Viernes,11 noviembre 2011

Competición de Otoño de Oota 2011

Últimamente estoy todavía más desengañado del rascatecleo si cabe, ¿quien me mandaría a mi estudiar informática?. Es que da igual la empresa en la que esté y lo que haga: ¡¡es siempre la misma farsa!! ¡¡en serio!!. Da igual que sean webs que aplicaciones para el iPhone o gaitas moras, que todo es para entregar por tamagos en una fecha determinada porque se mueren todos los gaticos del mundo si no, y luego después de quedarte tísico haciendo filigranas delante del ordenata resulta que llama el cliente diciendo que ya si eso lo vamos dejando una semana más que no le da tiempo a probar…

¡¡ es todo una bufonada !!
¡¡ es todo mentira !!
:otiaya: :pirao: :otiaya:

Reconozco que hay algún momento chulo de Pascuer a San Peter, como cuando te dejan meter más mano que de costumbre y le enchufas chorradicas de tu cosecha al asunto, o cuando usas alguna librería o algo nuevo que quieres aprender… pero con la perspectiva del tiempo, uno es consciente que lo que se hace ahora, dentro de un año será una mierda pinchada en un palo así de gordo que no valdrá para nada (si es que ahora vale para algo, que lo dudo en el 90% de los casos).

No me compensa ni de lejos desperdiciar la mitad de mi tiempo de vida despierto con esta patraña, ni en Tokyo ni en Bilbao. Veremos que hacemos, pero yo esto no lo aguanto muchos años más. De momento ahorrar todo lo posible y seguir atento a lo que pueda salir.

Pensando en un trabajo ideal que sé que me haría completar la parte de mi vida que me falta para ser 1000% feliz, porque el resto es perfecto, sería profesor de Karate. Digo que sé que me llenaría porque ya lo hice en su día. Ver como los chavales evolucionan y aprenden día a día… el trato humano, ver que tu trabajo en realidad es algo real… en fin, aquí lo tenemos chungo con el nivel que hay, pero quien sabe, quien sabe…

Por si acaso, seguimos dándole duro y mañana toca la segunda competición del distrito de Oota, la de Otoño. Allí iremos con el número diez pegado a la espalda, más de 50 km semanales metidos en el cuerpo durante el último mes, las guantillas bien lustradas y sin afeitar, para dar miedo por feo, a ver si sale mejor que las dos últimas veces.

Me consta que de mis amigos no va a ir ni Blas que bastante tendrán con quedarse en casa viendo la tele criando bolanganas, pero por si a alguien le da por pasarse que avise y le enchufo la cámara de vídeo, que estas cosas siempre hace ilusión tenerlas grabadas.

El sitio es donde siempre: en Heiwajima y la hora, afinando por otros años, casi seguro que sobre las cuatro de la tarde.

Estadio de deportes de Oomori (大森スポーツセンター) , estación Heiwajima:




Ver mapa en gordo

¡¡ Buen finde bolanganil !!
:gustico:



Rascatecleao por Tío Tosca a las 12:42
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Martes,8 noviembre 2011

Una maratón en 4 meses

Ayer me decía un buen amigo que correr la maratón me cambiará para siempre. El no lo sabe, pero desde que leí sus palabras en aquella ventana de chat no he podido parar de pensar en todo lo que ya me lleva cambiado el apenas mes que llevo de esta nueva vida de corredor.

Quizás el mayor problema de esta locura de correr la maratón de Tokyo sea a la vez lo más motivante: la escasez de tiempo. Aunque estoy muy acostumbrado a hacer deporte, cuatro meses es muy poco para habituar al cuerpo a correr 42000 metros uno detrás de otro y otros muchos detrás de ese de después. Con tan poco tiempo, o se lo toma uno en serio o simple y paradójicamente se deja correr. Y yo he optado por lo primero: son cuatro meses en los que tengo que sacar lo que más pueda de este cuerpo mientras trato de que la mente se vaya creyendo cada día un poco más el desvarío de lo que está por venir en apenas tres meses.

