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El ikuapañao

Un piso de 20 metros cuadrados, una nevera que se llena con cinco yogures, un baño de plástico prefabricao y un servidor que duerme en el suelo encima de dos futones del grosor de un tebeo de Mortadelo de los de historieta larga con relleno de Rompetechos.

Amigos, llegó la de hora que os desvele mis secretos de supervivencia: durante todo este tiempo he desarrollado una capacidad de adaptación sin par, mi destreza ya no conoce límites y es justo y necesario que todo este invaluable conocimiento que llevo dentro de mí sea revelado a la humanidad.

Así que inauguro nueva sección:

¡¡ El ikuapañao !!

Primera entrega:

La tortilla de patatas cuando no se tiene ganas de cortarlas y se sabe de antemano que no hay huevos suficientes

Se sigue el proceso normal de cocineo de una tortilla de patatas, pero con tres puntos clave:

a) Nada de cortar las patatas en cuadraditos, se le pegan cuatro cortes y como quede, que uno lo que quiere es cenar, no pintar un cuadro. El tiempo ganado es perfectamente compartible con veinte minutos de la vida de Jack Bauer y Chloe O’Brian

Tiene más saborcillo si dejamos que se requemen un poquillo ahí en el aceite

b) Da igual que los huevos no cubran las patatas. Los huevos no son una manta y total, eso se va a freír en una cazuela en vez de una sartén… así que se echan los que a uno le parezca más o menos y se baten sin ganas. Recordad: somos ikuapañaos, no ikuaburguesaos.

Dentro de un bol de ramen y con palillos, con dos huevos!!! (o tres, no me acuerdo)

c) La sal es mala, retiene líquidos y lo que es más importante: hay que encontrar el salero rebuscando por detrás de los paquetes de patatas fritas, palomitas, triskis y tabletas de chocolate que todo buen ikuapañao debe tener en su ajuar. Pero tampoco se puede decir que no tengamos gusto, así que utilizaremos condimentos que homogeinicen el sabor y texturicen el alimento al estilo que el paladar está acostumbrado:

Productos que nunca nunca nunca deben faltar en toda ikunevera

Impresiona, ¿eh?, lo sé, lo sé. No me déis las gracias, yo soy así
Bueno familia, hasta la siguiente entrega en la que analizaremos en detalle cómo he sido capaz de pasar la aspiradora en lo que tarda la cisterna del báter en llenarse.

El frigodiploma

Ay majos, que pensabáis que no lo iba a conseguir, ¿ein?, que mi cuerpo no iba a resistir tamaño desafío, que me iba a convertir en un CamiPicha, ¡¡pues no!!, de hecho lo peor no fue el frío sino las agujetacas de hacer tanto ejercicio durante tres días seguidos. El último día tenía las piernas y el culo que parecían algarrobos.

Como ya os hice un resumen del primer día, podemos decir que el segundo fue muy parecido pero doblando el tamaño de las legañas y cambiando la segunda parte por una clase de Karate normal. Es decir, que el madrugón, calentar un poco al principio y correr una media horita por la calle se mantuvo.

El tercer día fue el mejor sin duda. Fuimos corriendo hasta el río Tamagawa, que resulta que no estaba tan lejos de allí, y cuando llegamos estuvimos echando carreras. ¡¡Fue divertidísimo!! que si corriendo de espaldas, que si a saltos, que si de lao, que si por equipos… me recordó muchísimo al campamento del verano pasado y pienso que es genial volver a hacer estas cosas que uno deja olvidadas en las clases de gimnasia de la escuela. Yo por lo menos, me lo pasé como un cuis, y gané un pilón de carreras, la cosa sea dicha con dicha.

Así que volvimos, nos enkaratekamos otro ratillo más y nos dieron los diplomas. Resulta que había gente que había estado yendo a esto 10 años seguidos y toda la pesca lerela!!

Aquí el diploma acreditativo de que hice el trientrenamiento megamadrugador congelatítico

Y ayer apareció una lista con los que participaron, para orgullo y soberbia de los que fuimos (aunque la Z de Díaz no entrase, jeje)

¿Y os podéis imaginar qué vino después?, pues las madres de los chavales prepararon unos perolos con sopa miso, onigiris, sandwhiches… y, como por arte de magia por allí aparecieron más botellas de cerveza y de sake que ni sé. Estamos hablando, amigos míos, de las ocho de la mañana. Con lo que ya puedo tachar de la lista que un día fui a correr con un grupo de japoneses durante media hora, eché carreras en kimono y playeras al lado de un río mientras pasaba un Shinkansen cada cinco minutos (que corría más que yo), hice una clase de Karate después y me pillé un moco de los históricos a las ocho de la mañana de un domingo a base de sake de Okinawa.

