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Conversaciones con un Gaijin

En el baño de un izakaya, un chico alto y muy jóven me habla mientras los dos ejercemos la actividad miccionante:

Are? Gaijinsan desu. Hellooo (otia un extranjero!! hola!!!)
– Jajaja, hello, konbanwa
– Hoy hay un montón de extranjeros cenando aquï!
– Pues si que hay si, ¿porqué será?
– Jajaja, vete a saber, oye que bien hablas japonés
– Buff, que va que va!… Hasta luegoooo.
– Hasta luego!

Después nos cruzamos dos o tres veces más y nos saludamos riéndonos.


En el combini de la esquina la hija del dueño aparece con un niño pequeño que viene donde mí corriendo, y yo le hago monerías:

– Mira mira, es un gaijin, viene del país del fútbol
– Jajaja, país del fútbol, y dale
– Yo soy su abuelo
– Si? pues es muy majo, se ríe mucho!
– I’m his grandfather
– Si si, si ya lo había pillao
– Pero España es el país del fútbol, ¿no?
– Será, pero a mi no me gusta nada
– Jaja, por eso huiste a Japón, ne?
– Jajajaja


En Honmonji, una niña de unos tres años me mira toda sorprendida y me señala directamente mientras le hace gestos a su padre:

– ¡Mira mira!
– ¿Qué dices hija? ¿Quién es, un profesor tuyo? –
la niña no contesta pero me sigue señalando
– Holaaaa -digo yo
– Holaaa –
me contesta el padre- perdón….
– Jaja, nada nada

Y la niña se esconde detrás de él sin dejar de mirarme asustada y sorprendida a partes iguales…


En el súpermercado de mi barrio, monto en la bici con un par de bolsas mientras dos chicas con uniforme escolar me miran y dicen a gritos:
Kakkoiiiiiii
– Arigato
– Are? ¿hablas japonés? ¿de dónde eres? ?¿como te llamas? ¿vives aquí? ¿qué has comprado? ¿te gusta Japón? –
me asalta una, la otra me saca una foto con su teléfono móvil
– Jajaja, si yo sólo he venido a comprar huevos!, pero sí, vivo ahí al lado, vengo de España y me llamo Oskar
– Oskar!! como el de Berusaiyu no Bara!!! jajajaja
– Eeeeh, siempre me dicen eso, pero el del anime ese es una chica!!!
– Jajajaja, es un nombre muy kakkoii!!
– Arigato, bueno, que voy a ver si ceno
– Ja ne, bye byeeeee

(Kakkoiii siguen diciendo a dúo mientras me voy)


En un restaurante en el barrio chino de Yokohama con una amiga, un señor muy mayor me ve y le habla a mi amiga, que es japonesa:

– Es americano, ¿verdad?, ¿le gusta Japón?
– No no, viene de España

Al hombre le cambia la cara, de repente deja de dar la sensación de estar incómodo y me empieza a hablar a todo meter:
– España, Gaudí, San Fermines, Tomato matsuri, matador ¿te puedo hacer una pregunta?
– Jajaja, si, si, claro
– ¿En España se come el rabo del toro?
– Si que yo sepa, en estofado o así
– Es que yo soy carnicero y estoy muy interesado en saberlo porque creo que es un manjar –
después suelta unas parrafadas sobre el noble arte cárnico y acaba con un…
– ¿Es tu novio? –
le dice a ella
– No no, jaja, es un amigo
– Pues tiene cara de buena persona
Menuda cara tonto tengo que tener
pienso yo.


En el tren, me siento y dos señores mayores entrajetaos que están enfrente, visiblemente borrachos, me miran y ponen cara de mofarse:

– Mira un gaijin, por qué tendrán que venir aquí!!!, seguro que no tiene ni idea de japonés
– Mejor que no aprenda y que se vaya a su país. Kusai (huele mal!)
Les miro directamente para que sepan que les he entendido, me sostienen la mirada y me dice uno envalentonado:
– What?
– Nada nada

Se miran entre ellos y se ríen triunfantes sin darse ni cuenta que les he contestado en japonés. La gente de al lado pasa de todo, finalmente me levanto y cuando voy por el andén y les miro, uno me hace el gesto de levantar el dedo anular desde el tren.


En una cena con los del Yosakoi:

– Figo, siéntate aquí
– Jajaja, ¡que yo no me parezco a Figo en ná! es como si yo digo que tu eres igual que Bruce Lee
– Mukatsuku jan! (será cabrón!)
– Yo creo que se parece a Tom Cruise –
dice una– cuando se ríe, Oskar riete
– Eso Figo, riete
– Jodeee que cruz!! aunque si me dáis a elegir me quedo con Tom Cruise –
me río
– Si si, a Tom Cruise!! –
y hace la música de misión imposible y el gesto de tirar las gafas de sol que explotan
– Claro y como me parezco tanto a Tom Cruise por eso estoy más sólo que la una, ¿no?
– Eso es porque no te gustan las japonesas porque las españolas tienen más caderas y más pecho
– Si, estamos como para discriminar nacionalidades…
– pienso yo


En una cena con los de Capoeira, hablo con un chavalico que no tendrá más de 20 años:

– ¿España? pues yo estuve en Salamanca
– Seguro que llamaste la atención, al ser japonés… ¿fuiste a algún bar?
– Si, y me venían a hablar mucho, ¡se acercaban por mi dinero!
Si, por eso va a ser…
pienso yo mientras me cambio de sitio…


El domingo con una amiga paseando por Shibuya:

– ¿Entonces, ya te has acostumbrado a vivir en Japón?
– Supongo que si, pero a veces me doy cuenta que soy el único extranjero y me siento incómodo, aunque nadie me diga nada ni a nadie le importe. Mira, por ejemplo ahora mismo si paras el tiempo, seguro que sólo estamos aquí mismo dos o tres. Es raro.
– Ya me imagino… tiene que ser duro
– No, no es que sea duro, impresiona un poco, y sólo a veces… encima esto es Tokyo y nunca pasa nada, el caso contrario en España sería mucho peor.
– Pues el caso es que para mi tu no eres un extranjero, eres Oskar, sin más
– Ojalá todos pensásemos de esa manera… tu para mi eres Naoko, y ya.
– Algo tan simple y tan complicado a la vez…
– Cierto, muy cierto

 

Ikulatino

El ser humano tiene una curiosa necesidad de generalizar, de clasificar todo lo que le rodea, especialmente a otros seres humanos. Inconscientemente la mayoría de las veces, metemos a la gente en cajones junto a otros que creemos de sus mismas características y a partir de entonces ya pensamos que sabemos cómo van a actuar, porque les tenemos etiquetados, o por lo menos ya hemos logrado cierto control de la situación.

