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Ikubiblia: de comercios y bebercios

El viernes pasado, algo así como un par de horas antes del terremotaco, publiqué esta entrada y la quité seguido para tratar de poner algo en esos momentos y por lo menos tranquilizar a los amigos y familia si les diese por venir aquí a ver el percal.

Hoy, semana y pico después creo que ya va siendo hora de olvidarse lo antes posible de toda esta gaita y seguir adelante con la mayor normalidad posible. Republico, pues, la entrada tal cual estaba con los comentarios hasta el momento y hasta los deseos de buen fin de semana. Paso página, no quiero saber nada ni de aviones-farsa del Gobierno medio vacíos, ni de Shinkansens pa pirarse lejos de Tokyo a la mínima, ya ni me va ni me viene.

Vámonos.


A partir de hoy declaro oficialmente que estoy en primavera mode, que lo sepáis.

Después de la entrega de los transportes y la de los trámites cansineros, vayamos con la siguiente entrega de la ikubiblia. En el fascículo de esta semana:

Comida y bebida
:gustico:

Al lío!

– El pan no se come como lo hacemos nosotros al hurgue acompañando a cualquier comida, sino que es un postre, por lo que la mayor parte de las veces lo verás con algo para untar como mermelada o mantequilla o así, raro será que comas pan «crudo» con la comida. Es más, salvo honrosas excepciones de maeses paneros como el de la estación de Meguro, raro será que encuentres pan decente en alguna panadería, el día que cruje el currusco, yo doy palmas.

Aunque gracias a la receta de la madre del Chiqui, que hay que ponerle tres altares ya, nos hacemos el pan nosotros y bien bueno que está!

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– El arroz se lava mucho antes de cocinarlo, pero mucho mucho, hasta que el agua no sale blanca del almidón (se podrá usar pa las corbatas? ein? ein? ahí lo dejo, dale vueltas). Una vez cociné una paella a una amiga y como me vió que no había lavado el arroz, me ponía caras raras mientras decía «está bueno, está bueno». Yo creo que le estaba dando más asco que a un franchute dar las gracias.

– Cocacola saca más dinero en Japón vendiendo botellas de té o café que cocacolas, es más, en las máquinas expendedoras de la marca suele haber la de toda la vida, la zero, y por lo menos el doble de tipos de cafés y tés.

– Un menú del día típico en Tokyo vale entre 600 y 1000 yenes. Nada más entrar te servirán agua o té y te darán toallas húmedas que estarán calientes o frías dependiendo de si es invierno o verano respectivamenteishon. No es raro que haya menús settos con ensalada o arroz, café y algún postrecico. También es habitual la opción de «omori» que significa «más ración»; pagando un par de cienes de yenes más te ponen más cantidad. Hay muchos restaurantes que te dan una tarjeta de puntos y te ponen un sello, cuando llegas a diez, comida gratis.

– En el Mister Donuts tienes cafehodai, vamos, que si pagas donut más café, te rellenan el café todas las veces que quieras, ya te bajarán de las paredes con la escoba luego si eso.

– En el Krispy Kreme Donuts si hay cola, te dan un donut gratis pa que vayas zampando mientras esperas. En los izakayas te sacan un aperitivo de primeras, el que ellos quieren, pero te lo cobran, es raro que les digas que no lo quieres y acepten, aunque no suele pasar de los 300 yenes.

– El Domino’s pizza acaba de abrir web en inglés, así que ahora ya es tirado pedir por internet para los guiris aunque de siempre ha habido pizzerías hasta con aplicación pal iPhone y todo. Las pizzas aquí, por norma general, son caras de tamagos y la mitad de gordas que las que estamos acostumbrados nosotros. Es habitual mezclar en la misma pizza dos estilos, en plan mitad de carne y mitad de cuatro quesos. Otras típicas son Pizza Hut, Pizza-la. No es rara la salsa teriyaki, ni en las pizzas ni en las hamburguesas.

– En Tokyo se puede pedir prácticamente de todo para llevar, desde arroz con curry hasta ramen que te viene en un bol con tapa de plástico, incluso sushi que llega en perfectas condiciones. Es bastante habitual en barrios que te lleven un menú completo con su arroz, su sopa miso, sus platos de carne y pescado… y luego cuando acabas de zamparte todo, simplemente dejas la bandeja y los platos en la puerta de la calle y pasan haciendo la ronda a recogerlo después.

