El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

Corría el año 2010 y el que les rascateclea se disponía a celebrar su cumpleaños en compañía de queridas y amadas amistades, cuando un regalo inesperado nubló con caracter retroactivo a cualquiera de los regalos recibidos desde que se tiene memoria. Básicamente era un bote de miel con tropezones, pero, ay amigos, analicemos el documento gráfico antes de nada, monada:

Prosigamos no sin antes aclarar que el salto que pegué cuando abrí el bote fue porque todavía no era segundo dan de Karate, ahora mismo no habría mostrado ni el más mínimo atisbo de sentimiento ni sorpresa siendo fiel a mi nueva condición de pequeño junco Toscanense que fluye en el viento.

Llegados a este punto, cualquier persona independientemente de su provincia natal, habrá sacado ya dos conclusiones:
1- El espejo tiene tanta mierda adherida ya al propio material reflectante, que haría las delicias de Walter toda una tarde.
2- De La Granja San Francisco esto no es.

Procedamos al desenlace: resulta que la Nere se había ido ese día de excursión al Japón profundo y me trajo este botecico lleno de abejas del tamaño del dedo gordo de mi pie. Como dijo que era para regalo, la señora de la tienda, amablemente, hizo un transvase abejorrense de botes cercanos para potenciar el factor sorpresa del momento apertura boticuero (insisto en lo del segundo dan, esto con el entrenamiento adecuado, ni pestañear).

El asunto es que tu te vas zampando la miel y cuando vayas por la mitad del bote, la rellenas con miel de toda la vida. La mezcla reacciona ahí con los abejorros que le van dando regustillo haciendo, además, que se oscurezca, cuanto más oscura, más sabor. Si ya ves que tienes el día cachondo, te puedes comer los abejorros que por lo visto deben crujir de lo lindo lirindo, ¡proteína en estado puro!.

No se ha dado el caso.

La miel está cojonuda, eso sí.

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¡Gracias Nere y Guille!
:gustico:

Anexo la explicación original recibida por email:

T hago un rasumensillo

A ve… er bote tiene miel normá y abejorrone. Pue tu te va comiendo la miel, cuando te l’akabe, le esha má miel normá. Losabehorro son lo que le va dando ergu’ttiyo a la miel. Según se vaya o’kkuraciendo, mehó sabe.

Si ere un masho de verdá, te pwé komé losabehorro, te lo huro por mi muerto’tó! Eso me diho la vieha que la vendía, asínque… sierra losohillo y pa entro!

:D

… y luego suena chan chan charachaaaaan, y normalmente empieza mi ofuro. Vamos, que hay que buscarle mañas al invierno para sobrellevarlo con la cabeza bien alta y el cuerpo bien caliente, y mi baño de las noches no me lo quita nadie. Ya puedo tener cuarenta emails esperando y diecisiete llamadas perdidas, que ese momento es mío. Bueno, mío y de Mar Amate, y de Javi Nieves, y de Jimeno y sus niños y de parejas que a veces no saben que lo son, y a veces nunca lo serán.

Vamos, que si antes aguantaba cinco minutos dentro de la bañera, ahora sólo salgo de allí con los dedos como dátiles cuando acaba el quientetienta. El de ayer salió mal, por cierto, que no le quiere ni ver decía.

No sé si por nostalgia, o por estar hasta los huevos de tanto hablar en inglés y japonés, pero les escucho porque me gusta el buen rollo que tienen, me río mucho con Javi cuando se ríe él de esa manera espontánea tan suya, tan de niño, ojalá la mía se le parezca un poco. Está claro que como a tantos otros, que lo sé yo, la voz de Mar Amate me tiene enamoradísimo, como sea en persona la mitad de simpática que en la radio… Y luego están Jimeno y sus chavales que con sus verdades, que ellos dicen que siempre las dicen, me acaban de remachar la sonrisa y así, entre todos me ponen el pijama cuando poco queda ya que sacarle a la noche más que algún que otro sueño prestado que habrá que devolverle al despertador en nada. Je, y ellos hacen el programa de madrugón, lo que son las cosas.

Total, que el otro día el programa iba de eso de lo que uno no se olvida ni pa Dios desde crío y hubo una chica que decía que se sabía la canción de Candy Candy en japonés de memoria, aún sin tener ni idea de japonés ni de lo que decía. Ahí fue donde salí yo, bueno no salí, me mencionaron, un ratito solo, pero no veáis la ilusión que me hizo cuando el tío Ro me mandó el email…

Ellos no lo saben, pero todas las noches yo les digo eso de “Buenos días Javi, buenos días Mar”, antes de irme a dormir.  

