Competición de Otoño de Oota 2011
Últimamente estoy todavía más desengañado del rascatecleo si cabe, ¿quien me mandaría a mi estudiar informática?. Es que da igual la empresa en la que esté y lo que haga: ¡¡es siempre la misma farsa!! ¡¡en serio!!. Da igual que sean webs que aplicaciones para el iPhone o gaitas moras, que todo es para entregar por tamagos en una fecha determinada porque se mueren todos los gaticos del mundo si no, y luego después de quedarte tísico haciendo filigranas delante del ordenata resulta que llama el cliente diciendo que ya si eso lo vamos dejando una semana más que no le da tiempo a probar…
¡¡ es todo una bufonada !!
¡¡ es todo mentira !!

Reconozco que hay algún momento chulo de Pascuer a San Peter, como cuando te dejan meter más mano que de costumbre y le enchufas chorradicas de tu cosecha al asunto, o cuando usas alguna librería o algo nuevo que quieres aprender… pero con la perspectiva del tiempo, uno es consciente que lo que se hace ahora, dentro de un año será una mierda pinchada en un palo así de gordo que no valdrá para nada (si es que ahora vale para algo, que lo dudo en el 90% de los casos).
No me compensa ni de lejos desperdiciar la mitad de mi tiempo de vida despierto con esta patraña, ni en Tokyo ni en Bilbao. Veremos que hacemos, pero yo esto no lo aguanto muchos años más. De momento ahorrar todo lo posible y seguir atento a lo que pueda salir.
Pensando en un trabajo ideal que sé que me haría completar la parte de mi vida que me falta para ser 1000% feliz, porque el resto es perfecto, sería profesor de Karate. Digo que sé que me llenaría porque ya lo hice en su día. Ver como los chavales evolucionan y aprenden día a día… el trato humano, ver que tu trabajo en realidad es algo real… en fin, aquí lo tenemos chungo con el nivel que hay, pero quien sabe, quien sabe…
Por si acaso, seguimos dándole duro y mañana toca la segunda competición del distrito de Oota, la de Otoño. Allí iremos con el número diez pegado a la espalda, más de 50 km semanales metidos en el cuerpo durante el último mes, las guantillas bien lustradas y sin afeitar, para dar miedo por feo, a ver si sale mejor que las dos últimas veces.
Me consta que de mis amigos no va a ir ni Blas que bastante tendrán con quedarse en casa viendo la tele criando bolanganas, pero por si a alguien le da por pasarse que avise y le enchufo la cámara de vídeo, que estas cosas siempre hace ilusión tenerlas grabadas.
El sitio es donde siempre: en Heiwajima y la hora, afinando por otros años, casi seguro que sobre las cuatro de la tarde.





































































































