El blog sobre Japón de un tío que SI está en Japón!!

martes,13 diciembre 2016           

Colaboración en Mochileros 2.0

Hace bastante mas de un mes que me contactaron de Mochileros 2.0 para una colaboración en un artículo que tenían pensado publicar recopilando la visión de Japón que teníamos cada uno de nosotros. El caso es que lo que acabé escribiendo el día aquel que nevó, no fue ni mas ni menos que otro post mas del ikublog, así que es de justicia que lo publique aquí también. Por cierto, que a ver si retomo el blog mucho más en condiciones, que esto no puede ser ya, mecagüen la madre que parió a Peneke cuarenta veces!!!

A ver que os parece:


Hoy nos hemos levantado con nieve en Tokio. Por lo visto, hacía algo más de cincuenta años desde la última vez que nevó en Noviembre y la televisión se ha encargado de recalcar este hecho una y otra vez estos últimos días. Es curioso: aquí se empeñan en exagerar hasta llegar a veces al ridículo cualquier evento de estas características… ahora que con el historial que tiene este país a sus espaldas, no seré yo quien les eche culpa alguna. Siempre suelen tratar de dar la máxima cobertura a, por ejemplo, cuando viene un tifón, mandando a un señor con un casco al árbol más cercano al epicentro con la intención de captar cuatro imágenes de hojas moviéndose. Y conectan con ese señor una y otra vez aunque a veces el tifón no haya llegado y apenas llueva, y hacen zoom a todo lo que da a los charcos, y en realidad allí no se ve nada más que un txirimiri y en la mayoría de los casos el tifón se desvía o se disipa antes de llegar.

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El caso es que si, que hoy ha nevado, no demasiado, pero si como para que uno se levante contentete por la cosa de la novedad. A mi hijo Kota casi hemos tenido que atarle a la pata de la mesa para que no saliese en pijama a la calle a pisar la nieve; es muy emocionante volver a vivir las cosas olvidadas de este mundo, ya tan normales, tan anodinas para nosotros, con los ojos de un niño de tres años como aquella vez que se chocó contra su misma imagen en el espejo de una tienda, o cuando nos enseñó la luna como su mayor descubrimiento señalándola como si le fuese la vida en ello con ese brillo tan especial de esos ojos de ver de primeras.

Hoy le he llevado a la guardería en brazos, bueno, en realidad colgado de mi con uno de esos artilugios, esa especie de mochila en la que le llevas, estómago con estómago, cual canguro. Cada vez pesa mas, no sé yo hasta cuando esto podrá ser viable, aunque me dice Chiaki, mi mujer, que ya van por tres las veces que ha vuelto ya andando todo el camino, seguro que en nada estamos echando carreras los dos por las mañanas.

Me resulta curioso lo integrado que estoy en esta nueva vida de padre, tan reciente y ya tan consolidada, tan natural. Hablo con otros padres y madres por las mañanas y siempre juego un poco con los demás niños y con Kota antes de salir de la guardería a afrontar la oficina. Ni los padres ni los profesores hacen distinción alguna porque yo sea el único occidental que deja allí a su hijo, hijo que no deja de ser más japonés que nadie aunque tenga el pelo castaño y los ojos más grandes que los demás. Por supuesto los demás niños ni notan la diferencia, o si la notan les da igual a la hora de meterme bloques de lego en el bolsillo de la chaqueta o enseñarme bellotas que han cogido del parque cercano, o contarme lo primero que se les pasa por la cabeza. Hoy Kaede-chan, después de enseñarme su camiseta rosa, me ha contado que ayer estuvo en casa de su abuela y que le dio chocolate; Shunya-kun me ha insistido, a gritos, que la nieve era igual que el kakigori que hace su padre y Tsubasa-kun me ha dado una hamburguesa de plástico mientras decía “irajaimaje” porque resulta que no pronuncia bien las eses.

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Al salir y como nevaba aún más si cabe, hoy también he aparcado mi bici y he ido a trabajar en tren. Las bicis, la mía y la eléctrica con la que llevamos a Kota, las alternamos entre el parking de casa y uno público que hay cerca de la estación que llevan unos jubilados por turnos. De alguna manera, gracias a la rutina de vernos todos los días supongo, nos hemos hecho buenos amigos; alguna vez hasta les he llevado algún pincho de tortilla para probar que era verdad eso de que yo también cocinaba en casa. Uno, a cambio, me regaló un libro de poesía que todavía no he leído ni sé si podré ser capaz de leer en condiciones algún día.

