El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

Gentes…

Si metiese mis últimos años en una coctelera y la agitase y volcase, seguramente el vaso se llenaría de retazos de gente. Personas iguales y personas distintas a mi, gente con la que he tenido la suerte, no siempre buena, de compartir tiempo y lugar. Almas que han pisado un poco más fuerte en la arena de la mía dejando marcas que se quedarán ahí hasta que algún soplo del corazón las diluya.

Uno tiene ya sus años. Eso me sonará pretencioso cuando lo lea dentro de unos años, pero es verdad que de vez en cuando parece que toca atinar a desenredar un poco el barullo que se me va acumulando de nuca para adelante. Y es que, a veces, uno siente agujetas en las pupilas de tanto ver caminar meses. Como en la canción de los Celtas, que te haces viejo de repente, aunque sin lo de las ganas de morir. Eso si que no, que pensar en morir y dejar un poco de vivir tienen más que ver de lo que parece y uno no está como para religiones ni hostias.

Supongo que cada cual llevará el paseo a su manera, el de vivir digo. A mi por el camino el corazón se me ha roto ya un par de veces, y al que tengo ahora no creo que le quede mucho de garantía, así que ando con mucho más cuidado y casi no dejo que lo toque nadie. Si acaso, de vez en cuando, lo tiendo al sol para que se tuesten un poco los amores pasados a ver si se acaban de evaporar de una vez.

También me he llevado alguna que otra hostia, de esas que duelen más cuando se recuerdan que cuando se reciben, coscorrones que me han dado amigos que eran de mentira o la vida misma que a veces le da por abrir la mano de par en par y soltarte un bofetón para que espabiles y aprendas a mirar más allá del agujero ese que queda al sur de la tripa.

Así que creo que he vivido lo mío. Ah, me sigue sonando pretencioso… a mis 33, ¿que pensará uno de 50 si me lee?.

Pero es lo que hay ahora por aquí dentro, siento que me ha pasado de todo y que uno, a su manera, lleva todos esos arañazos implícitos en los andares, en el sudor, en la forma de actuar, en el hablar.

Creo que he aprendido a apreciar lo bueno, los momentos de calidad, los que cuadran las cuentas cuando llega la noche y vuelve a importar lo que realmente importaba por la mañana, sin la falsa neblina del medio. Y suelen ser siempre compartidos con gente.

Sé que se me ha suavizado el carácter, que ya no hace falta que me esfuerce, que me conformo con los cuatro y ya me sale sólo no buscarle tres pies a los gatos. Pero también sé que la paciencia y yo hace tiempo que no nos tratamos, que no aguanto, que me voy antes que tener que quedarme, que no puedo con alguna gente, que hay que ganarse eso de dar consejos y ya no me valen ni la mitad de los que recibo. No es que me haya avinagrado con el tiempo, pero he aprendido a pintar la raya con tiza y elegir muy bien a los que dejo que estén a este lado, y al resto les ignoro con la mayor de mis sonrisas, que la franqueza esta que me ha entrado es más cosa mía y va por dentro, pero la cortesía es obligada y la sirvo con miel, que quede dulce y brille.

Mi vida creo que cada vez más y más al final se reduce a todas esas gentes, personas, almas que me rodean en lo que yo voy latiendo y respirando,

