limitaban a yo diciendo «¿eh? ¿eh?», supongo que tratábamos de evitarnos mutuamente. Creo que esto es algo que ocurre muy a menudo con los japoneses, que les da pereza hablar con nosotros porque no nos vamos a entender, y mucha gente lo confunde con racismo (que tambien lo habrá).

Nos sorprendimos sabiendo que tenía sólo 22 años, porque, a parte de que físicamente aparentaba más, era callado, trabajador, comedido. Además, empezó a dar clases al resto del departamento de diseño, y ya sabemos que los profesores, por serlos, parecen más mayores.

El caso es que el jefe nos volvió a sorprender diciendo que no había pasado el periodo de prueba. La única razón que nos dió, aunque no tenía porqué hacerlo, era que había visto cosas que no le habían gustado. En la empresa todos nos indignamos, después de tres meses de compartir el día a día, de ver que se esforzaba a la hora de enseñar a los demás, de ver algunos de sus trabajos, no nos parecía justo en absoluto.

Así que nos enfadamos, cual niños. Y durante un par de semanas hemos estado callados, serios, distantes. Todos menos el americanini que vive en su burbuja y no se entera, o no se quiere enterar, de la misa a la media (from the misa to the mediator, men). El jefe llegó incluso a hablar con algunos de nosotros en privado para preguntarnos qué nos pasaba y para justificar, una vez más, que era mejor no contratarle.

Por azares de la vida, esto ha coincidido en el tiempo con la llegada de un nuevo chico, pero esta vez al departamento de ventas. Con un sabor agridulce, el viernes pasado juntamos las fiestas de bienvenida/despedida en una sola, y nos fuimos a cenar con barra libre de comida y bebida, y después a jugar a los bolos.

El chico canadiense era componente del otro equipo. Y en su primera tirada, todos los bolos cayeron y a mi me dio por abuchearle en bromas. Su respuesta fue extender el dedo corazón y un «shut up» que me dejó más cortado que cuando el fundador de Google no encontraba las llaves de casa…

Le resté importancia, aunque para mi la tuvo, y seguimos a lo nuestro. Después de unas cuantas tiradas más, a mi me dio por descolgar un teléfono que había allí y dárselo al americano, el cual lo cogía y decía dos chorradas y colgaba. Era nuestra tontería particular, pero el canadiense no se pudo aguantar y se metió: «Ok, Oskar is an idiot». Yo respondí con un cortado «thank you so much», y me quedé callado todo el resto de la noche.

De toda esta historia he sacado dos conclusiones:

1- O yo me estoy haciendo viejo y me estoy avinagrando dándole importancia a lo que no lo tiene o quizás vivir en Japón, el país de las maneras, hace que cuando se pierdan, parezca que se pierdan el doble. El caso es que me afectó mucho más de lo que debería.

2- Toda la oficina se puso «en contra» de mi jefe, la verdadera víctima de esta historia. Ahora veo claro que seguro que tiene sus razones.

La vida misma

Otro país, otras costumbres, otra vida. Soy un extraño que asume el papel de observador del día a día descubriendo perlas de humanidad bajo el cielo de Tokyo. A veces, cuando uno encuentra el momento de apearse del mundo, todo lo sucedido, lo vivido, lo sentido aflora con el poso de haber estado madurándose entre la inconsciencia de los pensamientos.

Y cuando eso ocurre, es cuando me doy cuenta de lo precioso que es darse cuenta de que el día a día puede ser precioso.

Quizás solo haya que saber mirarlo.

Te odio
La ceremonia de año nuevo
Hasta luego, adios… quizás para siempre
Honor
De gentes y personas
A la izquierda del cero
Esta mañana, la de hoy
Ése momento
Brillando por tu presencia
Al llegar las cinco de la mañana
La chica de Shimokitazawa
Viernes, 18 septiembre 2009
La señora de los paraguas, epílogo
Esperando en Shinagawa
Melancolía
La chica que doblaba toallas
Recuerdos
El barrio donde vivo
Un martes de té
El paso de cebra
Un lunes de Karate
Érase que se era
Las seis de la mañana
Toki doki 時々
La chica del shamisen
Honrando el gesto
La mejor foto de Marzo
Parecía que no iba a llover
Podría vivir sin reloj
Desclasificando una noche
Te pido perdón
Mi día
Calor humano
Bilbao
13 días y 12 noches
Kokoro
Y me sonreía
El principio de un sueño
Las noches secretas
Corazón de Neón
Olores
La chica de Okinawa
De personas, problemas y prioridades
Los ojos de Kanazawa
La chica del bar de Shibuya
El señor del bar y el cocinero de sushi
Uniendo ilusiones
Sueño inventado
Los insectos de hojas
Sueños por soñar
Carta a casa
La casita de madera
Encuentros
Autobombo
El trabajo de las estrellas
Euskadi
El chico del chándal azúl
Calor
Frío
Y sin embargo
La señora de los paragüas
Extraño
Hay días
Sensaciones
De pañuelos y mundos
Promesas, deseos


Móviles para niños

Echando un ojo al buzón, el otro día me encontré una promoción de NTT Docomo para tratar de venderles a los padres móviles para sus hijitos del alma.

Lo que en un principio me pareció una giliflautez más, resulta que al final resultó ser bastante interesante. Así que aquí os pongo el resultado de mi investigación (previo paso por ikusuki traducciones):

1- Ande anda mi hijo
Resulta que junto con el móvil del chaval, a los padres se les da un mando a distancia conectado con el móvil. Si se quiere saber donde anda, se pulsa el botón y el móvil mete un bocinazo que los padres, si están por allí cerca, escucharán.

2- Tira de la cuerda si ves algo raro
Yo esto ya lo he visto en los chavalillos que van a la escuela. Resulta que el móvil tiene como una cuerdilla que si el niño ve que algo raro está pasando, tira de ahí y automáticamente se envía un mensaje a los móviles de los dos padres con un mapa de donde se ha activado y encima el móvil se pone a pegar bocinazos para ahuyentar a todo kiski con malas intenciones.

 

3- No preocuparse que resiste
El terminal está fabricado a prueba de agua, así que si al niño le da por jugar en un charco, no pasa ná que sigue funcionando.