Tengo un plan dibujado en una pizarra blanca con absolutamente todos los días que me quedan hasta el 26 de Febrero, dividido por semanas con los kilómetros que tengo que haber corrido cuando llegue el domingo y de que manera: series rápidas o con cuestas entre semana y largas distancias de al menos dos horas los fines de semana. Dos días voy al gimnasio por la mañana con dos objetivos: estirar mucho para no perder flexibilidad y mantener en la medida de lo posible la masa muscular que pueda tener, que no quiero quedarme en los huesos. Y todo sin dejar de ir a Karate, y de trabajar, claro, que uno tiene que estar ocho horas malgastando sus pulsos delante de un asqueroso ordenador criando bolanganas todos los días.

En este sentido prácticamente no le he hecho caso a nadie, aunque esto no es nuevo: ignoro sistemáticamente los consejos que me dan sin que los haya pedido, es arrogante y está fuera de lugar. Mi plan lo he diseñado leyendo artículos sobre el tema y cambia constantemente según cómo vayan evolucionando las agujetas o la agenda que tenga esa semana.

Como como nunca lo he hecho, no porque me lo haya propuesto sino porque tengo mucha más hambre, no concibo salir de casa sin haberme metido por lo menos un cuenco de los grandes de arroz cuando antes salía con apenas un café calentando el estómago. No bebo alcohol porque entonces al día siguiente sé que no voy a rendir igual y con el plan propuesto, prácticamente siempre hay algo que toca hacer al día siguiente. No me privo de nada, aunque sigo tratando de no comer cosas “malas” por las noches estilo pizzas o hamburguesas, ahora que si caen caen, que tampoco pasa nada.

Duermo mejor que nunca, profundamente y de un tirón. Por las mañanas me siento a tope de energía aunque después de comer me entra mucho más sueño que de costumbre, esto ha cambiado también.

Peso casi 5kgs más que hace un mes y sin embargo se me caen todos los pantalones, dicen por ahí que es porque he cambiado grasa por músculo, yo la verdad es que me veo igual, si acaso un poco más calvo pero igualmente atractivo y gallardo.

Físicamente pasé por una primera fase en la que tenía que bajar muchísimo el ritmo después de una media hora corriendo porque me ahogaba, después de tres semanas esto ya no ha vuelto a pasar: nunca me falta el aliento lo suficiente como para tener que pararme y soy capaz de correr mas de 20km, sin embargo acabo con las piernas tan cargadas que hay momentos en que temo que me voy a caer de tan agarrotadas que están.

Todavía me quedan tres meses y creo que voy por muy buen camino, llevo ya tres medias maratones acabadas sin demasiado problema, pero no me veo capaz de correr 30km todavía, lo intentaré dentro de dos fines de semana. También tengo que aprender a beber y comer durante la carrera, actualmente no llevo absolutamente nada y hago todo de un tirón, pero debo acostumbrarme a hacerlo porque por lo menos dos o tres veces tendré que aprovisionarme de energía en esas cinco o seis horas que probablemente tarde en acabar.

Esto es muy sacrificado y mucho que queda todavía, pero sólo por ver hasta donde soy capaz de llegar ya está mereciendo la pena. Que llegue el 26 a Odaiba o no es mucho más secundario de lo que puedan decir mis palabras.

Veremos… de momento esta semana un poco más suave porque el sábado tengo competición de Karate a la que, otra cosa no, pero con fondo ya voy, ya…




Rascatecleao por Tío Tosca a las 02:24
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Martes,1 noviembre 2011

Halloween 2011

Con el asunto de la maratón de febrero, estoy haciendo vida de monje: comidas sanas dentro de lo posible, dormir mínimo 7 horas y nada de alcohol en lo que duran estos cuatro meses de entrenamiento. Seguramente no pasaría absolutamente nada si saliese de vez en cuando, pero me he propuesto ir en la mejor forma posible como reto personal y ya que sólo voy a correr una maratón en mi vida, que sea en condiciones (una y no más, que esto es muy sacrificado, mozos, mucho mucho!!).

Así que me caí del barco de salir disfrazado este año en Halloween por los Tokyos, pero me pasé a sacar fotos a los zombis y echarme unas risas, aunque luego me volviese para casa porque me caía de sueño. Otra cosa no, pero dormir y comer lo estoy haciendo más que nunca por culpa de los entrenamientos, buff.

