El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

domingo,13 marzo 2011           

Tokyo, 11 de Marzo de 2011

El Jueves, el día anterior, me reía sobre el terremoto que al parecer todo el mundo notó pero del que yo ni me enteré. Así de habituales son aquí los temblores, dicen que todos los días hay aunque quizás no tan fuertes como para que nos demos cuenta. De éstos últimos, después de cuatro años aquí, yo diría que uno al mes. No duran nunca más de medio minuto, y suelen tener un momento álgido en el que se mueven un poco más violentamente que el resto del tiempo haciendo crujir la casa de repente. Asustar, asustan todos, pero después de tus cinco o diez primeros, como que ya te dan relativamente igual.

El Viernes, después de comer, empezó como siempre. Paré la música del iPhone, sonaba “Romance de José Etxailarena” de Marea, me quité los auriculares y empecé la ronda de miradas a mis compañeros de oficina esperando el momento en que para y nos colgamos la risa tonta volviendo al trabajo. Pero no paraba, es más: iba a más.

Una chica empezó a medio gritar, dijo “yada yada yada” tres veces muchas veces. “Joder joder joder”. Un compañero, decía “dekai” de vez en cuando, en voz baja, como para sí mismo, “dekai”, “este es gordo”… hasta que ya alguien gritó “under the table!” y rompió la tensa calma, había que hacer algo y a mi me dio por ponerme de pies y agarrar la chaqueta y el móvil. Muerto de miedo, pero sereno, consciente de la situación.

Como acabábamos de mudarnos a la segunda planta de la nueva oficina, todo estaba pulcramente colocado, no había desorden, no caían libros de las mesas porque no había libros en las mesas todavía. Los inmensos monitores de las salas de reuniones aguantaron en su sitio, no había lámparas que se balanceasen. No era ese tipo de pánico por el caos que se ven en las imágenes de televisión.

Era peor.

El inglés del departamento de diseño lo vio claro y salió corriendo hacia la puerta de emergencia, la gran mayoría hicimos lo mismo, no podíamos aguantar más la falsa balsa de aceite en la que estábamos sumergidos, había que reaccionar. Yo le aguanté la puerta a unos cuantos compañeros más hasta que uno de los filipinos trajo una silla que la mantuviese abierta. Nadie se tambaleaba, no perdíamos el equilibrio, no se nos caía nada encima, pero el suelo se movía y nos sentíamos mareados. De haber sido la octava planta del viejo edificio anterior seguro que habría cambiado el asunto.

Bajamos las escaleras, la primera vez que lo hacía, con orden. Nadie atropella a nadie, nadie se empuja, hay miedo pero no es pánico incontrolado, se mantienen las formas.

El último piso de las escaleras de emergencia da a una valla de rejas que impide la entrada de extraños al edificio… y la salida. Dos chicas de empresas vecinas están ya escalándola torpemente, yo habría podido en ese momento dar dos saltos y pasarlas por encima sin problema, pero no lo hago porque un chico de gafas está quitando el seguro que abrirá la verja. Está muy nervioso, le tiemblan las manos, diría que está llorando, pero logra abrirlo algunos segundos después de que las chicas aterrizan en el otro lado y todos retomamos la carrera hasta encontrarnos en el medio de una calle estrecha en cuesta.

Miramos a nuestro alrededor, el suelo se mueve y la sensación de mareo sigue, aunque no es difícil mantener el equilibrio, es incluso menos que ir de pies en tren. La magnitud de la situación no está en nosotros, está en los edificios que nos rodean, en los rascacielos cercanos que se mueven. No es el movimiento ajetreado que se ve en la televisión, no es un traqueteo, es un balanceo amplio, armónico, cuya suavidad da mucho más miedo. Edificios de más de treinta plantas inclinándose a un lado y al otro, y yo ahí mirándolos con los puños apretados dispuesto a correr donde sea con toda mi alma.