Por perderme esos ratos con mis abuelos prestados, no me gusta nada tener que ir en tren, por ese y otros motivos entre los cuales está la obviedad en Tokio de que los trenes son latas de sardinas por las mañanas, pero lo que más me disgusta, diría que incluso me apena, es la falta de maneras, de educación. Es algo que siempre me ha llamado la atención y con lo que todavía no he sabido lidiar. Me refiero a que en Tokio y de momento en cualquier otro lugar de Japón en el que he estado, la educación está asumida: cada uno respeta a cada cual, se valora la limpieza, el silencio, se reservan los gestos, se ceden pasos, se sujetan las puertas, se guardan las formas, la cortesía es intrínseca a esta sociedad… excepto en las estaciones de tren. Por alguna razón que todavía no acabo de comprender, cualquier anden en Tokio por las mañanas es una república independiente donde reina el caos: listos colándose para entrar los primeros en el tren, ancianos que tienen que hacer el viaje de pies porque tres salary man entrajetados se hacen los dormidos en los asientos de cortesía, empujones, pisotones…

No me gustan nada los trenes, por eso no me gustan los días de lluvia.

El trago se olvida pronto, entre resignación y costumbre, uno logra abstraerse y en cuanto llevas un par de minutos fuera de la estación, vuelves a querer a este país.

Suelo comprar algo para desayunar en el Seven Eleven de la esquina. Hace un par de meses que dejé de tomar café, pero siempre compro un onigiri o algún sándwich y una botella de agua con la que pasaré la mañana entre pantallas y teclas.

Nada de demasiado interés que recalcar en las horas de oficina. Donde yo trabajo, se trabaja bien, el nivel es muy alto y uno nunca deja de aprender. Me gusta estar donde estoy pero hay algo a lo que todavía no me he acostumbrado aunque también me pasaba en la anterior empresa en la que trabajé y es que los compañeros no te saluden por la calle, incluso por el pasillo.

Sé que no es algo racista, no tiene nada que ver porque lo hacen también entre ellos, me resulta incómodo cruzarme con alguien que conozco de sobras y que mire para otro lado aún habiéndome visto. A mi modo de ver es un gesto hostil, pero aquí no es así. No pasa con todos, hay algunos con los que tengo muy buena relación y siempre intercambiamos un par de palabras fuera de la oficina, como aquella vez que me encontré a uno de sistemas con su novia en un centro comercial en el que estaba yo con Chiaki, Kota y mi suegra y estuvimos echando un rato majo los cinco. Pero si que diría que es la norma general y no me gusta, me incomoda.

A los mediodías suelo ir al gimnasio, es un Gold’s Gym que hay en Shibuya al que van también algunos famosos como el chico negro del anuncio de SoftBank con el que he coincidido ya un par de veces. Es curioso como todos los gimnasios se parecen entre si; en Tokio también tenemos a los mismos personajes: el que le pone el doble de peso del que puede levantar a la máquina y hace series a medias a velocidad absurdísima, el que resopla y jadea dando vergüenza ajena, el que está más al móvil que a hacer nada, el de las poses en el espejo… en fin, yo a lo mío.

Si he de buscarle algo bueno a los días en que me toca aparcar la bici, es que aprovecho el rato de ir andando hasta la estación desde la oficina para disfrutar del disparate que es Shibuya con un poco más de calma: me paseo por entre las miradas de la gente, subo y bajo escaleras y cuestas, y mientras cruzo uno de los pasos de cebra más famosos del mundo, me pregunto, con la cara iluminada por televisiones enormes en alturas imposibles, ¿te has acostumbrado a esto, Oskar? ¿esto va a ser ya tu vida para siempre?…

Y entonces llego a casa y Kota grita “¡¡Mamá mamá, ha llegado papá!!”, y sale corriendo hacia la entrada donde yo aprovecho la inercia de su carrera para levantarle lo más alto que puedo en brazos y darle el beso que le tenía guardado desde que me despedí de él en la guardería.

Y pienso que quizás mi vida no sea tan diferente de la de cualquier otro padre primerizo del mundo, que Japón, que Tokio es circunstancial, que mientras estemos juntos, el escenario no es trascendente, da igual.

Nah, que ba. Tokio mola.

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38 Ikucomentarios
¡¡¡Gustico blogueril!!!