Salieron muy buenas fotos, mucho mejor de lo que me esperaba y es que el 35mm que me regalaron aquí los zombis es el regalo del año!!!!.

:ikugracias:

Pasemos a revisar la ficha de los Walking Drunks presentes:

Antoñito Milcaras


The Walking Gallego


Xavi CerebroTabeters


Zorder, the original zombie


Carlangas,
the Walking Nanpa


Alain, the manager


Alberto double


Flaperas el blanco


Chiqui “Ponme el ojete rojo”


Silviestra rumcoker



Rascatecleao por Tío Tosca a las 06:05
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Domingo,30 octubre 2011

Geishas en Kyoto

Rodeados de una anciana protestona, un monje nervioso, otra pareja de dos y un señor calvo de gafas, aquella mañana decidimos quedarnos en el Fushimi Inari Taisha a esperar con el resto en vez de ir a por el planeado desayuno en la cafetería de al lado de la estación. Al majestuoso escenario subió una geisha, y luego otra y otras dos, después igual número de maikos y tres ancianas con antiguos instrumentos de cuerda y percusión.

Con exquisita lentitud ensayada, tomaron posiciones y empezaron una danza cuyo propósito parecía querer parecer muñecas de porcelana.

Envueltos en la magnífica y cálida luz que nos regalaba el pomposo sol de aquel mediodía, yo no sabía si seguir juntando tu espalda a mi pecho y rodearte con mis brazos, o sacar más fotos.

No lo voy a saber… solo déjame que saque la última.

DSC_4998.jpg




Rascatecleao por Tío Tosca a las 03:26
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Viernes,28 octubre 2011

The chosen one

Una de esas viñetas que NUNCA me publican en cuantocabron



Como en twitter no lo pillaba ni Cristian, aquí va la explicación: en mi mente, el Observer es un ser supremo que todo lo ve y por tanto, todo lo sabe. Que se haya quedado miope es un imposible, una quimera, una incongruencia de proporciones cósmicas…

:pirao: :D


¡¡ Buen finde !!
:gambi: :ojetepalinvierno: :gambi:


Rascatecleao por Tío Tosca a las 05:18
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Miércoles,26 octubre 2011

Llevarás mucho en Japón cuando…

  • … te refieres a ti mismo como “gaijin” porque sabes que les da por saco a los gaijines que llevan poco en el país y ponen el grito in the iClouds todo ofendidos.
  • … haces un huevo de reverencias mientras hablas por teléfono.
  • … ofreces tu tarjeta de visita a veces hasta antes de darle la mano a cualquiera que te presenten.
  • … rayas a los tuyos cuando vuelves a tu casa y dejas los zapatos en la puerta entrando descalzo.
  • … te agachas automáticamente al entrar o salir del metro (esta no me pasa a mi ni de lejos, jajaja).
  • … ignoras a otros gaijines, especialmente turistas que establecen contacto visual y te sonríen.
  • … has pretendido que no hablas inglés por lo menos tres veces, como las quince últimas que pasó el de la NHK por casa.
  • … tu talla de ropa es por lo menos una letra más que la que tenías en tu país. Si vienes de yankilandia, hablamos entonces de meterle dos o tres X por delante.
  • … ves un escote prominente cada luna llena como muy seguido, pero te jartas de ver minifaldas cuyo uso es totalmente independiente de lo que marquen el termómetro y las isobaras.
  • … un alto porcentaje de las fotos que sacas son de platos de comida cuando antes te lanzabas estilo espartan al ataque con el tenedor y ni mucho menos te acordabas ni de que llevabas cámara encima.
  • … doblas y redoblas la funda de papel de los palillos para hacer un pequeño soporte para ellos cuando sales fuera a comer.
  • … te rayas cuando ves a gente sacar la moenai gomi en días de moeru gomi.
  • … la palabra “otaku” te da porsacu.
  • … comes natto, y ya no lo haces por integrarte o demostrar valentía, es que encima te gusta y hasta lo echas de menos.
  • … ya te has desengañado con eso de que los condones japoneses no te valen, cuando te han valido con holgura siempre, eso sí, seguirás diciendo que no :ikufantasma:
  • … tienes ya una marca favorita de nihonshu, shochu o cerveza japonesa (juas, esto casi desde el primer día)
  • … no te gusta Roppongi porque no hay más que manadas de gaijines dando voces.
  • … has llevado un omikoshi o has salido a bailar en obon.
  • … te sabes las vending machines más baratas de los alrededores.
  • … eres coleguita de alguna viejica del vecindario, que siempre saluda y te alaba por tu nihongo.
  • … te bañas más del doble de lo que lo hacías en tu país.
  • … tienes por lo menos tres libros en japonés que te compraste y que nunca has leído, aunque algún día…
  • … ya ni te molestas en comentar en blogs cancamuseros monotemers sobre Japón y lo de siempre, que si las puertas de los taxis se abren solas, que si jarají, que si jarajá.
  • … te aburres sobremanera cuando alguien que ha estado de visita te cuenta que alguien le acompañó hasta tal sitio a comprar no se que billete.
  • … te raya quedar con paisanos que te contactan por internet y quieren que les hagas de guía a cambio de “pagarte unas cervezas” cuando no sabes absolutamente nada de ellos.
  • … te quedas sopa en el tren y te despiertas justo 10 segundos antes de la estación en la que te bajas.
  • … te sientes un ser suertudo cuando vas a un baño público y no hay un charco delante del urinario de pared.
  • … no has vuelto a al menos tres izakayas donde sabes que empezaste nomihoudais pero no como acabaron aunque tienes un sexto sentido que te dice que mejor no volver.
  • … te descojonas mucho más cuando en la tele alguno se lleva una hostia o sale disparado por el aire disfrazado raro que con cualquier serie de humor típica de estas de situación.
  • … vuelves a tu país y prácticamente todos los del sector servicios te parecen unos bordes que odian su trabajo, a todos sus clientes y especialmente a ti que estás delante.