Ir a correr con un grupo de japoneses durante media hora, echar carreras en kimono y playeras al lado de un río mientras pasa un Shinkansen cada cinco minutos (que corra más que yo), hacer una clase de Karate después y pillarme un moco de los históricos a las ocho de la mañana de un domingo a base de sake de Okinawa.

Eso si, el resto del domingo no se podía saber muy bien qué era yo y qué era futón…

El día’l kimono

Vosotros habéis tenido que si el día de Navidad, que si reyes… pues que sepáis que hoy el que no he currao he sido yo, que es fiesta en los japones!! Hoy es santo mayor o algo así, el día en el que los que han cumplido 20 añetes recientemente o los van a cumplir en nada se me visten de galas con sus kimonos. Yo no tengo muy claro qué es lo que hacen o lo que dejan de hacer, pero si que se me ha ocurrido tirar para el Meiji Jingu, que es un templaco muy famoso, para ver qué jipiaba.

Y lo primero que he visto ha sido una exposición de figuras de hielo según iba por el parque:

Que con el frío que hace, si yo me hubiese parao más de cinco minutos, me habría convertido en una!! que birujiiii

A esta pobre se le había descongelao un pie, pobrecitaaa

¿Os queréis creer que me ha dado pena ver el pie ahí suelto? Hasta he pensado en ir a comprar un flash para intentar empalmárselo otra vez!!

Tiene mérito! y viendo el ritmo con el que goteaban, digo yo que las habrán hecho esta mañana

¡Y había un porrón de ellas! A la tercera, he decidido dejar de hacer fotos y meter las manos a los bolsillos, su hábitat natural

Por el camino me he ido cruzando con alguna moza casadera vestida con kimono. La cosa es que se supone que el día no es sólo para las chicas, pero es que son las protagonistas absolutas… y la verdad es que no he visto a un sólo tío vestido con kimono, incluso había parejas que estaban cogidos de la mano, él con vaqueros y ellas así de guapas:





No os olvidéis de pasaros por Nihon mon amour, que Nuria ha contado cómo se llama de verdad el día de hoy, lo que significa y lo que se hace.

Los 47 ronin


Estaba yo el domingo delante del ordenador tanteándome un poco a ver cómo andábamos de gripe, cuando al abrir las cortinas vi un pedazo de día ahí puesto. Así que cerré el paint y solté el ratón que manejaba con la mano izquierda para hacer el nuevo diseño de Ikusuki (por lo visto), y me fui hasta Sengakuji donde, amigos, aconteció una gesta digna de ser narrada:


Resulta que había dos señores feudales allá por los años de Mariacastaña que no se llevaban muy bien que digamos. Uno de ellos, un tal Kira Kozukenosuke, no hacía más que tocarle los tocables al otro, un tal Asano Naganori. Tanto le provocó y le humilló en público, que éste último mientras estaban dentro del castillo de Edo, perdió los papeles y sacó una daga con la que intentó matarle sin éxito. Cuando se quiso dar cuenta, los guardias le habían detenido.



Y si cualquier acto de violencia era considerado una ofensa terrible dentro del castillo, lo que Asano hizo se consideró tan grave como para ordenarle que se suicidase. El provocador, el tal Kira, sin embargo, quedó libre el muy perrete.

El hombre se suicidó y todos los bienes de la familia de Asano fueron requisados, quedando arruinados, y los samurais se convirtieron en ronins al quedarse sin dueño. Kira, por su parte andaba temeroso porque se vengaran, así que reforzó su seguridad, menudo gañán que sabía perfectamente que caía más mal que mal.


Oishi Kuranosuke, el jefe de los samurais, se dedicó a actuar extrañamente, yéndose de juerga y haciendo barbaridades y chorreces por las noches con lo que se ganó fama de borrachucio y de estar echao a perder. Un tiempo después se divorció de su mujer, y dicen que sus hombres le pagaban compañía de geishas para tratar de que se calmase.