En la carretera cercana los coches están parados, como en esas escenas de las películas en las que los conductores se apoyan en la puerta y miran para arriba. La autopista elevada que recorre media ciudad también se está moviendo, me pregunto si los coches de encima estarán todos apelotonados en una esquina o ni siquiera se habrán movido. Allí arriba están fijos nuestros ojos, de pasar algo gordo en el lugar en el que estamos, todos parece que hemos decidido que será en esa autopista. Las farolas se mueven violentamente, temo que alguna sea arrancada por la vibración y se nos aviente encima. Curiosamente yo me encuentro apoyado en una aquí en el suelo, aferrándome a una falsa estabilidad donde en realidad no hay ninguna.

No sabría decir cuando dejó de temblar el suelo, porque la sensación de que todo sigue moviéndose duró hasta muchas horas después, pero si que pareció normalizarse. Mi primera reacción es llamar a mi novia, pero el teléfono no funciona, paso a mandar un email a su teléfono móvil que si parece llegar aunque no hay confirmación. Ella conduce habitualmente en el trabajo y me da por pensar cosas que no merece la pena pensar, de esas que te nublan la razón y azuzan los nervios. Y me separo del resto para seguir tratando de localizarla desesperadamente, 59 veces pone que lo intenté en el teléfono, ninguna sin éxito.

El mayor momento de tensión fue ese en el que yo supe estar bien pero no sabía si ella lo estaba. Los diez o quince minutos que tardó en llegar su mensaje fueron los peores.

Gracias a internet sé que todos mis amigos están bien y volvemos a la oficina. “Me vuelvo a España mañana” le digo a dos compañeras que me preguntan si estoy bien, y nos reímos exageradamente, demasiado, tanto que casi lloramos de risa los tres soltando tensión y nervios con cada carcajada. Quiero abrazar a una con fuerza, me da igual cual de las dos, pero casi no nos conocemos.

Kiwotsukete ne, tened cuidado.

Todo vuelve a temblar, no es tanto como antes pero ya no dudamos y nos encontramos en la calle de nuevo a la que nos queremos dar cuenta, aunque para cuando bajamos ya ha parado. Miro al cielo, hay nubes extrañas, o me parecen extrañas, el sol pasa a través de ellas dándoles un color entre amarillo y naranja, y no se ve ni un pájaro cuando un momento antes el cielo estaba atestado de ellos. Una chica con una cámara réflex me saca una foto y al ver que la he visto, me hace una reverencia. Alguien me roza el brazo, me giro y una marea de gente se dirige ya hacia la estación de Shibuya, por hoy parece que ya vale de oficina, todos tendrán a los suyos que querer ver.

Subo de nuevo, siempre por las escaleras, y me siento delante del ordenador sin quitarme la chaqueta en ningún momento. Las teles de las salas de reuniones están encendidas y muestran en directo una horrible ola llevándose coches y edificios por delante. Un compañero se ríe cuando un barco choca contra un parking de coches, y se permite seguir haciendo bromas un buen rato. Nadie le ríe ninguna y termina dándose por vendido, después como queriendo rectificar su inmensa estupidez dice “seguro que hay víctimas”, en este caso tampoco nadie le concede un atisbo de respuesta, tardará semanas en ganarse cualquier indicio de simpatía.

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Cuatro chicas están llorando, un compañero Australiano dice que dos amigos suyos viven justo donde el tsunami, que en un email uno dice que está bien, que les han evacuado, pero que seguramente no quede nada de su casa, del otro no sabe nada.

Alguien decide que no es bueno seguir viendo aquellas imágenes y apaga las teles.

En una situación dantesca, tratamos de normalizar la tarde y seguimos casi hasta la hora de salir delante del ordenador. Los teléfonos siguen sin funcionar, el país está completamente patas arriba pero nosotros seguimos sentados en nuestros puestos haciendo que trabajamos. Me niego completamente y me dedico a buscar noticias sobre lo ocurrido, a tratar de que alguien contacte con mi familia y les tranquilice sabiendo lo horrible que se pintará el asunto en las televisiones de allí, a tratar de dar el máximo de señales de vida por internet que pueda. Es fácil hoy en día.