おやすみハビ
おやすみマル

Oyasumiiiii Javi y Mar

El día de ayer duró cuarenta y siete horas por lo menos, desde que me pegué el madrugón padre para ir a inmigración a chanchullear mi visado hasta el último tren en el que llegué a casa desde Asakusa pisando nieve cargao de chocolate (Dios, me encanta este país).

Ahí van las instantáneas que lo son como el Colacao o incluso más:

La moto se quedó en la oficina y se zampó la nevada, no tengo yo todas conmigo de que vaya a arrancar luego, no…

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Eso si, aun con nevada bonica y todo:

:ojetepalinvierno:

Pasamos muchos días y un abril juntos hasta que uno de los dos no pudo con el otro. No acababan de cuadrar opiniones que se falseaban demasiado y ése era el problema, que siempre quedábamos bien aún no sintiéndolo. O no, yo que sé, si todavía no tengo claro que fue lo que pasó allí.

Pero el caso es que estuvimos juntos una temporada, y empezamos a querer querernos, creo que tu un poco más que yo, aunque yo tenía más ganas de quererte que tu. Hubo muchas tardes de paseos yendo de la mano y cervezas de yakinikus de esquina, meses de soledad compartida a la sombra de cualquier árbol que quisiera cobijarnos, sin preguntas sobre el pasado ni atisbo de planes de futuro, pero con edredones y sábanas en común. Como si sólo importasen las horas que eran nuestras y no hubiese que pensar más allá… ni más acá, porque estaba poco claro por donde iban a ir ambos. Es lo que es, los dos lo sabemos y ya, ¿para qué liarlo más?. El pijama está bien donde está, que yo te lo lavo para cuando vuelvas.

Un día nos encontraremos, y tendremos el doble de edad, y nos miraremos a los ojos recordando que el ahora fue ayer, y por mucho que te empeñes, no me habrás olvidado, eso te lo he ganado ya
¿Y porqué querría olvidarte?
Porque lo veo en tus ojos, en tus gestos, en la fuerza que pones de menos cuando vamos de la mano y nos cruzamos con alguien que conoces. Esto para mi es un sueño que sé que acabará cuando tu lo decidas
Dices cosas muy raras -mentía yo, acatando sin rechistar lo que los dos sabíamos y sólo ella se atrevía a reconocer.

Parques, templos, bares, paseos, ningún viaje fuera de Tokyo aunque muchos fines de semana dentro, algunos incluso de los de tres noches y tren de ir al trabajo los lunes compartido hasta donde coincidía. Cuatro ojeras para dos desgraciados de oferta, como éramos nosotros dos, con oficio y con beneficio, pero sin una mísera mueca de felicidad por descubrir mientras nos turnábamos ser el roto o el descosido.

El asunto trataba ya de buscar con quién los latidos latiesen juntos más que apañarnos el uno al otro la melancolía del que se sabe sólo, y por primera vez en mi vida, di yo el primer paso de la caminata que me llevaría a volver a sentir el frío del invierno dejando de lado un calor que aunque harto apetecible, se sentía casi siempre frío como el témpano. Pan para hoy y pan para mañana, el hambre vendrá después, a la que no mires.

Y así fue. Adios, hasta luego, hasta siempre, hasta nunca. Hasta cuando sea que cuadre que nos volvamos a sentir solos los dos a un tiempo.

Y no cuadró más.

El sábado pasado, por la noche, llegó un mensaje como respuesta a la llamada perdida de aquél número desconocido que irrumpió en mi teléfono a eso de las cuatro de la tarde.

Hola Oskar, hace tanto tiempo… estaba dando un paseo por Yokohama y me acordé de aquél día contigo, era invierno y hacía frío, como hoy, ¿te acuerdas?… sólo eso. Hasta luego

Y no fuí capaz de contestar.

Llevan en el curro unos días revolucionados descojonándose vivos viendo un vídeo por internet, que la verdad es que tiene su miga. Resulta que a finales de los 90, la Sega Saturn era la consola más famosa que había pero la nueva Playstation amenazaba con quitarle protagonismo, así que los creativos de Sega la liaron parda con una idea absurda de la que salió un personaje que no tenía ni pies ni cabeza, pero que se hizo tan famoso que relanzó las ventas de juegos de la consola prolongando su vida un par de años más.

Los anuncios los protagonizaba un experto en todas las artes marciales del mundo mundial llamado “Segata Sanshiro” cuyo nombre suena a “Sega Saturn shiro!” que significa “A jugar a la Sega Saturn!”.

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La mayoría de los anuncios creados son para vender juegos, así que el Segata Sanshiro sale haciendo algo del juego en cuestión “a su estilo”…

Jajaja, el de los zombis que se vuelven a levantar y grita “esto no son humanos!!!” me tiene loco!! jajaja

Bueno, total, que ni sé los anuncios que hay y ni sé lo que me va a costar quitarme la canción pegadiza de la cabeza, madre de Dios. Pues el caso es que se siguieron vendiendo consolas y juegos, y fue tal el éxito de este hombre que le hicieron un juego para él solo.

