El natto de wasabi

Esto pasó hace mucho tiempo cuando Bea y yo estuvimos en el año 2001 por los Tokyos. No recuerdo si fué exactamente un Freshness pero sí que sé que no era un McDonalds, y tampoco tengo muy claro en qué barrio estábamos aunque me suena que fue cerca del estadio de Sumo de Ryogoku.
El caso es que pedimos un par de menús de los típicos con sus hamburguesicas, sus patatas y sus bebidas que nos sacaron en la bandejica esa. Yo, que soy un caballero de los que no quedamos, me dispuse a subir las escaleras con la bandeja en la mano cuando me tropecé y tiré todo a tomar por cleta. La lié parda, la bandeja por un lao y yo por otro… no me llegué a caer, pero dejé una bonita alfombra de patatas, desparramiento con ketchup de carnaca de hamburguesa, hielos y mucha mucha cocacola por todo el lugar, incluyendo paredes.
Recuerdo que me quedé blanco, que había un grupo de japoneses en una mesa que se descojonaban a carcajada limpia señalándome y que en lo que me quise dar cuenta tenía a dos o tres empleados del local limpiando el cristo que había montao. Mi primera reacción fue disculparme, claro, y la segunda ponerme a recoger con ellos para salir de allí lo más rápido posible y tratar de que mi cara recuperase su color blancuzco habitual. Para nuestra sorpresa, uno de ellos no me dejó limpiar nada, nos dió un número y nos condujo hasta una de las mesas de la planta de arriba dándonos a entender que no pasaba nada, que no nos preocupásemos. Al de un rato nos subió exactamente el mismo menú que habíamos pedido, y que yo había escanciado tan cordialmente por todo el local con mi entrañable salero moreno. Saqué la cartera para pagarlo de nuevo, pero no me dejaron, era como si no les cuadrase que quisiese pagar lo que no había podido comerme.
Nos zampamos el tinglao, seguro que a todo meter, y cuando bajamos las escaleras, que ya estaban limpísimas, yo me disculpé de nuevo pero todo eran caras amables. El grupo de japoneses que se descojonaron, se seguían descojonando señalándonos pero en plan majos como diciendo: “hay que ver el circo que has liao ahí en un momento, mozalbete chatuno!!!”
Mira por donde que a pesar de haber montao la de San Quintín, nos fuimos para casa con una sonrisa de oreja a oreja. Y así fue como nos dimos cuenta, a lo Steve Urkel, que era verdad eso que contaban de que en Japón el servicio era de otro planeta.

Ésto que suena a peli del Van Damme (por cierto andandará este hombre
), es una medicina típica para la gripaca catarrera. Vamos, un coctel ahí de vitaminas de todas las vocales para que la moquera se nos caiga un poco menos, el equivalente a nuestro Frenadol que hacer no sé yo si hará mucho, pero uno como que se cree el cuento y se pone bueno antes.
Yo comí capsulicas de éstas como lacasitos cuando lo de la gripe A, que compraba los packs en lotes y hasta me dieron premio y todo…
El caso es que en la Yamanote en invierno siempre ponen un anuncio de dos samurais que a mi me parece graciosísimo y mira por donde que finalmente he dado con él:
Pero es que resulta que de tan famoso que es el anuncio, que yo lo llevo viendo dos o tres años seguidos ya, hay hasta montajes destamaganates!! atiende que enchufo los vídeos:
¡Buen fin de semana!
¡besicos!