“Señales de vida”, qué poco de frase hecha y cuanto de verdad.

Las líneas de tren se han suspendido absolutamente todas, el jefe por fin reacciona asimilando un poco la situación y nos dice que nos vayamos a casa como podamos, que guardemos recibos de taxis o autobuses, que nos quedemos a dormir… que lo que haga falta.

Me vuelvo en moto, no marca la velocidad, chirría, se para a veces, pero en ese momento me pareció la mejor moto del mundo. La estampa de Tokyo por la noche es un completo caos ordenado, nadie grita, no hay escenas de pánico, pero las calles están atestadas de gente que incluso anda por el medio de carreteras de coches que no avanzan. Si conducir entre coches no es lo más fácil del mundo, esquivar a personas que aparecen por cualquier lugar hace que tarde el triple del tiempo normal en volver a casa.

Pero puedo volver. Mis amigos lo hacen andando o en bici, hay quien dice que hasta cuatro o cinco horas en una noche de viento que se siente especialmente frío.

Mi casa no está tan mal como pensaba aunque la tele se ha estampado contra el suelo. Es igual, yo lo primero que hago es encender el ordenador y hablar con mi madre via Skype. Estamos nerviosos los dos y se da la ridícula situación de que es ella la que me cuenta lo que ha pasado porque “lo ha visto por la tele”, no me deja hablar, no me deja contarle lo que he vivido y yo me muero por contárselo. La dejo hablar y sólo contesto con monosílabos de “si” a sus “¿estás bien?”. Finalmente acaba con un “¿para que te has ido tan lejos?”, y la emoción nos silencia un rato.

Bajo a la tienda a comprar algo para cenar, pero no queda casi nada. La balda de las botellas de alcohol también está vacía, más que mis vecinos queriendo olvidar, supongo que las estanterías no habrán aguantado los embites.

IMG_2493-1.jpg

Ya en casa rebusco en la nevera mientras otra réplica más me replica el miedo del mediodía.

El pecho se me enfría de repente y esa sensación va subiendo por mi garganta hasta que rompo a llorar allí mismo sentado en un suelo lleno de borra de café con la nevera abierta.

Así me tiro un buen rato: achicando la tensión a fuerza de lágrimas.

Esa noche duermo vestido, de mi cama al refugio de mi barrio le calculo unos 10 minutos corriendo, si ha de pasar que no me pille quitándome el pijama.

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58 Ikucomentarios
¡¡¡Gustico blogueril!!!

  1. Alan dice:

    Relato muy conmovedor, que en verdad me ha llegado. Suerte que estás bien y no ha pasado a mayores, por lo menos en donde vives. En mi vida he sentido un sismo, ya me imagino eso de surfear en la calle y ver los edificios como gelatina, ha de ser aterrador.

    Es algo raro, pues siento pena por las personas que ha sido afectadas, en estos momentos es cuando me doy cuenta de lo frágil que es la vida. Me alegro que estés bien, ¡ánimo!, que aunque es un momento muy duro, ya habrá tiempos mejores para mirar hacia el pasado.

    Ganbatte kudasai!, gracias por compartir tu sentir con los lectores del blog, se agradece.

  2. kkwete dice:

    Estremecedor.

    Si visto a más de 10.000km de distáncia ya parece un espectáculo dantesco, no quiero imaginar lo que debió ser vivir un segundo en esa situación.

    Sólo soy un simple lector enamorado de Japón deseoso de volver al país del sol naciente de vacaciones algún día, pero al enterarme de la noticia lo primero que hice fue empezar a mirar los blogs sobre españoles en Japón que sigo frecuentemente, simplemente para saber si estábais bien.

