El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

Hay veces, algunas, en que algún sueño decide quedarse a compartir un poco de la mañana que debería haberlo sentenciado y sigue ahí, como queriendo dar a entender que la consciencia no es más que otro poco de un todo no desmadejado del todo. Y así, con la vista espesa y los pensamientos más imaginados que pensados, uno empieza el día compartiendo una realidad que se antoja menos real.

Ayer me costó un café y una ducha convencerme del todo que no estaba en Zalla, y que no había sido mi madre con sus tejemanejes en la cocina la que me había despertado, sino el casero sacando los cubos de basura a la calle principal.

Me desperté, si, pero un buen rato después de levantarme, y la sensación de estar en tiempos de Universidad con mi familia en mi casa me acompañó hasta bastante más tarde. Parecía que en cualquier momento Javi iba a abrir la puerta de la habitación para preguntarme, aburrido, que qué estaba haciendo.

De verdad que si, no me habría extrañado escuchar su voz.

Son días raros, ausentes, emotivos, tristes y al tiempo felices, nostálgicos, diferentes, más de vivir por dentro y pasar el trámite de las horas mientras se desea volver a estar solo.

Uno se mide con uno mismo; razón y corazón imponiendo a hostia limpia pensamiento contra sentimiento hasta dar con algún tipo de respuesta que calme la desazón del alma, que es la que reina en estos días tan vacíos como fundamentales.

Razones que expliquen porque un invierno y diez mil kilómetros me separan del mundo de mi sobrina en el que yo no salgo.

Respuestas que aclaren porque Javi no me tira ya de las orejas en mis cumpleaños, ni paseamos por el pueblo como hacíamos a veces, muchas menos de las que ahora quisiera recordar.

Uno pesa y sopesa los motivos que expliquen cada día no vivido cerca de los míos, trata de buscar que compensen, que cuadren los latidos al final del día y parezca, aunque sea por meros pálpitos, que lo que se está haciendo tiene alguna razón de ser, que merece la pena pasar la gran mayoría de las noches de invierno en una casa donde el que llega siempre es el mismo que la deja vacía cuando se va.

Todo se intensifica. Lo malo es horrible, lo bueno maravilloso. A veces del lado de los ventrículos y otras de las entrañas, pero todo importa porque esos días son tristes y felices a la vez hasta que llega la noche donde sólo puede ser uno de los dos.

En el último sumaron tus ojos que aunque pequeños, son dos, y son ya un poco mas míos que tuyos aunque tu no lo sepas. Tampoco sabes que contó lo chato de tu nariz multiplicado por tu boca, esa con la que me ríes, y que todo se elevó al cuadrado del calor de las manos con las que me haces olvidar el viento de enero.

No te dije nada, no te conté que esa mañana salí llorando de casa. No hizo falta porque, ¿sabes?, se me olvidó…

Pasemos al capítulo dos de la ikubiblia, ese compendio de sabiduría según San Tosca, ese manual de la vida cotidiana japonense, sin patrañas ni mentiras escritas por los reguleros mayores del condado, que da tirria leer según que cosas… la bilis se me sale por las narices, ¡la bilis!.


Trámites y papeleos

– Un extranjero que viva aquí tiene que lidiar con diversos trámites sin que deba (y a veces pueda) escaquearse: hay que sacarse la tarjeta de alien-gaijin, registrarse en el distrito donde se vive, pagar impuestos de la zona y arreglarse los papeles para pagar jubilación y seguro médico, aunque es habitual que estos dos últimos te los descuenten del sueldo directamente (te lo suelen dar a elegir cuando firmas el contrato). Absolutamente todo es un Cristo gordo como un Buda empachao, un jaleo del copón, no hay ni uno que sea fácil y prácticamente nadie habla inglés en estos sitios (que son departamentos creados para tratar con extranjeros, touch your eggs if you dare). Hay más gente que habla inglés dentro de un club de Shibuya que en cualquier oficina de inmigración, and this, my friends, is a fact. En España será peor fijo, porque encima los funcionarios son unos bordes dejaos, aquí por lo menos te sonríen y no se van al café.