El domingo nos fuimos a un festival de flamenco en Shinjuku, lo cierto es que no dábamos un duro por él porque para ser sinceros, a mi esto del flamenco me pilla muy a desmano, pero mira, me sorprendió muy gratamente. Se trataba de distintas actuaciones en colaboración con academias de baile de Tokyo, y habían venido bailaores y cantaores desde las Hispanias.
De haber ido comidos, seguro que habríamos durado hasta la segunda parte donde salían los bailaores españoles, pero decidimos escamparnos antes de que el rugido estomaguero maladase el espectáculo.
Aquí va un resumen de las actuaciones que grabé, ya digo que me moló bastante. El cantaor y el guitarreaor son españoles, el resto japonesas floridas, que yo sepa:

PD:

No ha mucho que los señores de la Fanta tuvieron a bien crear un nuevo producto llamado “Fanta Moo Moo”. Sus motivos vacunos crearon la leyenda: era una fanta de leche….
¡Mentira podrida!
Es una fanta que le han echado calcio y ya, no tiene leche, ni lecha, ni lecho. Y casi mejor, que hace como 5 años que no me bebo yo un vaso de leche y no iba a cambiar eso en los Japones nes.
El vídeo es tan entrañablemente espontáneo que editarlo le habría quitado ternura, así que lo pongo directamente:
Veredicto: es una fanta que huele y sabe a Maskis los sugus esos aplastaos y largos de cuando un servidor era niño tres décadas antes, dulzona como ella sola… nostá mal!
En la morada de los Zordors secundado por los Lorcos.

Mis segundas navidades lejos de casa, la segunda vez en mi vida sin juntarme con los míos en fechas quizás sobrevaloradas pero que son una buena excusa para volver a ver a las personas que uno quiere y que, en nuestro caso, poco tienen que ver con Jesucristos y Vírgenes Marías.
Otro año en el que yo no iba a hacer lo que todo el mundo, aunque nunca me imaginé que iba a pasar la Nochebuena en la casa antigua de los padres de una amiga en los montes de un pueblo perdido no demasiado lejos de Tokyo.
Cocinamos en el fuego del medio del salón, morimos de frío dos veces cada hora resucitando una a base de té, nos contamos historias de amigotes, de locuras, de amores, de reír y de llorar, nos emborrachamos muchas veces seguidas y tuvimos nuestra resaca del día de Navidad que tratamos de curar yendo a un onsen en medio de un bosque de bambúes.
Cuando el calendario le daba una semana de vida al 2009 yo pasé tres días en las montañas con una chica que era el doble de guapa que la más guapa del mundo. Cambié pavo por nabe, turrón por mochi… uvas por besos, y ya entre cada uno de ellos supe que aquellas Navidades eran las más especiales de toda mi vida.
Con el permiso de los míos.

