El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

El día de ayer duró cuarenta y siete horas por lo menos, desde que me pegué el madrugón padre para ir a inmigración a chanchullear mi visado hasta el último tren en el que llegué a casa desde Asakusa pisando nieve cargao de chocolate (Dios, me encanta este país).

Ahí van las instantáneas que lo son como el Colacao o incluso más:

La moto se quedó en la oficina y se zampó la nevada, no tengo yo todas conmigo de que vaya a arrancar luego, no…

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Eso si, aun con nevada bonica y todo:

:ojetepalinvierno:

Pasamos muchos días y un abril juntos hasta que uno de los dos no pudo con el otro. No acababan de cuadrar opiniones que se falseaban demasiado y ése era el problema, que siempre quedábamos bien aún no sintiéndolo. O no, yo que sé, si todavía no tengo claro que fue lo que pasó allí.

Pero el caso es que estuvimos juntos una temporada, y empezamos a querer querernos, creo que tu un poco más que yo, aunque yo tenía más ganas de quererte que tu. Hubo muchas tardes de paseos yendo de la mano y cervezas de yakinikus de esquina, meses de soledad compartida a la sombra de cualquier árbol que quisiera cobijarnos, sin preguntas sobre el pasado ni atisbo de planes de futuro, pero con edredones y sábanas en común. Como si sólo importasen las horas que eran nuestras y no hubiese que pensar más allá… ni más acá, porque estaba poco claro por donde iban a ir ambos. Es lo que es, los dos lo sabemos y ya, ¿para qué liarlo más?. El pijama está bien donde está, que yo te lo lavo para cuando vuelvas.

Un día nos encontraremos, y tendremos el doble de edad, y nos miraremos a los ojos recordando que el ahora fue ayer, y por mucho que te empeñes, no me habrás olvidado, eso te lo he ganado ya
¿Y porqué querría olvidarte?
Porque lo veo en tus ojos, en tus gestos, en la fuerza que pones de menos cuando vamos de la mano y nos cruzamos con alguien que conoces. Esto para mi es un sueño que sé que acabará cuando tu lo decidas
Dices cosas muy raras -mentía yo, acatando sin rechistar lo que los dos sabíamos y sólo ella se atrevía a reconocer.

Parques, templos, bares, paseos, ningún viaje fuera de Tokyo aunque muchos fines de semana dentro, algunos incluso de los de tres noches y tren de ir al trabajo los lunes compartido hasta donde coincidía. Cuatro ojeras para dos desgraciados de oferta, como éramos nosotros dos, con oficio y con beneficio, pero sin una mísera mueca de felicidad por descubrir mientras nos turnábamos ser el roto o el descosido.

El asunto trataba ya de buscar con quién los latidos latiesen juntos más que apañarnos el uno al otro la melancolía del que se sabe sólo, y por primera vez en mi vida, di yo el primer paso de la caminata que me llevaría a volver a sentir el frío del invierno dejando de lado un calor que aunque harto apetecible, se sentía casi siempre frío como el témpano. Pan para hoy y pan para mañana, el hambre vendrá después, a la que no mires.

Y así fue. Adios, hasta luego, hasta siempre, hasta nunca. Hasta cuando sea que cuadre que nos volvamos a sentir solos los dos a un tiempo.

Y no cuadró más.

El sábado pasado, por la noche, llegó un mensaje como respuesta a la llamada perdida de aquél número desconocido que irrumpió en mi teléfono a eso de las cuatro de la tarde.

Hola Oskar, hace tanto tiempo… estaba dando un paseo por Yokohama y me acordé de aquél día contigo, era invierno y hacía frío, como hoy, ¿te acuerdas?… sólo eso. Hasta luego

Y no fuí capaz de contestar.

Llevan en el curro unos días revolucionados descojonándose vivos viendo un vídeo por internet, que la verdad es que tiene su miga. Resulta que a finales de los 90, la Sega Saturn era la consola más famosa que había pero la nueva Playstation amenazaba con quitarle protagonismo, así que los creativos de Sega la liaron parda con una idea absurda de la que salió un personaje que no tenía ni pies ni cabeza, pero que se hizo tan famoso que relanzó las ventas de juegos de la consola prolongando su vida un par de años más.

