El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

Me dice un día el Chiqui:

yeha, que voy a alquilar un garito en Ikebukuro con cocinas y voy a dar un curso de cómo preparar paella, que vive Dios si te animas

Después de entender que lo primero era el equivalente albaceteño al “buenos días” humano, me pienso el resto de la frase… exactamente medio segundo para contestar que me tiro de cabeza al lío moreno sin dudarlo ni un poco asín, y que me vaya diciendo para que puedo valer yo.

He de reconocer que de catorce cosas que me dice el Chiqui me creo tres y sospecho de dos, pero luego es que resulta que me envía un cartel ya hecho y toda la pesca, ojo Tosca que la cosa va en serio, vete preparando delantal:

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Dicho y hecho, se me ha asignado la noble tarea de traducir oriundo y noble albaceteño a japonés de chica de Shibuya con mi acento vasco de Arguiñano deslavao. Se me ha prometido un platico de arroz con su correspondiente pata de pollo… veremos si se cumple, lo que si que es seguro es que pasaré una gran tarde tolEdana entre grandes amigos tratando de hacer algo que me parece muy chulo. Quien sabe, lo mismo sienta precedentes y acabo de dar el primer paso del ambicioso paseo de dejar las teclas (sea por pinche o por actor, mecagüen!!)

A sus pies, Chiqui Sensei
:cocinicas:

Estaba entre churruscar el post del Beer Garden de Hooters en Odaiba o contar cosas mías y mira por donde que he decidido tener vergüenza. Os libráis (de momento, que dados los dos factores clave del post a plagiar es bastante probable que nos pasemos alguno por allí…).

Aquí va un puñao de momentos vividos más allá de la parte acá por éste, su servidor rascateclero:


Eh! el asunto se cierra el viernes que viene, ¿eh?, así que andad vivos!!!!

:ungusto:

Arribotas en Les Agudes (Mercè)

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Hasta el Macchu Picchu y más allá (Rosi)

2011 - PERU - 4 289.jpg

Ikufamily Ramudo style (el tito Robe)

IKUCONCURSO.jpg

Ishinomaki Blues (Saralú)

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:gustico:     :gustico:     :gustico:     :ikugracias:     :gustico:     :gustico:     :gustico:

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Aquí la primera tanda

112 camisetas
x
5 €/camiseta =
560 €

70.000 円

:ikugracias:       :ikugracias:

Unos diez meses ya aquí, en la empresa actual. Lo cierto es que de haber empezado en este garito cuando llegué a Tokyo las cosas habrían sido bien distintas, pero eso es otro cantar y pa que va a andar uno con conjeturas a estas alturas.

He ganado mucho en estabilidad aunque también hay cosas malas: todavía me escuece eso de no poder ir a Karate tres veces a la semana como antes… ¡seguiremos revolviendo el asunto!

Total, casi un año delante del mismo ordenador rascando teclas. Sin tirarme el moco, he de decir que se me da bien, no me cuesta aprender cosas nuevas y prácticamente me meto en cualquier pisto sin demasiado problema. A pesar de todo, sigo pensando que no es el trabajo que quiero estar haciendo de aquí a 10 años.

Pero no me quejo porque he dado con una empresa que me gusta, donde se hacen las cosas con cabeza, no se cobra mal y lo que es años luz más importante: la gente es buena gente (quitando al tontainas del canadiense que es para ponerle de comer en un abrevadero aparte).

Está claro que nos ha unido bastante vivir cienmil terremotos, un tsunami y todo el estrés derivado de Fukushima, los sievereres, las vasijas y la madre que lo parió a todo. Siempre hemos sabido mantener la calma y ayudarnos los unos a los otros como una pequeña falsa familia que suple a la de verdad que está lejos en la mayoría de los casos. La empresa puso mucho de su parte con las reuniones diarias y el comité “de desastres” que se encargaba de filtrar y contrastar noticias antes de darnos una visión en condiciones de lo que estaba pasando.

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Últimamente ha habido cambios en los equipos y nos han quitado al tontoalastresycuarto parlapuñaos calandracas. Menudo cambio… ya no se le escucha a él solo en las reuniones semanales, ahora todos contamos un poco lo que estamos haciendo e incluso planeamos cenas entre nosotros al margen del resto de la empresa. Cenas como la del viernes, donde fuimos a un restaurante “deep chinese” de Ikebukuro a comer gusanos.