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Traducido, editado y completado libremente del post de Invisible Gaijin
Eso si, la foto es mía, ojo.




Rascatecleao por Tío Tosca a las 06:12
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Domingo,23 octubre 2011

Ikegami Honmonji Oeshiki

Allá por el 1282 un señor feudal llamado Ikegami Munenaka donó casi 52 acres de tierra para la construcción de un templo cerca de la estación Ikegami en Tokyo, en lo alto de una colina desde donde se divisa el monte Fuji, Yokohama y el oceano pacífico con el actual aeropuerto de Haneda.

Allá por el 2007, un elemento de Zalla llamado Oskar Díaz fue a alquilar una casa a medio camino entre la estación de Ikegami y la de Nishi Magome. Se cuenta que una noche salió a correr divisando una pagoda entre árboles y para allá que trotó descubriendo uno de los templos más majestuosos de Tokyo del que apenas se sabe nada… afortunadamente. Poder pasear en solitario por semejante lugar es un lujo que no ha de durar.



En tamaño emplazamiento, también por la noche, se celebra una ceremonia budista llamada Oeshiki todos los 12 y 13 de Octubre coincidiendo con la muerte del principal representante de la orden budista que rige el templo, Nichiren Shonin. A pesar del carácter religioso de la celebración, lo que allí se ve es una procesión interminable de pagodas decoradas con farolillos y mil ornamentos de los grupos de bomberos del periodo Edo, que van desde la estación de Ikegami hasta el interior del templo para honrar a Nichiren Shonin y, quizás, pedir otro año sin incendios.

Las pagodas de la procesión están decoradas de forma que parezcan cerezos en flor porque según cuenta la leyenda, cuando Nichiren Shonin falleció, los cerezos de la zona florecieron fuera de época.

Flautas, taikos, bailes y mucha mucha energía balanceando los Matois, que son los estandartes que se colocaban en los tejados de las casas de al lado de la que ardía para señalar su ubicación. Lo curioso es que cada grupo de bomberos, dependiendo de la zona de Tokyo, tenía uno distinto, a cada cual más vistoso. Hoy en día sólo se utilizan para este tipo de festivales y el que más triunfa es el que menos se está quieto.