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La Playstation, aunque más tarde debido en parte a Segata Sanshiro, acabó imponiéndose en Japón y en todo el mundo, y en Sega se dieron cuenta que no merecía la pena seguir luchando contra lo evidente y se retiraron del mercado, pero no sin un último anuncio en el que Segata Sanshiro se sacrifica por la propia Sega:

Después de aquello, lo único que quedó fue un vídeo musical con la canción y un montaje con todos los anuncios creados para esta campaña que a mi me parece ya legendaria, y eso que a mi las consolas y todo esto ni me va ni me viene. Será la crisis que estoy teniendo con haberme dedicao a la informática, que todo lo demás me parece cienmil veces mejor…

En el siguiente vídeo, que es el que tiene el records de vistas de este mes de mi oficina, se cuenta toda la historia y se recopilan muchos de los anuncios sino todos… no hay por donde cogerlos, pero molan muchísimo y tuvo que ser acojonante participar en una campaña de publicidad parecida hace ya casi 20 años !!!

¡Buen fin de semana!
:regulero: & :gustico: & :gambi:
:ojetepalinvierno:

Volviendo en moto para casa un sábado por la noche más bien tarde que pronto, debajo de mi aliada la luna lunera, me para la poli:

Buenas noches, mire, esto es un control de alcoholemia, por favor sople aquí -y me pone un tubo delante al que se le sopla desde lejos sin metérselo en la boca ni nada
Fffffff -soplo sin preguntar, que esta me la contó el Lorco y ya me la sabía
Muy bien, ha dado usted cero, no está bebiendo nada, ¿verdad?, siga siendo responsable y conduciendo con seguridad
En realidad estoy bebiendo esto -y le enseño la lata de té calentica que llevo en el bolsillo de la chaqueta
¡Qué bien hablas japonés! -el día que sea verdad esto…- ¿y bebes té verde? ¿no está amargo?
Si, pero me gusta el sabor, si yo hasta estudié la ceremonia del té un año y medio y todo!
¿En serio? anda la leche. ¿pero tu cuanto llevas en Japón?
Pues casi cuatro años ya…
Eso es mucho tiempo!!, ¿eres sueco?
– No no -¿pintas de sueco yo?- de España, del norte -ostia wa achi iku dakedo (ahí va la ostia pues)
¿España?, campeones del mundo de fútbol, ne
Si si, menudos artistas
¿Y porque estás aquí? ¿estudiante de la universidad?
Me ves jóven, ¿eh?, no no, hago páginas web aunque…

Se acerca alarmado haciendo gestos el compañero encargado de parar a gente con el sable láser, miramos para atrás y resulta que hay una cola de motoristas ahí formada ya del copón esperando su soploturno. El poli que me daba palique se pone serio de repente

Prosiga su marcha y no olvide conducir con cuidado
Hai, ryoooookai desu!

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La primera regla del club del filetaco es que

NO

se habla del club del filetaco

.

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No, si yo es por comentar… que el lunes que viene es San Walantain, si si, otro año más, ya, tan pronto…

Que ya puedes espabilar, que siempre te pasa lo mismo y acabas comprando lo primero que pillas y quedando reguleramente como tú sólo sabes…

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Que si, venga, que claro que eso de quererse durante el año está muy bien y es muy bonito, pero que el detallico de San Valentín es la guindica al asunto, pos también lo sabemos tu y yo…

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Que si una corbata, que si colonia… buff, madre del amor hermoso, cómo andamos de originales, ¿eh?, ya puestos cómprale otra bufanda para ver si ya se le deja de ver del todo!

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¡¡ No preocuparse más, mozos y mozas !!

Todos sabemos lo que es eso de no tener ni zorriquica idea de qué regalar, que me vais a contar a mí que soy quedamal acreditado con honores… Weno, pues el caso es que en Ikusuki, que somos como el Señor Lobo, os solucionamos la papeleta, así que ahora que todavía estáis a tiempo, seguid instrucciones:

1- Elegid camiseta para vuestro amorcico querido, y nos pasáis el nombre para que le hagamos una pedazo de etiqueta personalizada que se va a quedar chato/a, de amor, si, pero chato/a.

