Martes,6 octubre 2009

¡Fuego en Yokohama!

:peneke:
¡Jaja, toma título cancamusero!
:ahivalaotia:


Ojo, que tampoco es del todo mentira! me explico, me explico. Que es que resulta que últimamente con lo del Yosakoi que me tiene pillao los fines de semana, casi no hago excursiones de las de antes. Esos días molaban mucho, además que normalmente no los planeaba: me levantaba a la hora que mi cuerpo quisiese, desayunaba tranquilamente mientras miraba algún sitio chulo para ir y para allá que me iba con las cámaras. A mi bola, sin agobios, sin nada que hacer ni ninguna hora concreta a la que llegar. Eso molaba, esa sensación de “no tener que” sino de “pos fale”.

Bueno, después del baile de este fin de semana no sé si habrá algún matsuri más que preparar, pero supongo que nos tomaremos los ensayos con mucha más calma, así que retomaremos viajecicos de estos.

¡Bua como me enrollo! Pues eso, que como ya no hago tantas escapadicas, que toca reciclar material y mira por donde que acabo de encontrar un vídeo que grabé el día aquél que pasé en Yokohama. Allí había una pareja de estos que hacen malabares con antorchas, y me parecieron tan tan majos que me quedé grabándoles hasta el final. Me gusta mucho cómo se ríe ella, me parece súper maja!!!

Por supuesto, les eché tariles, ¿eh?, que se lo ganaron!

¡Antuán, ponle el video a esta gente!


¿Eran o no eran más majos que ni sé?
8)




Rascatecleao por Tío Tosca a las 04:52
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Lunes,5 octubre 2009

Ya tenemos tonadilla

Bueno, pues como hoy se ha publicado otra clasificación provisional de los premios de Bitácoras, y el ikublog sigue estando ahí en la atama al mejor blog personal, seguimos con la historia que, por cierto, cada vez me está acojonando más… (Mamaaaa mándame un cargamento de Almax!!!)

Recordemos las promesas:

1- Zampar un bote de wasabi… :pirao:
2- … cantando una canción que ya se ha decidido: :roll:


De 192 votos, ha ganado Desde Santurce a Bilbao
:peneke:


Bueno pues de mientras sigo desayunando guindillas para ir haciendo al estómago voy a ir también aprendiéndome la letra, que la verdad es que no tengo ni idea de más allá del frescueeeee. Aunque zampando el susodicho elemento verdítico no sé yo si voy a ser capaz de llegar al estribillo (¿tiene estribillo?)

Como habéis seguido votándome, pues qué menos que añadir una tercera variable a configurar por vuesas mercedes, si es menester:

Nota: necesito un centrador de encuestas de polldaddy,
esto no lo saca de la izquierda ni el barbacas balbucero!



Votar en los Premios Bitacoras.com
Mejor Blog Personal
:ikugracias:




Rascatecleao por Tío Tosca a las 15:43
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Lunes,5 octubre 2009

Ikusuki in the world

Entre libros e historias chunguescas se está poniendo últimamente el blog todo serio ahí…

¡esto no puede ser, mecagüen!
:copon:

…así que vamos a poner cartas en el asunto (cards in the asunt, que diría el parlapuñaos) y pasemos con unas foticas (pazfemofz fon unafzz fofittgrsas que diría el pastababas).

Hola Bea y Óscar!!!!!

¿Qué tal todo? Espero que todo os vaya bien.

Os envío una foto que me hicieron este verano en la Villa Romana ‘La Olmeda’ (en un pueblo de Palencia). Por cierto, si no la conocéis os la recomiendo,

Saludos,
Almu

ALMU EN LA OLMEDA-PALENCIA.jpg

Mira que guapa Almu con la Kurosuwado
:ikugracias:



Bea se fué a ver a esos que juegan con hielos en Barcelona, seguro que porque le dí envidia que yo ya les ví en Tokyo (ñañaña), pero mira, ella se acordó de sacarse una foto en pleno montaje conciertero. Me han contado que no es la única ikucamiseta que se vió por allí, ¡habría molado que os hubieséis encontrado todos!, jajaja

DSC01055.JPG

Ahí está Bea en el concierto de Coldplay en Montjuic con la Kotoba
:ikugracias:



Y aquí un servidor con la IkuEki y con Nerea y Guille celebrando mi cumpleaños y el de Midori el fin de semana pasado, el sitio está en Shibuya y se llama “Pure Vice” aunque lo del Vice se lo han quitao pero yo sé que estaba ahí en el nombre, fijo. A falta de que el maestro Flapyoda lo convalide, lo declaro oficialmente como el Nuevo Templo Gambiter (NTG)


pure.jpg

:ikugracias: Midori, Nere y Guille
¡Ay el Pure! ¡ay el Pure! :gambiters:



Por cierto, si me mandáis una foto y no os gusta lo que escribo o simplemente os arrepentís y no queréis salir aquí más, con que me enviéis un email yo lo cambio u os quito, ¿eh?. Esto es muuuuy raro, vamos que sólo ha pasado una vez, pero por si acaso que sepáis que estáis en vuestro total derecho!!

Murdock, saca el mapa!