Todo esto llegaba a oidos de Kira, que pensando que no había nada que temer de un samurai tan acabao, relajó su guardia y descuidó su seguridad. En ese momento, dos años más tarde de la muerte de su amo, 47 ronins guiados por Oishi Kuranosuke entraban en la mansión de Kira y le ofrecían quitarse la vida honradamente como un samurai. Finalmente, ante su negativa, Oishi le cortaba la cabeza y la llevaba al templo de Sengakuji.


Como castigo, les ordenadon suicidarse, a los 47, aún gozando de la simpatía del pueblo que entendían y apoyaban lo que habían hecho.
En Sengakuji, que está a muy pocas estaciones de mi casa, están las 47 tumbas de los 47 ronin que se suicidaron un 14 de diciembre del año 1702:

En la estación de metro están grabados los nombres de los 47 ronins

Y nada más entrar al templo, podemos ver la estatua de Oishi Kuranosuke

Es un templo pequeño, apartado por lo que no había mucha gente aunque supongo que se llenará dentro de nada, el día 14, que es el aniversario de los acontecimientos. Lo que más llama la atención es el olor a incienso que hay, no es como en todos los templos, es mucho más fuerte porque hay mucho más ardiendo en ese momento.

Este hombre vendía «fajos» de incienso y te los prendía allí mismo

Después te los daba en una bandeja, con lo que podías ir dejando los que quisieses en las tumbas

Y este es el mapa de las tumbas con los nombres de los 47

Entre el silencio, el humo y el olor del incienso y las tumbas… madre mía, qué momento

En cada una de ellas estaba escrito su nombre y su edad: 25, 27, 32… muy muy jóvenes

Y a parte de incienso, también había monedas en algunas tumbas de 50, 100 e incluso 500 yenes

Cuentan que cuando los samurais venían al templo con la cabeza de Kira, la gente les daba agua y les animaba

Impresiona pensar que la historia fue verdadera… 47 personas sucidándose por defender el honor de su amo, planeándolo durante dos años…

Atención al dato: aquí es donde los samurais lavaron la cabeza de Kira al llegar al templo

Es como un pequeño pozo con agua, que lo tienen así de protegido…

Es el templo de las tumbas y el incienso… y una gran historia detrás

Lo típico del lugar son los tambores usados por los criados de los ronins

Apuntad: estación Sengakuji de la línea Asakusa, el templo está super cerca de la estación. También se puede ir andando desde Shinagawa, pero igual es un poco lío… la línea Asakusa coincide con la Yamanote en las estaciones de Gotanda y Shimbashi, así que no tenéis excusa!


Un desfile en Asakusa

El mismo día que estuve en Shibamata, me dio por pasar por Asakusa a ver si encontraba alguna tienda que vendiesen matcha, y mira tu por donde que había allí una liada del copón de la baraja!. Era el día de la cultura, vamos, un lunes que era fiesta, y lo celebraron con un pedazo de desfile. Había muchísima, pero muchísima gente así que aunque saqué un montón de fotos, en la mayoría salen cabezones, vamos, que entendí perfectamente a Los no me pises que llevo chanclas cuando decían lo de que «yo no se si era verdad o es que aquello era un disfraz, pero tenía cabeza para dar y regalar!!»

En fin, yo he hecho una selección de las que han quedao más o menos bien para que os hagáis una idea de como fue el asunto:












Nota: hay una geisha que es un geisho, a ver si lo encontráis al gachó!

Local para fumar

En el centro de Tokyo, y no tan centro, no se puede fumar por la calle. Normalmente la gente lo respeta, aunque de vez en cuando alguno se lo pase por el forro del filtro y le de al piti en plena rue. A mi la verdad es que me molesta el humo del tabaco, pero también entiendo a la gente que fuma, así que prohibirlo en la calle me parece un poco barbaridad. Deberíamos tener todos, fumadores y no fumadores, un poco de sentido común y respeto, y ya está. Pero como en ambos bandos tiene que haber ñús, pues así estamos como estamos!

Pues bien, en Shibuya han abierto un local donde se puede entrar a fumar gratis. Es decir, no es un bar, sino un sitio con mesas y sillas y ceniceros, donde la gente entra, se fuma su fumable sin infringir ninguna norma, y luego se pira por donde ha venido sin pagar un duro.

Paradise! El paraíso de los fumadores!!

Después de sacar yo las fotos, salió una tía y le echó la bronca a otras chicas que estaban sacando después de mi, jajaja, estuve rápido!