¿Y sabes que, Julius? Tienen la misma mierda que aquí, pero hay pequeñas diferencias… se puede pedir cerveza en los cines. Bueno, cerveza y patatas fritas estilo McDonalds, alitas de pollo estilo KFC, Doritos con queso estilo Doritos con queso, sandwhiches y hasta perritos calientes con su salchicaca ahí entrepanada. Eso si, el cine es caro, el doble que lo que nos cuesta a nosotros, y pa más albricias y regocijos: se ve en versión original con subtítulos en japonés. Retémonos, amigos, retémonos!

– Los paquetes de chicles te vienen con un taco de lo que parecen minipostits, pero en realidad son para que envuelvas el asunto cuando te canses de rumiar. Guille y Nere documentaron aquí el asunto. Yo algo parecido aquí.

– Hace un huevo que cerraron, pero desde hace poco han vuelto a abrir Burguer Kings en Tokyo, pongamos que hay uno por cada trescientos cuarenta y siete McDonalds. Las hamburguesas son más grandes, aunque apenas hay diferencias con los Burguer Kings de Bilbao salvo en el precio, mientras que allí el precio es más o menos el mismo que en el McDonalds, aquí son un poco más caros.

– Un menú McDonalds con patatas y bebida vale 640 yenes, el equivalente en el Burguer King sale por 810, en el Moss Burguer por 850, en el Lotteria por 650 y en el Kua’aina por 1080. A este vamos siempre al acabar el Parkour pa reponer sales minerales.

– Un onigiri, la bola de arroz con cosas dentro envuelta en alga y los nikumanes valen entre 100 y 200 yenes, un sandwhich mixto 240, y si tiene algo de sustancia como carne o jamón york medio decente pasa de 300. Onigireemosnos, amigos, onigireemosnos.

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– Hace un par de meses abrieron el primer Hooters de todo Japón en Tokyo. Ni confirmo que he ido, ni descarto volver.

– Por una de esas normas de educación no escritas, nadie come en el tren o metro urbanos. Bueno, siempre hay algún rascayú, pero no es lo normal, en cambio si uno coge un tren con un trayecto un poco más largo, lo raro es no ver a nadie con un obento. Después de unos cuantos, diría que es lo que le da vidilla al viaje!

– En Tokyo hay por lo menos un Papabubble y un Cacao Sampaka. En Shibuya había una Chocolatería San Ginés pero la han chapao y dicen por ahí que no hay más… ¡mentira cochina! hay por lo menos otra en Saitama cerca de un Ikea, en Shinmisato (Gracias Onioman!)

– En un combini venden comida preparada que te preguntarán si te la calientan cuando vayas a pagar. Además te meterán la movida separada en una bolsa marrón y el resto en una blanca, para que no se derrita o caliente lo que sea que hayas comprado. A veces te preguntarán si no te importa llevarlo todo junto, aunque es raro que lo hagan. También te meterán unos palillos y algunas veces, una servilleta húmeda. Cerca de la salida siempre hay un perolo de esos que mantiene el agua a punto de hervir para que te hagas tus sopas / noodles allí al momento.

– En los supermercados no te lo calientan, pero es normal que haya microondas cerca de la salida donde te lo haces tu mismo puesto que en la gran mayoría existe una sección de comida ya cocinada. En el de mi barrio hacen pan y hasta sushi ellos mismos y toda la pesca! (o con toda la pesca, más bien).

– En los trenes de trayectos, digamos, extraurbanos, es normal que pase una chiquita con un carro lleno comida y bebida vendiendo por los vagones estilo avión. En los Shinkansens es todo un clásico. Ahí también te venden alcohol.

– Existen platos donde el pescado crudo está tan fresco que se mueve, yo he comido dos veces aunque me sigue dando rollo. No es normal, no os preocupeis ni un poco así cuando os metáis en un restaurante. Además, en cuatro años, a mi nunca me ha pasado nada por comer sushi, ni sashimi y eso que a la semana es habitual que coma por lo menos una vez.

– Las réplicas de los platos de plástico en Tokyo, ¡todo un clásico!, ¿cómo se me ha podido olvidar esta? (gracias Noemi!). En las entradas de muchos restaurantes, ojo que no todos, hay réplicas de lo que te sirven hecho de plástico, está tan bien hecho que da hasta hambre. A los extranjeros nos viene de perlas para pedir sin saber japonés. Estas réplicas, por cierto, las puede comprar cualquiera en calles como la Kapabashi dori de Asakusa, pero valen un dineral…

– En las estaciones grandes de Tokyo como Shinjuku, Shibuya, Ikebukuro, Albacete, Lorca o Aranguren existe el «depachika», normalmente una planta por debajo de la estación donde suele haber un supermercado, muchas tiendas de comida ya preparada para llevar y todo tipo de tenderetes de postres. Al final del día hay auténticos chollos, si vas cerca de las ocho que es cuando suelen cerrar, lo que queda está muy rebajado de precio. De la misma manera, las dos últimas plantas de estos edificios están llenas de restaurantes, normalmente una planta es de precios asequibles (unos 1000 yenes el menú), y la de encima restaurantes más sofisticados y elegantes como lo somos nosotros por dentro aunque lo enseñemos poco.