Ver mapa en gordo




Rascatecleao por Tío Tosca a las 05:13
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Viernes,2 octubre 2009

La introducción del libro

Finalmente he empezado a escribir el libro, ya hice unas pruebas hace tiempo, pero ahora es cuando lo retomo en condiciones.

La idea es recopilar todas las historias ya escritas en el blog, corrigiendo textos, añadiendo conclusiones y reflexiones bajo la perspectiva del tiempo. Y completándolas con fotografías que quizás todavía no han sido tomadas.

No sé qué saldrá de todo esto, pero sí puedo decir que estoy motivado como hacía tiempo y que pondré todo mi kokoro en ello.

Esta idea es más vuestra que mía, a mi ni se me habría pasado por la cabeza hacerlo, así que sería todo un honor que formaséis parte de ella. Lo que se me ha ocurrido es ir enseñando poco a poco distintos puntos por aquí y pediros vuestra opinión no sólo en cuanto a textos, sino sobre todo: maquetación, colores, tamaños, temas…

Empiezo con la introducción que escribí y reescribí ayer para qué veáis por donde van los tiros. El título provisional del libro es “Un sueño desafinado”, porque vivir aquí lo era, lo es, aunque no ha resultado ser tan maravilloso como yo lo soñaba. Es un sueño desteñido, desafinado y ya un poco marchito que yo no quiero dejar de soñar.

Mil gracias a todos por leerme y por empujarme a hacer esto, de corazón.

:ikugracias:


Un sueño desafinado

A las 22:45 de la noche, casi una semana después de celebrar mi segundo cumpleaños fuera de casa, empiezo a escribir ésta introducción de lo que va a ser, si no me rindo antes, mi libro. ¡Cómo suena eso! mi libro… no está mal como inicio de este 33 cumpleaños, mejor que el de Jesucristo sin duda.

Muchos latidos han sonado desde aquél marzo de 2001 en el que Beatriz y yo cogimos un avión en Bilbao que nos dejaría en Tokyo pasando por el Frankfurt ese de gente alta y rubia que habla usando muchas efes. Mi primer viaje en avión y tenía que ser a Japón, diría que así somos los de Bilbao si yo lo fuese.

Seis meses aprendiendo a olvidar el castellano, a comer con dos palos que no están unidos ni por un hilo ni nada, a estar rodeado de mucha gente casi siempre y de nadie casi nunca. 24 semanas rompiendo el muro cultural a base de cabezazos y descubriendo un poco más de un nuevo mundo con cada grieta abierta.

Y justo cuando estábamos a puntito a puntito de acostumbrarnos, va la beca y se acaba haciéndonos volver al universo anteriormente conocido como Bilbao y alrededores.

Cuando la mayoría de la gente interesada sueña con viajar a Japón después de pasarse años admirando su cultura, resulta que yo voy casi de casualidad sin saber y ni siquiera pensar en padecer. Y es al volver cuando empiezo a aprender japonés y a orientar de alguna manera mi vida hacia ese país que nos acogió lo justo para hacerse echar de menos.

Muchas hojas emborronadas de kanjis, cientos de horas de lecciones de japonés escuchadas en el coche camino de la oficina y dos títulos del idioma después me encontraba llorando a moco tendido camino de Narita otra vez. Triste por venir con un único ventrículo dejando las otras tres partes del corazón desperdigadas entre Bilbao, Zalla y Madrid. Con lágrimas que de ser analizadas contendrían miedo en su mayoría junto a una mezcla de soledad, emoción, desconfianza y entusiasmo en proporciones directamente dependientes a que llueva o haga frío.

Menuda historia. Un Zalluco sólo en Tokyo con el propósito oficial de desarrollar un proyecto de internet que sería el sueño de todo informático por la originalidad y modernidad de su planteamiento pero que ha resultado ser lo menos importante de todo lo que llevo ya soñado en estos dos años y medio de vida. O vivido en estos dos años y medio de sueños, pesadillas y noches en vela, según se quiera valorar.

Y resulta que he descubierto que no éramos tan distintos estos señores japoneses y yo, con lo raros que me los pintaban siempre por ahí y mira por donde que lo que abundan son personas normales con sus vidas que vivir, que poco tienen que ver con la fama de estrafalarios que se empeñan en colgarles.

Con timidez, pero con decisión, que aunque suenan contradictorios se pueden combinar, he ido poco a poco entrando cada vez más en su cultura atacando especialmente al idioma y apuntándome a clases de Karate, de ceremonia del té y más recientemente de Yosakoi con mejor o peor resultado y a veces encontrando las ganas de casualidad, pero insistiendo al menos en buscarlas.

Este libro empieza con un blog, el de Ikusuki, la aventura que Beatriz y yo empezamos un día y que todavía dura después de 3 años. El blog de Ikusuki tiene la misión de dar a conocer las camisetas que diseñamos y vendemos por internet a través de ikusuki.com. Pero aún con el mismo fin, la perspectiva cambió con mi llegada a Japón donde empecé a utilizarlo, con el permiso de Bea, como diario de a bordo de mi nueva vida en el país de los onigiris.