    Muchísimos ánimos Oskar.
    Saludos desde Barcelona.

  3. Eklectica dice:

    Lo de dormir vestido es algo muy común, de seguro tú o quienes conozcas han dormido todos estos días vestidos (y puede que lo hagan un par de días más). Para el del año pasado acá en Chile, nos trajimos tíos a la casa, y dormimos varios días vestidos, en el living y con la puerta de salida entreabierta…

    Y pienso y comparo, y creo que hay que dar gracias que los pilló a mitad de la tarde. El tsunami llegó muy rápido y de manera devastadora a las costas japonesas. De haberlos pillado de noche como a nosotros, es muy probable que la somnolencia y esa confusión de no-sé-qué-demonios-pasando (mezcla del recién despertar, y del despertar violentamente por un terremoto) hubiese impedido una rápida evacuación de la gente.

    Lo que tengo que decir… tratar de no pasar solo los siguientes días, incluso semanas (psicológicamente se recomienda apoyarse mutuamente para superar la crisis), mantener a mano siempre linternas (yo mantengo una junto a mi cama, y cuando salgo llevo una pequeña en el bolso… no digo radio a pilas, porque al parecer la 1SEG que tienen allá es estupenda para mantenerse informados… espero que acá en Chile vean una forma de implementarla cuando empiece a funcionar la TV digital), y tener a mano agua mineral o hervida, embotellada (uno nunca sabe si en algún momento cortarán el suministro, aunque sea momentáneamente, si tienes botellas, sería bueno llenar algunas con agua hervida y tener una pequeña para llevar al salir).

    Lamentablemente aún no tengo información sobre cómo enviar ayuda a Japón (o si la necesitan). Por el momento en casa nos ponemos a juntar ayuda a nuestros damnificados (esta maldita geografía, que hizo que la ola viajara derecho a las costas chilenas… pueblos del sur que recién se habían levantado volvieron a caer), y luego, con más información a la mano, veremos como ayudar a Japón.

    Ah! y si quieres consejos de como pasar las réplicas, pregunte @eklectica que entre Japón y Chile podemos intercambiar experiencia y consejos.

  4. Detoronto dice:

    Lo de Sendai te rompe el corazon- espero que se haga todo lo posible por esta bobre gente que se ha quedado sin nada. Sabes algo de si las empresas de seguros cubriran las perdidas?

  5. Ramon dice:

    Jo.
    Fuerza.
    Y abrazos.

  6. akarenga dice:

    頑張れ日本!!

  7. T.M. dice:

    No sé que puedo decir… Animo a toda esas personas que han perdido a sus seres queridos y sus casas.

    Un beso y un abrazo al pueblo japnés.

  8. Battosai dice:

    Vaya cronica, se me han puesto los pelos de punta!!!!

    Animo que ya esta!!!

  9. narbona dice:

    Has conseguido con la palabra hacerme llorar. Es lo más emocionante que me ha llegado de lo ocurrido. A partir de ahora, pondré en entredicho eso de que vale más una imagen que mil palabras.

    Suerte. Mucha suerte.

  10. Aeris dice:

    menuda cronica iku, gracias a internet y a twitter desde aqui lo hemos llevado con un minimo de calma, poder comunicar con todos nada mas recibir las primeras noticias ha sido lo primordial, y cuando he tardado en dar con alguno me he angustiado profundamente, asi q no quiero ni pensar en como se llevaban estas cosas en aquellos dias que parecen tan lejanos en que no teniamos ni blogs ni twitter…

    no te puedo decir nada que no te hayan dicho ya pero tampoco es malo repetirse en estos casos, asi q animo para superar todo esto y paciencia con todo, por aqui se oye de cada barbaridad en television que me paso el dia diciendo a todo el mundo ‘eso es mentira’ pero la gente no me cree.. en fin, cuidate mucho

  11. ANTONIO dice:

    Amigo Tosca mandarte ánimos, pues otra cosa no se puede. Conmovedor relato como siempre fantástico y lo más real posible. Bueno supongo que lo más grave ya pasó y ahora lo que toca es rehacer, lo que ya estaba bien, si es posible mejorarlo seguro y en eso los japoneses son especialistas.