4- Protección contra apagado
Como hoy en día está muy de moda Jack Bauer, al chaval le puede dar por apagar el móvil en plan «a mi no me rastrea ni mi champiñón padre». ¡Es igual!, en NTT seguro que hay una Chloe pensando en todo!. Se puede configurar el móvil para que mande un mensaje cada cierto tiempo con un mapa con la situación exacta, y esto funciona aunque el móvil esté apagado (o el chaval se piense que está burlando así los protocolos setiles).

 

5- Consulta por web
El servicio «Ima Doko» (ahora ¿donde?), incluye una página web donde se puede ver de forma gráfica la situación del terminal contratado, previo pago de no se qué tarifa. Por situación quiero decir que puedes ver un mapa con un chirimbolo de donde anda el chaval, no la batería que le queda al móvil!

6- Censurando
Los padres también tienen la oportunidad de bloquear el acceso a servicios o webs que no quieran que los chavales visiten, como esa de ikusuki de un colgao que vive en Tokyo y vende camisetas.

Al principio me parecieron tonterías, pero la verdad es que el tema del mapa puede ser muy útil y no hablo sólo de niños… ¿Que sus parece a vosotros? ¿Lo compraríais para tener a vuestros hijos gepeseados?

 

 

 

Encontrado iPod

En Tokyo vive un poquillo más de gente que en Bilbao, aunque de grande es parecido, pues. El caso es que es más o menos normal ver cosas que la gente pierde por la calle, últimamente y con el inviernete este tan majo que tenemos, de vez en cuando puedes ver por el suelo guantes, alguna bufanda, algún gorro… Una vez vi hasta un móvil por ahí tirado.

Si hay algo que me ha roto los esquemas completamente, es lo que he visto hoy. Alguien ha perdido un iPod nano negro. Y la persona que se lo ha encontrado en el suelo ha tenido la delicadeza de cogerlo y ponerlo encima de un muro pequeño que había al lado de la acera. Cuando he pasado esta mañana y lo he visto, me he quedado flipado.

A la una he salido sólo para comprobar si seguía allí y, efectivamente, estaba. A las seis cuando me marchaba, ya no estaba. ¿Podéis, ni siquiera pensar en imaginar en encontrar vuestro ipod si lo perdieséis por el camino?

Esta gente es increíble.

El chico del chandal azul

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Después de unos meses yendo a Karate, empezó a venir un par de veces por semana un chico en chandal. Es una persona especial: hace ruidos con la boca, habla sólo y en su cara siempre hay una mueca que yo definiría como una sonrisa triste.

Las clases duran hora y media, pero él sólo está los primeros 45 minutos, justo justo hasta el descanso. Nunca le oirás un «oss», ni tampoco le verás saludar a nadie. Él sólo llega con su chandal azul, se quita la chaqueta y hace lo que buenamente puede mientras sonríe y habla en voz baja sin parar.

Sin parar… Esto es precisamente lo que quieren conseguir con él, que se pueda parar quieto. De alguna manera, su cuerpo se está siempre moviendo, es una especie de tic nervioso que se concentra especialmente en su brazo derecho.

Todo el mundo le tiene un gran respeto, menos una vez que unos niños se rieron de él de esa inconsciente forma que sólo ellos saben. Aunque él los ignoró, como nos ignora al resto.

Mientras nosotros tratamos de ser más rápidos, de hacer las cosas mejor, de levantar más la pierna, él sólo anda para alante y para atrás. Sigue nuestros pasos, más por quitarse del medio que por tener ningún interés en aprender Karate. Se nota a la legua que viene obligado, seguramente sus padres hayan hablado con los profesores y hayan llegado a la acertada conclusión de que esto le viene bien.

Y cuando el profesor anuncia el descanso, la mayoría entra en el vestuario a beber un poco de agua, o a secarse el sudor. Yo me quedo, porque me emociona ver lo que pasa: el profesor obliga al chico a ponerse delante del espejo, y, con voz firme, le ordena hacer una serie de movimientos básicos. Él sonríe más, aunque no es porque esté pasando un buen rato, sino de nervios, y hace lo que puede. Pero la parte más dura es cuando el profesor le ordena estarse quieto mirando al espejo. Él no puede, su brazo tiembla, sus ojos se van al reloj que está encima de la pared, al suelo, a cualquier lugar. «Mírate a los ojos» le grita el profesor, y él lo intenta durante algunos segundos, hasta que se le olvida.

Sé que la firmeza y las maneras del sensei son fingidas y estoy seguro de que les cuesta actuar así, pero de no hacerlo, sería imposible mantener su atención.

Hoy, después de muchos meses, me he dado cuenta de que ha conseguido estarse quieto como medio minuto. A nadie le ha parecido importar, pero yo lo he visto y el profesor también. Me habría encantado comentarlo con alguien en el vestuario, pero por alguna extraña razón, nadie habla nunca de él.

En ese pacto entre sus padres y los profesores, están intentando que su cuerpo vaya un poco menos por libre.

Y me alegro en el alma de que lo esté consiguiendo.

 

Chocolate de la poli

Hola!
Esto llega un poco tarde, pero es que acabo de descubrir las fotos en un rinconcillo del ordenador y os tengo que contar la historia!

El tema del paraíso terrenal ya os los solté no hace mucho. El caso es que aquí el San Valentín es más bien un San Nestlé, cosa de la que me alegro un huevo (Kinder!). Llovieron chocolates por todos los flancos: a la oficina trajeron Michiko y la profesora de Japonés, un par de clientes nos enviaron también… pero lo que nunca me esperaba yo es lo que me pasó esa tarde!

Cogí la bici y me fui a una tienda de aquí al lado de casa a comprar un cablecillo. Iba yo ya metiendo cuarta a lo Indurain cuando me encuentro con un control de la policía. Uno de esos que llaman la atención. Un tío con casco estaba en el carril de los lentos (el mío), haciendo gestos como un loco con un banderín. Más que un policía parecía una animadora.

Me para, claro, y yo ya pensando en donde tenía yo metida la Gaijin Card que me iban a pedir en 0.3. Chato me quedé cuando me hacen meterme cerca de la acera donde había como cuatro ancianitas con unas bandas colgadas al cuello estilo Miss Asilo, y con cestas dentro de las cuales tenían paquetes de pañuelos.