Compañeros de oxígeno, enemigos por afición, novias de internet, amigos míos que no yo de ellos y otros de verdad tan ciertos como respirar, esposas en mis sueños, amantes de ocasión, compinches de borrachera, autosabios gilipollas, cerdos con el buzón lleno de margaritas, mentirosos de verdad, ídolos en secreto, compadres de volteretas, gurús de chichinabo, acomplejados sin complejo consciente, amores patas arriba, graciosos sin puta gracia, serios hilarantes, comentaristas de los de yo nunca comento, followers que no followeo, familiares hipotecados de por vida en mis ventrículos, enamoradas sin amor, artistas en la sombra, enlazadores del menéame, vidas que jamás daré por muertas en mi memoria, amigas y amantes, amantes a las que perdí el respeto nada más quitarme el niki, camaradas de katas y patadas, corazones sin latido, sonrisas perpetuas, enlaces que no enlazo, parejas de tres conmigo, comentaristas de ocasión, adversarios dignos y rivales hijos de puta, primos adoptados, amigos con derechos por antigüedad y escalafón, conocidos que no conozco, aparentes sin apariencia, ángeles disfrazados de señora, ex-solteras amadas, japoneses que se creen americanos, confesores de mis pecados, ricos en el sentir, pobres de humildad, genios sin ego, feos de cojones, payasos sin nariz pero con corbata, hadas de incógnito, retweets lameculos, colegas de salario y pagas extra, hermanas de mentira pero de verdad, examigas de Facebook, aprovechados de mierda, replies de emails de amor, estrellas pasadas sin brillo ni hostias, envidiosos odiosos, envidiados queridos, jefes que son más amigos que jefes, aliados del pasado que están presentes, sinceros de verdad…

Ahí estáis, y no sobráis ni uno.




Jodé, acabo de encontrar un paquete de pan Bimbo ahí con tres rebanadas dentro que compré hace dos meses, y el caso es que no tenían moho ¡¡¡y eso acojona!!!. Me he comido una pa probar, y sabía igual que el primer día… pero si veis que no doy señales de vida en las próximas horas, llamad a Zapater pa que venga un poco antes a Tokyo a por mi cuerpo o algo.

Weno, ¿sabes de esto que estás todo emocionao porque has tenido una idea del copón que te piensas que eres la ostia y empiezas una sección a la que luego no haces ni puto caso y se nos olvida a todos?. Pues eso, hoy he cocinao al baño María…

¡¡ Un ratico enfrente !!

¿De que va esta copla?, pues fácil fácil: planto la cámara con el trípode ese gorilero que se ajusta a cualquier lado enfrente de algún sitio con chicha y la dejo grabando así como que no es mía ni ná.

DSC_0011-1.jpg



De momento me he ido a la máquina de bebidas táctil esa que han plantao en la estación de Shinagawa y ahí me he tirao un ratico enfrente grabando las reacciones de la gente. He de decir que eso de que te pones delante y te recomienda bebidas dependiendo de la jeta que te hayas puesto esa mañana no funcionaba, lo mismo hay que ser un tipo alto o lo mismo se ha estropeao después de recomendarle a un feo, vete a saber.

Total, que ahí va el vídeo:

En el punto de mira ya tengo otros sitios fichaos pa tirarme un ratico enfrente: que si el Hachiko, que si el estudio Alta, que si la puerta un love hotel (noooo, es bromaaaaa, soy un tipo de recursos humorísticos, amigos!)

Ala pues, vamos a por el lunes lunero cascabelero!!

:gustico:




A veces cuando uno va dando un paseo por los Tokyos que si voy paquí que si voy pallá, a lo mejor vas y te encuentras a gente haciendo cola para algo. Lo más normal es que haya un restaurante al otro lado del tumulto (¡¡tumulto!!, no te lo pierdas), y la mayoría de las veces es un garito pequeñito que se ha hecho famoso por alguna razón, y como en esta ciudad hay tanta peña por todos los lados, pues en cuanto se corre un poco la voz ya tenemos el dominó montado en la puerta.

El restaurante que nos ocupa ha salido en la tele más de una vez porque debe tener un ramen de chuparse los omoplatos, y por eso se hizo famosico. Yo me imagino el programa de la tele: va un famoso de los cuatro de los cardaos que salen todos los días, se sienta, lo prueba y grita umeee si es tío u oishiiiiiii si es tía poniendo caras de placer y exagerando el lío mientras kanjis de tamaño 120pt te invaden el 60% de la pantalla. El día que uno diga que lo que prueba está malo me rapo la nalga derecha, lo juro.