  1. Cristi-chan dice:

    Qué post tan bonito Oskar!!! Gracias por compartirlo con nosotros y te animo a que sigas con el ikublog porque es genial y diferente!! Feliz tarde!!

    • Tío Tosca dice:

      Gracias a ti ,a ver si es verdad que lo retomo en condiciones, me tengo que poner por lo menos un día a la semana (con el permiso de Kota, claro!)
      ;)

  2. Josué dice:

    Mientras estemos juntos… da igual lo que haya alrededor… QUE BUENO. Bravo…

  3. Raul dice:

    Como siempre….y desde hace años, un placer leerte…se echa de menos tu ikublog. Un abrazo

  4. Battosai dice:

    Buen post, me ha gustado, y no, no lo digo por el mono de llevar no se cuanto sin leer un post nuevo :D

    Post bonito bonito!!!

    :ungusto:

  5. Rhyuoki dice:

    Ya lo había leído en mochileros, me hizo gracia lo de los pinchos de tortilla y lo de que los nenes te cuenten cosas.
    A ver si es verdad que te pasas mas por estos lares.

    Saludetes.

    • Tío Tosca dice:

      Jodé que si me cuentan cosas los chavales, hay días en que si no viene una profesora al rescate, no salgo de allí!!

      jeje, más majos que ni sé!

      :ikukuko:

  6. Marcos dice:

    Tiooo que hace milenios que no te escribo pero hoy me he parado 5 minutos para leerte y escribirte. Muy buena entrada. Eso de padre primerizo…si estás hecho ya un fropesional como la copa de un cerezo!!! jajaja.

    Me asombra ver como está Kota! Enorme tío! Por cierto, esa foto de Odiaba te la llevo viendo años jajaja.

    Atento al cara libro que te voy a mandar un mensajillo de buenas noticias!

    Un abrazaco!

    • Tío Tosca dice:

      Jajaja, si, hoy he reciclao fotos que tenía ahí del año catapún, es que con Kota es imposible salir a hacer fotos!!! en lo que me descuido se ha tirao a un río o algo, que no para quieto el tunante!

      Leído el mensaje, no te he contestado, pero leído, enhorabuena!!!

      Abrazers!!
      :coleguicas:

  7. Eduardo dice:

    Muy bueno !
    Me ha llamado la atención lo de los compañeros que no saludan fuera del trabajo, muy curioso, ¿ quizá un respeto a la intimidad mal entendido ??

    Un saludo.

    • Tío Tosca dice:

      Es raro… me pasa por ejemplo también con algunos padres – madres de la guardería a los que veo a diario, al entrar en la guarde nos saludamos con un buenos días como la copa de un pino, pero si nos cruzamos por la calle, ni mú…

      Es raro de cojones, igual es que nosotros tenemos otra “cultura del saludo” diferente, por ejemplo me llamó la atención mucho al volver a España las navidades pasadas que incluso al entrar en un ascensor, la gente decía “Buenos días” sin conocer ni hostias a quien estuviese dentro, eso en Tokyo no pasa…

      No sé, me sigue chocando!
      :posna:

  8. N.G.E dice:

    :feliciano:
    Genial post, como siempre.

    El tema de no saludar se me hace extraño de narices, yo tampoco me acostumbraría.
    Desde el desconocimiento, supongo que simplemente no están acostumbrados a hacerlo….

    • Tío Tosca dice:

      Si, yo creo que es cultural, cada uno a su rollo, yo diría que incluso incomoda, porque yo por inercia si que saludo… me pasó con el jefe de la empresa anterior, que le solté un buenos días al entrar los dos a la vez al combini, y jodé, se llevó un susto de la hostia (aunque me había visto de sobras).

      Es cultural, creo yo…

  9. Miguel dice:

    Tokio mola! Claro que si, y estar con Chiaki y Kota es lo mas importante, nieve o no. Lo del curro que raruno, aunque a veces mejor eso que algún que otro falso que te encuentras de vez en cuando en los curros.

    • Tío Tosca dice:

      Es raro y no solo es con los del curro, me pasa, como decía por ahí arriba, por ejemplo con padres y madres de otros críos de la guardería… es como si cada uno fuese a su puto rollo… o igual es que nosotros saludamos demasiado, yo que sé!, jajaja

  10. susejin dice:

    Tokyo mola. Y tus fotos también.