Los anuncios los protagonizaba un experto en todas las artes marciales del mundo mundial llamado “Segata Sanshiro” cuyo nombre suena a “Sega Saturn shiro!” que significa “A jugar a la Sega Saturn!”.

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La mayoría de los anuncios creados son para vender juegos, así que el Segata Sanshiro sale haciendo algo del juego en cuestión “a su estilo”…

Jajaja, el de los zombis que se vuelven a levantar y grita “esto no son humanos!!!” me tiene loco!! jajaja

Bueno, total, que ni sé los anuncios que hay y ni sé lo que me va a costar quitarme la canción pegadiza de la cabeza, madre de Dios. Pues el caso es que se siguieron vendiendo consolas y juegos, y fue tal el éxito de este hombre que le hicieron un juego para él solo.

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La Playstation, aunque más tarde debido en parte a Segata Sanshiro, acabó imponiéndose en Japón y en todo el mundo, y en Sega se dieron cuenta que no merecía la pena seguir luchando contra lo evidente y se retiraron del mercado, pero no sin un último anuncio en el que Segata Sanshiro se sacrifica por la propia Sega:

Después de aquello, lo único que quedó fue un vídeo musical con la canción y un montaje con todos los anuncios creados para esta campaña que a mi me parece ya legendaria, y eso que a mi las consolas y todo esto ni me va ni me viene. Será la crisis que estoy teniendo con haberme dedicao a la informática, que todo lo demás me parece cienmil veces mejor…

En el siguiente vídeo, que es el que tiene el records de vistas de este mes de mi oficina, se cuenta toda la historia y se recopilan muchos de los anuncios sino todos… no hay por donde cogerlos, pero molan muchísimo y tuvo que ser acojonante participar en una campaña de publicidad parecida hace ya casi 20 años !!!

¡Buen fin de semana!
:regulero: & :gustico: & :gambi:
:ojetepalinvierno:

Volviendo en moto para casa un sábado por la noche más bien tarde que pronto, debajo de mi aliada la luna lunera, me para la poli:

Buenas noches, mire, esto es un control de alcoholemia, por favor sople aquí -y me pone un tubo delante al que se le sopla desde lejos sin metérselo en la boca ni nada
Fffffff -soplo sin preguntar, que esta me la contó el Lorco y ya me la sabía
Muy bien, ha dado usted cero, no está bebiendo nada, ¿verdad?, siga siendo responsable y conduciendo con seguridad
En realidad estoy bebiendo esto -y le enseño la lata de té calentica que llevo en el bolsillo de la chaqueta
¡Qué bien hablas japonés! -el día que sea verdad esto…- ¿y bebes té verde? ¿no está amargo?
Si, pero me gusta el sabor, si yo hasta estudié la ceremonia del té un año y medio y todo!
¿En serio? anda la leche. ¿pero tu cuanto llevas en Japón?
Pues casi cuatro años ya…
Eso es mucho tiempo!!, ¿eres sueco?
– No no -¿pintas de sueco yo?- de España, del norte -ostia wa achi iku dakedo (ahí va la ostia pues)
¿España?, campeones del mundo de fútbol, ne
Si si, menudos artistas
¿Y porque estás aquí? ¿estudiante de la universidad?
Me ves jóven, ¿eh?, no no, hago páginas web aunque…

Se acerca alarmado haciendo gestos el compañero encargado de parar a gente con el sable láser, miramos para atrás y resulta que hay una cola de motoristas ahí formada ya del copón esperando su soploturno. El poli que me daba palique se pone serio de repente

Prosiga su marcha y no olvide conducir con cuidado
Hai, ryoooookai desu!

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La primera regla del club del filetaco es que

NO

se habla del club del filetaco

.

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No, si yo es por comentar… que el lunes que viene es San Walantain, si si, otro año más, ya, tan pronto…

Que ya puedes espabilar, que siempre te pasa lo mismo y acabas comprando lo primero que pillas y quedando reguleramente como tú sólo sabes…

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Que si, venga, que claro que eso de quererse durante el año está muy bien y es muy bonito, pero que el detallico de San Valentín es la guindica al asunto, pos también lo sabemos tu y yo…

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Que si una corbata, que si colonia… buff, madre del amor hermoso, cómo andamos de originales, ¿eh?, ya puestos cómprale otra bufanda para ver si ya se le deja de ver del todo!