Pero ojo, que tiene que molar mil eso de que nada más abrir la puerta, haya peña esperando para degustar las viandas que uno tiene a bien ofrecer. Ojalá os encontrase a todos ahí esperando a que abriese la web pa pedir camisetas por las mañanas.

:gustico: del :copon:

Estamos hablando de alrededor de 100 personas esperando los fines de semana un ratazo largo: dos horas de promedio pa zamparse un ramenazo. Yo no espero ni diez minutos y ya estoy hasta los webetes, como para estar dos horas, me piro al combini y me pongo de onigiris hasta el oshiri. Así soy yo amigos! un hombre hecho a sí mismo!

Total, que se han quejado los vecinos, que dicen que se forma escandalera, que se monta circo, que hay algarabía con jaleo y trapatiesta con vocerío, que tanta peña en una acera tan pequeña es un engorro porque no dejan pasar ni ná, y que luego se queda todo el suelo lleno de colillas y porquería. Así que la poli ha ido de vez en cuando a hablar con los maeses rameneros para que hagan algo al respecto, pero como no ha habido manera de arreglar el teatro que se forma, pues la tienda ha cerrado porque dicen que lo último que quieren es molestar a los vecinos.

¿La reportera del vídeo así como pa mi? ¿no? ¿no? :secretico:

Esta forma de pensar me ha llegado al alma. Yo en mi pueblo vivía encima de dos pubs que hacían esquina y que sólo abrían los fines de semana para los gremlins del pueblo y alrededores. Los sábados sabadetes la cosa era de quedarse fliping: la música del garito, que no ponían precisamente a Bob Dylan, retumbaba las plumas del edredón de todos los vecinos (y eso que yo vivía en un segundo), casi dejas los huevos en el bol encima de la mesa y a la mañana siguiente ya están batidos pa la tortilla al ritmo de la Lady Gaga esa.

La policía no hacía nada por muchas denuncias que se pusieron, y eso por no hablar de la que se montaba en mi portal con la peña llamando a los timbres toda la noche, el cristal roto día sí y día no. También teníamos la mala suerte de que enfrente hay una hamburguesería, y a la chavalería le dio por pedirlas para llevar y sentarse en mi portal a montar allí el gazpacho (Arantxa, no me tomes a mal, las hamburguesas estaban cojonudas!!).

No voy a ser aquí un vinagres, porque yo también las lio pardas-pardaes cuando salgo por ahí y sería más hipócrita que ni sé. Es más, en mi pueblo fui uno de los “enemigos” porque curré poniendo música en uno de estos pubs durante casi un año, y por ley teníamos unos limitadores de sonido que estaban trucados y ni limitaban ni nada. También es verdad que si hacías caso a la ley y no ponías la música más alta de lo permitido, de tanta gente que había ni se oía ni ostias, parecía que no había música y en esos locales la música es el 90% del éxito.

Pero vamos, mi conclusión es: en mi edificio era imposible dormir los sábados por la noche, los domingos por la mañana mi calle era Pearl Harbour y con millones de denuncias de por medio, la cosa sigue igual, por supuesto los dueños de los garitos se descojonaban de todo. Aquí un restaurante hace que se formen colas, los vecinos se quejan, la poli habla con el dueño y él mismo decide cerrar porque lo que menos quiere es molestar a nadie.

Y va el tío y dice “tenemos que tener cuidado cuando elijamos donde vamos a poner el restaurante ahora para no molestar más”.

Como diría mi ídolo Arthur: me compraría un sombrero para poder quitármelo ante usted:

:ungusto:


Fuente: Daily Yomiuri Online
Regulero: pues si, bastante regulero eso de copiar una noticia de un periódico, pero ¿que queréis?, que es agosto y al blog no entra ni Blas!!!