– El visado hay que renovarlo con tiempo y dicen que tardan un mes en hacer el papeleo, aunque el mío tardó una semana porque soy un tipo grácil y simpático. La oficina de inmigración de Tokyo está en Shinagawa a tomar por cleta de todo en un sitio super desolado al que se llega en bus desde la estación de Shinagawa, un bus petado hasta las trancas que da más vueltas que el spaguetti que se cayó al suelo del escurridor. El máximo visado de trabajo que se puede pedir es de 3 años, otra cosa es que te lo den. Para que te lo mantengan si te piras del país de vacaciones, tienes que apoquinar dinero y pedir un permiso de reentrada. Es papeleo fácil y no es que sea caro, pero tienes que irte hasta allí, que es donde Shrek echó el erupto. Se rumorea que están a punto de ampliar el máximo visado a 5 años y quitar esto del re-entry permit, pero también decían en España que iban a quitar el límite de velocidad en las autopistas como en Alemania, y mira la gracia.

– Estás obligado a llevar en todo momento la gaijin-card bajo pena de multa… en teoría, porque a mi me han parado dos veces y no la tenía porque había ido a correr con lo puesto. Multa no he pagado, pero las dos veces la poli me “escoltó” a casa a por ella.

– Gracias a un acuerdo entre Japón y España (y prácticamente medio mundo, no nos creamos de más), es sólo cuestión de papeleo que te convaliden el carnet de conducir, aunque es un auténtico jaleo y de fácil no tiene nada por mucho que digan por ahí lo contrario. Ahora que no tenemos que hacer ningún examen, ni práctico ni teórico, lo que sería la muerte directamente, imagínate el teórico en japonés con la misma palabra esa que me usan para los colores verde y azul.

Hay un documento en concreto que es bastante cachondo: te piden que demuestres que has vivido por lo menos seis meses en el país donde te dieron el carnet después de habértelo sacado. Esto que parece obvio, es una jodienda cuando no se tiene un pasaporte que quede entre esa fecha y carece totalmente de sentido en Europa donde podemos movernos libremente por cualquier país sin que quede reflejado en ningún documento. Yo entregué el título de la Universidad de Deusto en castellano y en Euskera, no te pierdas la que se montó allí explicando que era cada cosa. Ahí va la ostia. Y pues, añado.

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– Comprarse una moto, sin embargo, es tirado, te dan un papel con el que te sacas un seguro en cualquier tienda y con ambos te dan una matrícula al momento en el ayuntamiento de tu zona. Luego aprende tu a conducir por el otro lado, descifrar los cruces y leer las mentes retorcidas de los taxistas y su uso aleatorio de los intermitentes y rayas de la carretera. La vida es un reto, amigos, retémonos!, retémonos!

– Para alquilar un piso necesitas un aval, no te lo alquilan por tu cara bonita y tu nariz griega, una de dos: o tienes un amigo japonés que firme y responda por ti, o pagas dinero a empresas que se dedican a avalar peña. Está claro: a base de pasta, to’l mundo es Gandhi. Si el piso es a través de una inmobiliaria, tienes que pagar normalmente el equivalente a un mes a esta gente por sus servicios. También se le paga al dueño una cantidad equivalente a uno o dos meses de alquiler al principio porque si, y este dinero se le suele tener que volver a pagar cuando hay que renovar el contrato. Vamos, una comedia que aquí es así y no queda más remedio. El primer mes suele ser chata la cosa, si mi renta son 73.000, pongamos que pagué 73.000 a la inmobiliaria, 73.000 de depósito en teoría reembolsable, 146.000 al dueño en concepto de “key money” (me pagas porque me sale del hidari tamago) más 73.000 del primer mes de alquiler, total: 73.000 x 6=comiendo lechuga hasta seis meses después, onigiris los domingos.

– Puedes domiciliar tus recibos por el banco o puedes recibir las facturas en casa y pagarlas en cualquier combini. Esto significa que te mandan una carta a casa donde pone un precio y una fecha límite, tu vas con eso a cualquier combini, allí lo cogen, le enchufan el lector de código de barras y te dan un resguardo. Ale, ya has pagao la luz, el teléfono, internet, el gas o el agua. Lo mismo pasa con los impuestos municipales y la seguridad social. Dado que las tiendas están abiertas las 24h, esto es una gozada, aunque es jodido no salir de allí con un kitkat o algo… ya que vaaaaas…


Y hasta aquí todo lo que me acuerdo… ojo, que esto no es una dictadura. Bueno, si, es una dictadura con los porsaquiles que vienen a tocar los huevos dejando comentarios pa dar por saco siempre, que a esos ni agua. Pero para las personas aquí como nosotros, no, así que todo lo que se desmienta o aporte algo al post será bienvenido y reeditado si es menester.