    Me alegro que estés bien y tu novia también.

    UN FUERTE ABRAZO.

  12. María dice:

    Me has emocionao¡¡¡, cuidate y vuelve a España.

  13. Pablo dice:

    Solo de leer relatos como este te llena una mezcla de sensaciónes de tristeza, solidaridad, impotencia, rabia y miedo que llegan al alma. En 17 días debo coger un avión que me deje en tokio para lo que se suponía que iba a ser ese viaje que siempre he querido realizar y que con tanto esfuerzo y euro a euro he ahorrado durante unos años. Pese a que el viaje se pueda acabar realizando la sensación de estos días y la alarma nuclear que ahora mismo invade el país han hecho que mi ilusión haya disminuido muchísimo y estoy viviendo esta desgracia casi como uno mas que estuviera allí. Animo y fuerza a todos los que estais allí y ojala nos “veamos” pronto.

  14. Luis Herce dice:

    Todo el ánimo del mundo. Intenta ayudar a los damnificados. Ànimo.

  15. Edalor dice:

    No te conozco personalemente. pero despues de seguirte por twitter y por aqui, y verte por la tele, me alegro de que estes bien tu y todos tus conocidos y amigos.

    Animo a todo Japon !!!

    P.D:Eres un artista escribiendo.

  16. オスカル さん dice:

    ¡Ánimo tocayo!, es bueno saber que estas bien y también la gente de tú alrededor (como tú novia y amig@s), recibe un fuerte abrazo.

  17. Sol dice:

    Gracias por compartir un poco de tu tiempo contándonos tu experiencia. Me alegro de corazón de que estés bien. Cuídate mucho (sé que esto último es una obviedad).
    Muxu asko!

  18. Dat dice:

    Mucho ánimo y todo nuestro apoyo al pueblo japonés.
    Confiémos en que lo peor haya pasado ya y ojalá pronto solventen lo de la central nuclear.. Y podáis volver a la normalidad lo antes posible.
    Cuidaros mucho!! Ánimo!

  19. Santi C dice:

    La semana pasada en La2 hablaron sobre terremotos en el programa tres14 http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110306/tres14-terremotos/1037997.shtml (27minutos), he visto oportuno pasarte el programa al leer tu descripción del balanceo de los rascacielos.

    Por cierto: ¿Que tal están tus maestros de Karate y Capoira? ¿Tienes noticias de ellos?

  20. Josune dice:

    Me alegra saber que estas bien. :gustico:
    La verdad es que ha tenido que ser la ostia, si viendo las imagenes ya nos hemos acojonado el resto, pos tu estar alli y ver como se mueven… :ahivalaotia:
    Espero que paren poco a poco las réplicas :copon:
    Muchos ánimos y te seguiremos leyendo por aqui :gustico:

  21. Junco dice:

    Paisano, te he empezado a leer ayer por twitter y llegué a este blog tuyo. Muchos ánimos espero que el país se recupere lo mas pronto posible.
    Salvo este post (evidentemente) los demás me han hecho reir como hace mucho tiempo que no o lo hacía.
    Muxus y a seguir bien

  22. Almu dice:

    Hola Oskar!
    He leído tu post y tengo los pelos de punta y un nudo en el corazón de cómo ha tenido que ser. Y eso que has tenido suerte y no has sufrido pérdidas personales.
    Te escribo de nuevo para darte todavía más ánimo porque aunque estés vivo y tu chica también, el miedo del cuerpo debe ser enorme y además tan lejos de tu familia.
    Cuidate mucho y piensa que en unas semanas vas a venir a casa a recibir un montón de achuchones de la gente que te quiere.
    Un besote,