– La bebida más consumida en Japón, que he contado yo a los bebedores uno por uno, es la cerveza. Hay cinco marcas principales: Asahi, Kirin, Ebisu, Sapporo, Suntory y luego está la Otaru de Hokkaido y la Orion de Okinawa. Normalmente la copla empieza con dos o tres cervezas en jarra para pasar a nihonshu u otros licores más fuertes.

– Existe un tipo de cerveza llamado «happoshu» que contiene menos malta con lo que el sabor es más suave. Recientemente también existe el «Shin Janru» o «New Genre» que son cervezas directamente sin malta. Ojo al asunto: el gobierno cobra impuestos dependiendo de la cantidad de malta de las bebidas, como estas cervezas tienen poco o no tienen, son mucho más baratas.

– En invierno es muy popular el «atsukan», que no es una marca de sake japonés como he leido por ahí (señor, dame pacienciaaaa y quítame biliiiiiis), sino el nombre que se le pone a beberse el nihonshu caliente. Lo suyo es que te lo calienten metiendo la botella en agua hirviendo al estilo baño María, pero también lo suelen hacer en el microondas. Hay dos razones, la primera es obvia: calentarse uno por dentro, y la segunda es para que sea tolerable beberse un sake malo… Por cierto, es peligrosísimo, uno se cree que está bebiendo té o algo así y te entra genial, pero te pillas unas peonzas importantes sin quererlo! wooooooo

– La comida japonesa a parte de ser más sana que una manzana, tiene un montón de platos típicos que degustar. Aunque existen restaurantes específicos de sushi o de ramen, en un izakaya es habitual que haya de todo, así que yo recomendaría ir a uno si se quiere probar un poco de todo. Por supuesto, un buen restaurante de sushi no tendrá rival izakayense. Cadenas típicas de izakaya son: Doma-doma, Ooto-ya (gracias German!) Watami, Hibiki, Ginza Lion aunque luego hay mil millones de ellos llevados por familias. Molan todos.

Por cierto «Izakaya» yo pensaba que significaba literalmente «sentarse en un bar», pero aquí va una explicación mucho mejor del término y del origen (gracias Ramón!!):

“Sakaya” es tienda de licores. Se compone de “sake” (sake o bebida alcohólica en general) y “ya” (tienda). La “i” inicial es la raiz de “iru” (el verbo estar). Así que, literalmente, “izakaya” es tienda de licores de las de estar, como opuesto a las sakaya normales en las que no te quedas, sino que te llevas el morapio para degustarlo en la intimidad de tu casa.

Dicen que se inventaron en la época Edo. Antes no había. Por lo visto, a alguno se le ocurrió comprar sake y bebérselo allí mismo, porque tenía mucho mono o porque no quería que se enterara la parienta. El vinatero vió oportunidad de negocio, empezó a vender también algún pincho…

– Hay unos cuantos tipos de tés japoneses, sólo verdes tenemos: Matcha, Kokeicha, Sencha, Bancha, Gyokuro (el más caro, cultivado a la sombra), Genmaicha (mezclado con arroz inflado)… luego están el Hojicha, el Kukicha, el Mugicha… el blog de Jordi Hurtado tiene posts de todos los tipos, echadle un ojo.

– En las máquinas de bebidas hay incluso hasta botellas con mezclas de cuatro o cinco distintos. El Hojicha apenas tiene cafeína así que suele ser el más consumido por niños. Akira me contó además que su mujer cuando estaba embarazada sólo bebía de este. En los campamentos de verano de Karate al acabar los entrenamientos, nos dan Hojicha en vez de agua.

– Una curiosidad: la ceremonia del té es una actividad extraescolar más, tengo amigos que «lo dieron» en su día, aunque luego no siguieron con ello.

– La peña hace un ruido, digamos, poco grácil, cuando come fideos, es costumbre y no es de mala educación así que no os quedéis mirando con cara de ñús, esto es así y a la que os queráis dar cuenta, estareis vosotros haciendo el mismo sonido acuofestivo o peor. Es cultura: nosotros tenemos el unte, y ellos tienen el sorbe. Multiculturemosnos, amigos!