Atentos a sus kioskos, la siguiente entrega en ciernes: ¡Comida y bebida! y de regalo, una foto de un luchador de Sumo calvo!

Homenajeando (o plagiando más bien) al Zordor, aquí va mi semana resumida en imágenes, a lo informe semanal pero con el tío Tosca en vez de la Rosa Mari. Cantemos la música: tantantararaaan tantantararaaaan

El domingo me fui a un parque a ver los ciruelos en flor, ba, na del otro mundo y con el friski que hace como que se miran las flores a toda hostia y dan más igual que otro poco…

¡Buen fin de semana, compas!
:ungusto: :gambi:

Corría el año 2010 y el que les rascateclea se disponía a celebrar su cumpleaños en compañía de queridas y amadas amistades, cuando un regalo inesperado nubló con caracter retroactivo a cualquiera de los regalos recibidos desde que se tiene memoria. Básicamente era un bote de miel con tropezones, pero, ay amigos, analicemos el documento gráfico antes de nada, monada:

Prosigamos no sin antes aclarar que el salto que pegué cuando abrí el bote fue porque todavía no era segundo dan de Karate, ahora mismo no habría mostrado ni el más mínimo atisbo de sentimiento ni sorpresa siendo fiel a mi nueva condición de pequeño junco Toscanense que fluye en el viento.

Llegados a este punto, cualquier persona independientemente de su provincia natal, habrá sacado ya dos conclusiones:
1- El espejo tiene tanta mierda adherida ya al propio material reflectante, que haría las delicias de Walter toda una tarde.
2- De La Granja San Francisco esto no es.

Procedamos al desenlace: resulta que la Nere se había ido ese día de excursión al Japón profundo y me trajo este botecico lleno de abejas del tamaño del dedo gordo de mi pie. Como dijo que era para regalo, la señora de la tienda, amablemente, hizo un transvase abejorrense de botes cercanos para potenciar el factor sorpresa del momento apertura boticuero (insisto en lo del segundo dan, esto con el entrenamiento adecuado, ni pestañear).

El asunto es que tu te vas zampando la miel y cuando vayas por la mitad del bote, la rellenas con miel de toda la vida. La mezcla reacciona ahí con los abejorros que le van dando regustillo haciendo, además, que se oscurezca, cuanto más oscura, más sabor. Si ya ves que tienes el día cachondo, te puedes comer los abejorros que por lo visto deben crujir de lo lindo lirindo, ¡proteína en estado puro!.

No se ha dado el caso.

La miel está cojonuda, eso sí.

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¡Gracias Nere y Guille!
:gustico:

Anexo la explicación original recibida por email:

T hago un rasumensillo

A ve… er bote tiene miel normá y abejorrone. Pue tu te va comiendo la miel, cuando te l’akabe, le esha má miel normá. Losabehorro son lo que le va dando ergu’ttiyo a la miel. Según se vaya o’kkuraciendo, mehó sabe.

Si ere un masho de verdá, te pwé komé losabehorro, te lo huro por mi muerto’tó! Eso me diho la vieha que la vendía, asínque… sierra losohillo y pa entro!

:D

… y luego suena chan chan charachaaaaan, y normalmente empieza mi ofuro. Vamos, que hay que buscarle mañas al invierno para sobrellevarlo con la cabeza bien alta y el cuerpo bien caliente, y mi baño de las noches no me lo quita nadie. Ya puedo tener cuarenta emails esperando y diecisiete llamadas perdidas, que ese momento es mío. Bueno, mío y de Mar Amate, y de Javi Nieves, y de Jimeno y sus niños y de parejas que a veces no saben que lo son, y a veces nunca lo serán.

Vamos, que si antes aguantaba cinco minutos dentro de la bañera, ahora sólo salgo de allí con los dedos como dátiles cuando acaba el quientetienta. El de ayer salió mal, por cierto, que no le quiere ni ver decía.

No sé si por nostalgia, o por estar hasta los huevos de tanto hablar en inglés y japonés, pero les escucho porque me gusta el buen rollo que tienen, me río mucho con Javi cuando se ríe él de esa manera espontánea tan suya, tan de niño, ojalá la mía se le parezca un poco. Está claro que como a tantos otros, que lo sé yo, la voz de Mar Amate me tiene enamoradísimo, como sea en persona la mitad de simpática que en la radio… Y luego están Jimeno y sus chavales que con sus verdades, que ellos dicen que siempre las dicen, me acaban de remachar la sonrisa y así, entre todos me ponen el pijama cuando poco queda ya que sacarle a la noche más que algún que otro sueño prestado que habrá que devolverle al despertador en nada. Je, y ellos hacen el programa de madrugón, lo que son las cosas.