La señora me dice lo que yo entiendo como «Perdona que te hayamos parado, pero como es San Valentín, te queremos dar este regalo y recordarte que debes tener mucha precaución cuando vayas con la bici». Y coge la buena mujer y me da un paquetillo.

El cheerleader policía con una sonrisa en la cara que ni Bardem ayer por la noche, no hacía más que señalar el paquete (el de pañuelos) y decía «chocoleit, chocoleit, chocoleit». Le doy la vuelta, y ¡¡coño!!, ¡¡me viene con una chocolatina!!

Así que me fui de allí más flipao que Gasol con un peine!!!

 

 

 

La ostia contra el cristal

El domingo pasado me di un paseo por Ginza. En estas que pasé por delante de la Apple Store, y en el escaparate tenían el nuevo Mac portátil, ese que es más fino que una loncha de jamón york.

Así que me acerqué, pero no me di cuenta de que el escaparate tenía una especie de doble cristal, y me pegué una ostia en toda la jeta que todavía me dura el huevo encima del ojo. El ostión se repartió un 70% en la frente, y un 30% en la nariz que se me puso roja como un tomate. El único consuelo que me quedó fue ver que un poco más a la izquierda había más babas en el cristal, así que no fui el único pardillo atontao paleto.

 

El caso es que acabo de venir de un bar de yakitoris en Ebisu con algunos compañeros de la empresa. De repente se ha oido un «bum» que ha retumbado en el lugar. Al mirar hacia atrás resulta que un japonés se había estampao contra la puerta de cristal al estilo MacToscano. Los de la empresa nos hemos descojonado a lágrima viva, pero nuestra sorpresa ha sido que nadie más se ha reído en todo el bar.

No se si será que los japoneses son así, o casualidad que los que estaban en el bar eran unos cortados… el caso es que hemos quedado de tontosalastres, pero ha sido inevitable!

El chinchón de la frente se ha resentido un poco… como solidarizándose con el estampao…

Cosas que echo de menos

Yo iba a ser menos que Earl, así que me he echo otra lista. En esta ocasión no se trata de las cosas que se que echaré de menos cuando vuelva de los Japones, sino cosas que extraño de mi vida de antes.

Ahí vamos!

  • La gente: todas aquella personas que tenían la paciencia de aguantar mis tonterias que diariamente, cual periódico matutino, se me ocurrían (pobres). Ahora tengo el blog y sigo contando mis gilipoyeces, pero vosotros podéis elegir si me leéis o no… (y poder parar sin que yo me entere!). Mi familia, mis amigos, la gente que compartía mi vida y que, aunque siguen estando… no están del todo.
  • Conducir: aunque me zampaba un par de atascos al ir y venir todos los días del trabajo, echo de menos la sensación de tener un volante en mis manos mientras berreo como un loco canciones de Fito y Fitipaldis. Ahora sigo conduciendo, si, pero una bici a tres por hora cuestaabajo.
  • Hablar en mi idioma: jodé, no os podéis hacer a la idea lo putada que es no poder decir cosas tal cual te vienen a la cabeza. Porque no me negaréis que:
    • No es lo mismo decir «Tengo un hambre que me comería un niño» que «I’m hungry«
    • No te quedas igual si dices «A ver si te callas ya de una puta vez, yanki de los cojones» que «Please, can you talk a little quietly, man?«
    • No acojona lo mismo decir «A mi ni asin que te pego un pescozón que te dejo chato» que «Yamete kudasai«
  • Las alubiadas de mi madre cuando me hacía caso y ponía de las rojas. Eso no tiene precio, ni natto, ni natta.
  • Ver la tele en castellano. Ojo, no hablo de series y así, que yo desde aquí sigo atento la boda del Luisma en Aida, o el debut del de vaya semanita en Cuestión de sexo (todo gracias al internés). Hablo más de cosas del día a día: echo de menos a Matías dando el parte, a las noticias de deportes hablando del Real Madrid y de nadie más, al calvo de la formula 1, los anuncios…
  • Irme de pintxos y de bares. No es algo que hiciese muy habitualmente, pero esos txakolís, ese llegar a casa medio trinki y ya comido… ais…
  • Ser yo 100%. Ya os he hablado de esto alguna vez. No sólo tiene que ver con el idioma, sino con la manera de vivir. Hablar en inglés o japonés, vivir en un sitio totalmente distinto al tuyo te hace que te adaptes y, de alguna manera, actúes. No trato a mis compañeros de trabajo igual que lo haría en Bilbao, porque somos distintos, soy super respetuoso con todo el mundo, hago lo que veo… de alguna manera lo he interiorizado, pero a veces pagaría por olvidar todo y simplemente ser yo.
  • Las chucherías!!! pues si señores, aquí no es tan habitual las tiendas esas en las que compras de todo tipo de mierdas al peso. Ahora mismo me zampaba un kilo y tres cuartos de torpedos!!! Para empezar, todavía no he encontrao pipas en ningún lao, ¿podéis concebir ver un capítulo de Lost sin pipas?, pues se puede!!
  • Ir al cine. Tampoco es algo que hiciese habitualmente, pero el sólo hecho de perder la oportunidad ya es una putez. ¿Pues no me ponen aquí las pelis en V.O. con subítulos en japonés?. Lo que deja viabilidad únicamente a las pelis en castellano que, como os imaginareis, no abundan por estos lares. Intenté ver una en inglés, y no me enteré de la misa a la media.
  • Que las cosas me importen. ¿Cómo os explico yo esto?… aquí pasa de todo, como en cualquier país: que si Miss Japón, que si han encontrado Gyoza envenenado, que si no se que chica ha ganado el patinaje artístico en Korea. ¡¡¡ Me da igual !!!, vamos, me parece curioso, pero no me importa. Lo mismo pasa con la propaganda que me meten en el buzón, o los mensajes de publicidad del móvil. ¡¡Me dan igual!! Casi que se me caerían las lágrimas si me llegase un panfleto de las ofertas del Eroski… Fijaos que hoy he intentado ver el video del gol de Javi Martinez al Atlético de Madrid y no me han dejao porque mi IP no es de allí… ¿y cuando coño me ha importado a mi el fútbol?
  • Pasear por Zalla de noche. Zalla es mi pueblo, cerquita de Bilbao. Mis padres se solían ir de vacaciones y me quedaba la casa para mi en verano. Un año me dio por salir por las noches a pasear yo sólo. Después me fui a vivir a Bilbao y ahora estoy en Tokyo. Pero siempre me ha gustado esa sensación de andar unos diez minutos y lograr estar completamente sólo en el lugar donde tengo más recuerdos por metro cuadrado del mundo.
  • La playa. Esto tampoco deja de resultarme curioso. Nunca me ha gustado demasiado ir, de echo me solía aburrir bastante. Pero resulta que ahora no puedo ir porque me pilla lejos, y además es bastante fea y sucia. Basta que uno no pueda hacer algo para que lo quiera hacer.
  • Una casa en condiciones. Esto tiene que ver con el frío, las ventanas de mi choza son de putxiglas, vamos, que si pongo papel albal lo mismo entra menos aire. No me importa que sea pequeña, que esté un poco lejillos de la estación, pero que sea tan fría me tiene amargado y nunca habría imaginado cuánto.