  23. jordi dice:

    espero y deseo que no tengamos que volver a vivir una cosa como esta nunca más en la vida.
    El viernes dentro de la chuo descubrí realmente el significado de pasar miedo.
    Menos mal, pensé que fui el único en dormir aquella noche con ropa de calle… :)

  24. Jose dice:

    Estremecedora crónica.
    No puedo ni imaginar como han debido vivir el suceso en la zona de Tohoku donde la devastación es tremenda. Esperemos que todo vuelva a la normalidad cuanto antes, aunque desgraciadamente para muchas personas eso ya no es posible y para muchas otras resultara bastante complicado.

    Un saludo.

  25. dpalacios dice:

    Se me ponen los pelos de punta y siento un escalofrío mientras leo tu crónica, parece un cliché y algo que se dice habitualmente estos días, pero me alegro que estés bien y esperemos que la situación no vaya a mayores en japón que bastante patas arribas está ya…

  26. Iban Campo dice:

    Te felicito por esta crónica vivencial de lo vivido, hecha me imagino que con pausa aunque, en este caso, sin prisa. Mucho ánimo para seguir adelante en medio de una tragedia que parece no acabar ahora que surgen los problemas nucleares. A cuidarse mucho y un fuerte abrazo desde la República Dominicana, donde ya sentimos hace poco más de un año el temblor del terremoto de Haití y llevamos varios años esperando un “gran terremoto” que esperamos se pierda en las entrañas de la Tierra, porque estoy casi seguro de que aquí las debilidades frente a un seísmo de estas características saldrían enseguida a la luz del día o la oscuridad de la noche. Sólo queda seguir confiando en el error de percepción en caso de que suceda.

  27. Merxe2011 dice:

    Hola, escribes muy, muy bien, me encantó tu relato… Sin más que decir, que Dios te bendiga, cuidate, y sigue escribiendo, me quedé con ganas de leer más…

  28. … sin palabras. Qué momento! Qué bueno que estás bien, aunque no te conozco.

    Tu relato esta tan bien narrado que sentí cada cosa que leí, por supuesto nada como vivirlo en 1ra persona.

    Espero que todo tome el curso normal más pronto de lo que el mundo esta esperando. Un abrazo fraternal con fuerza desde Venezuela!

  29. Matias dice:

    Un relato increíble, y detallado de una vivencia única.
    Fuerzas y a seguir para adelante!!

  30. arkains dice:

    Tio Tosca, llevo mucho tiempo leyéndote. Este es mi primer comentario y es para mandarte muchos ánimos, mucha fuerza y un abrazo para ti y los tuyos.

    PD. Te he visto en la tele!!!! Has salido en Antena3 :D

  31. hola ikusuki, gueno a mi no me conoces, pero 100pre he leido tu blog primero y luego tu pagina web. me he divertido e informado con tus aventuras en japon. te guardo un especial afecto porke a mi tambien me gustaba el karate. y creo k te admiro por estar tan lejos de tu tierra natal y porke se nota k te esfuerzas en seguir el camino.

    asi k cuando me desperte esa mañana y me entere, de lo k pasaba por las noticias al rato me acorde de ti, y pense k talves no lo abrias conseguido, (sobrevivir). demo me alegra saber k no fue asi jejeje XD

    un saludo de parte de evil kuzuryusen desde Tacna – Perú

  32. Uve dice:

    Toscaaa ^^ que experiencia! :(

    me he emocionado y to! jo, cuando me enteré entre rápido al ikublog y vi el enlace a twitter! y me llegó un mensaje diciendo que no contactabas con tus padres que si alguien podía decirles que andaba todo bien!! leer eso fue como fuaaa que fuerte :( menos mal que existe internet! porque tu y muchos no hubieran podido “dar señales” tan rápido visto como fallaban los telefonos, …

    Me alegro de que todo esté bien, que tu chica y todos los amigos esten localizados y perfectos,

    un abrazo!