Total, que el otro día el programa iba de eso de lo que uno no se olvida ni pa Dios desde crío y hubo una chica que decía que se sabía la canción de Candy Candy en japonés de memoria, aún sin tener ni idea de japonés ni de lo que decía. Ahí fue donde salí yo, bueno no salí, me mencionaron, un ratito solo, pero no veáis la ilusión que me hizo cuando el tío Ro me mandó el email…

Ellos no lo saben, pero todas las noches yo les digo eso de “Buenos días Javi, buenos días Mar”, antes de irme a dormir.  

おやすみハビ
おやすみマル

Oyasumiiiii Javi y Mar

El día de ayer duró cuarenta y siete horas por lo menos, desde que me pegué el madrugón padre para ir a inmigración a chanchullear mi visado hasta el último tren en el que llegué a casa desde Asakusa pisando nieve cargao de chocolate (Dios, me encanta este país).

Ahí van las instantáneas que lo son como el Colacao o incluso más:

La moto se quedó en la oficina y se zampó la nevada, no tengo yo todas conmigo de que vaya a arrancar luego, no…

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Eso si, aun con nevada bonica y todo:

:ojetepalinvierno:

Pasamos muchos días y un abril juntos hasta que uno de los dos no pudo con el otro. No acababan de cuadrar opiniones que se falseaban demasiado y ése era el problema, que siempre quedábamos bien aún no sintiéndolo. O no, yo que sé, si todavía no tengo claro que fue lo que pasó allí.

Pero el caso es que estuvimos juntos una temporada, y empezamos a querer querernos, creo que tu un poco más que yo, aunque yo tenía más ganas de quererte que tu. Hubo muchas tardes de paseos yendo de la mano y cervezas de yakinikus de esquina, meses de soledad compartida a la sombra de cualquier árbol que quisiera cobijarnos, sin preguntas sobre el pasado ni atisbo de planes de futuro, pero con edredones y sábanas en común. Como si sólo importasen las horas que eran nuestras y no hubiese que pensar más allá… ni más acá, porque estaba poco claro por donde iban a ir ambos. Es lo que es, los dos lo sabemos y ya, ¿para qué liarlo más?. El pijama está bien donde está, que yo te lo lavo para cuando vuelvas.

Un día nos encontraremos, y tendremos el doble de edad, y nos miraremos a los ojos recordando que el ahora fue ayer, y por mucho que te empeñes, no me habrás olvidado, eso te lo he ganado ya
¿Y porqué querría olvidarte?
Porque lo veo en tus ojos, en tus gestos, en la fuerza que pones de menos cuando vamos de la mano y nos cruzamos con alguien que conoces. Esto para mi es un sueño que sé que acabará cuando tu lo decidas
Dices cosas muy raras -mentía yo, acatando sin rechistar lo que los dos sabíamos y sólo ella se atrevía a reconocer.

Parques, templos, bares, paseos, ningún viaje fuera de Tokyo aunque muchos fines de semana dentro, algunos incluso de los de tres noches y tren de ir al trabajo los lunes compartido hasta donde coincidía. Cuatro ojeras para dos desgraciados de oferta, como éramos nosotros dos, con oficio y con beneficio, pero sin una mísera mueca de felicidad por descubrir mientras nos turnábamos ser el roto o el descosido.

El asunto trataba ya de buscar con quién los latidos latiesen juntos más que apañarnos el uno al otro la melancolía del que se sabe sólo, y por primera vez en mi vida, di yo el primer paso de la caminata que me llevaría a volver a sentir el frío del invierno dejando de lado un calor que aunque harto apetecible, se sentía casi siempre frío como el témpano. Pan para hoy y pan para mañana, el hambre vendrá después, a la que no mires.

Y así fue. Adios, hasta luego, hasta siempre, hasta nunca. Hasta cuando sea que cuadre que nos volvamos a sentir solos los dos a un tiempo.

Y no cuadró más.

El sábado pasado, por la noche, llegó un mensaje como respuesta a la llamada perdida de aquél número desconocido que irrumpió en mi teléfono a eso de las cuatro de la tarde.