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¡¡ No preocuparse más, mozos y mozas !!

Todos sabemos lo que es eso de no tener ni zorriquica idea de qué regalar, que me vais a contar a mí que soy quedamal acreditado con honores… Weno, pues el caso es que en Ikusuki, que somos como el Señor Lobo, os solucionamos la papeleta, así que ahora que todavía estáis a tiempo, seguid instrucciones:

1- Elegid camiseta para vuestro amorcico querido, y nos pasáis el nombre para que le hagamos una pedazo de etiqueta personalizada que se va a quedar chato/a, de amor, si, pero chato/a.

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2- Aprovechad el viaje y si os pedís otra para vosotros, los gastos de envío nos los comemos con patatas (ojo! estamos hablando de 6 euros menos, esto es la locura del amor que nos afecta aquí al meloncio!!). Con que nos indiquéis en el pedido el lío, nosotros ya lo hacemos todo en condiciones (bueno, Bea, que a mi me pilla un poco a desmano…)

¡¡ Al que no le quieren más es porque no quiere !!
:gustico:

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Ahí va un post de esos de poner cuatro letras y un vídeo que ha hecho otro y quedarse sentao a esperar cieneces de comentarios que no nos hemos merecido por tener la osadía de airear nuestros floridos tamagos-manzana aportando lo mismo a la red que ponerle intermitentes a la Yamanote.

100% :regulero: flavour

Al lío que tengo reputación regulera que mantener y rascables que han de ser rascados. Total, que en Nara hay ciervicos por allí a su pedo lo saben hasta en Albacete, pero el caso es que resulta que aparte de zamparumiar, últimamente han aprendido a cruzar la carretera, ojo, cuidao aquí. Yo sólo estuve una vez visitando al tito Fla cuando vivía por allí cerca, y me acuerdo de ver un ciervo a punto de ser atropellado al pasar a toda hostia delante de un coche que frenó de milagro evitando que cenaran misobambi los lugareños esa noche.

Pues bien, veamos el vídeo, que ahora van y se me esperan en el paso de cebra (prima-hermana del ciervo), y no pasan hasta que no cambia el semáforo:

Deer crossing the street in Nara, Japan from Catherine Davis on Vimeo.

Yo creo que más que a descifrar el semáforo lo que han aprendido es que la gente está esperando y cuando les ven pasar, pasan ellos, lo que no deja de ser acojonante, ojo!!!! cualquier día les vemos cambiando árboles por totos!

Mi experiencia con los ciervos de Nara se resume entrañablemente a partir del minuto 2:14 de este bonico vídeo…

Ikusuki y Flapy por Nara from ikusuki on Vimeo.

Y no podría quedarme más a gusto que un arbusto sin despedir el post regulero con una sabia reflexión #turismoBisbal (también plagiada, por supu)

Anda, si Cristiano Ronaldo es de Madeira!!!, como Pinocho!!!

Otro hito, otro momento especial a señalar a fuego en alguna neurona para tratar de que su recuerdo siga ardiendo cuando a su alrededor hayan muerto la mitad. Que cuando sea de las últimas en morir, que lo haga echando humo para que se sepa que ahí se forjó algo importante.

No fue especial en el sentido que imaginé. Lo cierto es que a Suzuki Sensei se le olvidó completamente, pero ayer no aguanté más y pregunté por él, por el diploma que certifica que empezando desde cinturón blanco hace tres años y medio logré sacarme el segundo dan de Karate en el cuartel general de la SKIF en Tokyo, con Kanazawa Kancho de examinador.

Con el karategi empapado, un tobillo dolorido y barba de tres días llamé a la puerta de los profesores apenas esbozando un sumimasen en un tono mezcla de vergüenza, respeto y ya impaciencia.

– “Siento ser maleducado, pero es que todavía no tengo el título de segundo dan”
– “Eh, ¿no te lo hemos dado todavía?, ¡ya nos vale!, espera que lo tengo aquí, perdón, perdón”
– “No no, no importa, pero es que tengo muchas ganas de verlo”

Debajo de dos o tres títulos creo ver mi nombre en Katakana, quizás del puño de Kanazawa Kancho. Suzuki Sensei se hace más Sensei, lo coge con las dos manos y me lo da con una reverencia:

– “Enhorabuena. Oss”
– “Arigato gozaimashita. Oss”

Y ahí me quedo un rato, con la cabeza agachada y los brazos adelantados sujetando aquél papel con las dos manos mientras trato de contener las lágrimas. Como ahora. O más porque ahora no hay nadie delante.