La noche transcurrió entre risas y cervezas, hasta que todos estábamos ya de una manera, digamos, diferente a como entramos. Allí estábamos descojonándonos de no me acuerdo que cuando de repente se hace el silencio y se me quedan todos mirando fijamente. Después de un par de codazos, empieza a hablar la chica del grupo:

– Estoo, Oskar, que llevamos tiempo queriendo pedirte algo…
– Otia, lo que sea, a ver, a ver
– Que es quee….
¡¡¡ Que nos enseñes el pecho !!!
-grita mi jefe

Yo me quedo picueter pensando en si habré entendido justo lo que me ha dicho… esto cuadraría más que se lo pidiesen a ella, ¿no?.

– ¿Que os enseñe el qué lo qué de qué?
– Que es que siempre andamos comentando la pelambrera esa que te asoma cuando llevas camisa y estamos flipaos, que eso hay que verlo

Les miro uno a uno: es cierto que soy el único blancuzco del equipo, el resto son filipinos, japoneses y chinos… les miro los brazos y allí no hay donde ponerse a la sombra, pero coño, ¿tanto doy yo el cante?.

– Que no hombre!!!! muchas cervezas más harían falta para eso!!!!
– Porfa porfa porfa porfa porfa
– Que no, copón!!!

Me voy al baño y al volver como el que no quiere la cosa empiezan otra conversación:

– Pues estábamos pensando en ir a un hanabi, Oskar, ¿te apuntas?
– Si si, claro, por supuesto!
– Pero hay que ir con yukata, ¿tienes yukata?, si no tienes te dejamos uno
– ¡¡¡QUE NO OS VOY A ENSEÑAR LA PECHERACA!!!!!
– jajajajajajaja, ¡¡¡¡soso!!!!

Un gran amigo decía que probablemente eran lo mejor de sus viajes; los aeropuertos. Yo compartí uno con él no hace mucho porque tuvo el detalle de estar hasta el último momento con nosotros en lo que fue un día que recordaré siempre. Mientras embarcábamos, él se debió quedar por allí cazando instantes que le recordasen ratos pasados de esos que pican en la médula y pensó que quizás eran lo mejor de sus viajes.

Yo los odio. Odio los aeropuertos porque siento que me perdonan la vida en cada rincón. Odio que midan lo que pesan las ilusiones que elegí para cada uno de los míos y me miren mal si me paso un kilo o dos mientras en la primera curva de la cinta mecánica, la maleta se estrella con gran estruendo y mayor desprecio.

Me hierve la sangre cuando un policía me mete en una sala y abre mis pertenencias examinando cámaras de fotos llenas de lo que recordaré de los míos, mi ordenador con mis mentiras que sólo deberían ser mías, mi teléfono móvil derramado ya de llamadas perdidas y dos o tres encontradas… Aborrezco que me lo devuelva todo en mano sin tener la humanidad de siquiera disculparse con la mirada esperando que me vaya cuanto antes porque ahora molesto mientras lo vuelvo a meter todo en la bolsa y me agacho a recoger mi dignidad de debajo de su suela.

No soporto la idea de visados, de fronteras, de categorizar y clasificar seres humanos por cualquiera que sea el criterio. Odio que un documento con sellos sea más importante que la persona que lo porta, que me resuman en un número, en una referencia. Que me separen de ti allá donde vaya porque nacimos en sitios distintos y somos de segunda uno u otro según a donde lleguemos juntos.

Odio los aeropuertos.

Probablemente lo mejor de los aeropuertos sea salir de ellos, por tierra o por aire, pero lo más rápido que me dejen para volver a sentirme persona de nuevo cuanto antes.

Ahí vamos con las que tenía acumuladas y las que ya han empezado a llegar.

Oye!, oye!, ¿hacemos una cosa?, les voy poniendo títulos y luego cuando se cierre el plazo, votamos entre todos la mejor, decid que si, decid que si!!

:gustico:

¡¡ gustico sideral !!
:ungusto:
¡¡ más más !!

¿Habráse visto que estamos a miércoles y no he dicho ni mú todavía de la competición?,

:otiaya:

ごめぇ~ん buff, pero es que tengo el brazo que no puedo ni rascateclear… resulta que el domingo me tocó un rascayú que daba hostias como melonpanes, no me acertó ninguna pero al pararlas acabé con el brazo derecho para Hokkaido. Roto no está, pero tengo unos moretones que Dios tirita.