Me dejaré mil… pero bueno, aquí va mi primera entrega!

 

Calor

Hay casi doscientas personas que me leen cada día. Conoceré personalmente, como mucho, a 20, con lo que quedan algo menos de 180 que no se de donde han salido.
De esos 180 que no he visto en mi vida, 11 han gastado parte de su tiempo en escribirme unas líneas para tratar de animarme en un momento de esos que todos tenemos de vez en cuando. Ojo, esto no quiere decir que a los tres que conozco los valore menos.

Así que habéis conseguido templarme por dentro…

 

Frío

Al levantarme del futón, al mirar por la ventana, al empezar a vivir el nuevo día.

Frío por dentro, al mirarme en el espejo, al estar sin encontrarme.

Frío cuando hablo y no es mi idioma, cuando trato de expresar lo que no soy capaz y opto por callar porque mi cabeza y mi boca van a velocidades diferentes. Y me siento triste, y mi corazón se destempla.

Frío porque soy diferente, porque aún en un lugar amable, a veces me siento fuera de él. Porque hoy no encuentro sentido a nada, ni aquí ni en ningún sitio.

A veces siento frío y no hay nadie que consiga quitármelo.

Como hoy.

Mañana, seguramente, hará de nuevo calor y todo volverá a tener sentido. Volverá la ilusión, reiré, y será verdad que quiera reir.

Pero todavía es hoy. Y va a ser un hoy muy largo.

San Valentín 2008

Pues nada, que en poco más de dos semanas tenemos San Valentín aquí. Por comentar…

¡No preocuparse!

En Ikusuki os hemos solucionado la papeleta de una manera que vamos vamos, que me entran los nervios sólo de pensarlo!!

Para empezar, nos dices el nombre de tu pareja, y te envíamos la camiseta envasada al vacío y con la etiqueta personalizada:


Y para acabar, hemos bajado los precios de todas las camisetas 4€, con lo que te podrás llevar las de manga corta por 18€ y la Inocente manga larga por 22€.

Con garantía! si no te dan un pedazo de beso al recibirla, te devolvemos el dinero!!!

Echadle un ojo a la web, que seguro que lo véis claro.

Si es que somos unos románticos…

Esto sólo dura hasta justo antes de San Valentín, así que daos prisa si queréis que los pedidos lleguen a tiempo…

La patada en los huevos

Pues si, esto es lo que recibí ayer en Karate, un patadón en los mismísimos que me puso la cara del mismo color que el kimono.

Paso a contaros la apasionante y emocionante historia de cómo me hicieron tortilla:

Ayer fue mi primer día con mi cinturón marrón, así que la gente me felicitaba por haber aprobado el examen. El señor mayor me miró con desdén, como siempre, y me dijo en inglés: «that looks good on you» y seguidamente me dio la espalda. Vamos, todo según lo previsto.

Hubo novedades, como que ya no estaba a la izquierda del todo de la fila al empezar y acabar la clase (ahora ya estoy más para el medio tirando a la derecha), y ya no tengo que ir a por el cubo de agua, aunque de lo de pasar trapo no se libra nadie.

Entonces el profesor nos puso por parejas. Eramos impares, así que a mi me tocó con un chico que tendrá unos 16 años y su madre, que aparenta 10 más como mucho (tendrá 20 más). Los dos de cinturón blanco, y recuerdo que él se presentó al examen, aunque ayer comprobé que sin éxito porque no cambió de color.

La cosa era que, por turnos, uno ponía la mano y el compañero le marcaba una patada en la palma. Yo puse la mano primero, y el tío empezó a darme unas ostias como tortos en el brazo. Se suponía que era sólo marcar, pero el tío se estaba pasando. Aún así, era algo que yo todavía podía aguantar, con lo que traté de no inmutarme aunque dolía. En ese punto no sabía si es que no controlaba o lo estaba haciendo queriendo. En mi turno, lo hice como se supone que hay que hacerlo: sin fuerza aunque con velocidad.

Entonces volvimos a cambiar, y se alternaban su madre y él. Cada vez me daba más fuerte, y su madre y los compañeros cercanos se dieron cuenta, ya que los golpes sonaban a ostia de Bilbao. Así que su madre le echó la bronca un par de veces por lo bajini diciéndole que qué coño estaba haciendo.

Yo no decía nada.

Hasta que cambiamos de técnica y entonces se suponía que la patada tenía que ir al estómago. Aquí yo creo que más queriendo que sin querer, me dio una patada en los huevos que me dejó doblado en el suelo!!Jodé hasta me mareé!!!.

Cuando me pude recuperar medianamente y fue mi turno, el profesor nos dijo que atacásemos como quisiésemos. Así que todavía con los bajos boqueando pidiendo Aquarius, me dediqué a darle patadas en la cara, pero sin hacerle daño, simplemente marcándole mientras él intentaba pararlas sin éxito. Creo que esperaba ostio-réplica, pero no iba a darle esa satisfacción.