– “Ahora a por el tercero”
– “Oss” –alcanzo a contestar y me voy al vestuario. Rápido porque aunque nadie iba a decir nada, mis lágrimas sólo las veo yo desde atrás, no son para enseñar a quien no toca.

Recompongo el gesto mientras me cambio de ropa y empiezo a pensar, de nuevo, en un futuro en el que haya gente que quiera aprender todo lo que me están enseñando. Me pregunto si seguiré delgado y en forma o me habré abandonado al hastío descuidándome y descuidando parte de lo que éste arte significa por culpa de haberlo enrutinado. Pienso que quizás le pondría la misma pasión que Suzuki Sensei o la disciplina de Murakami Sensei o quizás la dureza física de Tanaka Sensei, o una mezcla de todos y ninguno con mi alma por método. Sueño, una vez más, con ser anfitrión de los que ahora son mis profesores a los que apenas devolver la deuda de hospitalidad contraída día tras día, mes tras mes, año tras año, mae-geri tras mae-geri.

Y así, viviendo entre nubes por una noche, regreso a casa a dejar de soñar para empezar a dormir.

Yo me echaba colonia todos los días, era costumbre y la importé aquí hasta que una vez saliendo del combini que hace esquina, vi que la dependienta estaba moviendo la mano delante de su nariz aireando la pestuza que por lo visto habíamos dejado yo y mi primo CalvinKlein.

Ahí empecé a sospechar que igual esto de perfumarse no tenía el mismo efecto seductor que en mi pueblo (más bien ná porque nunca me he comido un rosco, aunque estoy homologao porque todo el mundo sabe que en Euskadi nosefo… ¿tufo? pues nosotros nofo, es así la cosa).

Un día me olieron y me dijeron la frasecica del título, “Gaijin poi”, que viene a decir algo así como “al estilo extranjero”. Dejé de echarme, porque soy bastante tonto pa estas cosas y me da vergüenzica llamar la atención sobrio. Y desde entonces cada vez que voy por la calle y apesta a colonia, cuando me giro veo a un extranjero el 95% de las veces. Vamos, que es costumbre nuestra y no de ellos, lo que no quita pa que en ambos equipos haya excepciones, ojo. Peeero se nos asocia el asunto a los extranjeros.

Hay más gaijinpois, más gestos o asuntos típicos que desencadenan la frasecica que tal y como yo la entiendo no viene a dar por saco, sino que te la dicen en plan curiosidad como diciendo “fíjate tu lo que hacéis que nosotros no!! hay que ver como sois!!”.

Ahí va una lista de las que me han tocado a mi:

– Llevar gafas de sol
– Llevar pelo corto engominao a lo pincho parriba o crestica
– Cuando empezó a venderse el iPhone hace unos años tener un iPhone era un gaijinpoi del copón (ahora lo tiene todo Cristian)
– Dejarse patillacas y u o perilla
– Ir en manga corta en invierno (esta no me la han dicho a mi que soy el más friolero del reino y duermo con leotardos, pero si sobre otros rascayús que no se si eran rusos pero los tenían amandarinaos)
– Sacar fotos a gente poniéndoles la cámara prácticamente en la jeta sin pedir permiso
– Decir “arigatoooooo” en plan kawaii como si fueses una gyaru shibuyense. Aquí también aplica decir todo el rato “chooo” y algo en plan “mucho, muy grande” exagerando (chooo ooki), y acabar todas las frases con un “yo” (soooooou da yoooo). Todo esto es gaijinpoi y maricapoi.
– Dar las gracias al recoger las vueltas en un combini (esta me sorprendió cuando me la dijeron, por lo visto casi nadie lo hace)
– Beber mucho alcohol y muy rápido (que no significa pimplarse más rápido, el asunto suele ser al revés cuando se está con amigos japoneses)
– Parejas dándose besos, digamos acuosos, en la calle.