La chica del bar de Shibuya

El tiempo empezó a cambiar, del más frío de los inviernos que he vivido nunca, por fin empecé a no necesitar el abrigo a según qué horas. Y para celebrarlo, decidí salir a comprar ropa acorde con la nueva temperatura que se empezaba a intuir.

Shibuya está lleno de tiendas, pero después de todos estos meses ya tengo mis preferidas. Sé donde voy a encontrar lo que quiero y aunque me gusta perder el tiempo curioseando, ese día fuí al grano.

En lo que me quise dar cuenta se hizo de noche y el paisaje de la zona cambió radicalmente sustituyendo rayos de sol por neones. Siempre tengo la sensación de que es como otra forma de hacerse de día.

Salí tarde, así que no me apetecía volver a casa tan pronto. Total, nadie me iba a echar en falta y no todos los días se está en un sitio como aquel. Así que me metí en un bar, un irlandés, me senté en una esquina, dejé las bolsas en el suelo y, como tiene que ser, pedí una cerveza negra.

A mi lado había una chica que estaba concentrada escribiendo en un cuaderno. Si bien el sitio no era el mejor, estaba claro que la luz no era ni mucho menos la adecuada, así que su cabeza estaba sumergida entre las hojas, quedando casi a la misma altura que su mano derecha con la que no paraba de escribir, casi dibujar, en perfecto japonés. En aquel momento estoy seguro de que ni siquiera reparó en mi.

Saqué mi teléfono, más por hacer algo que por tener ningún interés en él. Y empecé a navegar entre los emails y mensajes que empezaban a abarrotarlo. Pensé que definían mi vida desde que llegué a Japón, allí estaban las amistades que había hecho, las llamadas que había recibido, mensajes que anticipaban encuentros con personas que unos meses antes no existían.

Alguien me habló. Un chico japonés con traje y pelo largo, lo que le daba un aire de salary man venido a menos, como un niño jugando a ser mayor. No era la primera vez que estaba en un bar y alguien decidía entablar conversación conmigo en inglés. Fue un gesto amable que supe apreciar, así que estuvimos charlando un rato. ¿Qué haces aquí? ¿de dónde eres? ¿por qué zona vives?…

Me llamaron al móvil, y mientras atendía la llamada, vi que el chico empezó a charlar con la que seguía escribiendo a mi lado. Pude ver que esta vez la conversación era en japonés por las pausas solemnes y los asentimientos obligados casi al final de cada frase.

«Este tío está en su salsa», pensé mientras acababa de hablar con el móvil, y reafirmando su innata habilidad, hizo lo que me temía: nos presentó medio en inglés medio en japonés. Incluso mezclando idiomas era capaz de hablar con desparpajo.

Cuando le contó de dónde venía yo, la chica de repente se puso a hablar en perfecto castellano. Resulta que había estado estudiando en Salamanca y que fue una muy buena experiencia que siempre recordaba con cariño.

En algún momento de la conversación, el chico japonés desapareció para volver cinco minutos después con dos cervezas con las que nos invitó antes de dejar el bar.

Estuvimos más de tres horas hablando. A ella le gustó volver a hablar, por fin, en aquél idioma que aprendió y que a duras penas utilizaba, y a mi me gustó escucharlo. Compartimos muchas anécdotas ocurridas en el país del otro, y hasta me enseñó la carta que le estaba escribiendo a su hermana.

La hora del último tren llegó, y fuimos juntos a la estación donde nos despedimos para no volvernos a ver. Al menos por mi parte, supongo que no nos interesaba nada más que una buena conversación, así que supimos olvidar el momento de intercambiar los teléfonos, que nunca pasó.

Ayer volviendo a casa, escuché a una señora hablando en castellano y me vino a la
memoria aquella chica del bar de Shibuya con la que intercambié nostalgia por sonrisas, recuerdos por anécdotas, castellano por japonés… hace ya más de un año.


Añadida al resto de historias que sé que siempre me emocionarán cuando las lea.

El nuevo edificio de Shinjuku

Hace tiempo que venían construyendo este edificio, que llama bastante la atención. Yo le saqué una foto ahí a medio hacer allá por el año pasado:


Es una escuela de moda y arte, y también galería de arte, así que le pega el diseño que tiene. Parece que casi casi lo tienen finiquitado, ahora se ve así:







Al lado están haciendo una esfera con el mismo diseño, y a alguien se le ocurrio que quedaría bien sacarle una foto, y ponerla en horizontal en todos los vagones de la línea Yamanote. Yo no se qué véis vosotros aquí, pero yo lo veo bien claro!