Los americanos son todos gilipoyas de primeras, los argentinos no callan, los chinos unos maleducados que comen con la boca abierta y eruptan, los japoneses, cuadriculados ellos, se duermen al minuto dos de estar sentados en cualquier lado, los franchutes… bueno los franchutes son de la France, los catalanes unos agarrados que hablan todo secos ahí, los vascos comen como jabatos y se entretienen con la kale borroka, los gallegos se están todo el día quejando carallo paquí carallo pallá…

Esto más o menos es lo que me viene a la cabeza en un momentico y fijo que es mentira en el noventa y nueve por ciento de los casos, gabachos a parte, pero mira, así para empezar yo ya tengo la idea metida en el bolo y si me presentan a un tipo que es chino, ya vengo preparao gracias a mi resabiado inconsciente y sus ruines generalizaciones, y seguro que me fijo en si cierra los morros cuando mastica.

De la misma manera que yo prejuzgo sin quererlo aún a sabiendas de que mis etiquetas son dañinas y falsas, pues yo también soy etiquetado y más viviendo en un sitio donde la inmensa mayoría es diferente a mí. Soy extranjero, así que no sé, ni sabré nunca, ni papa de japonés, no puedo comer natto ni nada que no haya pasado antes un buen rato por una sartén, hablo inglés perfectamente desde que nací, la tengo más larga que Pinocho… en fin, mil tópicos típicos más.

Una vez desmentidos la mayoría, lo de Pinocho me lo guardo para mi, ya pasamos a concretar un poco la generalización (si tamaña frase tiene sentido): vengo de España, así que me vuelve loco el fútbol, me entusiasman las corridas de toros, he vivido alguna vez los San Fermines, bailo, o conozco a alguien que baila o canta flamenco, y me lo paso pipa estampando tomates a la gente en el «Tomato Matsuri» que sacan todos los años por la tele japonesa.

Bueno, es normal, sería de bobos ofenderse y salvo alguna vez que me han dicho que pimplo vino hasta para desayunar, tampoco son cosas malas. Es nada más y nada menos que lo que se ve por la tele, igualito que en España con Japón: los frikis de Harajuku, las yamambas de Shibuya y cuatro o cinco gilipoyeces más que ni de lejos se acercan a lo que es esto, yo todavía ando buscando las máquinas de bragas usadas pa ver si me aceptan calzoncillos y me saco unos cuartos para onigiris.

Pero el caso es que últimamente me han etiquetado como latino, y esto sí que me ha parecido curioso porque yo nunca me he sentido como tal. Por supuesto que tengo una conexión fuerte: hablamos el mismo idioma, pero hasta ahí puedo leer… para mi todo lo demás es diferente: si voy a un restaurante Chileno comeré cosas que no he comido nunca en mi casa, si voy a un bar de salsa me sentiré totalmente fuera de lugar porque aunque entienda lo que dicen las canciones, soy incapaz de dar tres pasos porque nunca en mi vida lo he hecho, ni lo he visto hacer. Cuando ví la exhibición de tango en aquél bar hace tres semanas, me quedé fascinado porque era la primera que había visto en mi vida.

Así que cuando en Capoeira mi profesor, que me habla en castellano con acento Mexicano me dice que «nosotros los latinos», yo no lo acabo de procesar del todo, porque nunca me he considerado como tal. Ojo, esto no significa que yo sea mejor o peor, no trato de ofender a nadie, de hecho mi profesor me cae genial y me encanta que me llame «mi hijo», pero para mi, nuestra cultura es diferente. No sé si esto tendrá que ver con el hecho de que yo sea del norte de España, pero me siento muy diferente a todo este mundo, de hecho me sigue haciendo gracia cuando hablan de Penélope Cruz o Antonio Banderas como iconos latinos allá en los Hollywoods porque para mi nunca lo han sido. Latinos son Juan Luis Guerra, Shakira y Benicio del Toro, pero no Joaquín Sabina, ni Alex de la Iglesia, ni Antonio Resines. Al menos para mi.

Repito: no trato de ofender, por favor no me lo entendáis por ahí. De hecho es todo lo contrario, es un mundo, si me permitís la licencia de meter a todas esas culturas en un mismo saco, que me atrae mucho, que me gusta, con el que me cruzo muy de vez en cuando desde que estoy aquí, pero que siento que es diferente al mío, y me atrevo a decir que muy diferente en algunos aspectos: para mi es igual de distinto comerme un kebab que un taco.

Arturo, mi profe, seguro que se da cuenta pronto en cuanto me lleve al bar ese que dice de Shinjuku y vea que es físicamente imposible que yo mantenga algo mínimamente parecido al ritmo. Por mucha pasión que le ponga, que, mira, de eso si que tengo.

Pero olvidando todo esto que llevo escrito, y teniendo en cuenta el lugar donde estoy… ¿vosotros cómo me véis? ¿diríais que soy latino nada más verme?, y lo que es más… ¿qué implica para vosotros eso de «ser latino»?

No dancing allowed!