No hay mejor plan que llegar a casa después de una insípida jornada de trabajo, dejar las cosas y pasear hasta allí con la misma emoción de la primera vez que lo descubrí hace cuatro años. No te librarás de las bromas de los comerciantes cuando vean tu cara, te dirán cuatro palabras en inglés entre carcajadas que arrancarán la tuya más de una vez y encima te llevarás, de propina, una ración de takoyaki y seguro que dos, o tres, cervezas.

Si ya no te falta con quien brindar, ni te cuento.




Rascatecleao por Tío Tosca a las 04:45
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Viernes,21 octubre 2011

Japonian bizi naizけどこれわかって嬉しいです

“Cuidado con el vasco que nos hace kale borroka” decía en bromas un amigo de aquí al poco de conocerme, ahora que también le decimos de todo al catalán cuando llega la hora de pagar la cena… me parece algo muy sano, que nos hayamos juntado de muchos lugares distintos de España y que cada uno sepa reírse de lo suyo sin que haya absolutamente ningún problema.

El caso es que yo soy tan euskaldun-zaharra como mis años, vamos, que soy vasco de casualidad porque nací allí cuando mis padres decidieron que la vida parecía ser mejor por el norte y se fueron a vivir cerca de Bilbao desde cerca de Badajoz. Sé Euskera porque era asignatura obligatoria en mi querido EGB y odiados BUP y COU de entonces. He de decir que me gustaba y se me daba muy bien, no tuve nunca ningún problema en aprobar ningún examen y todavía hoy entiendo prácticamente todo si leo algún periódico o veo la televisión en este idioma, aunque ya no soy capaz de hablarlo; para mi cerebro, todo lo que no es castellano o inglés, es japonés y es prácticamente imposible que hile una frase entera sin meter un par de nes japoneses por el medio. Nire izena Oskar da ね, Japonian bizi naizけどこれわかってうれしいです.

A los que venían a trabajar de fuera de Euskadi les llamaban “maquetos” o “desertores del arado”, incluso yo cantaba la canción aquella de Platero sin saber qué significaba… “no eres más que un desertor del arado que has venido aquí a molestar”. Lo de maquetos no sé muy bien de donde viene, lo segundo duele, y más sabiendo lo mucho que mis padres se sacrificaron empezando desde cero hasta sacar adelante a tres machotes Toscanos como nosotros. También sé que nunca tuvieron ningún problema por ser de fuera, diría que al contrario, en mi pueblo se les quiere igual o puede que más que en el suyo propio, quizás porque llevan bastante más de la mitad de su vida allí.

Yo tuve amigos de todos los palos: hijos de inmigrantes de distintas zonas de España, hijos de inmigrantes de otras zonas de Euskadi, hijos de nacidos en el mismo pueblo… lo cierto es que nunca se ha diferenciado claramente, nunca nadie me hizo notar que mis padres no eran de allí y por tanto yo era menos vasco que otros. Todos compartíamos el mismo balón en el recreo y si nos peleábamos, era más por chicas que por procedencias o creencias. Sin embargo, fuera no se tenía tanta indiferencia, recuerdo una vez que fuimos a un campamento a un pueblo de Burgos del que tuvimos que salir corriendo esquivando piedras porque “éramos vascos hijos de tal, y de la ETA como poco”.

La época adolescente fue bastante más relevante: amigos de la infancia de repente empezaban a vestir prácticamente igual con aquellas camisetas de rayas y los palestinos en el cuello, y ya no quedaban con nosotros como antes. Les veías en la herriko taberna del pueblo, y a veces en manifestaciones en la plaza detrás de pancartas con fotos de presos de ETA que estaban en cárceles lejos de Euskadi. Nunca dejamos de tener trato, o de saludarnos, más bien cada uno iba a lo suyo y si se coincidía, no se hablaba del tema.

“Oir, ver y callar” me dijo muchas veces mi padre cuando le contaba que había visto alguna cosa rara en el instituto o preguntaba sobre los carteles que empapelaban el pueblo día si y día no.

“Tu no te metas y no digas nada, por si acaso”.