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Esta vez no vino nadie a quien dejarle la cámara así que no está grabado, pero os cuento que me eliminó el manatí este en la segunda ronda porque me acabé saliendo dos veces del tatami después de casi seis minutos de agónico combate. Estuve a punto de marcarle como siete veces, pero siempre me quedaba justo justo ahí… en fin, ojos puestos ya en el campeonato nacional que este año se vuelve a hacer en agosto en Yoyogi. A ver si hay suerte y llego entero, que últimamente estoy más azarrapastrao que ni sé entre unas cosas y otras!!

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¡Bueno, al lío!. Yo venía a contar que sigo moviendo hilos para poder hacer la transferencia a la Cruz Roja desde la cuenta del banco de Japón, resulta que después de presentarme en una oficina para que me volviesen a dar acceso al internet banking y firmar treinta papeles, me dicen que tardan dos semanas en habilitar el asunto de nuevo… tiene huevos. Podría ir directamente a un cajero y hacer la transferencia ya, pero yo quería grabar un vídeo para por lo menos daros las gracias por tantos pedidos y que se vea claramente que se hace… ¿me esperáis un poquito más? ya casi lo tengo, de verdad.

Y llevaba esperando a la transfe para poner en marcha el concurso en un post unificado (¡unificado!, ¡no te lo pierdas!, Toscadolfo Bécquer), pero ya no me espero más que a este paso las entradas se me convierten en halls. Os cuento la copla: aprovechando que me volví a Bilbao en la Golden Week, compré un pedazo de Totoro de peluche con la intención de sortearlo entre todas las personas que nos manden foto con alguna ikucamiseta a partir de ahora.

Ojo, que el bicho es grandecico ¿eh?, míralo que lozano:

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:gustico: :gustico: :gustico:

Ha habido gente que ya me ha mandado fotos, ¿podéis, por favor, volvérmelas a enviar a oskar@ikusuki.com?. Iré publicando todas de aquí a un mes, y después se elegirá la más original de entre todas que se llevará al bicho totorero que ya lo tiene Bea en Bilbao preparado para ser enviado donde sea menestereque.

A continuación, algunos ejemplos

(disclaimer: los artistas abajo posantes no entran en el concurso.
Todas las fotos son de Anthony Murax2)

¡¡ Las esperamos !!
:ikugracias: :ikugracias: :ikugracias:

Jodé, ya van unas cuantas!! Esta es otra de la ciudad de Oota, el mismo sitio donde me sonaron los mocos hace por lo menos un par de años.

Molaría que se viniese alguno para poder dejarle la cámara y que se grabe semejante evento ostierítico desastrofil, aunque siendo domingo por la mañana no se yo…

Weno, si a alguien le cuadra, que se pase por aquí sobre las doce:

Estadio de deportes de Oomori (大森スポーツセンター) , estación Heiwajima:


Ver mapa en gordo

¡¡ Buen finde bolanganil !!
:gustico:

“Web application programmer” ponía en el anuncio, pero el olor de aquel lugar distaba mucho de ser el de una oficina. Pongamos que era un aroma con garra; yo diría que humedad mezclada con sudor en una habitación cuyas ventanas parecían no haberse abierto en meses.

En la entrada había un teléfono junto a un mugriento papel con indicaciones de marcar el 955. Por alguna razón que todavía no me explico, decidí seguir adelante con aquel disparate y una voz al otro lado me dio la bienvenida instándome a esperar en la misma entrada. Fue una voz inesperada por lo dulce, seré yo que todavía no me he acostumbrado a la fingida afectividad femenina que tanto se prodiga por aquí en según que contextos y me las acabo creyendo siempre como el iluso que soy.

Me enamoro tres veces por hora.

Menos mal que se me pasa pronto; a la que se me airea otra por delante.

Lo primero que llegó fue un escote seguido de una chica de por lo menos una década más de los años que pretendía aparentar con esa ropa, y cinco más de los que le echaría yo.