Esta si que fue buena. Érase que se era que nos juntamos unos cuantos para ir al ガンビテル寺 (Gambiterji – Templo Gambitero). Todos sabemos que en el Gambiterji hay líquido purificador a cascoporro y feligreses variopintos que le dan el toque risueño y entrañable que le caracteriza, así que nunca está de más hacer un peregrinaje de vez en cuando para sanear el alma de los buenos pensamientos.

Yo venía de tirarme todo el día sin parar entre Karate y cena en casa de Michiko así que no tenía mucha fé en aquella velada porque venía ya con más sueño que oyendo a Maldonado dando chubascos en el litoral (el tema de la sosería implícita de Maldonado será analizado otro día, ¡tío más saborío no existe, que te ponía la misma cara pa un frente frío que pa sol en la mitad norte!). Pero el Gambiterji es el Gambiterji, así que allí nos presentamos previo paso de un servidor por un combini a redbulearme por las bandas.

 

Nada más llegar al santo recinto nos cruzamos con gente que se iba con cara agrímarga, algo se estaba cociendo en el sacrosanto santuario. Al final una rubia se nos puso a cascar inglés a todo meter y sin subtítulos, aunque yo creo que dijo algo así…

  • You know what? they say you can’t dance in the place!. What the fuck? I have the solution: Roppongi!!!

… después digo yo que se iria al encuentro de los maromos que te llaman brother y las primas de Picio que te ofrecen masajes con Colajets de regalo.

Total que nosotros bajamos las escaleras y de repente un cartel ahí en la entrada:

¡Ahí va la otia por lo segao!
:ahivalaotia: :bythesegao:

La cosa tenía tamagos en escabeche moreno, ¿una discoteca que no se puede bailar? :pirao: ¡tócate los tocables!. Resulta que la catedral no se ha sacado una licencia de no se qué gaitas, que les han prohibido que allí baile nadie y la poli viene de vez en cuando a controlar el asunto.

¡Qué realizados se tienen que sentir los policías de la redada bailotera!

  • A ver los papeles, que te he visto mover el glúteo derecho con una cadencia sospechosamente parecida al ritmo musical!!!
  • Tu has bailao a Biyonsí que te he visto yo!!!
  • Que no he bailao!!
  • Que si!
  • Que no!
  • Que caiga un chaparrón!! (y que no lo anuncie Maldonado, por Dios!)

Aunque bueno, pa lo que íbamos a bailar el zordor y yo… lo mismo daba que me daba lo mismo. En fin, nos achantamos y nos vamos al Gaspanic ese donde lo que había era una recua extranjeros dando voces y bailando a lo zote que parecía más una peli que de verdad. Sólo faltaba la pelea de partir sillas en la cabeza, la redada del FBI y el veterano de guerra del Vietnam tomando whiskis.

Una cerveza duramos allí…

¡y porque la habíamos pagao, no te jiba éste!
:menfadao:

El zordor, que resulta que casca italianini el muy perrete de Alpedrete, hizo de enlace con los italianos que venían con nosotros y decidimos que como el Gambiterji no hay due, que aunque no se pueda bailare, mientras haya líquido purificatore, pues que totus tus y Asahi en la de todos.

Dicho y hecho, nos plantamos en el Pure, pagamos entrada y descubrimos que allí no había ni la mitad de devotos que antes. Pintaban bastos, allí parecía que nos íbamos a aburrir más que leyendo el muro del facebook de Zapatero. Pero no hay pena que el brebaje de los monjes no diluya, tomemos posiciones.

De repente la peña se pone a bailar, y el segurata viene a todo meter a decirles que no bailasen, que estaba prohibido. ¡Jodé qué risas nos echamos de lo chorra de la situación! «por favor, no bailéis que nos ponen multa».

La gente se escondía y bailaba así de refilón por las esquinas, porque es que música había como siempre! y no es que pusieran ahí a Vivaldi, ¡que era cañera!. «Os he dicho ya tres veces que no bailéis, copón!«, jajajaja, tiene huevos, «Como lo tenga que decir una cuarta, os ato a la silla, hombre ya!»

Aquí la cuadrilla ikucaricas se ha ofrecido a escenificar lo acontecido.

¡Lucecicas! ¡Camarica! ¡Accionetis!

:secretico:
:vainas: :vainas:
:otiaya: :menfadao:
:vainas: :vainas: :vainas:
:otiaya: :copon:
:vainas: :vainas: :vainas: :vainas: :vainas:
:otiaya: :D

Pues nos salieron las cuentas que entre brebajes purificadores y bailes furtivos, nos dieron las cinco. Mira tu, de las peregrinaciones al templo que mejor me lo he pasado, si es que al final si uno se sabe adaptar, las religiones van a ser buenas y todo!!

:ungusto:

 

¡Por ahora me libro!

¿Os acordáis de la ikupromesa?, ya íbamos concretando el asunto:

Si ganaba el premio de Bitacoras al mejor blog personal cantaba «Desde Santurce a Bilbao» comiendo Wasabi vestido del gatostiable. La siguiente encuesta que tenía preparada era el lugar: en el medio de Shibuya, en Shinjuku, en Asakusa… y ya hasta había liado a otros para que me ayudasen a grabar el vídeo, peeeeeero

¡Nasti de plasti!
:vainas: :vainas: :vainas:

Ha salido la cuarta clasificación parcial y por ahora me libro de convertirme en el Hulk esmirriao… Guardo la encuesta por si acaso, que no se ha acabao, ¡la cosa depende de vosotros!

Votar en los Premios Bitacoras.com
Mejor Blog Personal
:ikugracias:

Y eso de Japón… (III)

En breves se viene un tifonaco a los Tokyos, así que vamos a seguir un poco más de la historia de cómo aparecí yo aquí antes de que aparezca volando en Korea.