Al acabar la clase su madre vino donde mi y me pidió perdón con reverencias de esas que duran un rato cabeza abajo. Yo le resté importancia y le dije que fue un accidente, que no se preocupase, que no pasaba nada aunque tenía los redondos desbarataos. Y, sorpresa, al acabar de pasar trapo, el chico vino y me dijo en un inglés muy básico «I’m so sorry» con la cara más roja que la caja de Nestlé, contestando yo lo mismo que a su madre (y acordándome mucho de ella, por cierto).

El chico se marchó sin pasar por el vestuario, supongo que vivirá cerca, no necesita cambiarse y trataba de evitarme, pero la madre me esperaba a la salida y le estaba haciendo reverencias al profesor. ¡¡ Le estaba pidiendo disculpas por su hijo !!, aunque el profesor ni se había enterado, así que le contó lo que había pasado. Entonces el profesor vino y me preguntó si estaba bien, le dije que si, que sin problema (supongo que con voz de tenor). Y ella me volvió a hacer dos reverencias de esas largas pidiéndome perdón en japonés muy muy formal, mientras yo me sentía bastante incómodo.

En el tren camino a casa me dio por pensar que creo que le dio rabia que yo pasase de cinturón blanco a marrón directamente y él ni siquiera cambiase de color. O yo no le caigo bien por algún motivo.

No se, me siento bien pensando que no perdí la calma.

Aunque perdiese los huevos.

Imagen arramplada de www.canonistas.com


Vamos a ver si pasamos el trago

… del John Lennon en bolas, poniendo fotos a cascoporro:

Yo en el bareto este no me pido nada medianamente verde, ni aunque me peguen!

Sacada el lunes, fiesta nacional dedicada a los que cumplen 20 años (y se me visten así de guapos).

Nos vamos al super! Ya veis, latas de sardinas de toda la vida por 300 pelas, barato, ne?

Y el aceite de oliva tampoco está tan caro. Si es que ahora todo está más barato, chatines!

Instrucciones para lavarse las manos en el baño del McDonalds. Te pondrás ciego a grasa, el colesterol por las nubes, y un aliento a pepinillo de esos que dejan estela, pero eso sí, las manos bien limpias!

Promoción de un centro comercial, con un Daruma de oro y diamantes…

Kit kat de cereza. Mira que sacan versiones, eh? como son!

4 muertos, 10 hospitalizados

Después del video de antes, que la verdad es que al tío no se le ve ni patrás, os pongo una noticia que me ha dejao un poco chato.
Primero echadle un ojo a este enlace de la Wikipedia sobre el mochi.

¿Ya os habéis coscao de lo que es? ¿seguro?, bueeeno, pues aquí va la noticia traducida por Ikusuki Translation Department:

«Tokyo – Por lo menos cuatro muertes han sido registradas durante el miércoles en Tokyo por comer el tradicional dulce japonés de año nuevo: pastelitos de arroz llamados mochi. Las cuatro víctimas son hombres de entre 59 y 83 años que se atragantaron y asfixiaron, y otras 10 personas, todas mayores de 50 años, fueron hospitalizadas porque trozos de mochi se atoraron en sus gargantas.

Aunque es conocido el riesgo de comer mochi, sobre todo para las personas mayores, sigue siendo un dulce popular. Las autoridades recomiendan comer mochi siempre en pequeños trozos con muchos líquidos, y que los ancianos y niños los coman siempre en compañía de otras personas que puedan ayudarles en caso de atragantamiento.»

Yo he comido unas cuantas veces: es dulce y muy pegajoso, pero está mu bueno!. Ahora andaré con ojo, no vaya a ser…

 

¿Leyendo novelas en el móvil?

Edans, como le llama Enjuto Mojabuto, hablaba en su blog de las «novelas en el móvil». Básicamente se trata de bajarse novelas que alguien ha escrito, y leerlas directamente en el móvil.

Chema me envió un mail avisándome, y yo repliqué en los comentarios del post de Enrique.

Ahora me acabo de dar cuenta de que tengo aquí los mails que me enviaron mis compañeros de trabajo sobre el tema, y antes de borrarlos os los traduzco, porque me parecen interesantes.

Primero, mi pregunta:

«Hola, quería haceros una pregunta sobre el tema de las Keitai Shousetsu. ¿Son realmente famosas en Japón? He leido por ahí en un blog que son un gran éxito y que todo el mundo está descargándose y leyendo estas novelas con el móvil, ¿es verdad?. Yo creo que no es para tanto, pero para estar seguros…
Y otra pregunta si tenéis un rato, ¿cual creeis que el servicio más utilizado con los móviles en Japón? ¿Mixi? Comprar musica? ¿Jugar a videojuegos?»

Las respuestas:

– Chica de unos veintitantos, de doble nacionalidad China-Canada que lleva viviendo en Japón más de cinco años y casca japonés mejor que Songoku:

«Es verdad. Ha habido un montón de éxitos de novelas para el móvil, y algunas se han adaptado para el cine. La mayoría son historias de amor, o historias que tienen que ver con chicas, vamos, que tiene más éxito para chicas que para chicos. Así que habría que mirar esto también, el uso que se da al móvil es distinto para chicos que para chicas.
En general, se usa el móvil más para mandar emails (aunque no creo que lo consideres un servicio), después para jugar a videojuegos y después el tema de novelas y compras online. No creo que se descarguen música, para eso ya está el ipod u otros, no veo a gente escuchando música con el móvil aunque los terminales lo soporten.
Creo que en el futuro los móviles en Japón se utilizarán mucho más como tarjetas Suica para el tren o para pagar compras en los combinis, después el tema de la televisión, pero en plan más avanzado: la gente programando el móvil para grabar la serie de turno en la tarjeta de memoria y verla después en el tren camino a casa…»

– Chico japonés también de veintitantos, aficionado al tema tecnológico, aunque no en plan frikiplanet:

«Muchas de las novelas para móvil se han convertido en películas y han sido grandes éxitos (lo he visto anunciado por todos los lados, aunque nunca iría a ver una peli pastelosa de estas). Las novelas son muy populares en Japón, pero aquí siempre pasa lo mismo y es que pasarán de moda muy pronto, en un par de meses.
En cuanto a lo que más se utiliza, como Mixi es gratis (sólo pagas por el tráfico por internet), la gente lo utiliza mucho. Personalmente yo lo utilizo muchísimo y, por ejemplo, nunca he descargado canciones para el móvil. En popularidad alguna gente dirá que las páginas de sexo… no se!. También he visto a gente viendo la tele en el tren, pero poca. Últimamente está de moda el «pake-houdai» que no es ni más ni menos que tarifa plana para internet, porque la factura se puede disparar muy fácilmente.