Las primeras entradas podría decir que son calcadas a las primeras entradas que escribiría cualquier persona que viva aquí: choque cultural, curiosidades, anécdotas… pero según fue llegando el frío del invierno, al corazón solitario del que escribe le costaba cada vez más templarse por las mañanas. Me acuerdo de un día especialmente duro en el que no tenía ropa de cama suficiente y pasé tanto frío que acabé tomando un baño caliente en mitad de la noche.

Momentos como esos hacen que los sentimientos se muden a vivir más cerca de la piel que de los huesos, más si cabe al estar en un país que no es el propio, lejos de cualquier referencia conocida. Y empecé a escribir sobre ello, sobre lo que me he ido encontrando en el ir y venir de los días desde el punto de vista del alma, ésa que ha resultado ser tan vulnerable que de haberla ignorado, hace tiempo que se habría roto.

Y empecé a contar lo que sentía, a describir soledades, amores, alegrías, lágrimas, encuentros, penas y gozos, todo sin perder entusiasmo detrás de una melancolía tácita que todavía no he sabido desabrocharme.

En esos posts, los del kokoro (corazón en japonés), es en los que gente que no conocía me recomendaba que escribiese un libro. Unos decían que me inventase una historia sobre Japón, que conocía el escenario y la cultura y que me dejase llevar. Otros decían que daba igual de qué escribiese, pero que no dejase de hacerlo. Y yo que me dejo hinchar el ego muy fácilmente, he decidido revivir todos y cada uno de los relatos ya escritos y plasmarlos aquí, añadiendo nuevos, revisando textos, completándolos con reflexiones, conclusiones y mucho mucho kokoro.

Así que en esto estamos, componiendo la melodía de este libro con notas de soledad que se mezclan a veces con otras de felicidad sobre la partitura del alma de un pueblerino que aterrizó en una de las ciudades más pobladas del mundo sin saber muy bien cómo se hace eso de vivir pero intentándolo como el que más.

Jueves, 1 de Octubre de 2009
Oskar Díaz Toscano
En una de las comisuras de Tokyo, Japón


Rascatecleao por Tío Tosca a las 07:39
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Jueves,1 octubre 2009

¿Y eso de Japón…? (II)

Últimamente estoy arreglao con todos los jaleos en los que me meten o me meto, o qué sé yo. Está claro que, bueno, que cada uno es como es, pero me parece que es más importante saber cómo no se es y cómo no se quiere ser.

Yo creo que lo intuyo, más o menos, así que seguiré haciendo lo que yo pienso que está bien aunque de vez en cuando alguien se “quede patrás” que dirían los Celtas Cortos. No se puede caer bien a todo el mundo, ni siquiera pretenderlo y siempre habrá cosas que haga, que escriba o que diga que le sentarán mal a alguien.

Como la solución no creo que sea dejar de hacer, de escribir o de decir, aquí sigo con lo mío, capeando el temporal y tirando por donde no está sembrao, no vayamos a liarla todavía más.

Con esto dicho, que ya iba tocando, vayamos con la segunda parte de la historia de…

¡ Cómo acabé yo en los Tokyos con mi amigo el pastababas y su buen yantar !

Lo habíamos dejado en que Bea y yo aterrizamos en Nakano sin saber ni papa de japonés y que nos había tocado un piso donde tenía pintas de haber cucarachas como el gato Paco de grandes. No tuvimos el placer de ver ninguna, pero tampoco nos quedamos mucho a esperarlas. Cuando aquél día al abrir la persiana apareció un sapo en el mini jardincico que parecía el elefante Manuel, ya hubo consenso en la decisión de huir de allí echando ostias a dos manos.

DSC01172.JPG

Justo enfrente de mi oficina había una agencia inmobiliaria que nos llamaba la atención por el muñecote de la entrada. Así que entramos con nuestro gran conocimiento de la lengua japonesa a ver qué tenían. Total, que llamaron a un indio de la India que hablaba inglés y que se llamaba Khan Feroz. Era un pedazo moreno, alto y fuerte que hablaba un inglés muy raro pero que nos ayudó tanto que nos hicimos amigos y hasta un día fuimos a cenar a su casa con su mujer y su hija, anda que tuvo que aguantar pocas bromas por su apellido, pobre!!

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Duramos en el primer piso entre mes y medio y dos meses, y nos cambiamos a uno cincuenta mil veces mejor, más grande y… más caro. En Vitoria decían que era muy caro y que ellos no me lo pagaban entero, pero llegamos a un acuerdo poniendo algo de nuestro bolsillo y por fin empezamos a vivir en un sitio decente. Nótese que la beca era de seis meses, y ya llevábamos casi la mitad en sólo empezar a establecernos…

Total, que pasamos de esto:

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A esto:

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Antes de la ikumudanza, Bea hizo sus tres entrevistas llegando a los sitios como buenamente pudo. Yo como iba andando a la oficina, no sabía casi ni sacar billete, pero ella espabiló cosa fina y ya se sabía un montón de líneas de Tokyo. Una de las entrevistas las hizo en la empresa en la que yo estoy ahora mismo aquí sentado. Ese día nevaba y yo le acompañé, pero me quedé fuera esperando. Hacía un frío que pelaba, madre del amor hermoso, y ella que no salía. Cuando ya llevaba una hora que yo no sabía donde meterme, me dió por ir a la máquina de bebidas y comprarme latas de café calientes que me iba metiendo en los bolsillos para calentarme. Llegué a juntar cuatro latas de las que no me bebí ninguna.