La primera y la segunda parte se podrían resumir en tres frases:

  • Nada más acabar la uni, me dieron una beca del Gobierno Vasco por la cual me iba a Tokyo 6 meses, y que era la primera y última vez hasta la fecha que ésa beca tuvo como destino Japón.
  • Beatriz dejó su curro en Bilbao y se vino conmigo con visado de turista. Al de dos semanas ya estaba trabajando en una empresa de informática con la que consiguió un visado de 1 año
  • La beca se acabó y nos volvimos con el shippo entre las piernas

Bea dice que ella no, pero yo me acuerdo que volvía convencidísimo de que iba a regresar a Tokyo muy pronto. Estaba emocionadete por volver a ver a mi familia y amigos, deseando darles la chapa con todas las historias que viví en todo ese tiempo que al principio parecía una eternidad, pero que se pasó en un estornudo y dos sonadas de mocos. Y vaya si la dí, la chapa digo… preguntad preguntad.

Lo siguiente que tocaba era ver si habría algún tipo de continuidad con la empresa de Vitoria con la que obtuve la beca, y todo parecía indicar que sí. Después de unos días de descanso, me ofrecieron un trabajo de comercial encargado de Asia, eso significaba estar en la oficina dándoles soporte, pero también viajar de vez en cuando a Japón, Korea y China para asistir a ferias y eventos.

Por otra parte, Beatriz estuvo durante el último mes en Tokyo de reuniones con un cliente que quería que le hiciesen una aplicación y viendo que el proyecto se iba a quedar colgado, intentaron convencernos de que nos quedásemos unos meses más. Pero claro, mi visado era de sólo seís meses y se acababa. Así que lo siguiente que hicieron fue proponer que se sacara el proyecto teletrabajando desde Bilbao.

Después de mucho rehablarlo, decidimos hacer el proyecto entre los dos, así que le conté la situación a los de Vitoria con la esperanza de que me guardasen el puesto y nos tiramos los siguientes siete u ocho meses programando en Filemaker a pachas. Nunca sabré si la decisión fue la correcta o no, pero pintaba mucho más emocionante: la segunda vez que «trabajo» e iba a ser desde casa para un proyecto de Japón, madre mía qué vida más rara…

Yo mantenía relación con Takeshi y Natsuyo y hacía algún que otro trabajo temporal para los de Vitoria como el manual de usuario de la aplicación en inglés e historias parecidas, todo esto a la vez que el currele de Tokyo. Era una época extraña currelando con emails y todo en inglés mientras estábamos en nuestro mundo «de siempre».

Cuando finalmente el proyecto se acabó, nos vimos los dos en la calle sin otra cosa que hacer que buscar trabajo. Yo arranqué donde los de Vitoria y me dijeron que me cogían… hasta que en el último momento recibí una llamada diciéndome que si por la crisis habían tenido una reunión de urgencia y no se qué gaitas, pero que no me podían contratar, ni de comercial de Asia ni de programador ni de nada. Algo raro pasó por ahí de lo que nunca me enteraré.

Lo de volver a Japón se volvió imposible, de hecho ya ni lo intentábamos, aunque yo empecé a estudiar japonés por mi cuenta. Todos los días intentaba aprenderme el hiragana, katakana y algunos kanjis. La cosa fué a más hasta que saqué el nivel 4 del Noken, que no es decir gran cosa pero era motivante.

Después me enteré de una chica japonesa que vivía en Bilbao y daba clases y estuve con ella una temporada hasta que lo dejó. Seguí a mi aire otra temporada hasta que dí con otra chica, Yuka, que me estuvo aguantando otra temporadilla y acabé sacando el nivel 3, que tampoco es decir gran cosa.

Vamos, que teníamos mucha más afición por todo lo que venía del país donde los cerezos más famosos son los que no dan cerezas: veíamos películas, doramas, escuchábamos música… como mucha otra gente, pero con la diferencia de que nosotros ya habíamos vivido allí.

Así que después de haber vivido una de las experiencias más increíbles de mi vida, de repente me desperté y me encontré empezando desde lo más bajo haciendo un curso en Coritel donde me obligaban a ir con traje y hasta tuvieron los santos huevos de mandarme a programar un proyecto real a un cliente en Bilbao sin hacerme contrato, ni pagarme un duro. No había otra cosa, así que mientras buscaba mi dignidad por debajo de los zapatos de aquellos entrajetados cancamuseros seguí su comedia una temporada.

  • Tú no digas que estás de becario -me dijo la jefa- tu dí que eres de Accenture y que estás asignado al cliente
  • O sea que me hacéis venir en traje, no me pagáis un duro, estoy sin contrato ¿y encima queréis que mienta?

A mi me hervía la sangre y se me coagulaban los higadillos, se lo contaba a mis padres y no se lo creían. El día en que me pidieron que me quedase hasta tarde para acabar el proyecto, me llevé a la jefa a una sala y le dije que me iba a casa, que hasta ahí habíamos llegado, que se fuesen a pisotear a otro. Me levanté y me fuí para no volver más a ese cliente. El siguiente día que me pasé por Coritel me dijeron que ya me iban a hacer contrato, pero les dije que no me interesaba y me fuí.

A parte de para intentar soplarle un poco a mi dignidad para tratar de que no estuviese tan deshinchada, me fuí porque encontré otro trabajo en un cuchitril donde, por lo menos, me hicieron contrato y me pagaban. Quiero creer que tuve mala suerte y que se puede currar en un sitio decente en Bilbao, porque pasé por cada sitio que si cuento lo que hacían no me cree nadie.
Al final la suerte volvió y aparecí subcontratado en el Parque Tecnológico de Zamudio para un cliente de los grandes del País Vasco donde parecía que iba a tener, al menos, muchísima más estabilidad.

Ya véis, buscando estabilidad, y es que lo de Japón estaba más que olvidado. Ya habían pasado como dos años desde que volví y sólo nos planteábamos, si acaso, ir de vacaciones.