Hola Oskar, hace tanto tiempo… estaba dando un paseo por Yokohama y me acordé de aquél día contigo, era invierno y hacía frío, como hoy, ¿te acuerdas?… sólo eso. Hasta luego

Y no fuí capaz de contestar.

Llevan en el curro unos días revolucionados descojonándose vivos viendo un vídeo por internet, que la verdad es que tiene su miga. Resulta que a finales de los 90, la Sega Saturn era la consola más famosa que había pero la nueva Playstation amenazaba con quitarle protagonismo, así que los creativos de Sega la liaron parda con una idea absurda de la que salió un personaje que no tenía ni pies ni cabeza, pero que se hizo tan famoso que relanzó las ventas de juegos de la consola prolongando su vida un par de años más.

Los anuncios los protagonizaba un experto en todas las artes marciales del mundo mundial llamado “Segata Sanshiro” cuyo nombre suena a “Sega Saturn shiro!” que significa “A jugar a la Sega Saturn!”.

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La mayoría de los anuncios creados son para vender juegos, así que el Segata Sanshiro sale haciendo algo del juego en cuestión “a su estilo”…

Jajaja, el de los zombis que se vuelven a levantar y grita “esto no son humanos!!!” me tiene loco!! jajaja

Bueno, total, que ni sé los anuncios que hay y ni sé lo que me va a costar quitarme la canción pegadiza de la cabeza, madre de Dios. Pues el caso es que se siguieron vendiendo consolas y juegos, y fue tal el éxito de este hombre que le hicieron un juego para él solo.

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La Playstation, aunque más tarde debido en parte a Segata Sanshiro, acabó imponiéndose en Japón y en todo el mundo, y en Sega se dieron cuenta que no merecía la pena seguir luchando contra lo evidente y se retiraron del mercado, pero no sin un último anuncio en el que Segata Sanshiro se sacrifica por la propia Sega:

Después de aquello, lo único que quedó fue un vídeo musical con la canción y un montaje con todos los anuncios creados para esta campaña que a mi me parece ya legendaria, y eso que a mi las consolas y todo esto ni me va ni me viene. Será la crisis que estoy teniendo con haberme dedicao a la informática, que todo lo demás me parece cienmil veces mejor…

En el siguiente vídeo, que es el que tiene el records de vistas de este mes de mi oficina, se cuenta toda la historia y se recopilan muchos de los anuncios sino todos… no hay por donde cogerlos, pero molan muchísimo y tuvo que ser acojonante participar en una campaña de publicidad parecida hace ya casi 20 años !!!

¡Buen fin de semana!
:regulero: & :gustico: & :gambi:
:ojetepalinvierno:

Volviendo en moto para casa un sábado por la noche más bien tarde que pronto, debajo de mi aliada la luna lunera, me para la poli:

Buenas noches, mire, esto es un control de alcoholemia, por favor sople aquí -y me pone un tubo delante al que se le sopla desde lejos sin metérselo en la boca ni nada
Fffffff -soplo sin preguntar, que esta me la contó el Lorco y ya me la sabía
Muy bien, ha dado usted cero, no está bebiendo nada, ¿verdad?, siga siendo responsable y conduciendo con seguridad
En realidad estoy bebiendo esto -y le enseño la lata de té calentica que llevo en el bolsillo de la chaqueta
¡Qué bien hablas japonés! -el día que sea verdad esto…- ¿y bebes té verde? ¿no está amargo?
Si, pero me gusta el sabor, si yo hasta estudié la ceremonia del té un año y medio y todo!
¿En serio? anda la leche. ¿pero tu cuanto llevas en Japón?
Pues casi cuatro años ya…
Eso es mucho tiempo!!, ¿eres sueco?
– No no -¿pintas de sueco yo?- de España, del norte -ostia wa achi iku dakedo (ahí va la ostia pues)
¿España?, campeones del mundo de fútbol, ne
Si si, menudos artistas
¿Y porque estás aquí? ¿estudiante de la universidad?
Me ves jóven, ¿eh?, no no, hago páginas web aunque…

Se acerca alarmado haciendo gestos el compañero encargado de parar a gente con el sable láser, miramos para atrás y resulta que hay una cola de motoristas ahí formada ya del copón esperando su soploturno. El poli que me daba palique se pone serio de repente

Prosiga su marcha y no olvide conducir con cuidado
Hai, ryoooookai desu!

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La primera regla del club del filetaco es que

NO

se habla del club del filetaco

.

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