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2- Aprovechad el viaje y si os pedís otra para vosotros, los gastos de envío nos los comemos con patatas (ojo! estamos hablando de 6 euros menos, esto es la locura del amor que nos afecta aquí al meloncio!!). Con que nos indiquéis en el pedido el lío, nosotros ya lo hacemos todo en condiciones (bueno, Bea, que a mi me pilla un poco a desmano…)

¡¡ Al que no le quieren más es porque no quiere !!
:gustico:

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Ahí va un post de esos de poner cuatro letras y un vídeo que ha hecho otro y quedarse sentao a esperar cieneces de comentarios que no nos hemos merecido por tener la osadía de airear nuestros floridos tamagos-manzana aportando lo mismo a la red que ponerle intermitentes a la Yamanote.

100% :regulero: flavour

Al lío que tengo reputación regulera que mantener y rascables que han de ser rascados. Total, que en Nara hay ciervicos por allí a su pedo lo saben hasta en Albacete, pero el caso es que resulta que aparte de zamparumiar, últimamente han aprendido a cruzar la carretera, ojo, cuidao aquí. Yo sólo estuve una vez visitando al tito Fla cuando vivía por allí cerca, y me acuerdo de ver un ciervo a punto de ser atropellado al pasar a toda hostia delante de un coche que frenó de milagro evitando que cenaran misobambi los lugareños esa noche.

Pues bien, veamos el vídeo, que ahora van y se me esperan en el paso de cebra (prima-hermana del ciervo), y no pasan hasta que no cambia el semáforo:

Deer crossing the street in Nara, Japan from Catherine Davis on Vimeo.

Yo creo que más que a descifrar el semáforo lo que han aprendido es que la gente está esperando y cuando les ven pasar, pasan ellos, lo que no deja de ser acojonante, ojo!!!! cualquier día les vemos cambiando árboles por totos!

Mi experiencia con los ciervos de Nara se resume entrañablemente a partir del minuto 2:14 de este bonico vídeo…

Ikusuki y Flapy por Nara from ikusuki on Vimeo.

Y no podría quedarme más a gusto que un arbusto sin despedir el post regulero con una sabia reflexión #turismoBisbal (también plagiada, por supu)

Anda, si Cristiano Ronaldo es de Madeira!!!, como Pinocho!!!

Otro hito, otro momento especial a señalar a fuego en alguna neurona para tratar de que su recuerdo siga ardiendo cuando a su alrededor hayan muerto la mitad. Que cuando sea de las últimas en morir, que lo haga echando humo para que se sepa que ahí se forjó algo importante.

No fue especial en el sentido que imaginé. Lo cierto es que a Suzuki Sensei se le olvidó completamente, pero ayer no aguanté más y pregunté por él, por el diploma que certifica que empezando desde cinturón blanco hace tres años y medio logré sacarme el segundo dan de Karate en el cuartel general de la SKIF en Tokyo, con Kanazawa Kancho de examinador.

Con el karategi empapado, un tobillo dolorido y barba de tres días llamé a la puerta de los profesores apenas esbozando un sumimasen en un tono mezcla de vergüenza, respeto y ya impaciencia.

– “Siento ser maleducado, pero es que todavía no tengo el título de segundo dan”
– “Eh, ¿no te lo hemos dado todavía?, ¡ya nos vale!, espera que lo tengo aquí, perdón, perdón”
– “No no, no importa, pero es que tengo muchas ganas de verlo”

Debajo de dos o tres títulos creo ver mi nombre en Katakana, quizás del puño de Kanazawa Kancho. Suzuki Sensei se hace más Sensei, lo coge con las dos manos y me lo da con una reverencia:

– “Enhorabuena. Oss”
– “Arigato gozaimashita. Oss”

Y ahí me quedo un rato, con la cabeza agachada y los brazos adelantados sujetando aquél papel con las dos manos mientras trato de contener las lágrimas. Como ahora. O más porque ahora no hay nadie delante.

– “Ahora a por el tercero”
– “Oss” –alcanzo a contestar y me voy al vestuario. Rápido porque aunque nadie iba a decir nada, mis lágrimas sólo las veo yo desde atrás, no son para enseñar a quien no toca.

Recompongo el gesto mientras me cambio de ropa y empiezo a pensar, de nuevo, en un futuro en el que haya gente que quiera aprender todo lo que me están enseñando. Me pregunto si seguiré delgado y en forma o me habré abandonado al hastío descuidándome y descuidando parte de lo que éste arte significa por culpa de haberlo enrutinado. Pienso que quizás le pondría la misma pasión que Suzuki Sensei o la disciplina de Murakami Sensei o quizás la dureza física de Tanaka Sensei, o una mezcla de todos y ninguno con mi alma por método. Sueño, una vez más, con ser anfitrión de los que ahora son mis profesores a los que apenas devolver la deuda de hospitalidad contraída día tras día, mes tras mes, año tras año, mae-geri tras mae-geri.

Y así, viviendo entre nubes por una noche, regreso a casa a dejar de soñar para empezar a dormir.