Entre medias Bea y yo seguíamos dándole a la cebolla para intentar hacer algo relacionado con Japón y la idea que nos venía una y otra vez fue la de intentar traer turistas japoneses a Euskadi, hacer de enlaces, ir a buscarles al aeropuerto, llevarles aquí y allá enseñándoles una parte del país que es totalmente desconocida para ellos, pero que sabíamos que les iba a encantar.

Nos quitaron la ilusión pronto, en cuanto nos negaron un par de subvenciones. En otras había que ir a cursos de formación que requerían que dejásemos de ir al trabajo…. Así que tiramos por lo de las camisetas, que nos parecía algo bastante chulo que podíamos hacer por nuestra cuenta y con eso seguimos hasta hoy.

Como la vida nunca sabes por donde te va a salir, y por razones que sólo Bea y yo sabemos y que nunca contaré aquí, se separaron nuestros caminos con la gran suerte de que conseguimos mantener una excelente relación, tanto que ella ha sido uno de mis mayores apoyos desde que me vine aquí ésta segunda vez.

Ikusuki sigue, como sabéis, y es ella la que se encarga de lidiar con los de la imprenta, hacer los pedidos y enviaros las camisetas envasadas. Yo sigo con los diseños, el blog y la web.

Así que ahí estábamos, con un buen trabajo pero con la vida destemplada.

Sólo me queda contar cómo después de tres años volví a Japón a intentar montar, pieza a pieza, ventrículo a ventrículo, el saco ese rojo que se empeña en seguir su rutina, la de mantener el pulso pase lo que pase de pupilas para afuera. Y esperemos que tarde muchos años en aburrirse de ella.

Concluirá…

 

Ya tenemos tonadilla

Bueno, pues como hoy se ha publicado otra clasificación provisional de los premios de Bitácoras, y el ikublog sigue estando ahí en la atama al mejor blog personal, seguimos con la historia que, por cierto, cada vez me está acojonando más… (Mamaaaa mándame un cargamento de Almax!!!)

Recordemos las promesas:

1- Zampar un bote de wasabi… :pirao:
2- … cantando una canción que ya se ha decidido: :roll:


De 192 votos, ha ganado Desde Santurce a Bilbao
:peneke:

Bueno pues de mientras sigo desayunando guindillas para ir haciendo al estómago voy a ir también aprendiéndome la letra, que la verdad es que no tengo ni idea de más allá del frescueeeee. Aunque zampando el susodicho elemento verdítico no sé yo si voy a ser capaz de llegar al estribillo (¿tiene estribillo?)

Como habéis seguido votándome, pues qué menos que añadir una tercera variable a configurar por vuesas mercedes, si es menester:

Nota: necesito un centrador de encuestas de polldaddy,
esto no lo saca de la izquierda ni el barbacas balbucero!

Votar en los Premios Bitacoras.com
Mejor Blog Personal
:ikugracias:

Ikubitacoreando

¿Os acordáis del día aquél que me puse a intentar clasificar el blog este?. Al final dejamos la cosa en blog personal y tiramos por ahí en los premios de Bitácoras. Yo prometía en plan políticomendigavotos que si ganaba, grababa un vídeo en el que me zampaba un bote wasabi mientras cantaba la canción de La Bamba.

El wasabi con el que me saqué las fotos estaba caducao y lo tiré pensando en que no iba a tener que comprar más. Pero luego resulta que en la primera clasificación parcial iba ganando y toda la sakana. La pamplina se está empezando a poner seria porque acaban de sacar la segunda clasificación parcial y ahí seguimos…

Y como de perdidos al kawa, y la de La Bamba la dije por decir una, os dejo elegir canción. De momento ahí van unas propuestas con la posibilidad de sugerir nuevas que iré metiendo como opciones según vayan llegando a ná que se sugieran un par de veces:

Votar en los Premios Bitacoras.com
Mejor Blog Personal
:ikugracias:
Y eso de Japón…

Y eso de Japón…

A ver por donde empiezo, que me estoy metiendo en un berenjenal chato con este post… el caso es que últimamente me he encontrado con antiguos amigos que no sabían que yo estaba en los Tokyos y me preguntan poco más o menos que

:peneke: :ahivalaotia:
¡¿¡¿¡ y tu qué haces ahí, chato moreno !!!?!?

 

Esto unido a todas esas personas que siempre me preguntan sobre cosas de las que no tengo ni idea, como cual es la mejor manera de venirse a vivir aquí y así, ha hecho que me decida a contar un poco la historia de cómo amanecí yo un día en el país del sube que te empujo, entra que te estrujo.

Todo empezó una bonita tarde del final del verano del 2000 en Isla, Cantabria. Yo había acabado la carrera de Informático en Deusto y estaba ya tratando de olvidarme de todas las tonteces que me habían metido en la cabeza durante cinco años a base de playa y sol. Pero como uno tiene conciencia por ahí en algún lado entre los riñones y la nuez, ojeaba muy, pero que muy muy muy por encima la sección de empleo del periódico. Por aquél entonces había más ofertas en las hojas esas naranjas que en el infojobs, se lo crean vuesas mercedes o no. Y resulta que allí apareció un «Se busca becario para Japón» entre muchos anuncios de consultoras y liendres de la misma calaña que no son más que invernaderos de informáticos esperando ser subcontratados por grandes empresas que no nos cogen directamente no vaya a ser que descubramos que tenemos dignidad o algo y se nos suba a la cabeza.

 

Yo hacía bastantes años que andaba con mi Karate pero tampoco es que me atrayese Japón mucho, de hecho no tenía ni idea ni de japonés, ni sabía de más dibujos animados que la calva de Krilin (que no tenía tampoco el pobre pero mira, así ganó al Bacterian, ¡anaricil como era!).

Pero vamos, la cosa tenía guasa, así que envié mi CV que estaba tan vacío que el clip del word parecía una animadora de no saber ya ni qué gestos hacerme para que pusiera algo más (en el gremio ésto se conoce como clipleader). Y más gracioso fue cuando me llamaron para una entrevista y me planté en el Parque Tecnológico de Miñano, en Vitoria, con un amigo que me acompañó (gracias Dani!) presto a defender mi potencial laboral.