  33. memoriadepez dice:

    Pufff, una experiencia espeluznante, ni me puedo imaginar todo lo que te pasa por la cabeza en esos momentos… Me alegro de que estéis todos bien, todo un alivio.

    Animo y un abrazo (esta vez bien gordo)

  34. quien tú quieras que sea dice:

    Uffff, Tosca, vaya relato!!!! estoy sin palabras,…
    bueno, que me alegro de que estés bien.
    Saludos.

  35. Mercedes dice:

    El poder inmenso de la palabra. este relato vale más que mil imágenes. Saludos y fuerza. Que todos los dioses buenos estén con ustedes

  36. Pedro Restrepo dice:

    A todos los hermanos de japon quiero expresarles mi sentimiento de solidaridad, ante una tragedia de estas proporciones y espero que salgan adelante, superando todos los temores.
    Desde Colombia un fuerte abrazo solidario con el pueblo joponés. ANIMO QUE HAY QUE SEGUIR ADELANTE.

  37. saqysay dice:

    Hola!
    Llegué hasta aquí por un links de Twitter que fue un RT.
    Soy Chilena y por ende comparto esto de los sismos en cualquier momento(sismos de mediana intensidad, como le dicen aquí). Si hay algo que admiro mucho, de Japón, son las construcciones: lo resistente, la energía en ningún momento se suspende, lo ordenado y minucioso que son. En marcar las zonas de emergencias.(Otorgándoles todo lo necesario en caso de un intenso movimiento. Tanto que les permite comer – dormir en cualquier parte).

    Si bien, mi país está a años luz. En cuanto a la cultura sísmica, resistió “bien” ese 27 de febrero del 2010, 03:30 de la madrugada (8.8). Lo fatal que fue de noche, cuando todos dormíamos. Mi experiencia fue desagradable, les tengo terror a los sismos(mala experiencia desde pequeña). Fue imposible descender la escalera de mi casa, se movía de un lado para otro, luego de unos minutos logré llegar al primer piso. Mientras sonaba el teléfono fijo de mi casa, logré decir que estaba bien y se cortaron las comunicaciones. Ya no había luz, por ende no hay comunicaciones TV -Radio. Nada funcionaba.(solo me acompañaba la luz de mi celular).

    Intentaba caminar, me iba. De un lado hacia otro(efecto balancín le llamo yo).Segundo temblor logré abrir la puerta y mirar el cielo(me niego fijar la vista al suelo, me aterra como se mueve) Oscuro, con manchas naranjas, rojas amarillas(pánico total) me senté en el jardín, tomé mi cabeza entre las piernas para no oír el ruido. No volví a dormir, fue la noche – mañana – día más largo de mi vida.
    Dos días sin comunicación alguna, sin transporte, sin combustible y con racionamiento de comida. Así estuvo mi ciudad, que posee un Lago, con no más de 57 habitantes.

    Mi Región también se vio afectada, pero más fueron las del norte. Donde un pueblo entero fue borrado del mapa.

    Sé que van, a lograr colocarse en pie de nuevo. Lamento profundamente las muertes – desaparecidos. Espero por el bien de esas familias que los encuentren. Mucha fuerza!.
    Me preocupa el tema de las plantas nucleares.

    No te doy consejos, porque como dije anteriormente Uds. Son minuciosos en sismos.
    Las réplicas continuaran, con el paso del tiempo serán menores. Se dice que duran 3 años.

    Un afectuoso saludos, desde el fin del mundo.
    Sandra Q.

  38. matri dice:

    Me alegro muchísimo que estés bien, y sólo quiero mandarte ánimos desde España ^^.

  39. Delgado dice:

    Tremendo mi estimado… ahora sé lo que has vivido…
    Fuerza y espero que todo vuelva a la normalidad…

    Saludos desde México

  40. Bilbo dice:

    Animo tio.