La foto está borrosa, pero se pongan como se pongan, sacarlo en horizontal con la bola por debajo no ha sido una buena idea!!


Aquí más ikuarquitectura:

Shinjuku Golden Gai


Esto que suena a Boris Izaguirre zampándose una manzana en Shinjuku, es una zona que quizás no sea tan famosa como las tiendas de electrónica con las chicas esas dando voces o los rascayús-cieliles, pero que impresiona mucho más y, desdeluego, tiene infinitamente más encanto.

Aunque este hombre se haya cansao de tanto encanto ni encanta

Imaginaos algo así como tres o cuatro calles paralelas con callejones que las unen. Las casas, o barracones más bien, no son de más de dos pisos, tienen más años que las galletas María y además están repletos de baretos donde no caben más de veinte personas juntas.

He estado dos veces, y las dos veces he estado casi sólo, da un poco de miedo

Sobretodo viendo cosas como un chisme de esos de sujetar micrófonos sujetando un paraguas en medio de la calle…

Pero un sitio precioso que hay que visitar echándole un par de lo que haya que echarle!

Dicen por ahí por internet, que es de los pocos sitios donde todavía se puede sentir ese ambiente de los bares de la postguerra donde la señora mayor dueña del local te sirve y te cuida como si estuvieses en su casa, lo que no deja de ser cierto. Y, si tienes suerte, quizás te cuente alguna de las historias de cuando la zona era uno de los mercados negros más florecientes de Tokyo durante el día, y de noche, quizás el germen de todo el desbarajuste de Kabukicho, el llamado barrio rojo.

No quiero ni saberlo

En cada esquina, en cada rinconcito hay algún detalle, algo que lo hace especial

Aunque sea un tenderete con posavasos puestos a secar

O un bar que se llama «Agua de beber»

O mejor aún, «Chiquito»!! Llega a salir Josepo y me estoy riendo tres meses!! Mecaben sotch!

¿Me atreveré a venir de noche?

También cuentan que la clientela es muy habitual, y que un extraño quizás no es bienvenido, o es recibido con desconfianza.

Glups! La foto con más miedo que he sacado en mi vida!

Yo creo que la próxima visita la haré de noche, cuando los bares estén abiertos y haciéndome pasar por un gato, que a esas horas son todos pardos, me atreveré a entrar cámara en mano.

Y puede que ponga todo mi empeño en hablar en japonés para decirles que allá de donde vengo, les haría ilusión que les contase porqué en este rincón tan pequeño, tan especial de Tokyo, hay un tablao flamenco.

Creo que podré empezar diciendo que a mi padre le gusta mucho… por romper el hielo.


Ver mapa en gordo con las ikuexcursiones


El edificio ondulao

Que está en Shinjuku, donde me he ido hoy a dar una vuelta, por cierto, qué poco me gusta a mi este sitio, es como sucio, insano… no sé, no me gusta ná.

Bueno, aquí van las fotacos:

El edificio ruffles matutano!! ondulao como él sólo

Me gustaría ver cómo resbala el agua si llueve mucho… igual se puede hacer surf o algo!

Desde las ventanas que sobresalen menos se puede jugar a intentar meter cosas en las que sobresalen que están más abajo, jajaja

Aquí más ikuarquitectura:

Jardines Hamarikyu

En Tokyo hay un montón de parques, estoy seguro de que a los que vengan por primera vez les sorprenderá esto mismo: la gran cantidad de árboles que te puedes encontrar en cualquier sitio. Aquí al lado de mi casa hay una montañita con su bosque y todo, y vivo bastance cerca del centro. Bosque que, por cierto, está lleno de cuervos que me ponen la cabeza loca.


Pues hay unos jardines que yo nunca había visto y de cuya existencia me enteré el otro día de casualidad. Son los Jardines «Hamarikyu», que resulta que pertenecieron a la familia del Shogún Ieyasu Tokugawa y que ahora se pueden visitar apoquinando los 300 yenes de la entrada.

Para ir, se coge el monorail elevado Yurikamome desde la estación Shimbashi, y uno se baja en la parada Shiodome. Esto os sonará… ¿os acordáis del reloj de Miyazaki?, pues desde ahí se tardará como cinco minutillos a pata:

Lo primero que impresiona de esta zona son los pedazo de rascacielos que hay. En Shiodome se pueden ver los edificios más nuevos de todo Tokyo:

La vista de este edificio es increíble desde aquí. De verdad que parece mentira..