Ah! Obviamente, el servicio más utilizado por los teléfonos móviles es la voz!!»

– Chica japonesa también de veintitantos, no demasiado aficionada al tema tecnología:

«Las novelas en el móvil son famosas, aunque yo nunca he leido una. He visto en televisión que un par de chicas adolescentes se hicieron famosas por sus novelas de móvil y que sus historias fueron publicadas y todo. Pero yo no conozco a nadie que lea novelas en el móvil, estoy seguro que es una minoría de gente. ¿A quién le interesa un libro escrito por adolescentes? pues a adolescentes, a mi no, desdeluego. Además leer frases largas en las pantallas pequeñas de los móviles es una locura.
La cosa de los móviles es que es muy fácil llegar a un montón de gente. De todas maneras, excepto email y llamadas, creo que el resto de funciones son secundarias. Más que jugar o acceder a internet, no creo que la gente use el móvil para ver la tele, bajarse música y tal…»

Ya véis… distintos puntos de vista sobre lo mismo.

¿Qué fue de …

… la señora de los paraguas?
La he visto esta mañana con tres paraguas colgando del brazo y se me ha quedado mirando desde lejos. Creo que me ha reconocido y justo cuando iba a saludarla con la mano, ha mirado para otro lado.

… el señor de Karate?

El lunes me dio un golpe en la espalda y me dijo que mi traje tenía un montón de arrugas, que así no podía ir. Yo me miré en el espejo y si que había alguna, pero no tanto como para eso. Creo que de verdad se preocupa por mi.

… la agencia de modelos?
Me apunté y desde aquel día no he vuelto a saber absolutamente nada más de ellos. Al yanki de mi empresa le han llamado un par de veces, pero yo y mi careto no parece que demos el tipo, jajaja

… subir al Fuji?
Es algo que ya no me obsesiona tanto. La temporada está cerrada, así que debería esperar hasta el año que viene. Pero todo el mundo me dice que la experiencia no es tanto como parece. De todas formas, si sigo aquí, desdeluego que planeo una excursión!

… el chico que se ganaba a la gente?
No he vuelto a tener noticias suyas. Supongo que volvió a España después de vivir esta locura. Digamos que la rutina es algo que nos acaba absorbiendo a todos… una pena, porque en su cámara había muchas fotos que me he hubiese gustado tener.

… el ikumonólogo?
Aún no sabiendo si hizo o no gracia, un chico me pasó la dirección de la secretaria de Buenafuente y me recomendó que lo enviase allí. Yo lo hice, pero ya sabía yo que no iba a llegar a ningún lado. Si os hizo gracia, decídmelo para que me curre otro!

… la encuesta sobre las bombas atómicas?
La verdad es que lo tengo siempre en la cabeza, pero nunca me he atrevido a preguntar en mi oficina cómo lo vivieron o qué historias les han contado a ellos sus respectivos mayores… no se si lo llegaré a hacer algún día.

… Nova?
Pues una empresa se ha echo cargo de la mayor parte de las escuelas y está haciendo verdaderos esfuerzos por reflotarla. Parece que la cosa no pinta tan mal como hace unas semanas.

… la vida en directo, o la chorrada esa?
Twitter lo sigo utilizando. Sin ánimo de tirarme el moco, yo escribo muy rápido con el ordenador, así que no me cuesta nada abrir una ventana y poner lo que se me ocurre en ese momento sin pensar. Y así lo hago, sólo tenéis que ver la sección Ikutwitter del blog, o darle aquí para ver todas las gallifantadas que se me ocurren durante el día.

… el tetris humano?
Fue una de las típicas cosas que a mi me hacen mucha mucha mucha gracia, pero que no tuvo casi repercusión en el blog a juzgar por los tres tristes comentarios que dejaron. Dadle otra oportunidad, que los videos son buenísimos!

… las resacas?
Confirmo mi teoría de comer arroz. El otro día cenamos en un restaurante mexicano y tuve al día siguiente una resaca horrorosa de las de antes. Comí todo fritangas y bebí cerveza, y tampoco tanta, así que me parece que me voy a llevar un taper con arroz blanco cada vez que vaya a pimplar.

… el video del bichejo muerde culos?
Lo canté en castellano, lo subí a Youtube y a día de hoy lo han visto 10.744 personas. Ignoro si les gusta o no, pero la cifra me tiene acojonaito perdío.

… la cámara nueva?
Pues me la compré y tiene un montón de modos de los cuales confieso que tristemente sólo utilizo el «Auto» y el «Sin flash». Algún día aprenderé en condiciones, pero de mientras la verdad es que saca unas fotos cojonudas de todas formas.

El taxista que no tenía GPS

El otro día mi jefe me invitó a que fuese a su casa. Es una de esas «invitaciones» que no puedes declinar tan a la ligera, y por eso me tuve que ir pronto cuando estaba en lo mejor de la conversación con Aran y Nora.

Mi jefe es una de esas personas que sabe escuchar y que trata siempre de buscar una solución a los problemas sin buscar culpables. Así que tuvimos una de esas charlas en las que se pone cada cosa en su sitio, y al acabar me dijo que me daba unas cuantas cosas para mi casa entre las que se encontraban una estantería y un par de estufas.

Esto requería un taxi, así que paramos uno y le llenamos el maletero. Como siempre que cojo uno, me vi enseñándole al taxista el papel que siempre llevo en la cartera y que tiene mi dirección escrita en japonés. Normalmente lo meten directamente en el GPS y ahí se acaba la conversación hasta la hora de pagar la carrerita.