– Algunos platos japoneses típicos son: Domburi, Okonomiyaki, Curry, Ramen, Sushi, Sashimi, Gyoza, Sopica Miso, Tofu rico, Gyudon, Yakitori, Soba, Nabe, Natto, Tempura… buff ni sé, paro ya, pero todos cojonudos. Aquí ahí algunas descripciones y fotos.

– Tipos de bebidas japonesas tenemos la omnipresente cerveza, el nihonshu, el umeshu o licor de ciruela, el shochu de entre 20 y 30 gradicos de la risa, el whisky japonés y el awamori de Okinawa que dice Santi que se pilló un moco bueno con él (gracias Santi!). Después también todo tipo de licores con sabor a frutas llamados Chuhai que beben las chicas y los faltos de virilidad.

– Hay máquinas que te venden cerveza y sake en la calle, pero muuuuy pocas, menos de las que quisiera el lorco. Curiosamente, no inflan los precios.

– Cuando se bebe alcohol, lo normal es servir siempre a los compañeros y nunca servirse uno mismo. Al principio se te hace raro, pero te acostumbras a que te llenen el vaso y llenas tu el de los demás sin darte cuenta. Cuando te están llenando el vaso lo suyo es que lo cojas con la mano y lo inclines debajo de la botella, no que simplemente te quedes mirando. También es de mala educación beber antes del brindis inicial o Kampai. Ojo! no decir «chinchin» que significa rabo!

– Existe el paraíso y se llama nomihodai, mayormente barra libre durante un tiempo limitado. Tu pagas sobre 3000 yenes y puedes beber lo que quieras durante dos horas o por ahí. San Pedro y el Papa, además, miran para otro lado. El camarero te avisa cuando es el «last order» en el que el hombre suele tener que venir con dos o tres bebidas para cada uno, trivializando mucho los conceptos «último pedido» y «límite de tiempo».

– La otra variante es el tabehodai, todo lo que puedas comer durante un tiempo determinado. Esto es habitual en restaurantes de shabu shabu o yakiniku donde te cocinas tu el tinglao en una cazuela o en una plancha, pero puedes ir pidiendo más y más carnaca según te la vayas zampando. A veces se combina y a veces no con el puto anterior, en cualquier caso es recomendable posponer el análisis médico por lo menos una semana, si tocase por esas fechas. Eso sí, hay sitios donde si no te comes todo lo que has pedido, te hacen pagar una penalización, más que nada para no pedir demasiado a lo loco.

– Lo de las formas a la hora de comer no debería obsesionar a nadie, insisto una vez más en que aquí la peña es bastante normal. Pero no está de mar saber que normalmente no se pide un plato principal para cada uno, sino que se comparte lo que se pide y que si estás con gente desconocida, lo suyo es que le des la vuelta a los palillos y cojas lo que te vayas a comer con la parte que no te has metido ya a la boca. Pero vamos, si no lo haces es igual, no te van a quitar el visado y fijo que no le importará a nadie, lo que realmente importa es disfrutar de la comida y de la compañía!!

いーたーだきまーす~!
:cocinicas:

– Antes de comer se dice el «itadakimasu» y al salir del restaurante se dice el «gochisosama». Lo primero sería «que me aproveche y me haga grande y fuerte» y lo segundo «taba tó mu bueno, señor».

:ungusto:

– En San Valentín no se regalan bufandas, sino chocolate y sólo la chica al chico. Después toca devolverlo un mes después en teoría con creces en lo que se llama «White Day» que lo mismo sale nublao y no paramos de equivocarnos. Lo del girichoco y toda la gaita esa la dejamos pa los blogs aburridos, yo siempre que he regalao ha sido a gente majísima y porque me ha dao la gana.

– Ojo a una rápida búsqueda de restaurantes de Ramen en Tokyo en Google Maps. Seguramente faltarán la mitad.

– Tanto en épocas de hanamis como de hanabis, muchas tiendas de los alrededores, incluyendo combinis, supermercados y restaurantes, ponen puestos en la calle con tapers ya preparados de todo tipo de comida y millones de latas de cerveza sumergida en bañeras con hielo. Aquí mira si, aquí los precios se hinchan un huevo. Una buena sería hacer tortillas y pan y venderlas… mira mira, ahí ahí va a estar la clave pa dejar de rascar teclas!

– En los supermercados de aquí se encuentra prácticamente de todo, raro es lo que no haya en uno u otro lado, así que entre eso y los alijos que llegan de las Hispanias, nos montamos algún que otro sarao pa quitar morriña…


Hasta aquí el post y otia, ¡¡la semana!!.