Es una locura de edificio el de la Dentsu, una agencia de publicidad japonesa… parece de película del futuro!

Y claro, aunque el parque estaba ahí desde mucho antes, lo que de verdad impresiona, la imagen con la que se queda uno es la del contraste: los edificios forman un muro inmenso en comparación con los árboles…

Es como si el parque fuese una maqueta, y los edificios fuesen los que son de verdad

No queda lugar a dudas de que impresiona y, en cierto modo, es hasta bonito…

Sobretodo porque no hay muchos sitios en Tokyo donde uno puede ver reflejados los rascacielos

Destaca que está rodeado por canales de agua de mar, y que hay un estanque que fue diseñado para tener pequeñas olas procedentes de las mareas. Por lo que pone en la guía, resulta que es el único de este tipo que existe en Tokyo.

Se puede coger un Aquabus que te lleva hasta Asakusa o hasta Odaiba en un silbido

Es un parque muy grande, muy bonito, donde uno se puede dar un paseo como Buda manda. Además no suele haber mucha gente, con lo que si queréis alejaros de todo el jaleo de los sitios habituales de esta locura de ciudad, yo os recomiendo que os paséis por aquí, que entréis en la casa de Té del medio del lago y que os toméis uno mientras os imagináis a la familia del Shogún paseando por entre los árboles. Y, os guste o no el té, no dejéis de dar las gracias a quién os lo sirva, que no es nada fácil.

Si en Tokyo hacía 30º, aquí los árboles consiguen bajar la temperatura… realmente agradable

Al fondo, casi casi ahí mismo, tenemos a la mar salada

Y mozas casaderas vestidas con sus Yukatas, más guapas que guapas

Este es un pino que cumple 300 años el año que viene…

Y un puente de madera de los pocos que quedaron sanos después de los bombardeos de los yankis, el resto son reconstrucciones, incluida la casa de té

Y tan bonito es el parque, que lo eligen para sacar fotos a modelos con vestidos tradicionales. Estos fueron los terceros que vi ese día


El reloj de Miyazaki

Seguro que a todos os suena Hayao Miyazaki, es el Walt Disney de aquí, pero sin congelar. Gracias a él hemos podido disfrutar de pelis de dibujos animados tan chulas como El Viaje de Chihiro (que ganó un yo de Hollywood) o Totoro. Ahora está a puntito de estrenar otra que va de un pez que tiene cara de niña y que no se que pasa que se hace amiga de un niño normal y se tira todo el día diciendo «ponyo» o algo así.

Ya se me está yendo la pinza!. Yo os venía a contar que el otro día me fui a unos jardines super bonitos que pertenecieron a Ieyasu Tokugawa, y por el camino me encontré con el edificio de la Nippon Television, y resulta que allí tenían un pedazo de reloj enorme que está diseñado por el señor Miyazaki!!

Si es que parece mismamente sacado de una pelicula del amigo Miya!

Está pegao a la pared del edificio, que por cierto vaya edificio más grandote y chulo

Todo muñecotes, engranajes, cuerdas… y encima te da la hora!!

Esta foto más bien pretendía sacar a la señora vestida tan elegante que al reloj…

Una pata y un cartel que pone «no meter las patas»
Cada dos horas el relojaco se pone ahí a meter ruido y moverse para todos los lados, así que me quedé hasta la siguiente sesión, pero se juntó tanta gente que no pude grabar el video que tenía pensao!! Así que os pongo uno rescatao del tubo ese que es tuyo:

Yo de todas las pelis de Miya me quedo con El viaje de Chihiro, pero la verdad es que el Totoro (aunque a veces se ponga tó toro como en la última foto de aquí), es la definición perfecta de la palabra Kawaii!

En el edificio tenían una tienda con todo el merchandising, aquí el rincón totorizao

Con el gatobus ese y todo, anda que no es majete el Totorillo!

Aunque yo no se ande coño mira todo el rato…

Si queréis ir, sólo tenéis que pillar el monoraíl elevao Yurikamome desde Shimbashi y bajaros en Shiodome, el reloj se ve desde el mismo tren! Es el mismo monoraíl que se coge para ir a Odaiba, así que podéis hacer una paradilla antes, no hay casi ni que andar!