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- A T.M. que en lo que yo estoy haciendo ya la digestión de la comida, ella me da los buenos días desde las Hispanias a su puntual, tradicional y exquisita manera. Avatar que me pese.
- A Sokaku que siempre consigue que me descojone y al que tengo unas ganas de conocer que no me las aguanto. En Madrid, en Tokyo o en Bilbao… pero vestidos de blanco en un tatami y a hostia limpia… y sólo si me deja invitarle a los dos o siete piscolabis de después.
- Al Lorco porque es un amigo de los que se conocen cinco en esta vida perra, siempre dispuesto a todo, cervezas mediante. Y a su santa que sé que se pasa de vez en cuando a pasar lista de amoríos de los que salen entrelíneas en los posts.
- Al Pachinko, un tío que osa definir al iPhone como la extensión natural de mis dedos, que se atreve a decir que soy un despistao, y que encima me cae bien porque además de tener un pachinkillo que cuidar y mil viajes que contar, siempre aparta unos granos del reloj de arena para brindar a nuestra salud y a la de todos nuestros compañeros.
- Al Flapy porque no me habría comprado una cámara de fotos de no haber visto las suyas, y porque aunque nos vemos de Pascuas a San Pedro, ya quisiera San Pedro irse de Pascuas con él como yo.
- A Midori que nunca puede ver los vídeos, que le toca de vez en cuando exponer en el japonés de los japoneses, que no le da la vida entre oficinas y despachos, pero que nunca jamás de los jamases la verás enfadada. Ya quisieran los elefantes tener la mitad de grande el corazón. Aquí le entrego mi cheque al portador por valor de dos izakayas, tres karaokes y mil besos a cobrar cuando ella quiera. Y tiene fondos.
- A Javier I. Sampedro porque aunque está ahí, al otro lado de la ría de Bilbao en su Hong Kong coreando el “Vierneeeee” con el Lorco, se acuerda siempre de pasarse a saludar. Si esto estuviese cerrado, él tendría llave.
- A Zordor el arramplador, que le hemos perdido antes de ganarle en una espiral gambitera sin precedentes en la historia de los estudiantes del KAI. De las personas que no conocía a las que más rápido he confesado mis secretos entre futsukayois y ramens. Secretos suyos me sé unos cuantos, pero solo diré que es la única persona del mundo que sólo se come un onigiri si viene sin alga.
- A Quicoto, a cuyo nick todavía estamos buscando significado, que se sabe el WordPress de la W a la segunda S, que entre otear el eBay sección Photography y buscarle los tres pies al Lightroom todavía saca tiempos de exposición al ikublog.
- A Nuria, que me enseñó lo que es tener mecha aguantando porsaquiles, que encaró, con Hideo, el reto de buscarme moza lozana limpia, con estudios y buena familia con la condición de que pasemos los cinco tardes de paella, ribeiro y txakolí en algún txokozakaya riéndonos de los feos.
- A Winnie, mi Helen, que me llamó estirado nada más conocerme. La vida quiso que coincidiésemos de más y se las ha arreglado para seguir pululando cerca, estando siempre al ladito de mi ladito, como lo estaba en Bilbao y en Zamudio. Le debo mil abrazos y un beso mejillero de los de moratón.
- Al Captain, el eterno montador del vídeo de Zipango, tan eterno como el pago por paypal que le debo. Un tío que ha sabido crear todo un mundo que mola alrededor de su arcadia, que me regaló una camiseta talla vela de barco e hizo suya la cruzada gatostiabilítica. Los posts reguleros lo serían menos sin sus contraataques.
- A CristoMc, que tiene nombre del DJ del Vaticano, que consiguió, por fin, ser el primero en comentar a fuerza de darle a las teclas cada vez que salía un post, pero no por ello dejó de hacerlo.
- A Sol que ha hecho suya la rutina de vigilar que la Nere, el Lorco y un servidor seguimos vivos y coleando, unos más que otros, por el país ese donde su nick asoma el primero.
- A Totoro de la que tengo apuntado en una libreta que es más de macramé, que es más “romántica rústica”, que es más de morcilla con tomate… vamos, que la conozco un poco “más” con cada comentario y eso mola. También tengo su nombre pegado con postit en una funda de plátano, porque se la ha ganado.
– A Dat, mi rosa de Bilbao, mi prima lejana del otro lado del email, mi ropa de abrigo contra el frío trabajo, una de las tres personas que siento que me entienden casi mejor que yo mismo cuando se trata de sacar a tender la médula. Dolor de muelas, pan de centeno.
- A Mexiñol, al que siempre busco dejes que nunca deja de la primera parte de su nombre en los comentarios. Dice que nació y creció en España, pero yo espero algún día compartir unas chelas en donde está naturalizado.
- A Itarianjin, paisano pasajero que sacó billete hace muy poco, pero que se resiste a volver a pisar el andén y se ha hecho fuerte en el vagón de atrás, pero en un asiento de ventanilla, eso si, para estar atento a las paradas, que si es San Mamés o Avigliana, en esas si que se baja.
- A Toxo que se vino conmigo a la ceremonia del té sin yo saberlo y que, sin ella saberlo, me ha endulzado muchas mañanas al dejarme la palabra “lindo” dentro del café.
- A Cosarara que siempre me sorprende fijándose en las cosas raras de los posts, que se pone a dibujar y no hay quien la pare, que a juzgar por cuando me escribe, vive a horas raras.
- A Memoriadepez que no se si se acordará de volver a Capoeira, pero rara vez pasan dos días sin noticias suyas… ¿será que tiene escrito “Tío Tosca” en un postit en la nevera?
A los caballeros que se dejan caer y tienen el detalle de saludar, a todos los que algún día se pasearon por la ikuplaya y se acordaron de pisar un poco más fuerte y así dejar su huella al barquero del malecón que se pasa todas las mañanas, café en mano, a recorrerlas una a una, a todos mis queridos comentaristas…