:regulero:


:gambi: ¡Buen fin de semana! :gambi:




El Surume es un calamar desecao ahí todo tieso que se come a lo tentempié cuando uno está pimplando cerveza. Yo me compré uno hace un tiempo con la idea de probarlo pero nunca me he atrevido y ahí estaba en la cocina al lado de los pimientos. Ayer le echamos huevos y nos lo zampamos a medias Ale y yo…




Debo reconocer que la primera vez que fui a uno de sus conciertos fue por obligación. Ella era una de las mejores amigas de mi novia; “su novio toca con ella y tiene unas pintas que te van a hacer gracia” me dijo como para convencerme, aunque yo ya sabía que iba a ir por mucha pereza que hubiese que quitar del medio porque hay obligaciones que han de ser cumplidas para que al equilibrio no le salgan heridas que se acaben infectando.

Recuerdo que nos perdimos, que llegamos con el concierto a medio empezar y que ella nos guiñó un ojo desde el escenario mientras iba por la mitad de una extraña canción más hablada que cantada al estilo de “Todos menos tú” de Sabina. No sé si fue lo íntimo del lugar, pero desde el primer momento me gustó lo cambiante de su voz, cómo conseguía sonar dulce y al minuto siguiente desgarrar dos frases en el más rudo de los japoneses, ese de las erres exageradas y los omaes.

Supongo que por aquello de la erótica del poder me empecé a enamorar de ella en secreto, me encantaba cómo cerraba sus ojos y movía la cabeza al compás de acordes donde no tocaba que estuviese su voz. Me deshacía por dentro cuando en los descansos se acercaba a nuestra mesa y nos daba las gracias por venir, y nos contaba todos los planes que íbamos a hacer juntos las dos parejas. Ella con su novio el bateria, y yo con mi novia que era una de sus mejores amigas. “Es muy buena chica, cuídala” me decía tocándome la pierna, y yo asentía con cara de embobado aunque ninguna de las dos sabía por quién y lo cierto es que yo tampoco.

Todavía hoy, dos años después, soy capaz de recitar de memoria en japonés aquella primera canción gracias al CD que compré y escuché mil veces. Y sigo sin saber que dice. Ni me importa.

Confieso que me odiaba un poco más con cada concierto, y eso que no fueron muchos, pero sentía que me estaba engañando a mi, y que engañaba a la que dormía a mi lado, aunque nunca se me hubiese ocurrido confesar lo que era más una quimera que una oportunidad real. Sin dejar de querer a una, empezaba a querer a la otra del mismo modo y me perseguía la idea de perderlas a las dos. Era como si viese borroso. Ya no sabía lo que tenía y lo que no, lo que quería, lo que debía ser.

Pero me gustaba tenerlas a las dos.

Algunos de esos planes se hicieron realidad, y sin importar demasiado lo que hiciésemos, la verdad es que nos lo pasábamos muy bien juntos los cuatro. Eramos muy parecidos, nos hacían gracia las mismas cosas, mismos gustos, misma manera de mirar a la vida; a la vez, teníamos la suerte de tener pasados tan distintos que nunca faltaba de que hablar en algún cuchitril al abrigo de las noches de invierno.

Yo me sentía afortunado porque cada uno de los planes estaba pensado en su mayoría en enseñarme el Tokyo que se saben los que no escriben las guías, y quizás el momento más especial fue en aquel restaurante donde la cocinera cerró y se sentó a comer los postres con nosotros mientras mirábamos nevar en silencio. Calentándonos el alma con sake, acordándonos de ser un poco más que de estar. Siendo quienes fuésemos, estando donde estuviésemos.

Esa noche me horrorizó darme cuenta de que las quería a las dos por igual. Que sentía lo mismo cuando una me miraba que cuando la otra me sonreía, que cuando besaba a una en realidad estaba besando a las dos.

Las razones que hicieron que volviese a necesitar tres mantas ese invierno poco tuvieron que ver con su amiga la cantante, pero lo cierto es que no supimos mantener nuestra relación y nunca contaría aquí porqué.