El edificio desdoblao

Yo soy como las lagartijas: a nada que haga un poco de sol, ahí que salgo de casa. Pero tampoco me puedo estar quieto aplatanao en una roca como ellas, así que me dedico a dar paseos. En esta ocasión me fui andando desde Ebisu hasta Shinjuku pasando por Shibuya, Harajuku y Yoyogi a pata. Suelo llegar a casa con los pies en escabeche, pero así veo partes de Tokyo desconocidas más allá del gentío de Shibuya.

Entre otras muchas cosas, me encontré con este edificio que es una galería de arte:

Está dividido en dos, desdoblao, aunque unido por pasillos en los dos pisos

Se puede pasar por el medio, qué curioso!

Así que este es el edificio desdoblao! no es que esté roto como el otro!

Casi casi que si llueve, puedes aparcar el coche entre medias!

Otros edificios curiosos:

El conazo

No, no es que mi teclado no tenga ñ, ni tampoco es lo que me está dando siempre el americano del trabajo, que es más pesao que darle a uno de Accenture un powerpoint y un proyector.

El conazo, o más bien los conazos son lo que me encontré el otro día por Shibuya:

Vale que la señora no tenía el ADN de Gasol, pero ya se va intuyendo la cónicoaltura

Aquí diréis: eso es que estás muy cerca y parece más grande, y la chica parece un foskitos por eso

¿Y de esta? ¿Qué me decís de esta? que el cono es más alto que el motorista y que el coche!

Medían más de metro y medio!!

El restaurante ninja

Resulta que en Tokyo hay un barrio que se llama Akasaka, y mira tu por donde que se les ha ocurrido abrir un restaurante ninja. Como era de esperar, Ikusuki ha tenido a bien sacrificarse por el bien de todos sus lectores e ir a ver qué se cocía (y freía) en tan extraño lugar.

¡¡ La cosa tiene huevos !!, resulta que es todo sorpresa tras sorpresa, menuda comedia tienen allí montada!!

Entras, bajas unas escaleras y de repente no hay nada más que paredes, vamos que no ves el restaurante y las mesas por ningún lado. Entonces la chica de la recepción da dos palmadas, y se abre la pared por una esquinilla y te sale un tío disfrazado de ninja.

El tío te dice que le sigas, que empieza el entrenamiento, así que le sigues subiendo y bajando escaleras por un pasillo estrecho, teniendo que agacharte en algunos momentos porque el techo es bajito… hasta que se acaba el suelo y en vez de camino, hay agua, vamos que no se puede seguir por ahí!.

Pero no preocuparse!!, el ninja va y da dos palmadas, pone los dedos como en las peliculas, pega cuatro gritos y coge y se baja un puentecillo!!! jajaja.

Cuando por fin llegas a la mesa, el tío te dice que ha sido un buen entrenamiento, jeje, y te da el menú.

Por supuesto, el menú es un pergamino que el tío lleva colgado del cinturón cual conjuro secreto

La mesa tiene el botón de llamar escondido por ahí debajo, así que tienes que buscarlo y cuando lo encuentras y lo pulsas, el tío en vez de venir por la puerta, te aparece por donde menos te lo esperas: saca la cabeza por la ventanuca que hay, o abre la pared de detrás, que resulta que es corredera… menudos sustos!

Y cuando ya llevas algunos platos, entonces se te presenta un señor distinto, aunque también vestido de ninja y se pone ahí a hacer trucos de magia, pero todo lo hace como si fuesen técnicas ninja, vamos, haciendo un número muy gracioso y original.

Este es el Tamariz Naruto en cuestión

En las paredes hay pintadas como esta, que resulta que la hizo el presidente anterior, el que se parecía al Richard Güere

En el techo había clavadas un par de estrellas ninja de esas, jajaja, había un montón de detalles

Y cuando te marchas, te llevan por otro camino distinto al «entrenamiento» del principio, esta vez mucho más corto y normal, y el ninja que te acompaña hasta la calle, va y hace una pirueta super chula y te despide con un cartel de «Vuelva otra vez».