  41. Valla mierda, se me ha borrao el coment de antes…

    Weno, lo que venía a decir resumieno es que me alegro de que no os pasara nada ni a tí ni a los tuyos. Que en verdad, dirás tú, ni te conozco ni me conoces ni na de nah, pero pisha, el susto me lo llevé igual de pensar que os hubiera pasao algo por allí por los japones. Del tirón me fuí al blog de Nora a ver cómo estaba y ya me quedé tranquila cuando leí que había llegao a casa… Pero la pobre que mal lo ha pasao.

    Weno, un saludo y ánimo!

  42. Me alegro muchísimo que estés bien. Esta vez más que nunca, un placer poder leerte.
    Un cordial saludo

  43. bela dice:

    No puedo decirte nada que no te hayan dicho aun, ni me conoces como para poder decir otra cosa asi que : Animo, intenta desconectar un poco cuando puedas.
    Desde España, en el corazon del Mar Mediterraneo te mandamos un soplo de aire fresco y de paz para que estos dias pasen rapido.
    Abrazos

  44. Tomas Escartin dice:

    A mi tambien se me borro el comentario. Aunque tu no me conozcas y a ti ya practicamente te considero colega de toda la vida, llevo ya algún tiempo siguiendo tu blog, aunque esta vez es la primera vez que comento. De hecho cuando me enteré de lo del terremoto, se me quedo tal cara de preocupación que mi mujer me dijo que ahora se enteraba que tenía familiares en Japón. Me alegro que tanto tu como los pepinos esteis bien. Me uno a los demás en darte ánimos y p’alante macho, que tios como tu son los que me inspiran, con dos coj… pa tó…

    Un saludo y espero de verdad que todo vuelva a la normalidad lo antes posible.

  45. Demian dice:

    Terrible.

    Mucha fuerza, tío.

  46. mexiñol dice:

    :peneke: que pasada chaval y que susto, menos mal que estás bien. Por cierto, en la tele dijeron que en Japón hay unos 4mil españoles y que de la embajada sólo les falta contactar a unos pocos cientos, a ti ya te han contactado??

  47. Nuria dice:

    Sin palabras… si me ha dado miedo leerlo no puedo ni imaginarme lo que debiste sentir.
    Un saludo y muchos ánimos desde León.

  48. cristina dice:

    Por favor, transmite a tus compañeros un fuerte abrazo desde España. Estamos consternados ante la catástrofe. :-( Ánimo y palante!

  49. Liz dice:

    El viernes me desperte antes de las 6am por alertas de comentarios de Twitter al movil, de la noticia de lo que habia pasado, encendi la tv y lo primero que vi eran imagenes de las olas del tsunami llevandose cuanta cosa estaba enfrente, debo decir que en algun punto se me aguaron los ojos al ver toda esa destruccion,
    Encontre tu twitter account por un RT de mi ex (su madre vive en Tokyo y el buscaba cuanta noticia encontrara sobre la situacion alla) y no habia tenido oportunidad de ver tu blog, pero de verdad que he sentido un nudo en la garganta al leer tu relato,
    en mi vida solo he pasado por un terremoto y fue en plena madrugada, me desperto de repente, era de 7.2 y apenas duro unos segundos, que creo que en comparacion a tu experiencia es nada,
    lo importante es que tu novia, tus amigos, tu familia y tu esten bien y todos en contacto,
    fuerza y siempre para adelante!

  50. Ingrid dice:

    han desaparecido mis comentarios!!!!!
    En resumen: ánimo!!!!!

  51. paz dice:

    No tengo palabras, simplemente cuidate.

  • […] conmocionados. Más creo yo, al enterarnos que finalmente fue de 9.0 en la escala de Richter. Hoy leí una crónica que quería compartir con ustedes porque merece la pena ser leída. Además de comentarles que hace semanas que me […]

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  • […] el de hace tres años, cuando llegué a casa por la noche que seguía habiendo réplicas del copón de gordas, yo dormí vestido por si crujía […]







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