Y como siempre, todo lo que se me haya pasao o las mentiras que me hayais cazao, me lo contáis y edito – corto – pego – doy gotelé!

:gambi:
Buen finde!

Ikubiblia: trámites

Pasemos al capítulo dos de la ikubiblia, ese compendio de sabiduría según San Tosca, ese manual de la vida cotidiana japonense, sin patrañas ni mentiras escritas por los reguleros mayores del condado, que da tirria leer según que cosas… la bilis se me sale por las narices, ¡la bilis!.


Trámites y papeleos

– Un extranjero que viva aquí tiene que lidiar con diversos trámites sin que deba (y a veces pueda) escaquearse: hay que sacarse la tarjeta de alien-gaijin, registrarse en el distrito donde se vive, pagar impuestos de la zona y arreglarse los papeles para pagar jubilación y seguro médico, aunque es habitual que estos dos últimos te los descuenten del sueldo directamente (te lo suelen dar a elegir cuando firmas el contrato). Absolutamente todo es un Cristo gordo como un Buda empachao, un jaleo del copón, no hay ni uno que sea fácil y prácticamente nadie habla inglés en estos sitios (que son departamentos creados para tratar con extranjeros, touch your eggs if you dare). Hay más gente que habla inglés dentro de un club de Shibuya que en cualquier oficina de inmigración, and this, my friends, is a fact. En España será peor fijo, porque encima los funcionarios son unos bordes dejaos, aquí por lo menos te sonríen y no se van al café.

– El visado hay que renovarlo con tiempo y dicen que tardan un mes en hacer el papeleo, aunque el mío tardó una semana porque soy un tipo grácil y simpático. La oficina de inmigración de Tokyo está en Shinagawa a tomar por cleta de todo en un sitio super desolado al que se llega en bus desde la estación de Shinagawa, un bus petado hasta las trancas que da más vueltas que el spaguetti que se cayó al suelo del escurridor. El máximo visado de trabajo que se puede pedir es de 3 años, otra cosa es que te lo den. Para que te lo mantengan si te piras del país de vacaciones, tienes que apoquinar dinero y pedir un permiso de reentrada. Es papeleo fácil y no es que sea caro, pero tienes que irte hasta allí, que es donde Shrek echó el erupto. Se rumorea que están a punto de ampliar el máximo visado a 5 años y quitar esto del re-entry permit, pero también decían en España que iban a quitar el límite de velocidad en las autopistas como en Alemania, y mira la gracia.

– Estás obligado a llevar en todo momento la gaijin-card bajo pena de multa… en teoría, porque a mi me han parado dos veces y no la tenía porque había ido a correr con lo puesto. Multa no he pagado, pero las dos veces la poli me «escoltó» a casa a por ella.

– Gracias a un acuerdo entre Japón y España (y prácticamente medio mundo, no nos creamos de más), es sólo cuestión de papeleo que te convaliden el carnet de conducir, aunque es un auténtico jaleo y de fácil no tiene nada por mucho que digan por ahí lo contrario. Ahora que no tenemos que hacer ningún examen, ni práctico ni teórico, lo que sería la muerte directamente, imagínate el teórico en japonés con la misma palabra esa que me usan para los colores verde y azul.

Hay un documento en concreto que es bastante cachondo: te piden que demuestres que has vivido por lo menos seis meses en el país donde te dieron el carnet después de habértelo sacado. Esto que parece obvio, es una jodienda cuando no se tiene un pasaporte que quede entre esa fecha y carece totalmente de sentido en Europa donde podemos movernos libremente por cualquier país sin que quede reflejado en ningún documento. Yo entregué el título de la Universidad de Deusto en castellano y en Euskera, no te pierdas la que se montó allí explicando que era cada cosa. Ahí va la ostia. Y pues, añado.

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– Comprarse una moto, sin embargo, es tirado, te dan un papel con el que te sacas un seguro en cualquier tienda y con ambos te dan una matrícula al momento en el ayuntamiento de tu zona. Luego aprende tu a conducir por el otro lado, descifrar los cruces y leer las mentes retorcidas de los taxistas y su uso aleatorio de los intermitentes y rayas de la carretera. La vida es un reto, amigos, retémonos!, retémonos!