Menuda pirueta se casca el tío, esa no la hace cualquiera, qué campeón

Es un sitio al que hay que ir, pero yo aviso que es caro como él sólo. Fácilmente te puedes dejar ahí más de diez mil yenes a nada que comas cuatro gaitas, pero el rato que pasas y lo chulo del sitio merecen la pena. Aunque una y no más, santo Tomás, que no está la hucha para muchos alardes…

Me he quedao más pelao que el que inventó el video Beta…


Publicidad útil

Iba yo esta mañana todo trajeado como el informático pringao que tengo a bien ser, cuando al entrar en la estación veo un chico de estos que reparten los pañuelos esos que te vienen con publicidad. Últimamente a mi no me dan, supongo que por mi ojos garbanzoiformes de los que se deduce que no sé leer chirimbolos y que poca efectividad va a tener la propaganda. Peeero ete aquí que el poder del traje, cual gran héroe americano, ha hecho su efecto y el chico va y me da uno. Bueno, el poder del traje o de las legañas, siendo las horas que eran, que igual el mostrenco este ni se ha enterao que he venido al extraradio de Bilbao!

Resulta que era como una pequeña caja de cartón donde parece que anuncian una promoción de viviendas… me he quedao patapatrás cuando lo he abierto:

Hasta aquí, sin mucha novedad, un paquete negro, elegante con la foto del edificio en cuestión

Y en la parte trasera, también lo típico: un mapa de cómo llegar a partir de la estación más cercana
Pero, ¡ay amigo!, cuando lo abro y me encuentro aquí el botiquín de Chumari!!! toma ya!!!

Esto es publicidad útil, y lo demás es faranduleo y giliflautez!!

Tokyo Toy Show 2008

He puesto un título de los de chulear en estéreo:

– Oye, tu donde has estado?
– ¿Yo? en el cine
– Pero que vulgar y simplón eres!!!! Yo en el Tokyo Toy Show 2008!!!

Joe, como suena!! tanta palabra ahí pa decir «en la feria del juguete». Pues eso amigos, el sábado me fui a Odaiba, que de tantas veces que he ido me van a poner una calle (イク好き通り), porque me enteré que se iba a celebrar tan juguetil evento en el Tokyo Big Sight (jaja, vaya post me está saliendo, más chulo que un ocho!!)

Para empezar, el edificio ya parece de mentiras, es como una pirámide de lego puesta del revés ahí:

¿Qué somos aquí? ¿fabricantes de cylons?

Pero no os penséis que estuve sólo!, hice un montón de amigüitos!

¡¡El parking de las sillitas de niño!! qué gracia me hizo!! ¿habrá niños jugando a oteros? ¿pondrán multas de mentira?

Y bueno, a partir de aquí, pues ya os podéis imaginar: un montón de stands con juguetes de todo tipo, niños jugando más contentos que unas castañuelas moras, padres descansando como nunca y gente como yo sacando fotos. Aquí os pongo algunas, ¿tenéis el ALT+TAB preparao por si pasa el jefe por detrás?, ¿si?, venga!

Los muñecos para viejunos que son como super reales:

No siento las piernas, no siento las piernas, Dios mio. Coño, claro, no tienes!

Tuvieron el buen gusto de hacer a Scofield en vez de a Bellick… una pasta valían, una pasta!

La cabina de teléfonos para llenar de gente:

Este me hizo gracia, resulta que tienes que meter tanta peña como puedas sin que se «rompa» la cabina

Y tienen un poster con una foto que es la risión!! jajaja, endevé!!

El practicapalillos

Aquí hay que hacer la pila esa de tronquitos, pero con palillos. El chavalito este la tenía casi finiquitada, qué artista!

Hasta que me puse yo a sacarle una foto y la lié parda….

Los starwarses

Había un rinconcillo de chorreces de Star Wars. Aquí R2D2 Dispensan2

Y un ukiyo-e con nuestros amigos de hanami. Jajaja


Un poco de aquí y una jartá de allá

Una mezcla entre lego y tente, pero con piezas más pequeñas… La Tokyo Tower legotenterizada!

Me quedé con unas ganas del copón de jugar yo con la yamanote y el shinkansen ahí a echar carreras

Puzle mezcla entre Goku y el pirata boomer ese

Comida de mentira pero que parece de verdad

Lo de hacer castillos de cartas, pero con borregos

Lo mismo pero con muñecos capicúa de ojo

Muñecos del Iron Man este tan famoso de ahora que ni se oxida ni ná

Robotcillos para jugar, había uno que seguía una línea negra, como el que hice yo en la Uni de fin de carrera!!

Y siempre siempre, en este tipo de eventos, aquí están los que más pena me dan:

Ahí dentro hay un maromo dando saltos y aguantando a los niños asándose de calor

Andar con ese pedazo de melón tiene que ser super chungo, a nada que te inclines para adelante, la inercia te puede!