Ella al final les contó que yo estaba fuera y dejaron entrar al carambanito Toscano que se había quedao pegao a cuatro latas de café y que tenía los labios el doble que Carlos Baute despues de un paquete pipas con sal.

baute.jpg

Allí no había ni un japonés, y aunque no entendí ni jota de lo que me hablaban en inglés, me parecieron gente maja. Bea fue totalmente sincera y ellos sabiendo que sólo ibamos a estar en Tokyo seis meses la cogieron y hasta le pusieron clases de japonés por las mañanas.

Sin ninguna duda, ella estaba viviendo mucho más lo que es el día a día de Tokyo. Yo vivía a cinco minutos de la oficina, me levantaba a las tantas, iba y venía andando, comía en casa, me echaba la siesta… todo hasta que ella volvía y me contaba lo que había visto: que si el tren petao, que si Shinjuku, que si no se qué… y encima la tía ya empezaba a leer hiragana y katakana dejándome a la altura del betún!

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Ejerciciorilmente hablando yo iba a correr algunas veces por la noche, pero poco más. Hasta que un día nos pusimos a mirar anuncios y vimos un Sayonara Sale de estos en el que un tal Tsuneo vendía una nevera y muchas otras cosas. Quedamos con él una tarde, fuimos a su casa y nos dijo que echásemos un ojo a lo que tenía por si nos interesaba algo más. En esas que vi un corcho con fotos de él haciendo Karate y me dije ¡esta es la mía!. Allí le estuve interrogando sobre dónde y como en mi inglés de Zalla, y al lunes siguiente ya estaba yo pegando pataditas con mi cinturón blanco y un kimono que parecía de papel de fumar de lo cutre que era.

Y así iba el asunto: Bea mucho más integrada que yo que me limitaba a lo mío y a buscar excursiones para hacer los fines de semana. Ella hacía deberes de japonés, me contaba sus días de la oficina y me daba envidia leyéndome los carteles. Los míos eran un poco siempre lo mismo, aunque había días en que lo pasaba mal porque Take me metía una presión ahí medio chantaje sentimental del copón y me tenía que quedar hasta tarde, pero esto pasó muy poco. Hasta tal punto no tenía ni idea de japonés que cuando entraba en una tienda y me gritaban el “irassaimasseeee” yo contestaba “irassaimasse” también pensando que en vez de “bienvenidos” me decían “buenos días”. Así me miraban como me miraban…

DSC01321.JPG

Entre excursiones primero por Tokyo y luego un poco más lejos como Nikko o Hakone, fueron pasando los meses hasta que yo me puse enfermo. Empecé tosiendo y con fiebre y el médico decía que era infección de garganta. Aquello iba cada vez a peor, mucha más fiebre en pleno verano Tokyota que me tenían sudando pero tiritando de frío, y después empezaron los vómitos que eran como muy violentos y venían de repente. Dice Bea que deliraba y decía tonterías (más)… Como aquello no iba a mejor, fuimos al hospital y me pusieron suero. Yo todo mareado le decía a la enfermera que era la primera vez que me ponían y ella que no entendía castellano, obviamente, me decía “hai hai” y me acariciaba el pelo, vamos que viendo que me daba la razón como a los locos pensaba que me iba a morir en 0.2 sino estaba muerto ya porque recuerdo que había un japonés que me hablaba en italiano y que se parecía a San Pedro.

Cuando finalmente me salieron granitos, el médico dijo que tenía sarampión (mira que listo el tío) y ya me dieron la medicación adecuada. Aquella fue la vez que peor lo he pasado estando enfermo en mi vida, y seguro que Bea también lo llevó mal que la pobre no podía poner el aire acondicionado en pleno agosto…

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El día que nos tocó coger el avión de vuelta yo estaba como en un sueño todavía y pensaba que aterrizaría en Bilbao para decir hola y volver al de un mes a seguir con esa vida tan pintoresca que no había ni siquiera empezado a vivir.

Pero la cosa fué muy distinta. Aquél otoño del 2001 volvimos a Bilbao para quedarnos.

Continuará…

Rascatecleao por Tío Tosca a las 05:46
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Miércoles,30 septiembre 2009

Koichá

Ayer llevé el kimono y la cámara a la clase del té y le pregunté a la profesora si me dejaba grabar y ella que es más maja que ni sé, me dijo que ¡¡¡ faltaría motto !!!, así que grabé las dos ceremonias que me tocó hacer. Por cierto, que la sensei me regaló dos manzanas y un onigiri, dice Neki que será que me ve desnutrido o algo… ¡¡qué majetaaaaa!!

En la primera ceremonia, la del Usuchá que es la más sencilla y la que creo que me salió mejor, resulta que puse mal el trípode y no se me ve la cabeza… pero la segunda, la del Koichá ha quedado un poco mejor, y ahí me he tirado un rato editando el vídeo para añadir pequeñas explicaciones de qué es lo que está pasando.