Confieso que a veces he pasado por delante del bar donde ella sigue dando los conciertos cada dos viernes, y que la he visto a través del cristal pero nunca me he atrevido a entrar, ni me atreveré. Reconozco que la eché de menos tanto como a la que compartía mis desayunos, y que lloré la ausencia de las dos muchas veces durante ese invierno en que fui feliz odiándome mientras trataba de olvidarme de una y querer un poco más a la otra, sin saber muy bien quien debía ser quien.

Hasta que acabé por perder, de una vez, a las dos.





Ikugyoza por el iluminao del ikusuki en el Vimeo ese.



Visto uno, vistos todos. Los hanabis, digo. Aquí tienen fama de que son los mejores del mundo, pero la verdad es que a mi me aburren muchísimo. Será porque en Bilbao duran media hora como mucho y aquí se tiran hora y pico dejando además un montón de tiempo entre cohete y cohete… hasta los de mi pueblo que tiraba el amigo tragapuros tenían más vidilla!!

En fin, que me aburran los fuegos artificiales no significa que no me lo pase yo como un hobbit que cualquier excusa es buena para pimplarse unas cervecicas. Así que me enfundé el Jinbei blanco, que parezco el Luke Skywalker de Rekalde y tiré para Asakusa después de dudar mucho si pasarme por el Eisa Matsuri de Shinjuku, que también fue el sábado.

Tuve muy buena suerte porque me dio por escribirlo en twitter y me contestó Guillermo que avisase cuando llegase, que él andaba por allí. El tío nada más verme me preguntó que porqué había tanta peña, ¡¡resulta que se había ido a Asakusa de compras sin tener ni idea del hanabi del año!!. Y lo segundo que hicimos fue irnos al izakaya ese que te puedes sentar fuera. Ahí, entre cerveza(sss) y tsukune(s), estuvimos contándonos las historias de su Kendo, de mi Karate, de las que son así como pa mi pero que ellas todavía no lo saben… y de vez en cuando, pues foto al canto, y es que se me visten tan guapeteeees…

Al Guille, que estaba de cara a la gente, le saludaba alguno de vez en cuando, si es que entre la cara de majete que traía de casa y las cervezas, estábamos con la sonrisilla puesta todo el rato. Como se estaba allí divinamente y tenía pintas de que al lado del río iba a ver más gente que en el abismo de Helm (Frase hecha by Nerea, todos los derechos reservados), pues decidimos que nos estábamos un rato más y de paso contábamos cuantos melocotones era capaz de vender el de la furgoneta.

Los móviles no andaban muy católicos por el mogollonazo de gente que había…

DSC_0037.jpg



Luego ya cuando se hizo de noche y Nerea estaba ya con nosotros, decidimos adentrarnos un poco en el abismo y ver si éramos capaces de encontrar un hueco donde se viese un pelín del asunto. Aquello era como estar en el nivel 27 de los lemmings, pero sin el pelo verde y con cervezas en vez de escaleras en la mochila. Total: no vimos los fuegos ni vimos nada, pero lo que moló fue vivir el ambientillo una vez más: todos con Yukata, las míticas esterillas azules… otra noche mágica de verano. De las mejores: improvisada 1000% y compartida con amigos.

Camino a casa, cuando la cobertura del móvil empezó a medio funcionar de nuevo, tenía un mensaje de Alain para ir de juerga por Shibuya. Pero ya estaba muerto y es que uno no tiene veinte años, por mucho que se quiera pretender… gomen ne, Alain!



Nací hace tres décadas y pico en un pueblecito entre montañas llamado Zalla, a unos veinticinco kilómetros de Bilbao. Aunque no lo tengo muy claro, parece ser que Zalla viene de “Zaila” que significa difícil en Euskera, porque al estar entre montañas, el pueblo fue difícil de conquistar cuando vinieron los romanos a liarla parda-pardae.