Esta vez fue muy diferente. El taxista, un señor de unos sesenta y muchos años, no tenía GPS y no tenía ni idea de por donde caía lo que ponía en el papelote aquel. El hombre, lejos de avergonzarse o enfadarse, se partía de la risa y a mi me entró una risa floja que todavía me dura. ¡Era super gracioso el señor!. Total, que le empecé a contar cómo ir a mi casa, porque más o menos me sabía el camino.

Seguro que yo sonaba a algo así en japonés:
– Mi casa, estación a la derecha, por favor.
– Esa calle no, la otra a la izquierda jao
– Mi fumar en pipa

Y el hombre en vez de disimular que mi japonés era bueno, como te suelen decir aunque uno sabe que es mentira cochina, se descojonaba más. Y no paraba de repetir «si es que ya me dice mi mujer que me tenía que comprar un GPS, pero yo es que no entiendo esos cacharros». Yo me moría de risa.

Además, cada vez que paraba en un semáforo, se dedicaba a buscar por todos los recovecos del taxi un mapa de Tokyo que él pensaba que tenía: sacaba las cosas de la guantera, se descojonaba, miraba debajo del asiento, se partía… os juro que el hombre era graciosísimo!.

Pero yo de repente vi la luz, la del seven eleven de al lado de la oficina para ser más exactos, y desde ahí ya me sabía el camino, con lo que le seguí explicando en mi indio-japonés cómo ir, y él no podía hacer nada por aguantarse la risa.

Yo le conté por donde volvía yo en bici, pero resulta que una de las calles es en dirección prohibida y no se podía pasar con el coche. Entonces el taxista dice «ayayay», pone marcha atrás, y retrocede hasta el cruce donde puede rectificar, pero en vez de hacerlo, se para y se empieza a reir. Yo hacía un rato que lloraba ya.

Cuando llegamos, por fin, a mi casa, me da las vueltas mal, añadiendo cinco mil yenes de más. Se lo digo, y entonces se pone serio por primera vez (quizás en su vida), y me da las gracias, y mil yenes menos. Le digo que me faltan mil yenes, y más serio que nunca, me pide mil perdones y se pone nervioso no acertando a sacar el billete.

Finalmente, me ayuda a descargar las cosas, le doy las gracias y se va. Yo subo la estantería por las escaleras mientras me doy cuenta que hacía mucho tiempo que no lloraba de la risa.

Examen de Karate

En la despedida de Josep, me enteré que había un examen de Karate el día 22 de este mes y he decidido presentarme, aunque mi trayectoria no se puede decir que sea muy normal:

Empecé con catorce o quince años en Zalla, y estuve practicando por unos diez años durante los cuales acabé dando clases a niños, y no tan niños, tanto en mi pueblo como en algunos de los alrededores.

Después nos vinimos a Japón seis meses, y encontramos un anuncio en una revista de segunda mano donde se vendía una nevera. Cuando fuimos a recogerla, el señor tenía fotos suyas en su casa con el traje de Karate, así que le preguntamos y al lunes siguiente ya estaba en Tokyo pegando patadas (gracias Tsuneo!).
Esto duró unos cuatro meses, el karategui que compré era de tela de niki del mercadillo y me quedaba grande y me lo pisaba, pero aún así la experiencia mereció la pena.

Y entonces volvimos, y empecé en un sitio distinto, en Santoña. Allí Carlos, el profesor, daba también clases de Kick Boxing, con lo que lo mezclaba un poco con las de Karate sin querer y era un poco bestia. Ya nos dimos nuestras palizas Carlos y yo allí, ya.

Después empecé en Bilbao, en Rekalde, pero duré poco. Estuve menos de medio año porque no alcanzaba a encontrar mi sitio, y eso que no me cuesta demasiado adaptarme, mirad donde estoy!

Y entonces pasaron algunos años sin practicar, tres o así, y me vine a Japón de nuevo y he podido empezar otra vez. Pero he querido hacerlo con cinturón blanco, y no con el negro que saqué tiempo atrás. Tengo muchas razones, pero la fundamental es que con tanto jaleo, ya no sabía ni por donde me daba el aire.

Así que el día 22 para mi será el momento en el que los que más saben de Karate del mundo me dirán, con un color, lo que piensan de mis pataditas. Motivante, que no?

Hay un señor mayor al que todos tratan de profesor, aunque nunca le he visto dar clases. Se da aires de superioridad, devuelve los saludos casi con desdén, trata a la gente bruscamente, echa broncas… Yo he intentado no dar demasiado la nota (dificil siendo extranjero), así que hasta hace un par de semanas nos hemos ignorado durante meses.

Pero el otro día después de la clase, se me acercó y me habló en japonés:

– Oskar-san, ponte en zenkyusu-dachi (una posición de karate)
– Hai!
– Esa posición está muy mal, dobla más las piernas!. Y levanta la cabeza, que parece que tienes miedo!.
– Hai!
– Ponte siempre así, no te quiero volver a ver hacerlo mal (y me da la espalda y se va)
– Hai! Oss! Arigato gozaimasu!

Esto se ha venido repitiendo durante las dos últimas semanas casi todos los días. Cuando no es una posición, es un kata o un movimiento, pero siempre de malas maneras.

Ayer yo estaba en la ducha y él no lo sabía, y le escuché en el vestuario que hablaba con el profesor:

– Creo que Oskar lo está haciendo muy bien, se esfuerza mucho.
– Si, eso parece, ya lleva un tiempo aquí, ¿verdad? ¿seis meses?
– Si. Se va a presentar al examen del día 22. Yo creo que su nivel es de cinturón negro, se lo merece.
– Sou desu ne…

Por dejarle seguir guardando las apariencias, no salí de la ducha hasta que supe que se había ido (fue una de las duchas más largas de mi vida).

Para mi ya ha merecido la pena haber empezado desde cero.

El chico que se ganaba a la gente

No recuerdo que día era, pero está entre lunes, martes o miércoles. Fui a Karate, como habitualmente, pero ese día llegué mucho antes. Me cambié de ropa, con rapidez y teniendo cuidado de ponerme de espaldas a la pared para no mostrar mi tatuaje, y salí al tatami o dojo, como realmente se llama.