En mi época de universidad, cuando empecé a ir a Bilbao a ver venir el amanecer entreniéndome por el casco viejo, viví quizás los momentos más crudos. Los beltzas, la Ertzaina con pasamontañas, escudos y escopetas de bolas de goma no dudaban demasiado en disparar contra la gente en cuanto se escuchaban cuatro o cinco gritos en favor de ETA, dando igual si uno estaba allí entre medias por casualidad. Ahora que también llegué a ver a gente de mi misma edad quemando contenedores e incluso arrancando cachos de acera a base de estampar vallas de obra para hacerse con piedras que tirarle a la policía.

Los atentados los veíamos por la tele, como prácticamente todo el mundo. Y al día siguiente nadie comentaba nada. Así estaban las cosas, o así las recuerdo yo, como también recuerdo lo de Miguel Ángel Blanco y como a partir de ese horroroso día todo empezó a cambiar y ya se empezó a callar mucho menos. Supongo que fuera de Euskadi, la imagen que se proyectó, que en mi opinión es la que debería haberse sabido siempre, fue la de que la inmensa mayoría estaba totalmente en contra de lo que venía pasando desde muchos años antes.

Yo me vine para acá, por azares de la vida y aunque nunca he desconectado del todo, si que me he olvidado de los carteles, las manifestaciones y las pintadas, de los atentados, de que había, y sigue habiendo personas que sienten que necesitan escoltas, de los palestinos y las camisetas de manga larga a rayas… y sin embargo, hoy me he alegrado como nunca al saber la noticia. ETA deja definitivamente las armas, o eso dice. Ojalá todo se arregle, y cuando vuelva a Zalla con Chiaki pueda contarle, en pasado, lo que todavía es, por muy poco, casi presente.


NHK
Reuters
Yahoo Japan
Asahi.com
CNN Japan



Rascatecleao por Tío Tosca a las 02:25
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Martes,18 octubre 2011

Tokyo Marathon 2012

En mi lista de cosas por hacer, tengo apuntado “Correr una maratón”. Nunca pensé que llegaría a hacerlo, y mucho menos en Tokyo aunque he de reconocer que siempre que veía los carteles que lo anunciaban, me daba cosica de la buena. Este año me apunté pensando en que no me iban a seleccionar porque las plazas son limitadas y una cosa no, pero gente en Tokyo hay para exportar y regalar, más peña que en el dormitorio de la marquesa de Santillana, no te digo más. Fíjate que se han inscrito unos 280.000 y sólo hay plazas para unos 30.000…

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Y mira por donde…
¡¡ que me han cogido a mi!
¡¡ a uno de Zalla!!
¡¡ ojo aquí !!
:gustico:

La primera reacción fue entrar en panic mode: Tosca, macho, ¿ya estamos liándola?, ¿¡¿¡¿¡en que te estás enfrascando otra vez!?!?!? ¡¿¡¿una maratón!?!?!?, buff 42 Km así a pelo pecholober… si las distancias a las que yo estoy acostumbrado, cuando me da por correr que no suele ser tan a menudo, son cuatro veces menos. Así que lo consulté en twitter, y como muchos tocapeloters que seguramente no han hecho deporte en su vida se mofaron diciendo que era imposible que lo preparase en los cuatro meses que quedan, pues ya tenía toda la motivación que necesitaba. Nada más que por zasquearos el boquino, liendres! (BattoMogli, no va por ti, eh?). Gracias por estar ahí recordándome que no soy como vosotros!! ¡¡amargaos!!

Karate sigue siendo lo primero, además que tengo competición en tres semanas, así que he adaptado planes de entrenamiento que he encontrado por aquí y por allí. Estoy yendo a correr por las mañanas antes de ir a trabajar, si al día siguiente toca Karate, corro sin hacer series hora u hora y media. Si no hay clase, entonces me meto más tralla, sobretodo cuestas y cambios de ritmo, y luego ya los fines de semana que hay más tiempo, a correr la mayor distancia que me de el cuerpo. De momento he llegado a los 18 Km, que es lo más que he corrido nunca, y si casi casi he sido capaz de correr una media maratón la primera semana de entrenamiento, yo creo que haré un papel digno.

Es en febrero, sé que me voy a pelar de frío y las voy a pasar tan pardas que me arrepentiré siete veces por kilómetro, pero me siento motivadísimo, y no veo el momento de plantarme junto a los otros chorromil participantes en el Tocho de Shinjuku para trotarme de una vez la ciudad que me he pateado entera en veces desde hace casi cinco años.