– Para alquilar un piso necesitas un aval, no te lo alquilan por tu cara bonita y tu nariz griega, una de dos: o tienes un amigo japonés que firme y responda por ti, o pagas dinero a empresas que se dedican a avalar peña. Está claro: a base de pasta, to’l mundo es Gandhi. Si el piso es a través de una inmobiliaria, tienes que pagar normalmente el equivalente a un mes a esta gente por sus servicios. También se le paga al dueño una cantidad equivalente a uno o dos meses de alquiler al principio porque si, y este dinero se le suele tener que volver a pagar cuando hay que renovar el contrato. Vamos, una comedia que aquí es así y no queda más remedio. El primer mes suele ser chata la cosa, si mi renta son 73.000, pongamos que pagué 73.000 a la inmobiliaria, 73.000 de depósito en teoría reembolsable, 146.000 al dueño en concepto de «key money» (me pagas porque me sale del hidari tamago) más 73.000 del primer mes de alquiler, total: 73.000 x 6=comiendo lechuga hasta seis meses después, onigiris los domingos.

– Puedes domiciliar tus recibos por el banco o puedes recibir las facturas en casa y pagarlas en cualquier combini. Esto significa que te mandan una carta a casa donde pone un precio y una fecha límite, tu vas con eso a cualquier combini, allí lo cogen, le enchufan el lector de código de barras y te dan un resguardo. Ale, ya has pagao la luz, el teléfono, internet, el gas o el agua. Lo mismo pasa con los impuestos municipales y la seguridad social. Dado que las tiendas están abiertas las 24h, esto es una gozada, aunque es jodido no salir de allí con un kitkat o algo… ya que vaaaaas…


Y hasta aquí todo lo que me acuerdo… ojo, que esto no es una dictadura. Bueno, si, es una dictadura con los porsaquiles que vienen a tocar los huevos dejando comentarios pa dar por saco siempre, que a esos ni agua. Pero para las personas aquí como nosotros, no, así que todo lo que se desmienta o aporte algo al post será bienvenido y reeditado si es menester.

Atentos a sus kioskos, la siguiente entrega en ciernes: ¡Comida y bebida! y de regalo, una foto de un luchador de Sumo calvo!

La ikubiblia

He leído tantas chorradas sobre el tema, que he decidido arrojar un poco de luz sobre las tan mentadas diferencias entre Japón y España. Que diréis: jodé que regulero anda el Toscano, anda que no habrá posts de esos. Pues si, los hay, pero yo me he decidido, cual caballero andante, a tener la lista definitiva, el inventario indiscustible de todo aquello que nos separa cultural, gastronómica y gambiterilmente.

Además, palabra de tío Tosca, me comprometo a mantenerlo actualizado incluyendo todas vuestras revisiones y sugerencias, que serán filtradas y comprobadas meticulosamente para que lo aquí escrito sea estrictamente verídico y verídicamente aregulero.

La cosa va a ir por fascículos, a lo PlanetaAgostini iré soltando temas y los dejaré ahí sujetos al critiqueo y pejigueriamiento por parte de todos vosotros. Cortaré aquí, borraré allí y pegaré allá con lo que me digáis, y de vez en cuando soltaré otro tema. Cuando todo esté en condiciones, juntaré todas las entregas en un megapost que será

¡La ikubiblia de Japón!
:copon:

Compañeros, demos paso, pues, a la primera entrega:

De transportes y cosas con ruedas

Trenes y metros

– Si un metro o tren llega tarde porque se ha liado alguna parda, en las estaciones de destino suele haber personal repartiendo justificantes a la gente para que los enseñen en la empresa.

– Todo kiski en Tokyo usa las tarjetas Suica o Pasmo. Es como una tarjeta de crédito que se recarga en las estaciones y que vale para pagar metro, tren y autobús. Es IC o eso, vamos que no hay que meterla en ningún lado, basta con acercarla al sensor y ya fona. También se pueden comprar bebidas en máquinas expendedoras y en los combinis de la estación. Las máquinas expendedoras tienen una antenilla para que eso funcione. Como la cosa sólo funciona en las estaciones y alrededores, Akira y yo todavía nos estamos pegando sobre donde está la información del crédito, si en la tarjeta o en algún servidor (o en los dos). Porque si fuese en la tarjeta, no haría falta antenilla y funcionaría en cualquier lado… Valen 500 yenes y la primera vez que las compras tienes que apoquinar mil: 500 por la tarjeta, y 500 de recarga. Si las devuelves en cualquier estación, te reembolsan los 500 (no tengo ni idea de si te dan el dinero que quede o no).

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– Los empujadores existen, aunque no son tan habituales como se cree, sólo en algunas líneas y en horas punta. Por ejemplo: en la línea Inokashira en Shibuya a eso de las 6 de la tarde ahí están como campeones, y supongo que sobre las ocho de la mañana aquello será el copón de la baraja.