Así a grandes rasgos, era una empresa que hacían un software de CAD/CAM que tenía bastante éxito en Europa y América y querían introducirlo en Japón, que es donde estaban las máquinas de cortar chapa más sofisticadas del mundo. La copla era que el Gobierno Vasco otorgaba cierto dinero para unas Becas de Internacionalización que organizaban junto con empresas que tenían oficinas fuera de Euskadi, y ese año era la primera vez que salía Japón, aunque el destino más normal de Asia siempre había sido China. Creo recordar que había diez tipos que se iban donde la murallaca y en una esquina estaba yo con mi sol nacientinín.

 

La entrevista fue curiosa, total, no tenía nada que perder y tampoco me interesaba demasiado el trabajo. Vamos, que fuí por probar y me daba cierta pereza tener que empezar a trabajar ya tan pronto después de haber acabado la carrera apenas unas semanas antes (esto no se lo digáis a mi madre). Y ya cuando el que me hizo la entrevista me empezó a preguntar cosas en inglés supe que no me cogían ni a la de two, yo con mi inglés de Muzzy que Aznar hablaba como Eminem a mi lado.

Contra todo pronóstico me cogieron, ¡picuetos nos quedamos!, hasta el clip del word se acabó yendo a vivir con un imán del que no se separaba nunca (aunque a mi no me caía muy allá desde que se cambió el nombre por iMan cuando salió el iPhone, ¡vaya :ikufantasma: !, ¡tan atractivo no era!).

Los detalles se concretaron un poco más: el Gobierno Vasco me daba un dinero suficiente para vivir allí y la empresa me pagaba el piso y el viaje. La beca duraría nueve meses, estando los tres primeros en Vitoria aprendiendo sobre la empresa y los otros seis en Tokyo, concretamente en la oficina de Nakano junto a Takeshi y Natsuyo, dos compañeros japoneses.

 

Durante esos tres meses tomé contacto con Take y Natsuyo por email y empecé a darles soporte por internet, que era lo que después iba a tener que hacer en persona en los Tokyos. Bea primero dijo que no venía ni de coña y que ahí me las entendiese yo con los palillos. Después acabamos decidiendo que si encontrábamos un trabajo para ella, que se venía también así que las dos primeras horas de cada día los dediqué a buscar empresas de informática en Tokyo y a enviarles su CV contándoles la situación. Estoy convencido que envié más de mil emails, el clip del word hasta se medio oxidó de la sudada, el muy truhán que se había separao del iMan porque decía que no tenía término medio: o le agobiaba o se daba la vuelta y le rechazaba. Se aburría desde entonces y no hacía más que quejarse, así que le dí trabajo: ¡ala campeón, a pegar sellos! (cuentan que en Microsoft le rescindieron el contrato porque de tantas cabezadas que se dió contra la pared parecía más un shuriken que otra cosa)

Resultado: tres entrevistas concertadas durante las dos primeras semanas que llegábamos a Japón, y con la cuenta atrás de los tres meses del visado de turista de ella muy en mente. Yo tenía un visado cultural por seis meses que me tramitaron desde la embajada y con el que entré como un rey sin medio problema, pero cuando a ella en Narita le preguntaron a qué venía y contestó que a trabajar, se lió parda. ¿Cómo que a trabajar sin visado? ¿cómo es eso si vienes de turista pelá?… pero, curioso, en cuanto dijo que venía conmigo y vieron el peazo de sello del embajador japonés se les puso roja la frente de dar reverencabezadas pidiendo perdón.

Se juntaron muchas primeras veces ahí:
– La primera vez que fuí a Madrid: en autobús a hacer los papeles del visado a la embajada, estuve tres horas de reloj en la capi y me fuí acojonadísimo
– Mi primer sueldo: un millón de pesetas que me pagaron de una vez (qué chungo fué eso de tener tanta pasta de repente después de haber estado pelao durante toda mi vida, ¡qué insulto al verbo administrar!)
– La primera vez que montaba en un avión: para ir a Tokyo

¡Toma Geroma!

 

¿Nuestra estancia en Nakano? pues imaginaos: yo vine de becario con lo que venía predispuesto a no meter ni un minuto extra de más, no teníamos ni idea de japonés y no nos complicábamos la vida en absoluto yendo a comer al McDonalds la mayoría de las veces por miedo a entrar en cualquier sitio. Pero es que hasta pidiendo Big Macs nos salían decimales con las preguntitas de rigor

¡que me des la hamburguesa ya!
:copon:

 

La de cosas que nos perdimos por no chapurrear un poquico…

 

Emocionante, pero… la cosa empezó mal porque el piso que nos habían buscado era un cuchitril horrible, que hasta a Torrente le daría cosica. En realidad lo había buscado yo por internet y Natsuyo sólo había ido a pagar la señal en mano, cosa que siempre me fastidió bastante porque estaba bastante claro que yo no iba a poder conseguir nada decente desde el ordenador de casa y lo cierto es que esperaba que fuesen ellos los que me buscasen alojamiento. Pero no lo hicieron, como también puedo entender porque tenían un huevo de trabajo, y es que lo planeamos mal desde el principio.

Ya teníamos tres misiones:

  • Preparar las entrevistas de trabajo de Bea
  • Conseguir un piso construido del siglo XX palante
  • Entender qué copones era eso del «ahivaese» que nos chillaban al entrar a todas las tiendas

Continuará…

 

 

La chica que doblaba toallas

Hay días en que aprovecho la hora de comer para salir de la oficina e ir de compras. En el mismo edificio de la estación de Meguro hay un Uniqlo y un Muji a parte de muchas tiendas pequeñas, con lo que no es raro verme por allí curioseando aunque no compre nada, para acabar comiendo algo rápido del combini de la esquina y bajando la cuesta con la bici casi a contrareloj para cumplir el horario.