Fue un poco raro, yo era el primero, así que me limité a ponerme en una esquina y estirar un poco los músculos, que falta me hace desde que voy a la oficina en bici.
Poco a poco fue entrando gente y empezaron los saludos. Aquel día había un chico nuevo, él era alto, moreno y con la piel quizás también un poco morena. Me saludó, como a uno más, y se fue a un rincón a hacer lo que todos.

Pero entonces entró una chica japonesa de las habituales, y fue donde él y le dijo en castellano «¿hola, como está?». Lo siguiente que pasó es que le pregunté de donde era y él me contestó que de Castellón. Por mi cabeza pasaron muchos pensamientos en cadena, la verdad es que no todos los paisanos que he conocido aquí me caen bien, ni mucho menos. Y además en Karate yo tenía la exclusiva hispana y no me esperaba un competidor.

Aún así, me hizo ilusión. No todo iba a ser aguantar el monopolio de franceses, por fin iba a poder hablar con alguien en mi propio idioma, y esto, señores, es algo que nunca parece que se va a echar de menos hasta que todo el mundo a tu alrededor habla en inglés o en japonés. Es una especie de valla que se tiene delante y que no te permite expresar lo que realmente quieres, o no con la libertad habitual. Yo no soy 100% yo, y me he resignado a ello.

Desde aquel día habremos coincidido cinco o seis clases más, como mucho. Él está de vacaciones en Tokyo, y procura ir todos los días. Yo llevo nueve meses aquí y dosifico mi tiempo y esfuerzo, pero él es un habitual.

Las horas de oficina no me han dejado volver en semana y media, hasta hoy, y la verdad es que pensaba que él ya había vuelto a España. Pero la suerte ha querido que hoy fuese su último día, y después de la clase, hemos ido todos juntos a cenar.

De repente, le han empezado a hacer regalos. La gente le ha empezado a hablar en castellano, quizás cuatro o cinco palabras: hola, como estás, mi nombre es… Y todo el mundo se ha querido sacar fotos con él.

De vez en cuando hablábamos los dos en nuestro idioma, y la gente se sorprendía al saber que yo también vengo del mismo país.

El miércoles se va, y ha estado en Japón un mes y medio. Yo llevo nueve meses, de los cuales los últimos siete he ido al menos tres días a la semana a Karate. Hoy la mayoría de la gente se ha enterado de donde vengo, y hoy han empezado a hablarme. Él llevaba un mes y medio y se ha ganado a todo el mundo, le han hecho una mini fiesta de despedida a pesar de ser lunes, y le han hecho muchos regalos.

Es una de esas personas que sabe ganarse a la gente. Y los dos abrazos que nos hemos dado hace menos de una hora han sido realmente sinceros, también me ha ganado a mi.

Espero que algún día nos volvamos a ver… en Tokyo, Castellón, Bilbao o China… seguro que estarás rodeado de gente y no te faltará con quien hablar.

 

Tachiyomi

O «leer de pie». Esto es algo que me deja alucinao. Resulta que en las tiendas de conveniencia, estilo Seven Elevens y así, pues venden de todo. Y no podían faltar revistas, libros y los últimos mangas.

Pues como deporte nacional, siempre te encuentras a unos cuantos tíos leyendo de pies, sin más. Es mucho más que ojear, es leer directamente!!. Yo he llegado a entrar, sacar dinero del cajero automático que hay dentro, volverme loco eligiendo algo para cenar, mirar curioso los tipos de chocolate… vamos un cuarto de hora largo dando vueltas, y los tíos seguían leyendo.

No tengo ni idea de cuantos al final acabarán comprando el libro o la revista, pero no puedo dejar de imaginarme hacer esto en España. Al minuto dos, ya estaría el dueño de la tienda llamándonos de todo!!!

Tengo que confesar que yo también lo hago de vez en cuando… y la verdad es que nunca compro, jajaja.

Ikumonólogo

¡Ya tenemos Okupa de nuevo!. La poli no hace nada por evitar que el tio gordo ese de barbas se plante a vivir en todos los escaparates del mundo. Cagüen, ya estamos otra vez en Navidad! el tiempo pasa mas rápido que Farruquito picao con Fernando Alonso en una cuesta abajo.

Y yo con estos pelos! O mejor, yo sin estos pelos!, porque juraría que antes tenía aquí pelambrera cubriéndome los hemisferios este y oeste del melón…

Todavía me acuerdo cuando me peinaba el flequillo con más alegría que David Meca con un pasepiscinas. Aunque también es verdad que la carencia pelil queda totalmente eclipsada por las ojeras que desde hace unos meses se han mudado al piso de abajo de los ojos. No es que sean ojeras, es que son bolsas de Eroski! yo no lo acabo de entender… ¿qué hay ahí dentro?, uno las toca y es como liquidillo, ¿son algo así como el almacén de las lágrimas? ¿hará falta llorar de vez en cuando para purgar el asunto?. Bua, eso lo tengo fácil, a nada que coincidan un espejo y alguna luz en la perpendicular a mi cabeza y vea el par de faros resultantes!!! eso son destellos y no los de Xenon!! Qué desgracia!!

Pero yo tengo una teoría: yo creo que la cantidad de pelos del cuerpo humano de un hombre permanece constante durante su vida. Lo único que hacen es cambiar de sitio!!! Estoy convencido de que los pelos que me han salido en la espalda eran antes de la entrada izquierda, porque están como escoraos hacía ese lado!!!. Y vienen con fuerza, son muuuy largos, si tengo miedo de rascarme por si me enredo!!!. Prefiero que me pique a parecer gilipoyas en la playa!

Los de la entrada derecha no se han ido tan lejos, y han decidido repartirse entre las dos orejas. Afeitarse cobra una nueva dimensión… auditiva en este caso. ¿!¿!Pues no tengo que pasarme la cuchilla por las orejas!?!? es o eso, o pedir a todo el mundo que hable más alto!!

Aunque me queda el consuelo de que me sigo viendo los pies. Es lo bueno de vivir en Japón, que la barriga se ha deshinchado, tanto, que el ombligo parece que tenga fugas, a veces me baño para fijarme si salen burbujas no vaya a ser…

Ahora que miro… las uñas de mis pies también han mutado con la edad!!!… buagh… me parece que eso me ahorarré contaroslo!

Buen fin de semana!