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– En todos los vagones de tren y metro hay asientos reservados para embarazadas, ancianos y minusválidos, y hay que apagar el móvil si uno se sienta ahí aunque nadie, o casi nadie lo hace. Además, las embarazadas llevan un colgante que las identifica, para que no tengan que andar ahí pidiendo a la gente que se levante, aunque esto si no lo cuenta Nora, yo ni me entero.

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– Dentro del tren, por megafonía van diciendo los nombres de las estaciones y las líneas en las que puedes hacer transbordo. Primero en japonés y luego en inglés. Lo curioso es que en inglés dicen el nombre del lugar pronunciado en inglés. Por ejemplo: Meguro lo dicen como «Megurouuu» a lo Aznar. Por cierto, yo estoy convencido que la chica de los trenes es la misma que la de los cajeros automáticos, la de los súpermercados, la de los autobuses y la de cualquier cacharro que hable con voz de tía (todos, hasta está dentro de mi cámara de vídeo que me habla cuando la batería se va a acabar).

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– Cuando en un tren de Tokyo parece que no cabe una persona más, caben diez.

– Los nombres de las estaciones están escritos en japonés pero también en alfabeto romano. Las máquinas de dar billetes tienen un botón para cambiar a inglés. Ambas historias aplican en Tokyo y alrededores, a medida que uno se aleja, ya no pasa tan a menudo hasta que deja de pasar y absolutamente todo está en japonés.

– La mejor manera de moverse por Tokyo es pasar de los mapas de líneas de trenes porque eso es un jaleo del copón, lo que hay que hacer es mirar en alguna de las webs donde pones los nombres de la estación origen y de la de destino y te dice como llegar, por ejemplo la de Jorudan, hay hasta aplicaciones para el iPhone que tienen la base de datos ya metida y no necesitan acceso a internet (dentro del metro no hay cobertura por mucho Japón que sea esto). Además si sacáis la Suica o la Pasmo, os olvidáis de tener que adivinar lo que cuesta el billete del trayecto, con la tarjeta esa entráis y salis por donde sea y ya os cobrará lo que toque.

– Por mi propia experiencia, en las estaciones y en los trenes la gente pierde las formas: te empujan, apachurran y pisan y ahí no suele haber reverencias. Supongo que es la manera práctica de actuar cuando hay trenes tan petados en según que horas.

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– Hay personal de la estación atento a cuando llega un tren al andén, y hablan por un micrófono inalámbrico diciendo cosas muy obvias: que viene el tren, que el destino es tal y cual, que la puerta se va a cerrar, que por favor de la línea amarilla para dentro. Aunque están siempre, también hay grabaciones que se ponen y dicen lo mismo pero las suelen cortar para hablar ellos. Serían algo así como nuestros jefes de estación, pero haciendo algo más que dar billetes (que sea o no útil ya será otra cosa)

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Coches y tráfico

– En Japón se conduce por la izquierda, por el otro lao, por del revés, por donde los ingleses. Yo ahora no, pero al principio siempre me metía por la bici por el lado contrario y me llevaba unos sustos chatos.

– Existen unos modelos de coche de menor potencia y tamaño que son más baratos y hacen el apaño. Se distinguen, a parte de porque son minicoches, porque el fondo de la matrícula es de color amarillo. Lo curioso es que los hay de todas las formas: furgonetas, camionetas, coches deportivos… pero en mini

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– Las puertas de atrás de los taxis se abren y cierran solas, no hay que tocarlas. Nunca se da propina, los asientos tienen bordados de puntilla y en la mayoría no se puede fumar (hay algunos que sí).

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– Los conductores de autobús tienen micrófono con pinganillo a lo Madonna, y van «cantando» las paradas. A veces, si el autobús va lleno y hay gente de pies, el conductor avisa cuando va a hacer alguna maniobra un poco brusca para que la gente se agarre bien. En una ocasión, el tío avisó cuando iba a frenar de repente porque un semáforo se estaba poniendo rojo, y además pidió perdón.

– Los coches de la poli tienen las sirenas extensibles. Es decir, que las sirenas se elevan un cacho por encima de coche para que se vean bien, por ejemplo, en mitad de un atasco.

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– Los surtidores de muchas gasolineras cuelgan del techo, es decir, el cacharro no está en el suelo, lo que deja mucho más espacio. En Tokyo, además, en la gran mayoría no tienes que salir del coche ni para pagar, te limpian los cristales, te vacían los ceniceros y te dicen cuando no hay tráfico para que puedas salir sin problema despidiéndote, además, con reverencias.