Diaz-sama, ¿verdad?, gracias por venir, espero que hayas encontrado bien el sitio

Era medio guapa, dejando el otro medio a decidir en base a como se levantase uno de solo ese día. Hoy el ratio no le era propicio, pero caminar detrás de ese contoneo forzado me alegró el cuarto de hora que ya venía turbio desde el ascensor y además se agradecía poder degustar la mezcolanza de colonia y champú que dejaba a su paso diluyendo el asqueroso ambiente del lugar. Me estaba quitando la chaqueta cuando un microondas acabó de calentar lo que fuera que fuese y me descubrí pensando en la razón por la cual todos los microondas del mundo suenan igual. Como le de a alguien por patentarlo ya me veo yendo a por el café cuando suene un ladrido, pensé, y debí reírme de mi propia gracia.

¿Estás bien?, ¿te encuentras bien?
– Si si, perdón. Es solo que estoy un poco nervioso
-mentí
No te preocupes. Ahora va a venir el presidente para hablar contigo y después vendrá un ingeniero que evaluará tus conocimientos. Espera aquí, por favor

Se fue y sólo volvió para traerme un café que no habría probado ni cobrando, después no la volví a oler.

Oteé la habitación. Las paredes tenían grietas cerca del techo y en una esquina había una gran mancha de humedad. En el suelo había una moqueta, que ya era parte inherente del propio suelo y seguro que hace años era de un color parecido a gris claro. Creí ver una cucaracha en una esquina, pero no sabría decir y tampoco querría comprobar.

Hacía rato que había decidido que yo allí no iba a trabajar por mucho que me ofreciesen cuando entró un señor entrajetado de unos sesenta años por la puerta con cara de que yo le debía dinero. Se saltó toda formalidad y directamente empezó a hablar sin mirarme a la cara en ningún momento, en un japonés del que no entendí prácticamente nada pero asentí a todos y cada uno de sus ‘ne’ como si me fuese la vida en ello. La única pregunta que me hizo quiso Buda que la entendiese:

¿Porque quieres trabajar con nosotros?
Estoy buscando una empresa que me permita desarrollar mi capacidad como programador de páginas web y … -gracias, a Dios esta vez, me interrumpió con otra retahíla de la que ya solo paró para levantarse e irse directamente.

De los diez minutos en total pongamos que se adjudicó nueve para él perdiendo totalmente el sentido final del concepto de entrevista de trabajo. Me ahorró mi parte de la farsa.

Me entró la risa floja cuando reparé, mientras se alejaba, en que iba en traje pero con chanclas sin calcetines. Al de poco entró un chico de aproximadamente mi misma edad que parecía ser el más cabal del lugar. Por lo menos me miraba a la cara y tuvo la cortesía de presentarse. Que no era japonés estaba claro. Por el acento yo diría que entre irlandeses jugaba de pequeño.

Aquí hacemos páginas web en PHP, pero de vez en cuando hay clientes que ponen como requisito utilizar otra tecnología, y queremos a alguien que investigue antes de dar una respuesta y ver si es viable… bueno, antes de soltarte el rollo, vamos a lo que importa: ¿tu tienes trabajo ahora?
La verdad es que si, desde hace medio año más o menos
Vale, pues ya está todo hablado. Espera un momento -se levanta y cierra la puerta de la sala del todo- mira, el puesto es para un becario, te van a pagar aproximadamente cien mil yenes y te van a tener trabajando hasta tarde todos los días. Si no tuvieses trabajo seguiríamos con la entrevista, pero no te merece la pena si ya tienes algo.
Anda, me dejas de piedra. Bueno, pues nada, encantado de hablar contigo -dije pensando en poner kilómetros de asfalto de por medio
Espera espera, esto se supone que tiene que durar un rato, si no te importa esperar un poco… ¿cuanto llevas en Japón? ¿porque viniste?

Asi nos tiramos un buen rato hablando y ahogando alguna que otra carcajada hasta que por fin me acompaña a la puerta y me despide con un apretón de manos.

Ya te llamaremos para darte una respuesta -ironiza

Camino a paso ligero tratando de alejarme de allí. Durante un momento pienso en que en realidad ha sido una brillante entrevista de trabajo, que le he contado tantas cosas en ese rato con tanta naturalidad que no creo que hubiese mejor manera de conocer como es en realidad una persona en tan poco tiempo. Que todos eran actores, desde la cuarentona adolescente hasta el arrogante presidente que me hablaba con tanta soberbia.

Nah.

Aquel olor era demasiado.