Los dos son té verde en polvo, aunque el Usuchá es más amargo. La diferencia es que el Koichá se prepara de manera que queda muy espesote, así que se echa muchísimo más polvo y muy poquita agua, y hay que removerlo mucho mucho.

¡A ver qué os parece!

Koichá from ikusuki on Vimeo.



Mil vueltas a este vídeo le da el que hizo Fran hace un tiempico, pero que de vez en cuando lo reveo porque me gusta mucho!

イク茶 from (más) Historias de un abstracto on Vimeo.


¿Os hace un té? :)




Rascatecleao por Tío Tosca a las 05:27
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Lunes,28 septiembre 2009

Get your hands fucking out of me

Sobre las diez de la noche, apenas cuarenta minutos antes, estaba esperando el tren en la estación de Ikebukuro. Venía hasta Meguro donde, bici mediante, voy a volver a casa a dormir después de escaquearme de Karate y darme el placer de una buena cena en compañía de todavía mejor gente.

Llega el tren, es el marrón de la Yamanote que celebra los cien años de la línea patrocinado por chocolates Meiji. Por fin lo veo, y justo he traido la cámara así que cuando me baje tendré tiempo de sacarle alguna foto antes de que se vaya. Con eso en mente me pongo al lado de la puerta para salir de los primeros y tomármelo con toda la calma que pueda.

Saco el móvil e intento sacar una foto de dentro del tren con la publicidad del chocolate, pero sale toda movida y la descarto. Como estamos en marcha, decido curiosear el email y de repente se escucha un ruido raro, como alguien imitando el canto de un pájaro. Miro y no veo quién es, y en mi intento me cruzo con miradas de otras personas en busca de lo mismo. Por fin lo veo, detrás de un tipo negro enorme hay una chica de amarillo con los ojos cerrados que casi se está apoyando encima de él, y hace ese ruido raro todo el rato.

Se le nota incómodo, a él, y pasa de tener la espalda apoyada en el respaldo a incorporarse haciendo que la chica cabecee al perder parte de su apoyo. Abulta mucho, no es que sea demasiado alto pero está cuadrado y tiene la cabeza rapada, como el típico marine de las películas que grita cosas y mete “man” entre frase y frase.

Se vuelve a oir en el vagón el ruido que hace la chica, como diciendo RRRR todo el rato tratando de imitar a un pájaro. Es molesto, pero tampoco demasiado y sólo provoca que el resto nos miremos entre nosotros y sonríamos sobreentendiendo que está borracha y le ha dado por ahí.

- Get your hands out of me! -grita el chico

Todos miramos sobresaltados, él lo repite

- Get your hands out of me!
- Get your hands fucking out of me!!!
- What the fuck? get your hands out of me!!

Va elevando la voz repitiéndolo cada vez más enfadado. Ella sigue con los ojos cerrados, ya no hace ruido pero está totalmente apoyada en el hombro de él y no se sabe muy bien si tiene las manos en su pecho o no.

- GET YOUR HANDS FUCKING OUT OF ME!!! – explota él, y le empuja de la cabeza con mucha fuerza haciendo que la chica se estrelle con la sien contra la barra produciendo un sonido que tardaré muchos meses en olvidar… su cara chocando contra el hierro de la barra.

Todos miramos sorprendidos, los ojos de todo el vagón están en él lo que hace que se sienta todavía más incómodo. Ella tiene las dos manos tapándole media cara y cuando las aparta yo respiro aliviado al ver que no está sangrando.

Un japonés va donde él, señala a la chica y le dice: “dame“, que se podría traducir como: “las cosas no son así“.

- What the hell dame, she is touching me all the time, this has nothing to do with me !! -le grita él levantándose, encarándole.

Ella se levanta también y va donde él, no se sabe muy bien si a disculparse o a pedirle cuentas, pero él está demasiado enfadado quizás porque todos le estamos despreciando con la mirada y cuando la tiene cerca la coge del cuello y la empuja con fuerza, tanta que arrastra al señor japonés y ambos caen al suelo.

- She is so annoying, this has nothing to do with me !!- se repite él medio en gritos

Una chica y yo nos acercamos tratando de hacer algo y al entrar en escena, él me reconoce como extranjero y quizás un aliado que no va a tener y me empieza a dar explicaciones:

- She was touching me, you saw it man, she was touching me, she was fucking touching me and I told her to stop !!

El va elevando el volumen con cada palabra, y yo trato de que simplemente se vaya y deje a la chica en paz, le pongo la mano en el hombro todavía no se porqué y le hablo:

- Just let it go, she is drunk, leave her alone, just let it go -no se me ocurre qué mas decirle, sólo quiero que se vaya, no busco pelea en absoluto aunque instintivamente pongo las dos manos entre él y yo por si se le ocurre hacer algo más que gritar, y mientras me grita a mi no la toma con ella por lo menos. El resto de gente del vagón se hace invisible a mis ojos.

- She is so fucking annoying, I told her to get her hands the fucking out of me but she doesn’t listen, SHE DOESN’T LISTEN!! -me grita, a mi, a todo el vagón, para que sepamos que él no tiene la culpa de ser un auténtico hijo de la grandísima puta, que son las circunstancias. Me pongo mucho más nervioso pero le mantengo la mirada y ya no digo nada más, si le da por pegarme me mata.