Ese día decidí tomármelo con calma y compré un par de camisas de manga corta, y por alguna razón salí por la otra puerta del Uniqlo que daba a un pasillo con más tiendas que curiosear.

En una de ellas vendían objetos para el hogar de esos artesanales de madera incluyendo artilugios y aceites para dar masajes. A mi estas cosas siempre me han llamado la atención, así que empecé a toquetear, abrir y oler… hasta que cogí lo que yo entendí como un masajeador de piernas cuyo hipotético uso empecé a ejercer.

Entonces llegó ella, una chica de más o menos mi edad que estaba doblando y colocando toallas en una estantería. Dejó de hacerlo y se me acercó. Hacía muchas reverencias y sonreía tanto que había momentos en que costaba saber si tenía los ojos realmente abiertos. Su pelo largo y negro se confundía con la chaqueta del uniforme negro y rojo de la tienda, totalmente inapropiado para el calor que hacía aunque he de reconocer que era muy elegante y le quedaba perfecto. O eso me pareció.

  • Excuse me -me dijo en un inglés forzado- that … that ….
  • Hai -le contesté en mi japonés forzado- que esto no es para las piernas, ¿verdad?
  • Oh, hablas japonés muy bien
  • Que va, que va
    Pues es que eso que has cogido es un masajeador de espalda, ¿me permites?
  • Ya me parecía a mi raro, toma toma

Cogió el chisme, que era poco más que un palo con dos rodillos de madera con pinchos, y me empezó a dar un masaje en la espalda. Al acercarse más a mi pude notar un olor suave pero muy fresco, que supuse de champú y de repente quise acariciarle el pelo y olerlo más de cerca. En vez de eso seguí sujetando las bolsas del Uniqlo y ella siguió presionándome lo que sea que tenga yo entre los omoplatos con firmeza, haciéndome algo de daño a veces al clavarlo demasiado. Nunca he entendido eso de que un buen masaje debe doler, pero me dejé hacer el rato largo que duró la demostración.

  • Joe que gozada, ¡no pares! -dije. No era mentira del todo porque aunque dolía, me gustaba tenerla cerca… dejémoslo en que era una verdad desafinada-
  • Jajaja, ¿a que si? Pues así se usa, aunque es mejor con alguno de estos aceites, se lo puedes regalar a tu novia y así que te de masajes, jajaja
  • Eso si tuviera novia, claro -¿dato sonsacado?, o eso quisimos creer mi ego y yo-
  • Jaja, bueno pues a tu madre, qué remedio
  • Un poco a desmano le pilla también, ¡está en España!
  • Vaya, jajaja, pues ¿alguna amiga?
  • No se yo… me parece que cuando quiera un masaje, vendré aquí y me pondré a masajearme los pies con el masajeador de espaldas hasta que aparezcas tu -parecía que era otra persona la que estaba hablando por mi-

Ella, lejos de cortarse, me siguió el juego:

Jajaja, vale, pues ya me fijaré por si vienes otra vez. ¿Qué haces en Japón? ¿estudias?
Anda, pues si que me ves jóven, no no, estoy trabajando aquí cerca
Pues no te había visto nunca por aquí
Creo que es la primera vez que entro aunque la mitad del sueldo me lo dejo en el Uniqlo de ahí detrás
Jajaja -de nuevo esa sonrisa encantadora. El olor del champú de tanto estar ya no estaba- Uniqlo es barato y está bien, lo malo es que cuando te compras algo, lo tiene medio Tokyo
Si, eso es verdad

De repente una voz salió de detrás de la caja registradora gritando Eri y algo más que no supe entender.

  • Me tengo que ir, espero verte más por aquí
  • Si si, en cuanto me duela algo vuelvo
  • Jajajaja -esta vez sí que llegó a cerrar los ojos del todo, estoy seguro-
  • Hasta luego Eri
  • Are? ¿como sabes mi nombre?
  • No te asustes… lo acaba de gritar tu jefa a medio Meguro. Yo soy Oskar, encantado
  • Encantada, vuelve otro día, ¿vale?, aunque no te duela la espalda
  • Vale, trato hecho -mientras sigas usando ese champú….-

Otros encuentros:

La chica del shamisen
Desclasificando una noche
Calor humano
La chica de Okinawa
La chica del bar de Shibuya

Ikumanual de instrucciones

Desde el ikucambio, el blog funciona algo distinto. No es que se haya ararunao, ojo, que ha quedao mu chulo. Pero es que la cosa va de otra forma, especialmente el sistema de comentarios, porque ahora cogemos y apuntamos en un postit cuando comentáis, así para la siguiente vez que entréis no hace falta que volváis a meter los datos que ya nos acordamos más ufanos que ufanos.

Como también se puede poner una imagen y muchos de vosotros no lo habéis hecho, el ikublog va y os asigna una de un monstruito al azar. Esto es así porque a mi me hizo mucha gracia y así se queda, pero como algunos os habéis rayao, aquí van las instrucciones para que pongáis la foto que os de la real gana:

1- Id a gravatar y registraos dándole a la flechita del menú de arriba «Log in to, or Sign up for, Gravatar» y seleccionar «Sign up»
2- Meted ahí el mismo email que usáis para comentar en el ikublog. Por ejemplo: «patapon@copon.com»
3- Los señores de gravatar os mandarán un email a esa dirección pa estar seguros que sois vosotros y no un otro, así que con ir al correo y pulsar en el link que os mandan ya se fían
4- En la pantalla que sale, hay que elegir usuario y contraseña a lo Chloe.
5- Ahí ya se puede elegir una de las imágenes que tienen ellos, o subir la que queráis

Además, ahora es posible contestar a un comentario en concreto en vez de poner uno general en el post, así que como es más fácil, me veréis mucho más activo ahí contestandoos.