    Ya lo había leido en mochileros, pero da gustico ver entradas por aquí :)

  11. Quidditchr dice:

    Ohh, que. Ken escrito está el artículo. Con cada post disfruto un poquito más de Japón y de Tokio en particular. Las fotos siempre preciosas, con momentos únicos cargados de sensaciones.

    Muchas gracias por seguir posteando, un placer leerte :amosahi:

  12. Rikardo dice:

    Aupa Oskar!

    Yo también lo había leido en mochileros pero da gustete :gustico: volverte a encontrar en tu blog, ya sabes…”gure gustokoa” :ungusto: Kota está muy salao…tanto Ampanman y tanto carapan…ya le has presentado a Mortadelo y Filemón? :descojoner:

    Sí que se me hace raro eso de que no te saluden los compañeros del trabajo, pero hay que entender las diferencias culturales de cada pais, aunque veo que, como en todas partes, cada persona es un mundo y con unos se conecta mejor que con otros.

    Y si, definitivamente, Tokio mola, sobre todo si nos lo cuentas asín de bien.

    Un saludo Oskar.

    • Tío Tosca dice:

      Milesker!!

      Pues le pongo Willy Fog y Los Mosqueperros, no te creas, pero no acaba de pasar por el aro, jajaja

      Tienes más razón que un santo, cada persona es un mundo, ahí le has dao y enseguida se sabe con quien va uno a hacer más migas, es verdad…

      Saludaco!

  13. De nuevo Oskar queremos agradecerte la colaboración, y como te dicen en el resto de comentarios, seguiremos atentos tus nuevas publicaciones.

    Saludos

  14. Nacho dice:

    Qué bonito es poder emocionarte con los descubrimientos de Kota. Mi sobrina es más o menos de la misma edad y creo poder entenderte…

    • Tío Tosca dice:

      Es muy emocionante, de verdad, sobretodo si tu eres partícipe, es decir, si tu decides llevarle a un zoo porque sabes que nunca ha visto un elefante, ver su cara al verlo es impagable…

      Ojalá le dure, ojalá a nosotros no se nos pasase nunca.

  15. Palcraft dice:

    Jodo macho, tres años ya… parece mentira como pasa el tiempo. Volví de mi segundo viaje a Tokio hace cosa de dos meses, pero no fui capaz de ver esas cosas cotidianas que tan bien nos cuentas. Sin duda tu visión me es imprescindible para poder entender mas ese país.

    Un saludo!

    • Tío Tosca dice:

      Con el tiempo, yo diría que se ven más los puntos negativos, que esta sociedad también tiene muchos…

      Tres años, macho, ¿como te quedas?, fua la vírgen!! :flipader:

  16. Gillian dice:

    Hermoso post Oskar, vale la pena la espera… mi hija tiene casi los 2 años, me senti muy identificada con muchas cosas, todo lo que se redescubre cuando se tiene un hijo nunca deja de asombrar.

    Espero encontrar pronto un nuevo post, saludos a la familia

  17. Sol dice:

    Si ya me pareció entrañable, la entrada en la que hablabas de los jubilados del aparca-bicis, ahora rematas con esos pinchos de tortilla que les has llevado y el libro que uno de ellos te regaló. Esos detalles me gustan, nos acercan a los que nos rodean y hacen la vida más agradable (que en los tiempos que corren, es cada vez más importante). :ungusto: :gustico:

    • Tío Tosca dice:

      Pues ahora con eso de que anda el Real Madrid por aquí, no veas las charlas que tenemos!! y eso que a mi el fútbol me la chuza!! (y el Real Madrid ni te cuento, no conozco más que al Ronaldo ese de los cohone)

  18. dpalacios dice:

    Precioso post, tokyo mola porque tú molas. Es así de sencillo, alguien que siente lo que sientes, que ve las cosas como las ves y que sabe quedarse con lo bueno que son muchas cosas.

    Me ha encantado volver a saber de os jubilados de las bicis. Si es que cuando conoces gente así, te alegran cada mañana.

    • Tío Tosca dice:

      Pues como te contaba arriba, andamos ahora de charla futbolera, que ya ves tu lo que puedo entender yo, me dan ellos mil vueltas!!

      Son muy majetes, quitando uno que es bastante borde, el resto son más majos que la hostia frita!

      Buen finde!

  19. Pau dice:

    Muy buena gente y además paisanos, pedazo regalo les has hecho :ungusto:







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