Ella yace en el suelo, una chica trata de incorporarla pero ella parece que se ha desmayado. A él lo estamos rodeando entre tres japoneses y yo para que no pueda acercarse a ella. Yo pienso que como vaya a por ella poco podremos hacer por agarrarle, es el triple que cualquiera de nosotros. Llegamos a la siguiente estación, Shin Okubo, él decide bajarse dándose cuenta de la situación, huyendo pero marmeando tacos en inglés y totalmente convencido de que tiene razón.

Hablamos entre nosotros, incorporamos a la chica que parece bastante ida, ya no está claro si estaba borracha o es que su cabeza no funciona todo lo bien que debería. En cualquiera de los casos es totalmente injustificable lo que ha pasado. Junto a la chica que no parece enterarse muy bien de donde está, nos bajamos unas seis personas más en Shinjuku, que es la siguiente estación y le contamos todo a los del andén. Toman notas, y tres dicen que es Billy Blanks, un tipo americano que se hizo famoso en medio mundo por unos DVDs de ejercicio, y que, además, está casado con una japonesa. Yo busco su foto por internet, se la enseño y les digo que se parece pero que no creo que sea porque además no hablaba absolutamente nada de japonés y si fuese él digo yo que algo sabría teniendo la mujer que tiene. Alguno asiente, el resto sigue en sus trece.

- Es verdad, tu has intentado hablar con él en inglés, ¿qué te ha dicho? -pregunta el señor que unos minutos antes estaba en el suelo
- Le he dicho que lo dejara pasar, que se fuera, pero él seguía cada vez más enfadado diciendo que ella no le dejaba en paz -lo digo con todo el tacto que puedo para que la chica no se sienta más dolida de lo que tiene que estar

Los de la estación toman notas y cuando nos queremos dar cuenta llega otro tren. La chica apenas habla y se quiere subir, se quiere ir, no quiere saber nada de lo que ha pasado. Ellos le dicen que si no quiere denunciarle, ella dice que no, y se va. Es extraña. El que asegura que el malnacido es el Billy Blanks dice que esa chica no puede estar borracha, que es así, que está loca. El resto no dice nada, aunque yo también lo creo un poco.

La chica se va. Nosotros seguimos dando todos los datos que podemos: la ropa, la altura, su acento era americano sin duda y llevaba auriculares de esos grandes de color plata. Me acuerdo de la foto que saqué del interior del tren y que estaba movida, quizás se le vea. Busco, pero ni siquiera la he guardado, la borré…

- Podéis poner una denuncia si queréis -dice el que creo que es el jefe de estación, nos rodea gente pero nadie más que nosotros sabe muy bien qué ha pasado
- Si, pero eso lleva mucho tiempo -dice el que está convencido que es el tal Billy -yo tengo que volver a casa. Ha sido terrible ese gaijin -dice despectivamente, pero acto seguido se da cuenta – Tu eres una buena persona, te has bajado para ayudar, ne?.

Yo le miro esbozando media mueca y no contesto.

- ¿Tu crees que es Billy Blanks? -me pregunta directamente el que parece estar al cargo de la estación
- No, se le parece y está muy fuerte como él pero no lo creo, aunque al de verdad sólo le he visto por la tele alguna vez - el que acaba de hacer el comentario racista no está de acuerdo
- Es él seguro, seguro seguro: negro, fuerte, pelo rapado… -yo no contesto, ya he dicho lo que creía y parece que tienen en cuenta más mi opinión.
- Yo hago la denuncia -dice el señor de gafas que cayó al suelo a la vez que la pobre chica- no me importa lo que se tarde -hace una reverencia y todos se la devolvemos, nadie parecía dispuesto y finalmente él se ha decidido.

Él se va con el personal de la estación de Shinjuku, los demás se van andando a buscar sus trenes y el del comentario racista y yo nos montamos a la vez en el tren para seguir nuestro camino. Se siente mal y lo noto, eso me vale como disculpa así que rompo el incómodo silencio:

- No hacía falta hacer lo que ha hecho, ne, ella estaba molestando pero con levantarse e irse habría bastado
- Es verdad. Ha sido terrible. Ella no estaba borracha creo, para mi que estaba un poco loca -vuelve a decir, entre eso y lo de que es Billy tiene las cosas claras
- Si, hacía ruidos raros y molestaba, pero él se ha pasado mucho, no hacía falta llegar hasta ahí

Durante un rato tratamos de normalizar la situación y hablamos de qué hago yo en Japón, en qué trabajo y dónde y otras preguntas típicas tópicas del estilo. Cuando voy llegando a mi parada, que sabe cual es porque me lo ha preguntado un par de minutos antes, me dice:

- Pero de verdad que era Billy, cualquiera se mete con él…

Salgo de la estación todavía temblando. Me acuerdo de la chica, del golpe contra la barra, de la manera de hablar de él. Me pregunto si la policia siquiera le buscará por Shin-Okubo cuando avisaron desde la estación de Shinjuku, creo entender que es fácil identificarle porque llamaba mucho la atención, pero ¿le cogerán?, ¿le harán algo?…

Veo a la chica una y otra vez, y lo que es peor: no dejo de escuchar ese sonido.