Luego están las ikucaricas, ¡ay las ikucaricas!. Yo cuando ví que se podían poner las que uno quisiese, ví una mina ahí. Así que cuando me viene alguna tontez a la cabeza, busco una carita por ahí por internet y la ikuadapto. Aquí van las instrucciones de uso:

:ikufantasma: el primo rojuno del fantasmico se usará cuando algo que se haya puesto en el post, o algún comentario de alguien sea una fantasmada como una morsa de gorda.

:copon: expresión de estado de ánimo alteradamente encabronil, usualmente utilizado al final de una frase

:jumjum: este se pondrá cuando lo que se haya dicho vaya con intención porsaquense, a lo Risto Mejide

:ikugracias: porque nunca se dan de más

:gatostiable: himno a la libertad creativa, pero con criterio antiulcerítico, voz de protesta ante el bicho aboquil multipateable tarambanil. Este tampoco se pone nunca de más.

:gambiters: ícono representativo de todas las situaciones verbenerofestivas, expresando el carácter golfo de los participantes

:pirao: es bastante relativo eso de decir que uno está pirao, pero tampoco está de más señalarlo de vez en cuando

:viejuno: cuando uno está viejuno o se hace alguna actividad viejuna, es menester poner la ikucarica correspondiente

:bythesegao: icono pensado inicialmente para indicar el camino de salida de aquellos comentaristas porsaquiles, pero resulta que el pueblo llano ha decidido usarlo para despedirse con lo que yo también lo uso con tal significado. Lo que no quita para que tanto yo como vosotros mandéis a cortar pinos con él a quien consideréis necesario

:cry: si la cosa se pone tierna, soltaos, soltaos

:regulero: cuando se crea que el post publicado ofende a los lectores por su escasa calidad, se deberá indicar con este iconico. Ojo, que también se utilizará para calificar comentarios, que aquí hay pa todos

:peneke: ikucarica pensada para una sección en concreto, pero que se podrá utilizar para expresar asombro en cantidades ingentes

:palizero: cuando por circunstancias algún post o comentario te ha tocao los webos, se deberá dar una ostia virtualmente con este macarra amarillo. O tas tas al culete, como dice Nuria

:ahivalaotia: ikucarica bilbaína del barrio de Rekalde que ha flipao en estéreo y en HD con lo narrado en el post, o con algún comentario

:pliebre: no está muy clara la diferencia entre gambitero y pataliebre, aunque ambos tienen un matiz cariñoso de amistad que nunca debe malinterpretarse. A no ser que aparezca dos veces seguidas, que entonces habrá que mentar a la familia del pataliebrante si el pataliebrado lo considera necesario.

Y bueno, yo creo que con esto ya está todo el intringulis desenredado… si hay algo que todavía no os cuadre, en los comentarios os espero con todo mi esmero.

:bythesegao:

Tiene tamagos

Blogs sobre Japón, pues sí, estamos arreglaos. Anda que no hay, y la cosa es que no sólo de gente que vivimos aquí, yo he leido posts que me dejan turuchato escritos por personas que no han estado aquí en su vida. Digo turuchato en ambos sentidos: algunos son flipantes y otros son mentiras como manatís de gordas.

Vamos, que como dijeron una vez en menéame sobre el Ikublog: por 5 duros ponme otro blog de Japón. También es verdad que lo que digan en menéame a mi me idem, pero ahí no les faltaba razón a los dioses puntuadores-comentadores (que normalmente no han escrito un post en su vida, pero esto, amigos, es otro tema).

Aunque supongo que como todo Cristian, yo considero al mío, al ikublog, único en su especia. Allá cuidaos lo que hagan los demás, yo voy a mi aire y me enorgullezco de haber puesto siempre lo que me ha brotado de la pelota esta que tengo por melón sin ser sensacionalista, sin inventarme gaitas para tener más comentarios. Vamos, que lo que pongo o me ha pasado a mi, o son chorradas como pingüinos, pero todas verdad y hechas o vividas por mi. El día que me ponga a escribir cosas como «verdaderamente la tecnología de las conexiones pirolíticas de la megapólis que es Tokyo es de otro planeta», hacedme el favor de darme una ostia con inercia.

Lo cojonudo del tema es que sin tener más criterio que dejar que fluya el arte este que tengo, resulta que el ikublog va ganando en los premios 20blogs en la categoría de los quintopiniles.

¿Tiene o no tiene tamagos el asunto?
:pirao:

Pagando a una modelo

¿De esto que un grupo de señores mayores ponen bote pa pagar a una chiquita pa que ponga morricos y sacarle fotos?

Pues eso

 

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Hazme el Michael Jackson chata!… nótese al currela del fondo que es el que hace posible el término indicador de dirección allá por donde él ha pasado
:bythesegao:

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El caso es que estábamos el tío Fla, Guille y yo ahí aprovechando la coyuntura y entre pose y pose, se nos ponía a posar a nosotros. Gracias chata!

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El porlosegador de la derecha está pensándose cobrar comisión por salir en la mitá las fotos él también

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¡Anda, pues ahora me doy cuenta que no había tanto viejuno!
¡Si también había mozos casaderos!

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La chica no es que fuese especialmente guapa pero tenía desparpajo con o (que con a suena feo)

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Esto iba a tiempo, y la señora ésta gastó su turno en moverla ahí cual maniquí pa sacarle un par de foticas como mucho

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El rascayú de las gafas es el cuentatiempos, y a la que caducaba el turno mandaba cambiar y entonces se acercaba otro

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No sé si ponerme el sombrero o quitártelo a ti de una ostia

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Parecerá muy pueril pero yo ahora pongo la pose del morrito sombreril

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Estará pensando el de la gorra: estos pataliebres no han puesto bote y están sacando más fotos que yo… efectivamente, amigo, esto es así
:pliebre:

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No sé si ponerme el sombrero o torear un miura… ba, mejor me decoloro un poquico

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Total, que yo no pagaría por esto… aunque me han contado que por Barcelona también se hace… ¡allá cuidaos cada uno con sus dineros!