Yo no sé si creérmelo mucho, pero si que es verdad que el pueblo de al lado, Balmaseda, tiene un puente como romano y calles estrechas empedradas, y en el mío lo que hay son cien pubs por metro cuadrado. Lo mismo Asterix era de mi pueblo y toda la pesca, porque a parte de no dejarnos conquistar, la poción si que la tomamos, concretamente en vaso ancho y con limón.

El caso es que fui a la escuela, como todo kiske, después al Instituto al pueblo éste que os cuento, que no sé si la idea de ponerlo en la punta de un monte también fue de algún cónsul de la Toscana o no, y ya para acabar mi gran vida estudiantil pues me dediqué a estudiar ingeniería informática en la universidad de Deusto que suena a mucho más de lo que es. Tal y como yo lo veía, se salvaban el 10% de los profesores, al resto los ponía a cavar la línea 3 del metro de Bilbao hasta que llegase a París. ¡¡ Panda de enchufados necios de ego hinchado !!.

Estudiantes, si alguna vez os dicen esa gilipollez de que la vida de estudiante es la mejor, no hagáis ni caso, es una mentira más gorda que un manatí con gases. Yo todavía tengo pesadillas y me despierto horrorizado porque al día siguiente tengo un examen y no he estudiado nada. Y eso por no hablar de que no tienes nunca un duro ni libertad para estar a tu aire. Luego resulta que cuando tienes dinero y vas a tu bola, te empiezan a doler partes del cuerpo que ni sabías que tenías y te apetece más vegetar en un sofá criando michelos, pero esto es otro tema que será abordado a su debido tiempo junto con el auge de pelos orejeros y espaldiles.

Total, que con algo así como siete asignaturas para septiembre que aprobé de un tirón el último año, acabé la carrera. Aquí me jugué vida y tres cuartos, porque mis padres pensaban que sólo había dejado dos, y se demostró que soy capaz de afrontar riesgos inverosímiles con éxito (aparte de soltar mentiras como trolebuses). Después eché la quiniela durante un par de meses para ver si la pedazo de chamba continuaba, pero se ve que no.

El caso es que estaba con Beatriz en una playa de Isla leyendo el periódico y salió un anuncio que ponía “Becario para Japón”, eché un CV que rellené poniendo todos los programas informáticos de los que alguna vez había oído hablar excepto el Sir Fred y el Sim City, y con la misma experiencia laboral que Paquirrín me presenté en la entrevista donde, además, me hicieron hablar en inglés.

Parece ser que les hizo gracia mi desparpajo inherente, o seguramente coincidió que no se presento nadie más porque me cogieron a mi y a mi inglés con boina y nos vinimos seis meses a Tokyo con el piso pagado y un primer sueldo de 2 millones de pesetas que me dieron de un tirón a lo loco. Si esto no es entrar con el culo florido en el mercado laboral, a ver que lo es.

La beca esta se acabó y nos volvimos con el rabo entre las legs, y ahí ya me enfrenté con la cruda realidad pasando por consultoras que movían más carne que el encargado de las galeras de Julio César. Hasta llegué a trabajar sin contrato metiendo horas extras, no os digo más. Bueno si, que encima me hacían ir con traje los muy cancamuseros pejigueros caraflautas, además me acuerdo que a la mayoría les dabas un lápiz y el canuto y no te sacaban la O en toda la tarde. Eso si, dales el Powerpoint y un portátil y ya sabes donde van a estar tirando su vida hasta la noche, corbata mediante.

Ahí fue cuando Bea y yo decidimos que había que intentar hacer algo que no nos hiciese olvidar la aventura japonesa, y acabamos currándonos camisetas a falta de que los organismos oficiales nos hiciesen algo de caso sobre nuestro proyecto inicial. Otros que tal bailan. Así que nos liamos la manta a la cabeza y empezamos a sacar diseños, y en ello estamos hasta hoy mismito. ¡Compradnos muchas que las hacemos con mucho amor y anda que no tenemos mérito estando una en un pino y el otro en el sexto! (aunque todo forme parte del mismo Bilbao).