Sigo nervioso. Me voy a casa. Por hoy ya he tenido bastante.



Rascatecleao por Tío Tosca a las 17:00
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Lunes,28 septiembre 2009

Ikubitacoreando

¿Os acordáis del día aquél que me puse a intentar clasificar el blog este?. Al final dejamos la cosa en blog personal y tiramos por ahí en los premios de Bitácoras. Yo prometía en plan políticomendigavotos que si ganaba, grababa un vídeo en el que me zampaba un bote wasabi mientras cantaba la canción de La Bamba.

El wasabi con el que me saqué las fotos estaba caducao y lo tiré pensando en que no iba a tener que comprar más. Pero luego resulta que en la primera clasificación parcial iba ganando y toda la sakana. La pamplina se está empezando a poner seria porque acaban de sacar la segunda clasificación parcial y ahí seguimos…

Y como de perdidos al kawa, y la de La Bamba la dije por decir una, os dejo elegir canción. De momento ahí van unas propuestas con la posibilidad de sugerir nuevas que iré metiendo como opciones según vayan llegando a ná que se sugieran un par de veces:



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:ikugracias:




Rascatecleao por Tío Tosca a las 11:01
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Viernes,25 septiembre 2009

Y eso de Japón…

A ver por donde empiezo, que me estoy metiendo en un berenjenal chato con este post… el caso es que últimamente me he encontrado con antiguos amigos que no sabían que yo estaba en los Tokyos y me preguntan poco más o menos que

:peneke: :ahivalaotia:
¡¿¡¿¡ y tu qué haces ahí, chato moreno !!!?!?


Esto unido a todas esas personas que siempre me preguntan sobre cosas de las que no tengo ni idea, como cual es la mejor manera de venirse a vivir aquí y así, ha hecho que me decida a contar un poco la historia de cómo amanecí yo un día en el país del sube que te empujo, entra que te estrujo.

Todo empezó una bonita tarde del final del verano del 2000 en Isla, Cantabria. Yo había acabado la carrera de Informático en Deusto y estaba ya tratando de olvidarme de todas las tonteces que me habían metido en la cabeza durante cinco años a base de playa y sol. Pero como uno tiene conciencia por ahí en algún lado entre los riñones y la nuez, ojeaba muy, pero que muy muy muy por encima la sección de empleo del periódico. Por aquél entonces había más ofertas en las hojas esas naranjas que en el infojobs, se lo crean vuesas mercedes o no. Y resulta que allí apareció un “Se busca becario para Japón” entre muchos anuncios de consultoras y liendres de la misma calaña que no son más que invernaderos de informáticos esperando ser subcontratados por grandes empresas que no nos cogen directamente no vaya a ser que descubramos que tenemos dignidad o algo y se nos suba a la cabeza.

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Yo hacía bastantes años que andaba con mi Karate pero tampoco es que me atrayese Japón mucho, de hecho no tenía ni idea ni de japonés, ni sabía de más dibujos animados que la calva de Krilin (que no tenía tampoco el pobre pero mira, así ganó al Bacterian, ¡anaricil como era!).

Pero vamos, la cosa tenía guasa, así que envié mi CV que estaba tan vacío que el clip del word parecía una animadora de no saber ya ni qué gestos hacerme para que pusiera algo más (en el gremio ésto se conoce como clipleader). Y más gracioso fue cuando me llamaron para una entrevista y me planté en el Parque Tecnológico de Miñano, en Vitoria, con un amigo que me acompañó (gracias Dani!) presto a defender mi potencial laboral.

Así a grandes rasgos, era una empresa que hacían un software de CAD/CAM que tenía bastante éxito en Europa y América y querían introducirlo en Japón, que es donde estaban las máquinas de cortar chapa más sofisticadas del mundo. La copla era que el Gobierno Vasco otorgaba cierto dinero para unas Becas de Internacionalización que organizaban junto con empresas que tenían oficinas fuera de Euskadi, y ese año era la primera vez que salía Japón, aunque el destino más normal de Asia siempre había sido China. Creo recordar que había diez tipos que se iban donde la murallaca y en una esquina estaba yo con mi sol nacientinín.

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La entrevista fue curiosa, total, no tenía nada que perder y tampoco me interesaba demasiado el trabajo. Vamos, que fuí por probar y me daba cierta pereza tener que empezar a trabajar ya tan pronto después de haber acabado la carrera apenas unas semanas antes (esto no se lo digáis a mi madre). Y ya cuando el que me hizo la entrevista me empezó a preguntar cosas en inglés supe que no me cogían ni a la de two, yo con mi inglés de Muzzy que Aznar hablaba como Eminem a mi lado.

Contra todo pronóstico me cogieron, ¡picuetos nos quedamos!, hasta el clip del word se acabó yendo a vivir con un imán del que no se separaba nunca (aunque a mi no me caía muy allá desde que se cambió el nombre por iMan cuando salió el iPhone, ¡vaya :ikufantasma: !, ¡tan atractivo no era!).