En fin, apariencias, comportamientos, maneras de ser que por alguna razón coinciden entre los extranjeros que vivimos aquí y que provoca la consabida frasecica con la que ya me he echado yo más de unas risas más de una vez.

Por supuesto, también está la del “Nihonjin-poi” que lo mismo la decimos nosotros que nos la dicen según hagamos algo que pinte más japonés que guiri, pero esa… esa pa otro día!

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Haced bondad!

:ojetepalinvierno:

Aunque cada vez tengo más claro que somos muy iguales aquí mis primos de Japón y yo, si que hay mucho de distinto en vivir aquí. Aunque si cambiamos coche por moto, parque de Zamudio por Aoyama y castellano por inglés/japonés, mi día a día no es tan diferente al que tenía en Bilbao. Se hacen más o menos las mismas cosas aunque sea de otra manera. Por ejemplo: zampo de taper o salgo fuera según me de el aire, esto es igual que allí pero con comida distinta (sushi, ramen, onigiris en vez de alubias, ensaladilla rusa o un bocata lomo), delante del ordenador hago poco más o menos lo mismo… la rutina es rutina, aquí y en Teruel.

Últimamente me ha dado por pensar que yo he vivido toda mi vida en un pueblo donde si andas más de veinte minutos te sales, y si cambiar Zalla por Bilbao ya tuvo su miga, vivir en Tokyo supone no sólo adaptarse a la cultura de otro país, sino al ritmo y velocidad de una de las ciudades más tochas del mundo. Aquí hay mil millones de cosas más que hacer, sería prácticamente imposible probar todos los restaurantes no ya de la ciudad, sino de un sólo distrito. Siempre hay un templo que visitar, un barrio nuevo que ver, un izakaya que nomihodear. Supongo que un tío que venga de Pekín, o de Nueva York, no notará tantísimo cambio como aquí el Zalluco que les escribe (es chica lo que echo de menos mi pueblo a veces, por cierto).

Bueno total, a lo que iba. El caso es que digo yo que por ser la ciudad que es y vivir la pila de almas que viven, aquí lo que hay es un mercado de segunda mano del copón. Están los mercadillos normalmente cerca de algún templo donde cualquiera puede ir con una esterilla de esas azules a vender lo que les sobra por casa (en cuanto ponga el bar, ahí estaré yo con todo lo que se enchufe y tenga pantalla). También es bastante habitual ver tiendas de segunda mano por ahí, que suelen tener de todo y amontonao: lo mismo te venden una pecera con un cangrejo dentro que un ejército de mamacharis.

Centrémonos en el asunto internet. La moto la compré porque el Chiqui contactó con un australiano medio pirao que vende motos poniendo anuncios a través de una web. Las dos pantallas que me traje del curro anterior las vendí poniendo un anuncio en otra web y quedando con un par de pavos para hacer el trapicheo cerca de mi estación. La lavadora-secadora se la pillé a un italiano que me las instaló en casa mientras contaba chistes de franceses, y al que contacté por un anuncio en la metrópolis.

Así que me he vuelto un adicto a esto de la segunda mano y todas las mañanas me recorro mis recursos segundamaniles, más por curiosidad que por realmente acabar comprando nada. Y así, café en mano, me voy pasando por:

GaijinPot: donde conocimos al rascayú que nos vendió las motos, y que todos los días tienen un montón de anuncios nuevos de todo tipo.

Metrópolis: donde abundan los Sayonara Sales que últimamente molan muchísimo porque se ha puesto de moda crear álbumes en Picasa con todo lo que pillan por casa para vender

Craigslist Tokyo: no sale el de Bored to Death (inmenso Ted Danson), pero este es el sitio que más se actualiza con diferencia, incluso tienen una aplicación para el iPhone que abro justo después de la de ver el tiempo cada mañana (mes y pico sin llover en Tokyo, ja, toma ya amortizamiento de la moto!)

Después hay más que ya no miro tanto, sólo si de verdad ando buscando algo concreto… pero ¿esas tres de antes?, ¡esas todos los días! y menudo peligro tiene el asunto, que más de una vez a punto he estado de comprar gilipolleces supinas, menos mal que todavía me controlo… (aunque ando dándole vueltas a una máquina de esas de hacer pan …).