El otro día me pasé por un todo a cien y arramplé una gaita que os vais a quedar amoqueros, pero como requiere de cierto montaje preparatorio, ya os echo ese post otro día…
Hoy he pensao que después del pedazo de invento del furikake, es menester tener a bien mostrar a sus eminencias la variante sopil:
¡El ochazuke!
お茶づけ
Pongamos que en una de éstas llegamos a casa con más frío en las canillas que una barrita Findus y lo que queremos es entrar rápido en calor con una sopica. Pues no preocuparse que está todo pensao!!!
1- Cogemos un sobre de los amarillos y leemos las instrucciones (vosotros, que yo ya me las sé, no te jiba):


2- Echamos un cancarro de arroz según sale del cocearroces y vacíamos el contenido del sobre todo por encima a lo loco tarareando una bonita tonadilla porque la ocasión bien lo merece:
Mestoy quitandooooo, solamente me pongoooo envé en cuandooooo….
… estoy buscando al doctó paquemedé la recetaaaaaaa….
3- Aquí hay dos variantes, o le echamos té verde o la que yo he elegido que es irse al calientaguas y pulsar el botón expeledor hasta que el agüica cubra la mezcla ochazukearrocera:


4- Nos chupamos los dedos con la sopica de arroz que está más buena que buena y la hemos preparao en un titá!!