Tokyo_Marathon_Route.jpg



Desde Shinjuku a rodear una vez más el palacio imperial… para cuando pasemos la segunda vez por la Tokyo Tower sólo iremos por la mitad del recorrido. Shinagawa, Tokyo, Ginza, Asakusa, Tsukiji… para acabar en Odaiba. No me puedo imaginar otros escenarios donde sentir cada kilómetro, cada gota de sudor. Y más este año con la que ha caído.

[...] los he visto muchas veces, están mal de la cabeza [...] nunca pude calcularles la edad, pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres. No están bien. [...]

Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar. Me parece que quieren ganarle a la muerte, ellos dicen que quieren ganarle a la vida…

Están completamente locos.

Marciano Durán


:malico:


Rascatecleao por Tío Tosca a las 01:44
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Viernes,14 octubre 2011

Alcohol, sushi y besos por docenas

Era de Osaka la princesa que atinó a birlarme la voluntad sobornándome con besos que de tanto que duraban, hasta me llegué a creer uno o dos de cada doce. Así era la letra pequeña del contrato: si le daba la gana de venir a darlos, lo hacía por docenas.

- Y tu no me llamas, y bajo ningún concepto se te ocurra tener “un crush on me” que no estoy para dramas, que ya sabes que yo aquí voy a durar poco.

Que no me enamorase decía, pídeme que no respire tampoco si ves que así se te sigue sintiendo íntegra la integridad esa tuya que se te tambalea desde lejos. Ahora que las cosas las tenía claras, y nada mejor que achuchar al corazón asumiendo el desengaño desde el principio para que vaya doliendo desde ya mismo y así, cuando acabe, solo haya de escocer.

Dos veces la fuí a buscar a la estación, a partir de la tercera ya se presentaba en casa ella solita y a la que me descuidaba, ya tenía una de mis camisetas por pijama y mi alma a su merced a la que no miraba. Si algo había de respetar, eran mis clases de Karate, después cualquier momento era bueno para aparecerse sin avisar.

Y yo encantado.

La mayoría de las veces traía botellas de alcohol de colores y países que ni sabía que existían; eso sí, rara vez hacíamos prisioneros entre los frutos secos y el sushi de oferta de última hora del súpermercado desde ésta, nuestra trinchera.

No dejaba de hacer preguntas, apenas acababa de responder una cuando ya tenía dos más preparadas que disparaba a bocajarro mezclando inglés y japonés en una proporción directamente proporcional a la distancia que quedase entre la superficie del líquido y el fondo de la botella. Tenía curiosidad por todo lo mío, por mi país, mis costumbres, mi idioma, mi vida… quizás, ahora lo veo un poco más claro, para que no tuviese tiempo yo de hacer pregunta alguna. Cuando ya no nos entendíamos, o las palabras no se querían hacer entender más, pasábamos a los hechos, que según disponía su señoría, solían durar hasta justo justo el inicio de las resacas.

Después desaparecía porque tenía que trabajar, o arreglar la bici, o comprar maquillaje o cualquier carajo que fuese lo que se le ocurriese para evitar enfrentarse con cualquier indicio de que al que se quedaba durmiendo le diese por decir chorradas de esas de amores y quereres.

Huía. Literalmente.

Un día antes de volver a Osaka, si es que de verdad era de allí, me mandó un mensaje de línea y media diciéndome que se iba, que me cuidase mucho y que si alguna vez volvía a Tokyo, me llamaría. Yo le dije que no lo hiciese, alegrándome y entristeciéndome a la vez, con una especie de escozor en el corazón.

やっぱり

Tardé más de un mes en dejar de escuchar entre sueños el timbre de la puerta, ése que anunciaba alcohol, sushi y docenas de docenas de besos.

El sonido de sus zapatos de tacón subiendo las escaleras lo sigo escuchando a veces, aunque ya cada vez menos siento el escalofrío aquél que se me enzarzaba entre las vértebras desde la segunda vez que se presentó sin avisar.



Rascatecleao por Tío Tosca a las 10:15
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