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– En los semáforos y paradas medianamente largas, los autobuses paran el motor y lo vuelven a arrancar justo al salir.

– Los semáforos son horizontales, de través, de lao a lao, de paquí a pallí no de parriba a pabajo

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– Algunos vehículos, como los camiones de la basura, hablan. Tienen altavoces con una voz que dice: cuidao cuidao que giro a la derecha, cuidao cuidao que giro a la izquierda y se oyen mucho.

– Las ambulancias normalmente van con mucha precaución, vamos, que a nuestros ojos van muy despacio que parece que para cuando lleguen ya está la cosa solucionada. Y también hablan diciendo cosas como: que vamos, cuidado por favor, vamos a girar, gracias por dejar sitio.

– Muchos conductores apagan las luces del coche si están parados en un semáforo para no deslumbrar a los peatones  y las vuelven a encender cuando el semáforo cambia y ya se van.

– Por Tokyo, la mayoría de los conductores no paran en un paso de cebra a no ser que estés ya pasando.

– En Tokyo no se puede aparcar por la calle, los coches siempre están en garajes o en parkings. Hay edificios enteros que son sólo parkings y que están automatizados, tu dejas el coche en un sitio y el chisme lo eleva hasta el piso que sea. Después pagas y te lo baja y te lo dejan en un sitio donde el suelo es giratorio para ponerlo derecho y que puedas salir según vas.

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– Los semáforos están muy por delante del lugar donde se tiene que parar uno y si es girando se puede pasar. Es decir, si giro a la izquierda y justo hay un semáforo en rojo, puedo tirar palante siempre y cuando no haya nadie pasando por el paso de cebra.

– Los coches llevan una pegata para identificar a los novatos, como nuestra L, pero aquí tiene forma de hoja verde y amarilla. El símbolo resulta que se ha adoptado también para indicar lo que es fácil de utilizar («para novatos»): lo podrás ver en tiendas de electrónica al lado de modelos de cámaras de fotos, impresoras, etc…

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– También existe una L pero para los señores mayores, en esta ocasión es de color amarillo y naranja y los ponen los jubilados para que los demás los tengan en cuenta

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Bicis

– Desde hace un par de semanas te pueden meter un multón de menéate y no te agarres si vas borracho conduciendo la bici. También, en teoría, te pueden multar si vas conduciéndola con una mano (hablando por el móvil o con un paragüas), o si van dos en una bici.

– En Tokyo es muy normal ir por la acera con la bici, nadie pone mala cara y siempre te suelen ceder el paso. Y si no, para eso está el timbrecillo.

– No se pueden dejar las bicis en cualquier lado, hay parkings de bicicletas que suelen ser baratos. A pesar de eso, la gente las deja cerca de las estaciones arriesgándose a que les pongan multa o a que se las retiren directamente. Si esto pasa, hay que ir a un sitio a pagar por recogerla. Normalmente no te la quitan a la primera, sino que te dejan un aviso ahí pegao al manillar.

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– Existen bicis con batería que son la leche pirula. Las de los polis tienen, y la gran mayoría que he visto yo son de madres que llevan a sus hijos ahí palante y patrás. Aunque el modelo de bici que más triunfa es el «mamachari» que es la bici de paseo de toda la vida, que las hay desde poco más de 10.000 yenes.

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– Las bicis están matriculadas, es decir, te ponen una pegata con un número y te la registran a tu nombre. De vez en cuando hay controles donde te piden el carnet y comprueban que la cosa coincida (yo voy por el quinto en dos años y pico). Yo para aparcar la bici en la oficina he tenido que pagar y también tengo una pegata. En mi caso son 500 yenes al año, así que es nada.

– Por regla general se respeta a los ciclistas, yo voy al currelo por una carretera de tres carriles para cada lado y nunca he tenido ningún susto, siempre me suelen dejar pasar y me esperan. Vamos, que me tienen en cuenta.

– Como la bici es un medio de transporte más que un medio de hacer ejercicio o de entretenimiento, es normal ver situaciones como entrajetados con el maletín en la cesta yendo a trabajar conduciéndola mientras se fuman un cigarro.

– Por lo mismo del punto anterior, venden todo tipo de artilugios: como cacharros para enganchar un paraguas abierto en el manillar o reposavasos para llevar latas abiertas en posición vertical. Yo llevo, además, dos luces que van a pilas, una blanca que enchufa a flashes para delante y otra roja que hace chiribitas para atrás.