Total, después de mil vueltas tanto laborales como sentimentales y gambiteras, me volví a Tokyo más solo que el faro Finisterre a intentar liarla parda con un proyecto de red social a lo Facebook pero en serio. La cosa iba para seis meses, pero ya llevo tres años y medio entre sushis y java a pachas.

Y como vine sólo y algo había que hacer, pues he hecho de todo: cosas que habré contado y otras que se las comerán los gusanillos cuando la espiche y lo mismo le aparecen a San Pedro en la Excel cuando llame al timbre, porque bueno no sé si seré, pero me lo hago al menos, y seguro que eso cuenta.

He liado desde estudiar la ceremonia del té, hacer de salaryman, fotógrafo, noviete, cocinero, escritor, diseñador… buff, ni sé las gaitas en las que he estado metido ya. Peeero principalmente estoy orgulloso de haber sido capaz de hacerme un hueco que siento como mío en una esquinilla de Tokyo, aunque me cueste 73.000 yenes de alquiler, y de tirar para adelante con Karate y más recientemente Capoeira. Lo primero me hace asimilar y considerar propias las costumbres y la cultura de este país, jugando a ser un japonés más. Lo segundo me ayuda a olvidarlo recordando de donde vengo,aferrándome a ser un poco más quien era antes de llegar, aunque sea hablando en inglés cabezabajo.

Y así, con este equilibrio que se sostiene más mal que bien la mayoría de las veces, aquí sigo intentando encontrar a alguna que cuando me vea le diga a su amiga “mira este que mono, ¿así como pa mi? ¿no? ¿no?”.

Como paciencia tengo un rato largo, pues de mientras seguiremos macerando las horas junto a personas maravillosas que la vida me ha puesto por el medio. Porque esto, lo de vivir digo, no creo yo que vaya a durar mucho más allá de otro tanto de lo que ha durado ya, así que cuando toque aparecer en la Excel, que San Pedro tenga que hacer scroll un par de veces como poco.

DSC00012.jpg



Cosas que quiero hacer
Grabar un corto de peleas
Subir al Fuji
Escribir un libro
Subir al Gorbea
Comprarme una moto
Salir en una exhibición de Capoeira
Aprobar el Noken 2
Casarme y tener toscanicos
Llegar a cuarto dan de Karate
Visitar New York
Correr una maratón
Conocer a Antonio Resines
Ir a Okinawa
Aprender a hacer el mortal hacia atrás
Ir a un concierto de Utada Hikaru
Ponerme un piercing en la ceja
Poner un bar
Aprender a hacer marmitako
Teñirme el pelo de rojo
Comer Fugu
Ir al Camelot estando sereno
Pegarme con uno de Karate Kyokushinkai al KO
Hacer surf
Sacarme el EGA de Euskera
Que me paguen por mis fotos
Aprender a tocar la guitarra
Llegar al 7% de grasa corporal
Abrirme de piernas verticalmente
Abrirme de piernas horizontalmente
Ahorrar un millón de yenes
Hacer 10 dominadas bien hechas
Hacer 20 dominadas bien hechas




Todo el mundo se queja a mi alrededor pero yo estoy encantado, y es que hace un calor del copón de la baraja y una humedad que hay veces que en vez de andar parece que vas a braza, peeeeero yo estoy más feliz que ni sé, ¡ojalá fuese verano siempre!

Total que a mi este tiempo me anima muchísimo, tanto tanto que tengo la obligación moral de no quedarme encerrado en casa y el fin de semana pasado, justo el día después del paseo por el Rikugien y la noche en Odaiba, me fuí a hacer una ruta por el monte que ya me había hecho hace un par de años: la Daibutsu Hiking Course en Kamakura.

DSC03968.jpg



Tu te bajas en KitaKamakura, te vas al templo Jochiji y te lías a andar y al final te enchufa con el Daibutsu, pero resulta que has ido todo por el monte. Toshiki me contó que hay un montón de senderillos por las montañas que unen templos de la zona, y que hay algunos de estos templos a los que sólo se puede acceder por alguna de éstas rutas porque están escondidos por ahí entre el bosque.