El mundo de los blogs es un jaleo del copón. Parece que a todos les pasa lo mismo: uno empieza escribiendo para los amigos y al final acabamos con el ego por las nubes tratando de ser el gurú que todo lo sabe. Yo todavía me sorprendo cuando veo posts reguleros copiados literalmente de la wikipedia, o barbaridades rotundas que no son más que fantasmadas o mentiras cancamuseras con el fin de alimentar la leyenda que se han creado, y creído, sobre ellos mismos. Y eso cuando no centramos el blog en simplemente atacar y desprestigiar a otros blogs, que parece que esto es una competición por ver quien se lleva el mayor número de comentarios, por cierto que parece que es lo que estoy haciendo yo ahora mismo con este post y nada más lejos de Albacete.
Yo creo que esto va por fases. O yo he ido por fases. Al principio sólo ves que gente que conoces de tu vida real son los que te leen y te escriben algo, después de vez en cuando aparece alguno que no conoces y es extraño, aunque hace ilusión. De repente la balanza se desestabiliza y ya son una inmensa mayoría los que no sabes de donde han venido que se convierten en habituales, mientras que, tristemente, los del principio parecen olvidarse de uno. Ahora pienso que seguro que saber que te lee más gente también hace que escribas de otra manera, supongo que uno se piensa que tiene una misión, que hay que cumplir con toda esa gente y ya el tono no es tan cercano quizás por vergüenza, o qué sé yo.
Yo he ido por fases seguro, ahora lo veo:
- Tuve mi fase del menéame donde ponía el elefantito ahí y escribí posts pensando en lo guay que sería que miles de personas supiesen que yo existía y de paso a ver si se vendía alguna camiseta más. Se me pasó pronto, en cuanto me menearon un par de posts donde gente que no conocía de nada me ponía a parir sin, claro, conocerme a mi de nada.
- Tuve mi fase del bitácoras, donde ponía el iconico de votar y trataba de darle publicidad al asunto para ver si ahí, que parece que hay mucho más respeto, triunfaba el ikublog. Esta fase me duró bastante y tocó techo con lo de los premios, que quedé finalista con la chorrada del vídeo del gatostiable con el que me reí más que nadie, mal que le pese a algunos siesos tocahuevos que por alguna razón se tomaron la tontería esta como algo más. Esta fase se me acabó pasando también y no creo que haga nada por el premio de este año, total, hubiese ganado o no me iba a quedar igual.
- Pasé por la fase del ikuagobio, donde todo lo que tenía que ver con el blog me daba una pereza increíble porque me parecía un suplicio innecesario y muy frustrante tener que escribir todos los días, digamos que no me compensaba, no le veía sentido. Esta fase estuvo muy motivada por un par de tipos que vinieron a dar por el saco y a hacer daño… me da rabia confesar que lo consiguieron, ahora que una y no más, Santo Tomás. Gracias al Daibutsu, se me pasó muy pronto también y además me dejó con vacuna contra los cortos de miras pero largos de lengua.
- Ahora tengo la fase del allá cuidaos, y creo que me va a durar mucho porque me va mejor. Mayormente escribo lo que quiero sin mirar el número de comentarios o de visitas, sólo me guío por mi mismo, cuento lo que quiero contar en ese momento que suele definir bastante bien cómo me siento yo. De esta manera, si releo los posts de enero, por ejemplo, reviviré lo mal que lo pasé con el invierno que me tenía a punto de llorar de pena la mitad de las noches, y no me importa demasiado que me entendiesen o no las mil personas que vienen a leerme porque esto, a fin de cuentas, es más mi diario que otra cosa. Un post como el de ayer es impensable que triunfe en el menéame o genere muchos comentarios, pero no por ello voy a dejar de escribirlo porque para mi vale un millón de veces más que cualquiera de los reguleros.
Ojo, no vayamos a pensar que me dais igual porque no es así. Releo los comentarios una y otra vez, los contesto siempre que puedo y con algunos de vosotros tengo muy buena amistad, aunque no os haya visto en mi vida. Digamos que me da igual cuantitativamente lo que se genera después de escribir un post, o en otras palabras: que suban o bajen los numericos. Porque si me comparo cualitativamente con lo que uno se encuentra en otros blogs, soy un privilegiado que les gano por goleada.
O dicho a lo abuela, que es a lo que yo iba: sois unos soles como catedrales de gordos.
Y si no, vosotros me diréis cómo se puede sentir uno después de leer el email que me mandaron el otro día:
Si uno de mis amigos se fuera al polo norte a vivir, me contaría las cosas que
cuentas tu. Porque lo que transmite tu blog es humanidad, tio tienes un blog humano. Ese amigo si me contaria que esta triste por una amiga, una historia de un mendigo, una sonrisa en la ceremonia del te, una señora colgando paraguas, casitas de madera, doncellas de altos vuelos, madrugones karatekas congelados, masajeadores de espalda, orquesta china en la comida, bicipolis con palo, susurros indecentes, trenes rapidos con pegatina de novato, sobrinas pizpiretas, cucarachas y lagartijas con menos cola que la tienda de donuts, gruñones con las costillas incadas en su orgullo, 7 fotos para una casa, futones perezosos y almohadas que abrazar, peluches con paquete en lucha contra ninjas usb en la batalla de los 47 ronin…En el banco donde el viejo hacia papiroflexia verde,te emocionaste bebiendo una pepsi sabor cinturon negro, te quiso una borracha, Zalla te perdono y el mundo conocio tus camisetas.
Gracias por dejar esas hojas en tu escritorio.
Dónde esta Tío Tosca?
viviendo
Ahí es nada…

Enoshima es el calor de tu mano, la frescura de tu voz.
Tu nariz achatada, tus ojos de ficción, tu pelo infinito. Las cosas que me confesaste, lo que quedamos en no decirnos.
Tu gesto de vergüenza, tu vergüenza fingida, tu desvergüenza. El susurro de tu caminar, el viento de tu sonrisa, el sabor de tu aliento.
Tus recuerdos distraidos, tu cara de pensar, tus labios de callar.
El lunar de tu mejilla, los vaqueros en tu cintura, tu bolso azul marino. Lo suave de tu tacto, tus abrazos escondidos, tu pecho en mi pecho, tus piernas en mis piernas.
Tu collar rojo y gris, la tortura de tu escote, la cobardía de mis manos, la valentía de tu boca.
Los besos que me diste.
Los que me dejaste a deber.