Los detalles se concretaron un poco más: el Gobierno Vasco me daba un dinero suficiente para vivir allí y la empresa me pagaba el piso y el viaje. La beca duraría nueve meses, estando los tres primeros en Vitoria aprendiendo sobre la empresa y los otros seis en Tokyo, concretamente en la oficina de Nakano junto a Takeshi y Natsuyo, dos compañeros japoneses.

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Durante esos tres meses tomé contacto con Take y Natsuyo por email y empecé a darles soporte por internet, que era lo que después iba a tener que hacer en persona en los Tokyos. Bea primero dijo que no venía ni de coña y que ahí me las entendiese yo con los palillos. Después acabamos decidiendo que si encontrábamos un trabajo para ella, que se venía también así que las dos primeras horas de cada día los dediqué a buscar empresas de informática en Tokyo y a enviarles su CV contándoles la situación. Estoy convencido que envié más de mil emails, el clip del word hasta se medio oxidó de la sudada, el muy truhán que se había separao del iMan porque decía que no tenía término medio: o le agobiaba o se daba la vuelta y le rechazaba. Se aburría desde entonces y no hacía más que quejarse, así que le dí trabajo: ¡ala campeón, a pegar sellos! (cuentan que en Microsoft le rescindieron el contrato porque de tantas cabezadas que se dió contra la pared parecía más un shuriken que otra cosa)

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Resultado: tres entrevistas concertadas durante las dos primeras semanas que llegábamos a Japón, y con la cuenta atrás de los tres meses del visado de turista de ella muy en mente. Yo tenía un visado cultural por seis meses que me tramitaron desde la embajada y con el que entré como un rey sin medio problema, pero cuando a ella en Narita le preguntaron a qué venía y contestó que a trabajar, se lió parda. ¿Cómo que a trabajar sin visado? ¿cómo es eso si vienes de turista pelá?… pero, curioso, en cuanto dijo que venía conmigo y vieron el peazo de sello del embajador japonés se les puso roja la frente de dar reverencabezadas pidiendo perdón.

Se juntaron muchas primeras veces ahí:
- La primera vez que fuí a Madrid: en autobús a hacer los papeles del visado a la embajada, estuve tres horas de reloj en la capi y me fuí acojonadísimo
- Mi primer sueldo: un millón de pesetas que me pagaron de una vez (qué chungo fué eso de tener tanta pasta de repente después de haber estado pelao durante toda mi vida, ¡qué insulto al verbo administrar!)
- La primera vez que montaba en un avión: para ir a Tokyo

¡Toma Geroma!


¿Nuestra estancia en Nakano? pues imaginaos: yo vine de becario con lo que venía predispuesto a no meter ni un minuto extra de más, no teníamos ni idea de japonés y no nos complicábamos la vida en absoluto yendo a comer al McDonalds la mayoría de las veces por miedo a entrar en cualquier sitio. Pero es que hasta pidiendo Big Macs nos salían decimales con las preguntitas de rigor

¡que me des la hamburguesa ya!
:copon:


La de cosas que nos perdimos por no chapurrear un poquico…

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Emocionante, pero… la cosa empezó mal porque el piso que nos habían buscado era un cuchitril horrible, que hasta a Torrente le daría cosica. En realidad lo había buscado yo por internet y Natsuyo sólo había ido a pagar la señal en mano, cosa que siempre me fastidió bastante porque estaba bastante claro que yo no iba a poder conseguir nada decente desde el ordenador de casa y lo cierto es que esperaba que fuesen ellos los que me buscasen alojamiento. Pero no lo hicieron, como también puedo entender porque tenían un huevo de trabajo, y es que lo planeamos mal desde el principio.

Ya teníamos tres misiones:

- Preparar las entrevistas de trabajo de Bea
- Conseguir un piso construido del siglo XX palante
- Entender qué copones era eso del “ahivaese” que nos chillaban al entrar a todas las tiendas

Continuará…


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Rascatecleao por Tío Tosca a las 04:05
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Jueves,24 septiembre 2009

Oskar que sales sin cabeza en la tele!!!!

Con este email me he levantado esta mañana, bueno con este de Bea y con uno de Elena que dice “Creo que ha salido la Kotoba en Tele5″. He flipao in colors y raúdo y veloz he ido a investigar qué es eso de que Ikusuki sale en la tele del número rimable, y me he encontrao con un vídeo del que la verdad es que no he entendido ná.

Bueno si, he entendido que han cogido la foto mía en la que salgo con la Kotoba en la playa de Górliz, que le han quitao mi careto y han hecho un montaje ahí raro…


Aquí la foto en cuestión:


El programa se llama “G-20” y por lo visto lo presenta el tal Risto que en mis tiempos era un tío borde que ponía a parir a los de Operación Triunfo.

En fin, ilusión por ver una ikucami en la tele, y desconcierto por no saber muy bien cómo tomármelo… supongo que será bueno, aunque si hubiesen dicho algo de Ikusuki habría sido mejor!

:viejuno: ¡¡Peazo cuerpo serrano por cierto!!! :viejuno:

En fin, delfín! :bythesegao: iremos


Rascatecleao por Tío Tosca a las 03:50
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