El caso es que la del Daibutsu como vas entre árboles, no te está dando el sol todo el rato y vas fresquete. Se podría decir que la mayor parte del camino es como se ve en las dos fotos siguientes: el suelo lleno de las raíces de los árboles y cuestillas para arriba y para abajo:

Yo la habré hecho como tres o cuatro veces y no es raro ver por el camino alguna ardilla, el otro día anduve rápido y pude sacarle una foto a una, aunque tenía la cámara puesta con el ISO a sietemillones, pero por lo menos la pillé a la tía lagarta:

DSC_0001-Edit.jpg


Después de más o menos una hora andando, llegas a una carretera que te deja a cien metros de la entrada del buda saleroso del sombrero plazatoros.



Buff, que querría decir el rascayú que escribió el cartel este… Bueno, total, que como estaba cansadete, me senté un rato largo a meditar sobre el sentido de los latidos de mi corazón y mayormente porque tenía unas ampollas al baño María, y ya que estaba me lié a sacarle fotos de cerca a lo detalle como hice con su prima de Ofuna (tanta estatua, tanta estatua, si todo el mundo sabe que Dios es Alanis Morissette)

Ay que ver el budica, creo que junto con los rascacielos de Shinjuku, es de lo que más me impresionó cuando vine aquí por primera vez. Claro, viniendo de mi pueblo donde el ascensor que más curra sube como mucho a un quinto…

Y el día estuvo muy lejos de terminar, pero mucho mucho. Luego me fui a la playa a ver anochecer en el mismo sitio donde conocí a Mika chan y la verdad es que la noche empezó muy muy parecida a aquella.

Pero esto, ay amigos, ya es otra historia…




Aquí andamos, un sábado por la mañana pasando la aspiradora en minuto y medio más o menos, fregando los cacharros y poniendo la chisma de hacer arroz para comer algo antes de ir a Karate no vaya a ser que me de un patacuatro por la caló.

Y estaba leyendo el RSS, que por cierto estoy hasta los tamagos de la lucha Apple / no Apple, habrase visto semejante disparate!!! coño si te gusta te gusta, y si no no, pero a mi dejadme en paz analizando cada pequeña chorrada, poniendo a parir a la competencia, que si los mocos de Steve Jobs son azules, que si Windows es Satán y Linux el Budismo!! vale ya copón !!! ¿estoy yo todo el día yo dando explicaciones de porque mi papel higiénico es de doble capa y no del otro? ¿pongo a parir a los otros? ¿eh? ¿os doy la chapa? ¿a que no?!!?!? pues dejadme en paz!

:copon:

… total, que me ha salido en el RSS entre setecientos posts sobre chorradas de Apple y de los que no son Apple pero lo hacen mejor (sic), una presentación sobre Japón hecha por un diseñador japonés llamado Hiroshi Tsunoda. Es un tópico andante, la presentación digo, no es todo como dice él ni mucho menos, ha tirado de lo típico que sabe que llamaría la atención por ser diferente a España, pero la verdad es que me he reído bastante porque lo cuenta con mucho arte en castellano!!

Así a lo reflexión creo que no he llegado a ver todavía un reportaje sobre este país en condiciones, uno donde no se caiga en las cuatro extravagancias que llaman la atención nada más llegar, sino donde se vea la rutina del día a día que aún siendo diferente a la nuestra, creo que es donde se entendería un poco más cómo funciona aquí todo… A ver si definimos un poco más ese pedazo de proyecto que tenemos el Lorco, el Zordor, el Jordi y el Alan…



Ahí os he echao el vídeo, a lo post regulero de esos de poner cosas de otros y quedarme como un obispo, y de paso aprovecho para cambiar el estado del blog:

:gambi: ¡¡ Buen fin de semana Flanagans !! :gambi: